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Maravillas del mundo - De 101 Lugares Increibles






Hola gente de Taringa!

Hace rato vengo posteando sobre paisajes y decidi hacer mi mayor post sobre estas maravillas del mundo. Las imágenes son de muy buena calidad.

El post es una seleccion de los mejores lugares del mundo sacados de la web: http://www.traveler.es/ Una pagina que merece ser visitada por su calidad y varieded de paisajes.




Bueno basta de parlotear y los dejo con el post. Saludos!






Un paisaje que parece de “otro planeta” en Argelia

El macizo de Ahaggar o de Hoggar, es una cadena de montañas que emerge al sur de Argelia y en una zona que es parte del Sahara. Aunque el clima es menos extremo, las lluvias siguen siendo escasas, pero han modelado por miles de años curiosas formas en las elevaciones y promomtorios. Lo que acrecienta el aspecto de extrañeza del lugar es la abundancia de rocas y restos volcánicos. Ahaggar o Hoggar, parece un paisaje de “otro planeta”. Es una de las zonas turísticas más visitadas de Argelia.



























Bwindi, el último edén de los gorilas de montaña

En Bwindi (Uganda) suceden encuentros asombrosos. La zona de jungla impenetrable en la montaña, muchas veces envuelta en la niebla, es uno de los últimos sitios del planeta (y refugio) en donde viven “numerosas” familias de gorilas de montaña, en total, unos 300 ejemplares. El otro reducto de gorilas de montaña, en las montañas Virunga, República Democrática del Congo, se encuentra en la lista roja de sitios amenazados acechado por la guerrilla y la caza furtiva, por lo que Bwindi es en la práctica el último edén para los gorilas de ésta especie que se preserva con mayor seguridad. Lo curioso, es que éstos gorilas en libertad, suelen tener encuentros bastante cercanos con grupos de turistas supervisados por guías, sobre todo con tres grupos habituados a su presencia.



El Parque Nacional de la Selva Impenetrable de Bwindi, es además de uno de los últimos refugios de log gorilas de montaña (Gorilla Beringei), un lugar de naturaleza exuberante reconocido como patrimonio de la Humanidad. Las imágenes de los gorilas en su entorno hablan por sí solas:

















El área total del parque abarca una superficie de 32.000 hectáreas de selva, y sólo es accesible a pie. Se encuentra al suroeste de Uganda, y a lo largo de la frontera con la República Democrática del Congo.



El cuello volcánico más curioso del mundo

En Santo Tomé y Príncipe, un pequeñísimo país africano formado por varias islas en el golfo de Guinea, se encuentra uno de los paisajes volcánicos más curiosos del mundo. En la isla de Santo Tomé, se encuentra el Pico Cão Grande, para hablar con propiedad, un cuello volcánico con forma de aguja que emerge en un paisaje no tan accidentado en las cercanías, lo que acrecienta el dramatismo del paisaje y la sensación de “irrealidad”:



El Pico Cão Grande se eleva por encima de los 300 metros con respecto al terreno de alrededor, pero su forma estrecha, lo hace aparentar mucho más, e incluso, ser más impresionante que otro cuello volcánico tan famoso, como lo es la Torre del Diablo, en Wyoming, Estados Unidos (386 m.). El clima, aporta su dosis para convertir el Pico en un escenario de fantasía: la excesiva humedad y lluvias (hasta 5.000 mm. al año) resaltan su silueta en un paisaje gris:





Acercarse al pico, tampoco es tarea fácil, en una zona de densa vegetación, casi impenetrable:







Cão Grande, permanece a menudo oculto en su cima por la niebla o las nubes, por lo que además, es difícil de fotografiar sin obstáculos y mucho más escalarlo: permanece cubierto de musgo, con una superficie muy resbaladiza. Se encuentra dentro del Parque Nacional Obo, conocido precisamente por sus selvas densas tropicales de gran interés en términos biológicos.



Un desierto blanco junto a un desierto negro, en Egipto

Situado a 45 kilómetros al norte del oasis de Farafra, al oeste de Egipto, se encuentra el conocido como Desierto Blanco. El desierto tiene un color blanco-crema, y está salpicado de enormes formaciones rocosas de “tiza” modeladas por las tormentas de arena de la zona. Pero el desierto blanco, está acompañado no muy lejos del desierto negro.

El desierto Blanco:





Y el desierto negro:



1. El desierto Blanco

El paisaje del Desierto Blanco permite caminar entre las monumentales esculturas de piedra caliza, una experiencia increíble, sobre todo si programamos un atardecer con anaranjados rayos de sol acariciando las columnas blancas que parece que emergen de la arena:



















2. El desierto negro.

Muy cerca del Desierto Blanco, se encuentra el Desierto Negro, a 150 kilómetros de Farafra, una zona sin habitar y que sólo recibe visitantes que contratan viajes organizados al oasis de Farafra, el desierto blanco (que es bastante más pequeño). El desierto es de tierra color marrón-naranja, y menos negro de lo que suena su nombre. El negro, se ve sobre todo en los pináculos de las colinas. Sin embargo, no deja de ser un paisaje que parece de otro planeta.



El desierto, está salpicado de montañas que parecen volcanes, cubiertos de rocas negras:







Tanto a uno como a otro desierto, las excursiones se realizan generalmente en 4×4. El punto de partida, generalmente es Farafra, un pequeño poblado y oasis habitado principalmente por los locales beduinos.



La ruta de los “castillo de arena”, en Marruecos

Lawrence de Arabia, Jesus de Nazareth, La joya del Nilo, La última tentación de Cristo, La momia, Gladiador, Alexander, El reino de los cielos. Son algunas de las películas que rodaron escenas en Aït Ben Haddou, una de las fortalezas de adobe dentro de la hoy conocida como la ruta de los mil kasbahs, en Marruecos. Los Kasbahs, se parecen a castillos de arena, construidos de forma rústica con un estilo y resistencia asombrosas, tanto como para sobrevivir por miles de años hasta la actualidad. El más llamativo de ellos, el Ait Ben Haddou, tiene una estampa espectacular:





Los Kasbahs, eran fortalezas o casas fortificadas en lugares estratégicos en los límites del desierto, construidos en materiales tan rústicos como barro, cañas y troncos, lo poco que podía obtenerse en el desprovisto paisaje árido del lugar. Los Kasbahs eran puntos de abastecimiento que iban hilvanando las rutas comerciales que recorrían las caravanas. En Marruecos, existen desde hace miles de años, aunque hoy, es posible descubrir algunas de ellas apenas habitadas y en bastante mal estado de conservación. En su época de esplendor, eran gobernadas por señores o agrupaciones tribales organizados en torno a un oasis que aprovechaban de un modo increíblemente sustentable: con sistemas de riego, agricultura, sistemas de ventilación natural, etc.



Las fortalezas de adobe, estaban normalmente emplazados en lo alto de una colina junto a un río o un oasis. El Kasbahs Ait Ben Haddou, que vemos en fotos, está reconocido como Patrimonio de la Humanidad, pero en la ruta de los mil kasbahs se pueden ver varios en distinto grado de conservación, entre ellos los de Taourit o Tifelfout.













Desafortunadamente, la riqueza histórica y arquitectónica de los Kasbahs, está siendo afectada por el abandono y el deterioro, ya que sus habitantes se han ido trasladando en las últimas décadas a viviendas con materiales más modernos y resistentes en las cercanías. Algunos Kasbahs se convirtieron en hoteles, mientras otros, simplemente sirven de decorados cinematográficos o caen en el deterioro lento, ignorados por las autoridades que no llegan a valorar el legado de tales construcciones.
Para arribar al más famoso de ellos, el kasbahs de Ait Ben Haddou, tendremos que desplazarnos hasta Ouarzazate, la ciudad a la que pertenece. Afortunadamente, aún permanece alejado del turismo masivo, y se conserva como un destino que remite a un viaje al pasado, con apenas infraestructura turística a su alrededor. Por su parte, la ruta de los mil Kasbahs se realiza atravesando el Atlas, hasta llegar a Mersouga, la verdadera puerta del desierto.



Una playa roja entre el desierto y el mar, en Perú (Paracas)

Sucede en varios puntos del planeta, donde el desierto, se encuentra con el mar aunque no exista una transición entre tanta agua y tanta aridez. Uno de éstos sitios es la costa peruana de la península de Paracas, una zona marítima que aparenta normalidad cuando en realidad se produce una explosión de vida. Pero en particular, en éste post nos concentramos en un rincón de la Reserva Nacional de Paracas, una playa de arenas rojas en medio de un desierto en naranja:



En cuanto a la playa roja, es el resultado de la actividad volcánica tras milenarias erupciones que azotaron el Pacífico, produciendo un tipo de arcilla con esa coloración como componente de la arena. La zona de Paracas, es de hecho una de las más áridas de la costa del país, y sin embargo es un paraíso para el descanso y la alimentación de diversas especies migratorias gracias a las corrientes oceánicas que favorecen la proliferación del plancton, punto de inicio de una variada cadena alimenticia que desborda de vida algunas de las islas de la zona.





















La forma de llegar a la playa roja, es entrando a la reserva por su camino principal hasta proseguir con rumbo a Lagunillas. La playa, es una de las buenas curiosidades que guarda Perú (entre otras).



Un pueblo entre cerros de siete colores en Argentina (Purmamarca)

No sólo es un pueblo que brota entre verde como un oasis en un paisaje árido. Purmamarca posee un aspecto arquitectónico de casas bajas y en adobe que se ven aún más pintorescas al pie de un cerro de siete colores, y en el marco de cerros colorados. El río Purmamarca, los cardones y el cielo casi siempre de un azul intenso suman más belleza. La Quebrada de Humahuaca encuentra en éste sitio del noroeste de Argentina una de las más curiosas y peculiares gamas de colores, el resultado de procesos geológicos que incluyen sedimentación marina, lacustre y fluvial, con su acabado final gracias a los movimientos tectónicos. Un colorido experimento geológico en un sitio reconocido por sus valores culturales y paisajísticos como Patrimonio de la Humanidad:

http://101lugaresincreibles.com/wp-content/uploads/2013/02/purmamarca-siete-colores.jpg



























El Pueblo de Purmamarca es una de las postales turísticas de la Quebrada de Humahuaca y está en la provincia de Jujuy, la más al norte de Argentina. En la región, hay otras ciudades y pueblos interesantes por recorrer como Tilcara, o la propia Humahuaca, además de lugares que parecen de otro planeta en Argentina, como Salinas Grandes.



Un valle “lunar” en Brasil (Vale da Lua)

En el Parque Nacional Chapada dos Veadeiros, en el estado brasilero de Goiás, se encuentra otro de los paisajes rocosos llamados “Valle de la Luna” (un nombre que por cierto, se repite en varios paisajes y países de Latinoamérica). Se trata de formaciones rocosas erosionadas de un modo muy curiosos por las aguas transparentes del río Sao Miguel. Entre cavidades modeladas por el agua, curvas y formas caprichosas, caminar por éste lugar es una de las grandes atracciones de la región:

http://101lugaresincreibles.com/wp-content/uploads/2013/02/vale-da-lua-Brasil.jpg

















Para arribar al parque, el punto de acceso es desde el municipio de Alto Paraíso de Goiás, desde donde se permite el ingreso sólo con guías acreditados.



Una playa que parece una piscina infinita, en Bahamas

Merece una mención especial, una reseña a una playa en una de las tantas islas que conforman el archipiélago de Bahamas. Situada entre Eleuthera y Cat Island, ésta playa-piscina es una más de las bellezas que abundan en el Caribe. Se encuentra en Little San Salvador, o también conocida como Half Moon Cay, a unos 100 kilómetros al sureste de Nassau. Los dejo con una selección de fotos (y tal vez, con muchas ganas de nadar):

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El paraíso en “versión desértica” (San Pedro de Atacama, Chile)

Cuando imaginamos un paraíso, casi siempre pensamos en cientos de islas salpicando un mar caribeño en medio de un clima tropical, o imaginamos un sitio remoto en Oceanía con mar turquesa, o en rincones del planeta donde el mar alcanza tonalidades inverosímiles. Imaginamos palmeras, tumbonas sobre arena blanca, explorar un rincón de playa escondido. Ahora, olvidemos todo lo anterior, y pensemos en un paraíso desértico. Les propongo recorrer un auténtico paraíso donde escasea el agua, o donde al menos, el agua permite pequeños milagros, y para ello, nos trasladamos virtualmente hasta el norte de Chile:



Lo que sigue son paisajes inclasificables en cuanto su estereotipo de belleza, lagos en medio de salares, estanques a varios miles de metros de altura en donde esperaríamos no encontrar nada, y en cambio, encontraremos cientos (o miles) de flamencos. Paisajes desolados entre cordilleras de volcanes, en donde de repente, afloran aguas termales y manantiales que permiten el milagro de dar vida. Y todo en medio de tonalidades rojizas, sal (mucha sal), valles con aspectos “lunares”, estanques de agua extensos que se pueden cruzar caminando. La zona del desierto de Atacama encuentra en los alrededores del pueblo de San Pedro, algunos de los paisajes áridos más bonitos del planeta, tanto como para no dudar en calificarlos como un paraíso. Los dejo con las pruebas fotográficas de que no exageramos:















































































La zona de San Pedro de Atacama se hizo famosa como un destino de mochileros, aunque hoy es un sitio visitado por turistas de todas las modalidades y de todas partes del planeta. Todas las imágenes pertenecen a sitios de los alrededores del pueblo, como el Valle de la Luna, el Salar de Atacama, el Observatorio astronómico ALMA, Lagunas Cejar, Tebenquiche y el Salar de Tara. Una de las formas más fácil de arribar es desde Santiago de Chile, en vuelo hasta Calama, o desde Salta (Argentina) por vía terrestre.



Un paisaje con colinas tapizadas de verde, en India (Munnar)

Un poblado de montaña, pero entre montañas nubosas (o cubiertas de niebla). Un entorno de” jardines de té”, o sembrados verdes que parecen tapizar cada colina como una alfombra. Y todo, entre cascadas y santuarios de vida silvestre. La fórmula de un lugar bonito por demás (o desde la óptica del blog, un lugar increíble). Se llama Munnar, y está situado en las montañas Ghats Occidentales, en el estado indio de Kerala:



Es una de las zonas de producción de cultivos de té más vistosas de India, inmersa en un clima de montañas húmedas y silenciosas. Las vistas panorámicas hacia los valles (en la zona confluyen tres ríos), las nubes, y el verde combinan una atmósfera especial: no faltan flores salvajes que cada tantos años florecen y cubren de violeta todo el valle, para completar un panorama idílico que incluye cascadas, lagos, arroyos, valles selváticos; y entre la fauna, elefantes, macacos, y una o una rara especie de cabra (Nilagiri tahr).















































No es de extrañar que Munnar y su entorno haya sido elegida como la región de veraneo de las autoridades coloniales británicas en el sur de la India, como tampoco lo es que ciertas influencias británicas sean visibles. Con un clima templado, a unos 2.000 msnm, la región de Munnar es un oasis fresco y apacible de Kerala, y hoy, otra de las buenas sorpresas a recorrer en el sur de India.



El reino de los “mil castillos de piedra” en China (Danba)

Danba o Rongzhag es un condado de la Prefectura autónoma tibetana de Garze, dentro del territorio de China. Damba significa “ciudad de roca”, pero mejor suena llamarla como el “reino de los mil castillos de piedra”. Ésta tierra y territorio, pertenece a una etnia tibetana, cultura con marcados rasgos de identidad. Por ejemplo, dispersas por el condado, se encuentran centenares de torres de vigilancia o atalayas, con alturas de hasta 35 metros, junto a viviendas con su particular arquitectura a menudo semi-amuralladas. Se trata de pequeñas fortalezas, o “castillos” agrupados o en solitario. Éste tipo de construcciones según estudios arqueológicos, comenzaron a hacerse en el año 1.700 a.C.



Cada una de éstas pequeñas fortalezas fue situada en pasos y sitios estratégicos en las colinas para proteger a sus habitantes o las entradas de las aldeas. Incluso, por largos siglos, éstas torres de vigilancias servían como “habitación del pánico” (por decir) en caso de asedio: los habitantes de las viviendas se encerraban en las torres, y gracias a su sistema de seguridad, quedaban a resguardo de los invasores y a la espera de la llegada de ayuda exterior.



Se calcula que perduran unos 562 edificios antiguos de éste tipo en todo el condado, característicos por sus torres cuadrangulares, pentagonales, octogonales. Los integrantes de la comunidad de Danba transmitían las técnicas constructivas de generación en generación. Así, elevaban paredes de roca uniformes y rectas, pero sobre todo, resistentes y relativamente fáciles de defender. Hoy se conservan cuatro tipos de estas torres, entre las que se cuentan las destinadas a puestos de vigilancia de pasos estratégicos, las utilizadas para transmitir mensajes, las que estaban en las entradas de las aldeas, y aquellas construidas en el interior de las viviendas para fines defensivos y de almacenamiento de alimentos:









Pero no sólo entre curiosas torres y pequeñas fortalezas reside el atractivo de ésta cultura. Sus artesanías en madera, su colorido aplicado a los detalles de la vivienda, la vestimenta, sus costumbres y formas de vida aún conservadas, hacen del condado Danba un auténtico “mundo perdido”:































El condado Danba está situado en la prefectura de Garzi, al oeste de la provincia de Sichuan, en un valle 350 kilómetros al oeste de Chengdu (a medio camino entre Kangding y Maerkang). Se trata de un paisaje de alta montaña y valles bajos con pastizales. La mejor época para visitar es entre mayo y noviembre. En el valle, se encuentran algunas de las aldeas tibetanas más bonitas de China (entre las más destacables, Jiaju y Suopo).



10 pueblos que parecen sacados de un cuento en China

Un par de pueblos de agua, entre canales y centenares de puentes, otro perdido (y aislado del mundo) en medio de un paisaje de montaña y belleza excepcional. Pueblos de etnias que aún conservan sus costumbres, entre casitas de madera que descienden por una colina, y que están intactas desde hace un milenio.



Mientras China avanza en una vorágine que en menos de 40 años termina convirtiendo pequeños pueblos en urbes descomunales, hay pequeños pueblos, que por aislados, y por estar por poblados por minorías étnicas de costumbres ancestrales, afortunadamente no cambian. Que además se vean como si fuera sacados de un cuento, es un rasgo que hace aún más atractiva ésta galería que proponemos en dos partes:



1. Un pueblo con 300 puentes de piedra (Lijiang)

Al norte de Yunnan se encuentra Lijiang, una ciudad que como tantas, cuenta con ocho siglos de historia, pero con la buena fortuna de que esa historia está bastante intacta en sus calles y belleza. Famoso por su sistemas de canales, su aspecto, historia y cultura están ligadas a los descendientes del pueblo Naxi

























2. Un pueblo de cuentos en la frontera (Hemu)

Casi en la frontera con Kazakhastan, Mongolia y Rusia, y en medio de un área de enorme belleza escénica junto al lago Kanas, Hemu es uno de los pueblos más bonitos de China. Situado entre montañas, bosques y lagos, el asentamiento pertenece a la etnia mongol de los Tuwa, una singular cultura de las praderas de la región. Afortunadamente, ni el turismo ni las tecnologías modernas hay impactado demasiado en ésta región:























3. Un pueblo congelado en el tiempo en Anhui (Hongcun)

Hongcun es una villa que creció al pie del Monte Huangshan. Las casas donde habitan los pobladores se han mantenido en pie desde época de las dinastías Ming y Qing y casi sin cambios. Entre estanques tranquilos y puentes de varios siglos, el pueblo es parte del Patrimonio de la Humanidad:

















4. El pueblo de los mil hogares (Xijiang)

Aldea al norte de Guizhou, Xijiang es conocido como el pueblo de los “mil hogares” por el millar de residencias de los miao, un pueblo considerado un “fósil viviente” para estudiar ésta cultura. Casas de madera oscura y ordenadas en torno a colinas boscosas junto a un río y terrazas de arroz, sus vistas son espectaculares:















5. Un pueblo de agua con más de 100 puentes (Xitang)

Está situado en el distrito de Jiashan, en la provincia de Zhejiang, lo que significa, que está relativamente cerca de Shangai. Xitang es una auténticas reliquia. Entre nueve ríos-canales, más de 100 puentes conectan cada rincón de la ciudad, en un pueblo muy bien conservado que hoy se convierte al turismo























6. Un pueblo congelado en el tiempo (Pingyao)

Pingyao es una reliquia urbana en su zona histórica. Fundada en el siglo XIV, mantiene en su área antigua gran parte del aspecto de las arquitectura de las épocas Ming y Qing, incluso, con una muralla que proteje el área con enormes puertas y torres de vigilancia. A juzgar por las imágenes parece una obviedad entender la razón por la que Pingyao fue declarada como Patrimonio de la Humanidad

















7. La comunidad de los artesanos en madera (Pueblos dong)

Existe una etnia en China que es famosa por su habilidad para construir en madera, incluyendo vistosos puentes. La relación entre la comunidad dong y el uso de la madera ha alcanzado niveles que hasta podríamos catalogar como un arte, incluyendo por ejemplo, un puente que desde hace casi cien años, se sostiene sobre pilotes de roca sin haber utilizado ningún clavo ni ramaches. En la zona de Chengyang perduran varios pueblos (los más visitados son Ma’an, Pingzhai, Yanzhai, Chengyang Dazhai, pingpu, Pingtan, Jichang y Guandong) que pareciera que aún no se han enterado demasiado de los cambios del mundo moderno:















8. Otra encantadora ciudad entre canales en Jiangsu (Zhouzhuang)

Zhouzhuang es el pueblo al que no se tarda en llamar “la Venecia China”, aunque es bueno saber, que estamos hablando de un pueblo que merece ser reconocida por su nombre, por su aspecto, su estilo propio. Unida también por puentes de piedra, cuenta varios siglos sin cambios con su particular estilo donde las calles, son en realidad de agua, y los vehículos, esos botes con sus propios remeros













9. Un pueblo para visitar en primavera (Wuyuan)

Al noroeste de Jiangxi, para algunos, Wuyuan es el pueblo más bonito de China por su entorno de paisajes naturales y sus antiguos edificios. En la primavera, las montañas se cubren de azaleas y todo parece explotar en colorido, entre plantaciones de té y flores en amarillo:











10. Una de las ciudades antiguas más bellas de China (Fenghuang)

Fenghuang es una de las ciudades antiguas más bellas de China en la provincia de Hunan. El casco histórico de ésta ciudad se encuentra emplazado en torno al río, que hace de vía principal para recorrer un vistoso paisaje urbano congelado en el tiempo























Un paseo por un paraíso helado (Kainuu, Finlandia)

Kainuu es una región del centro este de Finlandia en la frontera con Rusia, una región conocida desde la antigüedad como Kvenland. Kainuu es un sitio despoblado (y con población en declive). La causa principal de ésta disminución es evidente: su riguroso clima y la dificultad para desarrollar cualquier actividad económica.



Es un área de colinas, lagos y bosques deshabitados, o habitados antiguamente por etnias sami (cazadores y pescadores). Ayer y hoy, aventurarse en éstas tierras heladas supone una aventura: entre pueblos dispersos y pequeñas ciudades que suponen el último contacto con la civilización, lo que predomina, son paisajes tan bonitos y desoladores como éstos…



























…Y un río turquesa en Navarra, España (Urederra)

…Y después de un río celeste en Costa Rica, un río de piscinas azules en Nueva Zelanda, un río verde esmeralda en Eslovenia, y hasta una garganta turquesa en Francia, llegamos hasta España para conocer un río de corto recorrido y gran belleza. Se llama río Urederra y significa agua hermosa. Nace en el Parque Natural Urbasa Andía dentro de Navarra, y recorre apenas 19 kilómetros hasta desembocar en un afluente del Ebro, un corto recorrido donde despliegue pura belleza en turquesa:



A lo largo del breve curso del Urederra, se suceden pozas cristalinas, que conforman estanques, y cascadas, en medio de un paisaje de rocas y bosque de hayas:





















Para recorrer la ribera del Erederra, existen algunos senderos que llevan hasta las cascadas del Nacedero, un camino conocido como “De las Cascadas de Baquedano”, en honor a la cercana población homónima. Es otra de las sorpresas naturales de la Península Ibérica.











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