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Las transformaciones más sorprendentes de Hollywood

John Travolta acaba de sorprendernos con un cambio radical en el set de su nueva película, Life on the line, llevando un look muy diferente al que nos tiene acostumbrados. Y es que las caracterizaciones y los cambios físicos forman parte de la vida de cualquier actor y en los últimos años, algunos de ellos nos han dejado transformaciones de lo más sorprendentes.



John Travolta se dejó ver con estas pintas en el set de su nueva película, Life on the line, una cinta de acción sobre electricistas que se ven sacudidos por una tormenta durante una reparación que actualmente rueda en Vancouver, Canadá. Siguiendo su costumbre de adaptarse físicamente a cada uno de sus personajes, el actor de 60 años se dejó crecer la barba, el bigote, las canas ¡y hasta una evidente barriga! (©Getty)



Metido en su personaje con casco de protección y chaleco reflectante, Travolta nos demuestra que ya queda muy lejos aquella interpretación con el cabello rapado y entradas pronunciadas en Salvajes (2012). Evidentemente, las transformaciones físicas son una parte esencial en la carrera de un actor, aunque existen algunos intérpretes que nos han sorprendido llevando sus caracterizaciones al extremo. (©Universal/©Getty)



Johnny Depp es uno de los actores que siempre nos sorprende con cada una de sus transformaciones. Un camaleón en toda regla que volverá a dejarnos boquiabiertos con su caracterización en Mortdecai. En la película, que se estrena en febrero de 2015, Depp se pasa al tinte pelirrojo con un bigote de lo más curioso para dar vida a un marchante de arte criminal. (Archivo/©EOne)



En la comedia negra Dom Hemingway, Jude Law dejó a un lado su faceta de romántico seductor para transformarse en un malote mal hablado, con los dientes descuidados y la nariz rota. Además de llevar una prótesis especial en el rostro, el actor inglés descuidó su dieta durante tres meses para conseguir aumentar los 10 kilos de más que exigía el personaje. (©Fox/©Paramount)




Matthew McConaughey y Jared Leto se llevaron el Oscar al mejor actor y mejor actor de reparto respectivamente en la pasada edición de los Premios de la Academia por sus maravillosas interpretaciones en Dallas Buyers Club. Ambos protagonistas se comprometieron al máximo con esta película de bajo presupuesto para meterse en la piel de dos enfermos de Sida, sometiéndose a una dieta estricta para perder peso (Leto perdió 13 kilos y McConaughey, unos 18 kilos). Matthew estaba tan obsesionado con conseguir el aspecto enfermizo que buscaba que no dejó de adelgazar hasta que la gente comenzó a preguntarle si se sentía bien.




Este de rizos y gafas no es otro que Sean Penn en su caracterización en la película Atrapado por su pasado (1993). En la cinta de Brian De Palma, Penn interpretaba al abogado de Carlito Brigante (Al Pacino). (©Universal)




Marlon Brando quería que Don Corleone tuviera el aspecto de un bulldog y por ello se presentó en la audición con bolas de algodón en la boca. A Francis Ford Coppola le gustó la idea y en el rodaje hizo que el actor llevara una prótesis dental que le daba el aspecto de tener la barbilla hacia adelante, además de un maquillaje que aparentaba el paso de los años remarcando arrugas que el actor aún no tenía. Un aspecto muy diferente al de galán de cine que Brando tenía en la época. (©Paramount)




John Travolta vuelve a aparecer en esta galería gracias a una transformación que nos dejó atónitos en 2007. En el musical Hairspray, el actor dio vida a una mujer encantadora pero con unos cuantos kilos de más que le obligaba a llevar un traje especial que pesaba más de diez kilos además de prótesis faciales de silicona. Un aspecto muy diferente al guaperas de Danny, el protagonista de Grease. (©New Line)

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Aunque 50 Cent saltó a la fama en el mundo de la música, el rapero lleva una larga temporada buscándose un hueco como actor. Tan convencido estaba de su talento que su apuesta más arriesgada la vimos en 2011 cuando protagonizó, produjo y escribió All things fall apart. En el filme, 50 Cent interpretaba a un deportista de élite que sufre cáncer. Y para meterse en la piel del personaje, se alimentó a base de una dieta líquida además de dedicar tres horas de ejercicio al día para perder nada menos que 25 kilos. Un cambio radical que acabó siendo un terrible fracaso de crítica y taquilla. Pero al menos 50 Cent consiguió su cometido, porque no había quien le reconociera con ese aspecto.




Cuando Stanley Kubrick eligió a Vincent D´Onofrio para el papel del soldado Lawrence en La chaqueta metálica (1987), originalmente iba a tratarse de un personaje extremadamente delgado. Pero el director cambió de idea pidiéndole a su estrella que aumentara más de 30 kilos para dar el pego como el gordito y torpe soldado. Una caracterización que dista muchísimo de la que conocemos hoy en día por su trabajo en Law and Order.




Aunque hoy en día Jennifer Lawrence es la encargada de interpretar a Mística en la nueva saga de X-Men, en la trilogía original esa responsabilidad recayó en Rebecca Romijn que, para transformarse en la mutante de piel azul, tenía que llevar prótesis corporales que cubrían un 60% de su cuerpo. ¡Y tardaban nueve horas en colocarlas (a diferencia de las tres horas de maquillaje que actualmente requiere Jennifer Lawrence)! El día antes de rodar, la pobre Rebecca no podía beber vino, colocarse cremas hidratantes ni volar porque habrían provocado cambios en su piel que harían que las prótesis se cayeran. (©Fox/©TNT)


En 2012, Anthony Hopkins se transformó de los pies a la cabeza en el maestro del suspense, Alfred Hitchcock. Para conseguirlo, el oscarizado actor se sometía cada día a una transformación de 90 minutos que incluía una serie de prótesis faciales y corporales que costaban alrededor de 60.000 euros. El proceso incluía hasta una barriga ficticia que lo dejaban completamente irreconocible. (©Fox)




¿Le reconocéis? Pues este anciano de gafas no es otro que ¡Eddie Murphy! En 1988, el actor protagonizó El príncipe de Zamunda, una comedia en donde desplegaba su talento camaleónico interpretando a cuatro personajes diferentes. Uno de ellos era Saul, un judío que pasa el tiempo en la misma peluquería a donde se acercan el resto de personajes. (©Paramount)




Robert De Niro fue uno de los primeros actores que transformaron su físico por exigencias del guion. Para demostrar el antes y el después del personaje de Jake La Motta en Toro Salvaje (1980), De Niro se puso en forma para las escenas de boxeo y luego aumentó 33 kilos para demostrar la caída meteórica del personaje. Para conseguirlo, la producción se tomó un descanso de cuatro meses para que el actor se alimentase a base de comida italiana y francesa en un viaje por ambos países. Y el resultado fue asombroso. (©UA)




Aunque resulte imposible de creer, éste que ven en la imagen es el mismísimo Eric Bana. Y es que antes de ganarse la vida como actor de blockbusters hollywoodenses, hacía sus pinitos en producciones menores en su Australia natal. Uno de sus primeros trabajos fue Chopper (2000), un drama que le obligó a aumentar 15 kilos de peso, colocarse fundas metálicas en los dientes y afeitarse la cabeza para convertirse en un verdadero delincuente de cine. Fue gracias a esta película que Ridley Scott le fichó para dar el salto a Hollywood con Black Hawk derribado (2001).




Al igual que Matthew McConaughey o Michael Fassbender, Christian Bale es uno de los pocos actores que pone su físico a merced de sus personajes. Prueba de ello fue El maquinista, una película para la que llegó a perder unos 27 kilos a base de alimentarse solo con café y manzanas. Pero esto no fue todo, al terminar tuvo que recuperar su peso normal y aumentar su masa muscular en pocas semanas ya que debía comenzar el rodaje de Batman Begins. ¡Una verdadera locura! (©WB/©Filmax)




Para meterse en la piel de Lisbeth Salander en el remake de Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres (2011) de David Fincher, Rooney Mara dejó a un lado su imagen de vecina de al lado para transformarse por completo. Se hizo un tinte oscuro, se blanqueó las cejas y hasta se hizo cuatro piercings, uno de ellos en un pezón y otro en la ceja (el resto eran ficticios). El resultado le valió una merecida nominación al Oscar. (©Sony/©EOne)
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