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Los gatos de los escritores

Dicen que los gatos son políticamente incorrectos, pues no son condescendientes con nadie, por eso se ajustan muy bien a la personalidad de los escritores. Los humanos dedicados a las letras y los felinos suelen ser solitarios, individualistas e independientes, así que crean con facilidad alianzas que les permiten convivir sin tropiezos. Estas imágenes dan cuenta de ello.


Jorge Luis Borges y Beppo, su fiel aunque irascible gato blanco, que al parecer fue llamado así en honor a un personaje de Lord Byron.


Carlos Monsiváis tenía alrededor de 13 gatos antes de morir. Sobre este animal el intelectual decía: “Es de una belleza cambiante, es grácil, débil, fuerte, mañoso, humilde, distante, cercano y nunca su domesticidad es absoluta".


Charles Bukowski escribía sobre los gatos: "Caminan con una dignidad sorprendente, pueden dormir 20 horas al día sin duda y sin remordimiento, estas criaturas son mis profesoras".


Julio Cortázar nombró a su gato T.W. Adorno, por el filósofo y sociólogo alemán. El escritor menciona a los gatos en varias de sus obras, entre ellas “Rayuela” y “El último Round”. En las fotos aparecían como si fueran íntimos amigos.


Elena Poniatowska con sus gatos Monsi y Vais, a quienes nombró rindiendo un homenaje a su gran amigo Carlos Monsiváis.


El cariño de Ernest Hemingway por los felinos es tan conocido que la periodista estadounidense Carlene Fredericka Brennen decidió escribir el libro “Los gatos de Hemingway”, en el que narra su relación con estos animales.


El gato de Hermann Hesse era muy inquieto, así que el escritor pasaba sus ratos libres persiguiéndolo por su casa.


Cuentan que el gato de Jean-Paul Sartre, un esponjoso animal blanco, se llamaba Nada, un nombre que se ajustaba muy bien al existencialismo de su dueño.


Patricia Highsmith vivía feliz con sus gatos. Con ellos lograba tener una cercanía que no soportaba tener a largo plazo con la gente. Ella necesitaba los gatos como balance psicológico.


Truman Capote tenía dos gatos y un perro, y en las fotos no solo salía abrazado a los felinos, sino defendiéndolos de su bulldog.


Mark Twain escribió acerca de los gatos: “Un gato es más inteligente de lo que la gente cree y se le puede enseñar cualquier crimen”.


Haruki Murakami ha contado que desde 1974 no puede vivir sin un gato en su casa. Para 1989 ya tenía diez. ¿Cuántos lo acompañarán ahora?

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badabach

me encantó el post. van puntos

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Juno

Claro, no se puede imaginar a un escritor con un loro o un perro baboso.

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pikiripirinplin

que buena onda! yo tenia 3 gatos grandes y negros... eran lo mejor...

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