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Punta Del Diablo(fotos mias)

Hola a todos, queria compartir estas fotos con ustedes, son del verano pasado (2008), ya que la verdad fue de los lugares mas lindos que estuve en mi vida y sobretodo natural.
Espero que sepan disfrutarlas



Puede demorar en cargar pero vale la pena la espera.




































































bueno, espero comentarios a ver si les gusto
gracias.

RESEÑA:

Punta del Diablo es un pequeño pueblo de pescadores ubicado en la costa del departamento de Rocha. La distancia que lo separa de Montevideo, la capital del Uruguay, es de 298 km.

Sus playas, enmarcadas en tres puntas rocosas que conforman el "tridente", ocupan alrededor de 10 km de costa.




Su población permanente es de 650 habitantes, en su mayoría pescadores y artesanos. En verano se transforma en unos de los principales balnearios uruguayos recibiendo gran afluencia de turistas argentinos, brasileños y europeos.

GEOGRAFIA

Latitud: 34º 22' S
Longitud: 053º 46' O

LA MAGIA DE PUNTA DEL DIABLO


El dedo pétreo de la PUNTA DEL DIABLO, se hunde fino y elegante entre las aguas verde-azuladas de la mar y desde el Cerro Rivero la vista es esplendorosa.
La bahía, mansa, descuelga el vaivén de las olas, festoneadas de espuma blanca, que llegan tímidamente a morir en la arena de la costa...
En las zonas rocosas trepan, pulen se deshacen y vuelven, mueren y renacen... una y mil veces, en un juego repetido y ancestral...
El multicolor despliegue de casas, ranchos y cabañas cuelga del Cerro, en un caótico muestrario de inventiva y posibilidades...
Techos de paja, grises de tiempo, se mezclan con tejas, fibrocemento, cinc o cartón...
Los tonos verdes, celestes, marrones, naranjas y rojos se trepan a los techos y contrastan con las paredes encaladas o pintadas de colores pastel...

Sobre la arena de las dunas que asoma entre el caserío, manchas de vivo color verde se levantan, en los montes de acacias y pinos...
Algunas callejuelas se insinúan, culebreando entre las construcciones que suben y bajan la ladera del cerro...
Unas pocas lanchas pescadoras reposan sobre la arena, nostálgicas, aguardando el instante de volver a deslizarse, marineras, sobre la superficie nerviosa del mar...
El viento sopla del norte, y su brisa fresca mitiga el calor que anuncia el sol del verano, en un cielo totalmente despejado...

El canto áspero de alguna gaviota, sobrevolando las nerviosas olas, contrasta con el gorjeo de las veloces golondrinas y el chirriar de las cigarras en sus refugios del monte...
La brisa goza, peinando los esbeltos capices y los altos pastos y colas de zorro y se desliza por las hondonadas rozando las copas de las acacias que han nacido al abrigo de las dunas...

La costa comienza a poblarse de caminantes y adoradores del sol; algunos optimistas ensayan la pesca desde las rocas...
El día, esplendoroso, hace un marco adecuado a la belleza del paisaje...
Y allá abajo, PUNTA DEL DIABLO, polémica y mágica, sigue conquistando enamorados...






EN LOS DOMINIOS DEL VIENTO

Sopla el viento tenaz, inagotable, inasible torrete desbocado... disgregando el granito en arenales que se extienden como oro derramado... y peinando los recios pajonales tierra adentro se interna apresurado...

Durante milenios esta zona de la costa oceánica que hoy forma parte del Uruguay, estuvo bajo el dominio de los elementos naturales, únicos custodios de su entorno.

El viento, arquitecto responsable de la conformación del paisaje actual, fue modelando a su capricho la enorme extensión de dunas, que desde la orilla misma del océano hasta el borde de la Laguna Negra o de los Difuntos, se extendía como un enorme y desolado tapiz formando una franja, larga y dorada que contorneaba la costa del mar.

Junto con la lluvia se transformó en un agente erosivo, que fueron dando forma a los enormes médanos de fina arena voladora, que según el capricho aquel mudaban la conformación del paisaje trasladando, en el correr de unas pocas horas toneladas de los minúsculos granos, hasta formar, en ciertos puntos donde encontraban resistencia, una nueva duna.

Así, desde las enormes masa pétreas del granito costero, cubiertas y descubiertas según la dirección de las ráfagas de viento, la arena fue extendiéndose más y más tierra adentro, formando una sucesión ininterrumpida de dunas de diversas formas y tamaños, ocasionalmente tapizadas por el verde de plantas, hierbas, arbustos y árboles nativos.

Entre las laderas de algunas dunas frecuentemente se formaban pequeñas lagunas, de agua proveniente de manantiales de las zonas más altas o de depósitos circunstanciales de lluvia, que propiciaban el crecimiento de variedades de plantas y arbustos, que junto con la fresca condición del agua pura hacían el sitio muy frecuentado por especies de la variada fauna autóctona de entonces.








LOS DUROS COMIENZOS


En febrero del año 1935, la familia de Laureano Rocha, que tenía un pequeño campo en Vuelta del Palmar y una numerosa descendencia, compuesta por diez hijos, ante la enfermedad de uno de ellos, Lirio, que sufría de asma, aconsejado por su médico de Castillos, de que la solución para él, (que corría riesgo de muerte) era llevarlo a la costa, resolvió construir un pequeño rancho en la zona de los Cerros, en campos propiedad de la familia Martínez, que colaboró en la edificación de la rudimentaria vivienda.

En los veranos la familia se trasladaba a la orilla del mar, donde la salud de Lirio comenzó a estabilizarse y a fortalecer su organismo juvenil con el aire puro y fresco del océano y los rayos vivificantes del sol. El jefe de familia se trasladaba también a su vivienda en los meses de invierno, ya que era un gran aficionado a la pesca, que en esa época era muy abundante y realizaba con el uso del aparejo y que servía para aliviar el sustento de su numerosa familia, de humildes recursos.

El ingreso a la zona del Cerro se realizaba penosamente, en carros tirados por caballos, por caminos de barro y agua, hasta llegar a los enormes médanos, donde en ocasiones el vehículo volcaba ante la dificultad que suponía el traslado por las blandas arenas. El trayecto se realizaba en medio de enormes dunas de arena voladora y había que marcar el trillo, para poder encontrar nuevamente el camino hacia la costa.

En el año 1942 se afincaron algunos pescadores que provenían de Valizas y que empezaron a pescar el tiburón para vender el hígado a mercados asiáticos. Dichos pescadores ingresaban al mar en chalanas a remo, prácticamente sin ningún instrumento de guía para su orientación. Otros pescadores comenzaron a llegar a la costa, edificando sus ranchos en la zona que queda enfrente a la Piedra Redonda, bordeando la pequeña bahía ubicada a la derecha de la actual calle de acceso principal.

Así, muchos orientales que como la gran mayoría de sus compatriotas, habían vivido de espaldas al mar, se vieron impelidos por las circunstancias a cambiar su vida de trabajo precario por la otra vida, llena de peligros, riesgos y esperanzas, enfrentando al mar verdadero y rugiente, ante la perspectiva de lograr una mejora en el aspecto económico.
El valor de los hombres y la abnegación de las mujeres fueron dando forma a una estirpe de pescadores templados a mar y viento, que le dieron una identidad muy especial al precario asentamiento que se fue formando en los otrora desolados Cerros.

La tarea no finalizaba al concluir los embarques, y luego de limpiar el pescado que lograban capturar, sino que debían mantener en buen estado la embarcación y las redes, que en un principio eran de hilo de algodón, - mucho más débiles y pesadas que las de nylon, que posteriormente pudieron conseguir – y requerían continuas reparaciones, que cada pescador realizaba diestramente con la aguja de remallar, instrumento con el cual ellos mismos comenzaron a tejer sus propias redes, como lo hacen actualmente. La preparación del tasajo de tiburón o cazón llevaba su proceso: una vez limpio el animal, se procedía a cortar filetes que eran sometidos durante cierto tiempo a la acción de la sal, acomodándose en capas sucesivas e intercalando nuevas camadas de sal, para posteriormente prensarlo y luego que estaba suficientemente saturado, someterlo a la acción del sol, previo lavado con abundante agua dulce, para que secara finalmente.

Aquellos que invirtieron el fruto de su arriesgada tarea diaria, mejoraron la capacidad de los motores de sus lanchas, construyeron otras, empezaron a edificar galpones más amplios y cómodos hasta que llegó el progreso y las construcciones de material comenzaron a sustituir a los primitivos ranchos de paja y juncos, y las piletas de cemento lustrado a los cajones de madrea de los primeros saladeros.

Punta del Diablo comenzó así a vivir una nueva etapa en su camino, con los necesarios cambios para quienes se afincaron allí pudieran llevar una vida más digna y mejorar las capturas y la calidad de su producción.






LAS LANCHAS PESCADORAS

Las lanchas que en un principio utilizaron los primeros pobladores de Punta del Diablo eran adquiridas por éstos en otros puertos pesqueros. Pero casi enseguida de comenzar su aventura marina, la necesitad, madre de todas las habilidades, los incitó a tratar de realizar ellos mismos sus embarcaciones. Fue así que con la observación y el estudio de aquellas lanchas, algún pescador se fue “dando maña” para construir las primeras chalanas y así empezó todo….

Las primeras lanchas eran bastante pequeñas y tenían la abertura de la bodega sobre cubierta muy estrecha, apenas del ancho de un hombre, y en proa y popa (que eran iguales) habían unos pequeños espacios llamados “tambuchos” donde se instalaban los pescadores para venir sentados y poder remar más cómodamente.

Cuando llegaron los primeros motores fuera de borda, se empezaron a construir las chalanas más grandes, con más capacidad de bodegas y más comodidad para los tripulantes.

Más adelante se construyó la cabina, lo cual supuso un progreso grande en cuanto a seguridad y protección en las jornadas de temporales y mares gruesas.

En la historia de Punta del Diablo, desde sus comienzos han pasado más de sesenta lanchas por el puerto, la mayoría construidas en la zona, por pescadores del mismo pueblo.







Estos textos y dibujos pertenecen al libro "Crónica de Punta del Diablo - Memoria e Identidad" del escritor Humberto Ochoa Sayanes. Le agradecemos a él su gentileza por permitirnos incluir algunos fragmentos en nuestra página.

Para los Surfers:

Es una zona privilegiada ya que durante todo el año se surfa realmente tranquilo, casi con cero crowd. Quien vaya a disfrutar de las buenas olas y conserve la calma y el respeto, seguramente tendrá una muy buena session de surfing. Además tendrá la opción de conocer algunos lugares que están fuera de los mapas y rutas de surfing tradicionales.

Playa del Rivero


Con orientación E recibe a pleno los swells provenientes de este punto y aguanta hasta 2 mts. con buena formación. Dependiendo del estado de sus bancos de arena los vientos más favorables son el S, SW, W, NW y N. También recibe los swells del S y SW que entran luego de abanicar en la lozada de piedras donde esta el monumento y van a dar al fin de la playa con buenas derechas e izquierdas. Con pleno viento SW se puede surfar con comodidad. Es una ola fácil, apta para todo nivel de surfing y con varios picos.

Playa de la Viuda


Su orientación es S-SE. Tiene una ola con más fuerza y varios picos a lo largo de toda la playa, aguanta más tamaño y su forma es más tubular. Los bancos más rasos le dan esta característica. Los vientos que mejor le pegan son los E, NE, N, NW y W. Los swells del E, SE, S, SW y W.

La mejor época

Hay olas todo el año, pero los mejores meses son septiembre, octubre, noviembre, marzo, abril y mayo.



FUENTES : www.portaldeldiablo.com.uy, wikipedia
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