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La niña que pasó diez años de su vida en la selva africana



La niña que pasó diez años de su vida en la selva africana






Tippi Degré nació en 1990, es hija de dos fotógrafos y vivió sus primeros 10 años rodeada de animales, tribus y vegetación.






Tippi Degré hoy






Podría comparársele a la famosa historia de "El libro de la selva", en la que el niño protagonista de aquel cuento de Rudyard Kipling, Mowgli, vivió desde bebé bajo la crianza de animales. Pero Tippi Degré, una joven de 24 años de edad, cuenta cómo fue su experiencia de vida en la selva.







Nacida en Namibia el 4 de junio de 1990 y nacionalizada francesa, hija de los fotógrafos y documentalistas Sylvie Robert y Alain Degré, Tippi convivió durante diez años rodeada del mundo salvaje y su historia de vida fue fotografiada por sus dos padres.







"Fue genial vivir junto los elefantes y los leones, pero habría sido mejor si no hubiera estado tanto tiempo delante de una cámara. Fue duro, difícil, hacía calor y yo no era del todo feliz. Al final estaba totalmente agotada", le comentó la joven a su madre.







Además, Degré tuvo contacto con varias tribus de Namibia, Sudáfrica, Botswana y Angola. Luego se trasladó a Madagascar con sus padres y, a la edad de 10 años, viajó con ellos a Francia, donde obtuvo la nacionalización.







Apodada Tippi 'la verdadera Mowgli de la selva', pasó los primeros 10 años de su vida en la selva africana criada con animales salvajes. Las conmovedoras imágenes de su vida con un sin fin de animales de esa zona han sido publicadas mundialmente en un libro.






'Tippi: Mi libro de África', es el nombre del libro que muestra la vida de Tippi Benjamine Okanti Degri, una chica francesa que nació en Namibia en 1990 y vivió durante 10 años en la selva africana junto a sus padres, Sylvie Robert y Alain Degre, fotógrafos de la vida salvaje.







Imágenes increíbles muestran como la chica hace amistad con Abu, un elefante, al cual llamaba su hermano; un leopardo, su “mejor amigo”; una avestruz y un babuino entre muchos más que forman parte de su libro.







"Su vida cotidiana consistía en asegurarse cada minuto que los monos no robaran su botella", dijo Sylvie, su madre. "Estaba muy en paz con los animales. Les hablaba con sus ojos y su corazón.







No se daba cuenta de que no era del mismo tamaño que Abu el elefante, ella le hablaba igual que si conversara conmigo. La llamaban 'la pequeña niña que podía hablar con los animales'".







Tuvo una infancia extraordinaria en África, era un lugar mágico que para ella representaba la felicidad perfecta. Pero cuando tuvo que trasladarse a París para estudiar, todo cambió. Creo que sintió como si África le hubiera sido arrebatada injustamente, y eso le causó mucho dolor y una profunda tristeza. Nunca se quejó ni habló de ello. Fue sólo como si algo en su interior se hubiera derrumbado.







Hasta que cumplió los 10 años Tippi vagó por donde quiso vestida la mayor parte del tiempo sólo con un taparrabos, siendo amiga de algunos de los animales más feroces del mundo. Su patio de recreo eran las colinas y las tierras tribales del duro desierto del sur de África.







La aventura fue, según dice su madre, Sylvie, una “experiencia maravillosa” a pesar del calendario de rodaje agotador que realizaban para la empresa que les contrató. “Era realmente como vivir en nuestra propia casa, que en el fondo es como una parte de África.”






También se hizo amiga de los bosquimanos y de los miembros de la tribu Himba del Kalahari, que le enseñaron a sobrevivir alimentándose de raíces y bayas, y a hablar su idioma.







Tippi Benjamine Okanti Degré rememora incesante sus diez primeros años de vida en Namibia. "Recuerdo todo aquello como algo luminoso. Mi vida cotidiana se desarrollaba en la naturaleza; jugaba con los animales, disfrutaba", dice antes de recordar a sus amigos bosquimanos, "gente adorable, muy abierta, curiosa, despierta, acogedora".






El amor de ellos por la naturaleza es tal que "cuando acaban la caza, le piden perdón al animal y le agradecen haberlos alimentado", explica. Tippi Degré vivió en el sur de África con sus padres, a quienes acompañó mientras rodaban documentales de naturaleza para Discovery Channel.






Un día su padre intentaba fotografiar al leopardo mientras un niño negro observaba la escena. De golpe, el leopardo reaccionó y empezó a perseguir al pequeño para morderle la garganta, mientras el padre sujetaba al niño e intentaba evitar el ataque.






Tippi se trasladó luego con sus padres a Madagascar y luego a Francia. Su regreso a este país coincidió con la separación de sus padres, tras 25 años casados.






Al regresar a Europa, los padres de Tippi se divorciaron y ella tuvo que adaptarse a una vida totalmente diferente a la que acostumbraba, una vida de ciudad: las dificultades del colegio y relacionarse con otros niños familiarizados con otras costumbres que las de la ella.







Posteriormente, Tippi estudió cine en la Sorbona y años después volvió a África para grabar seis documentales de naturaleza para Discovery Channel.






En París asistió a una escuela pública local durante los dos primeros años, pero fue educada en casa, pues le costaba adaptarse a su nuevo hábitat. Se sentía asfixiada por la falta de espacio en la ciudad.






Su madre afirmó al respecto:
Tuvo una infancia extraordinaria en África, era un lugar mágico que para ella representaba la felicidad perfecta. Pero cuando tuvo que trasladarse a París para estudiar, todo cambió.







Creo que sintió como si África le hubiera sido arrebatada injustamente, y eso le causó mucho dolor y una profunda tristeza. Nunca se quejó ni habló de ello. Fue sólo como si algo en su interior se hubiera derrumbado.






Tippi se hizo famosa por protagonizar documentales de naturaleza en los que aparece con una increíble sangre fría junto con animales salvajes. Pero además de haber participado en seis historias y películas destinadas a la conciencia ambiental de los niños, escribió Mon livre d’Afrique que, traducido a varios idiomas, tuvo un gran éxito.






Cuando me fui a vivir a Francia, traté de hablar con los gorriones, los perros, las palomas, los gatos, las vacas y los caballos. Pero no pude. No sé por qué. Creo que es porque mi verdadero país es África, y no Francia.






Actualmente está estudiando cine en la Sorbona Nouvelle Universidad de París.
También es conocida por ser la encargada de la supervisión de los tigres en Fort Boyard, frente a las costas de Francia, en el marco de una demostración para un juego televisivo.






Las fotos de la niña adulta son raras, esta es una donde ella visita una tribu africana después de unos años






Otra imagen ya adulta.






Sin embargo pese a la aparente facilidad y comodidad con la que Tippi interactuaba, Sylvie y Alain siempre tuvieron en cuenta la seguridad de su hija y como afirma Sylvie: “En las regiones áridas o semidesérticas del sur de África existen enormes fincas de 10.000 a 20.000 hectáreas. Los propietarios suelen mantener a animales huérfanos y criarlos en su hacienda y así es como Tippi fue capaz de estar tan cerca de ellos.”






Fuentes:

http://www.lavidalucida.com/2014/07/increibles-imagenes-de-la-nina-que-paso.html
http://www.upsocl.com/mundo/la-increible-historia-de-la-nina-que-paso-diez-anos-de-su-vida-en-la-selva-africana/
http://www.lavanguardia.com/natural/20131107/54393874849/tippi-degre-cabeza-sigue-africa.html




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