Las Misteriosas Criaturas del Lago - Fotos Propias




En las amarillentas páginas del códice de la sociedad de exploradores, puede leerse en detalle la información reunida por el único explorador exitoso que logró dar con el pueblo secreto del lago.
El último remanente de estas únicas, casi mágicas criaturas, hoy ya casi extintas por la perniciosa acción del ser humano, que lograron por siglos evadir la presencia de curiosos malintencionados y que se encuentran hoy día definitivamente desaparecidas.
En hermosa caligrafía asentada en tinta en las enormes láminas de pulpa de papel, puede leerse de puño y letra de uno de sus miembros el siguiente relato:
El último remanente de estas únicas, casi mágicas criaturas, hoy ya casi extintas por la perniciosa acción del ser humano, que lograron por siglos evadir la presencia de curiosos malintencionados y que se encuentran hoy día definitivamente desaparecidas.
En hermosa caligrafía asentada en tinta en las enormes láminas de pulpa de papel, puede leerse de puño y letra de uno de sus miembros el siguiente relato:

Desde hace casi ya 24 meses, y estando al borde de la muerte luego de haberme extraviado y agotado mis provisiones, he sido recibido por el pueblo de los árboles, criaturas a las que llamo así por su increíble parecido con estos, cuyo nombre nadie conoce realmente, (Ya que no poseen la capacidad de comunicarse en nuestro idioma o nosotros en el suyo) quienes con suma dedicación se encargaron de mi hasta que por fin y luego de haber perdido casi 15 kilos de peso, pude con no poco trabajo ponerme nuevamente de pie y valerme por mi mismo.
Nunca pude percibir interés alguno en mi persona por parte de estas pequeñas gentes. Realizaban sus actividades en completa y aparente indiferencia hacia mi. Digo “aparente” porque ni un solo día me faltó que comer o beber, y un lugar limpio y abrigado con una suerte de cama suave de blandas hierbas que sin falta día a día procuraban para mi.
Debo reconocer que demoré mi regreso a la civilización más de lo necesario... Pero debo también decir que fueron los dos años más fascinantes de mi vida entera.
Observarlos... entenderlos se convirtió en una verdadera pasión y en ello pasé mis días y noches hasta poco antes que ciertas circunstancias me llevaran a finalmente decidir que debía dejarlos.
Desarrollé un profundo respeto hacia sus costumbres sencillas y a sus actos simples en completa armonía con hasta el más pequeño de los seres y vi en su comportamiento, la más perfecta forma de religión que puede profesar criatura alguna.
Es ese mismo respeto el que me llevó a decidir no revelar jamás, ningún dato que haga posible a otro ser humano encontrarlos, aunque esto es casi imposible debido a lo recóndito de su paradero.
Dejando esto en claro, me gustaría contarles lo que aprendí de ellos:
Han hecho de este enorme y antiquísimo lago su hogar. Un sitio resguardado en lo profundo de tupidos bosques entre enormes montañas.
Al verlo, se me antoja de otro mundo... es como si allí no solo el tiempo transcurriese a otro ritmo si no más bien da la sensación de estar por fuera de este.
Es un hermoso espejo de agua limpia que refleja en su superficie plateada la gruesa piel de los viejos árboles que rodean sus orillas y crean una especie de santuario cerrado. Aspecto al que contribuyen las altas hierbas de sus margenes.



La gran mayoría de ellos son de complexión pequeña y escasa estatura. Su piel es gruesa y áspera al tacto, y emana una agradable aroma a hierbas difícil de precisar.
En su rostro que se aprecia apenas, hay escasísimos rasgos. Sus ojos y bocas parecen estar siempre cerrados.



Por extraño que parezca, transmiten a quien los ve cierto aire de solemnidad y elegancia con su aspecto que casi no muda con el pasar de los años y parece burlarse del tiempo.



Siempre se los ve en grupos, que pueden ser grandes o pequeños, con al menos tres integrantes. En los dos años que compartí con ellos, jamás pude ver a ningún solitario.
Pasan la gran mayoría de su tiempo en el agua, dentro de la que se desplazan continuamente acercándose brevemente los uno a los otros, momento en el que se detienen unos segundos durante los que parecen mantener algún tipo de comunicación.





Si se presta atención y se cierran los ojos puede escucharse un sonido similar al que hace el viento al pasar entre las ramas.
Con el pasar del tiempo pude darme cuenta de que los grandes árboles que se encuentran a medias sumergidos, son algo así como sus mayores.



Con mucha frecuencia los rodean en lo que parece una muestra de respeto o veneración y mientras se encuentran a sus pies unen sus pequeñas voces en un único canto que se prolonga por horas. Tiene algo... hipnótico.. observarlo es francamente relajante.



Los hay de ambos sexos que se diferencian claramente por sus comportamientos que aquí no detallaré por no ser el tema particularmente interesante.
Como se reproducen es un misterio para mi. Varios de ellos se desplazan en grupos con sus crías, las cuales son extremadamente pequeñas.
Nunca fui testigo de ningún tipo de altercado entre estos seres. Tienen sin embargo una clarísima organización matriarcal que se manifiesta incluso durante sus marchas en las que la madre siempre toma la delantera, seguida por los pequeños con el padre cerrando la marcha.



Los padres son extremadamente protectores, lo cual es algo que hay que tener siempre presente si uno no quiere terminar en serios problemas.
No hay mucho más que pueda decirles sobre ellos....los Devas. El resto de lo que podría contarles son meras especulaciones sobre la magia que los envuelve y lo sobrenatural de su existencia. Un mero efecto tal vez del contacto prolongado con tan extraña singularidad que no necesariamente se ajusta a los hechos así que por aquí prefiero dejarlo.




Relato: @flacoporta
Fotos: @jazzypao
Equipo: Nikon D7000 y lente sigma 120-400mm
Fotos: @jazzypao
Equipo: Nikon D7000 y lente sigma 120-400mm


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