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Buscar la verdad en la selva del Chapare viene a ser tan difícil como encontrar un campo de coca, un marines norteamericano o un guerrillero ; se sabe que están y se entiende que detrás del doble discurso se esconde la realidad de la que no hablan ni los campesinos, ni los militares, ni los políticos y que a su vez todos manejan ocultan y descubren al mismo tiempo

El trópico de Cochabamba es una zona selvática colgada a 3000 metros por encima del nivel del mar; pasando varios puestos de frontera se llega a las montañas por una de las pocas rutas asfaltadas de Bolivia, ahí en los mas alto de una de ellas se atraviesa una cortina densa de nubes para llegar a una selva igual de tupida:


El plan dignidad, diseñado por expertos norteamericanos contempla la reconversión y deslocalizacion de los campesinos, productores de coca desde hace milenarios, habla de la banana, el palmito, la pimienta y los cítricos, exhibe números de mercado para esos cultivos alternativos y pone para el de la hoja de coca un rotundo cero.
Coca cero es la primer verdad en la que nadie creyó; porque la planta no es solo un medio de subsistencia para los campesinos sino una herencia ancestral, parte ineludible de su cultura y de su vida cotidiana, y la dignidad para ellos esta justamente en defenderla.
EE.UU. que conoce esa realidad pero insiste con que la coca es la cocaína y nada mas , tampoco quiso creer en la desaparición total de la planta y confiaba en que mientras haya hidrocarburos y empresas suyas dispuestas a ir a explotar las riquezas del Chapare quedaría algo para erradicar que justifique tanto despliegue militar en las selvas bolivianas..


A ese juego de las mentiras hay que reconocer que los militares son los más fuertes: nos cuenta un campesino como apareció un día del monte un batallón completo acompañado de topólogos y geógrafos a desplantar dos arbustos rebeldes que habían sobrevivido a la primer erradicación ocurrida dos meses antes. A los tiros y con apoyo logístico



en este pueblo había un cuartel pegado a la escuela municipal, mostrando los impactos de balas en las puertas de las aulas


y una vez mas la verdad sale de boca de los chicos: ellos son finalmente los que nos advierten de algo que los demás querían velar.
Porque ellos saben de la cocaína: la odian.
Casi tanto como quieren a la hoja de coca desean que los gringos dejen de mal usarla, para que se terminen los enfrentamientos y las muertes.







No es nuevo hacer de las victimas los culpables, y de los culpables las victimas, será entonces un poco así que cada cosa es un poco también su contrario
y que no todo es lo que parece
Después de todo, así como la coca cura, también enferma...
Nicolas Poushomis
www1.autistici.org