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las cosas que mas odiamos de la gente, costumbre de muchos

Hay ciertas costumbres de la gente que casi todo el mundo detesta. ¿se habran dado cuenta de que a todos nos parecen desagradables las mismas cosas?

1. Que nos echen el humo cuando estas comiendo.


Seas o no fumador (en este caso con más motivo) nos repatea estar comiendo en una terracita a la fresca y que el de la mesa de al lado se encienda un cigarro y nos empiece a ahumar. Además, ¿se han fijado? Normalmente suele apartarlo de la persona con la que está sentada para dedicarnos a nosotros todas sus impurezas. La cosa nos indigna mucho más cuando estamos con niños pequeños. Porque vale que al aire libre la gente puede hacer lo que quiera. Pero, ¿y la educación? ¿dónde queda la educación? Al final lo que ocurre es que, queramos o no, todos somos fumadores pasivos.

2. Que hagan ruido al masticar.


Pocas cosas molestan tanto al género humano como la mala educación en la mesa. De mala educación es, por ejemplo, absorber la sopa. Y de mala educación es, también, por ejemplo, que hagan ruido al masticar. Pero no nos ciñamos solo a la mesa. ¿Nos ha pasado alguna vez que, estando en el cine, el de al lado estaba mascando chicle y oir más su trasiego bucal que el dolby surround de la peli? ¿Por qué ese empeño en hacer ruido? ¿Por qué no comer con menos ansia?

3. El que habla fuerte por teléfono.


Se entiende que la señal no sea la misma que en la superficie, pero gritando esto no se soluciona. Además, nadie quiere saber nada de tu trabajo, tus amigos o tu familia como para que hables tan fuerte que te pueden escuchar dos o tres cuadras más allá.

4. Que se nos cuelen en la cola del súper


Otra situación típica. Estamos tranquilamente esperando nuestro turno en la caja del supermercado, cuando, de repente, se abre una nueva caja. Pues bien. Eso de los últimos serán los primeros parece ser la máxima de muchos caraduras que aguardan detrás de ti. Por supuesto, sin respetar el orden, se colocan los primeros de la nueva caja dejándote a ti una cara de tonto que todavía te dura. Y no es porque tengan mala fama pero, casi siempre, son las viejecillas que luego encima ralentizan al personal pagando su tique céntimo a céntimo hasta exasperar al mismísimo papa.

5. Que no se aseen por las mañanas


Quien acostumbra a coger el transporte público por las mañanas conoce bien este tema. Se trata del tipo que teme al desodorante, que tiene fobia al agua, que no se lava ni aunque le paguen. O que si se lava él, no lava la ropa y, para el caso, es lo mismo. Suele pasar que te montas en el Metro y el tipo de al lado se agarra a la barra de arriba. Tienes la mala suerte de que vais como sardinas en lata y tu nariz roza su camisa. Quieres morirte. Normal. Es una de las cosas que más detestamos de los demás. Que no se aseen. Y nos afecte. Pero pensar en algo: imaginense vivir siempre con alguien así. Terrible, ¿no? Nos consuela no ser sus parejas.

6. Que pasen por una papelera pero acaben tirando los papeles al suelo


nada que decir, mucha gente hace esto

7. El que busca llamar la atención solo.


Sube hablando por teléfono contando una historia espectacular. Viste ropa llamativa, pelo a la moda y un celular que con suerte le cabe en el bolsillo. Cuando termina de hacer algo, mira al resto, como buscando a quien conversar. Se mueve de un lado a otro, se arregla los lentes oscuros y la ropa. No se queda quieto, la idea es que lo miren.

8. Que no limpien la caca de los perros


Llegas a casa diciendo: ¿a qué huele? Y ves que la basura está correcta, que nadie a tu alrededor ha descargado una ventosidad, que te has aseado bien. Y miras y miras y por más que miras no entiendes. Hasta que miras la suela de tu zapato y descubres la mierda. Pero, ¿por qué hay dueños de perros que no retiran las cacas de las aceras? Porque lo primero que piensas es en maldecir al pobre can. Sin embargo, él no tiene la culpa. La culpa es del guarro del dueño que no ha recogido la caca del perro. Y, ¡ojo! Que ahora se estila mucho eso de que sí la recoja y luego deje la bolsita completa en el mismo parte alrededor de un arbolito. ¿Lo hará pensando en contribuir al abono? ¡Qué ecológico!

9. Que se acerquen a darte conversación cuando estás solo (y no quieres hablar!)


Estás tranquilamente sentado en un banco de la calle intentando desconectar con el mundo, relajarte o simplemente descansar. Y llega una señora o señor y se sienta justo a tu lado a contemplar la vida pasar. Y se aburre, claro. Y te mira y hace lo posible por iniciar una conversación contigo sobre el apasionante mundo de... ¡la meteorología! "Pues parece que ha vuelto el calor, ¿eh?" Pues sí, pues sí. Tú le miras y con una sonrisa de medio lado, tratas de no continuar. Pero insiste: "Esto de que se caigan las ramas de los árboles, ¿eh?" Y dale que te pego. Ríndete. Sabes que al final tendrás que abrir la boca aunque no quieras. ¡Idea! Aquí es bueno coger el móvil y hacer que llamas... Funciona.

10. El olor a tabaco desde primera hora


í, volvemos al tema del tabaco. Porque es una de las cosas que más nos molestan de los demás. Perdonenme, fumadores, pero es la verdad. Su humo lo olemos todos. Y ya cuando alguien se enciende un cigarrillo antes incluso de desayunar no hay quien lo aguante. Porque el olor a tabaco suele ser desagradable siempre. Pero, ¿el olor a tabaco a primera hora de la mañana? ¡Qué lástima que haya gente que necesite fumar más que comer!



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