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Mi abuelo, furriel, Cuarto de artillería de Córdoba. Regimiento 4to de artillería montada reforzada 1951.

Para mí, mi abuelo era sagrado, fue como mi padre, me dio todo. Todo lo que tengo, todo lo que soy se lo debo a él. Y cuando se hizo muy viejo era como tener una criatura en la casa, un payasito que andaba por ahí contando cuentos y dándole alegría a todo el mundo. Cuando se fue se me rompió el corazón, como si me hubieran arrancado el alma del pecho. Jamás nada me ha dolido tanto como perder a mi abuelito al punto que simplemente dejé de reírme.

Estuve peleado con el mundo durante tanto tiempo y con una amargura tan grande que me olvidé de muchas cosas buenas.

Esta es la foto original.

Rescatando al soldado Juan.  publicado en Imágenes

Había tenido varios accidentes, y había perdido la visión de un ojo, así que a menudo me llamaba y me decía: "Vení ve." Yo era los ojos de él cuando no podía ver algo. Un trabajo que hacía sin darme cuenta. Estaba acostumbrado a ver por él. No me importaba.

Escaneado con el celular:

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Había tenido un accidente en una moto y había quedado rengo, pero tenía locura por ir a pescar. Iba hasta la punta de escollera en bicicleta a tres kilómetros y de vez en cuando nos sorprendía a todos con algo. También me tocaba levantar pesos por él, porque no se podía agachar.

Limpieza con paint shop pro 4 versión 4.12 Shareware y Picasa:

Rescatando al soldado Juan.  publicado en Imágenes

Trabajó en los ferrocarriles y como cuarenta años en los casinos de la nación, que después pasaron a provincia. Era un tipo de la noche, un ambiente de mierda. Tenía dos hijos y construyó una casa para su familia donde me dio un espacio... Dicen que al principio no me quería, pero en todas las fotos mías, de pequeño, siempre estaba ahí vigilando que no me pasara nada. Siempre tenía los ojos puestos en mí.

Filtro para aumentar la resolución Remini, una aplicación de celular, tuve que subir la imagen a Google Drive e ir intercalando entre el celular y la pc:

Rescatando al soldado Juan.  publicado en Imágenes

Se sentaba en la punta de la mesa y me decía: "Cuando yo no estoy vos sos el hombre de la casa." No podía ser más agarrado, no me daba una moneda ni en pedo, metía la mano en el bolsillo y decía que tenía un cocodrilo ahí adentro. Cuando llegué a los doce años me regaló un póster de esos de taller con una chica mostrando la cola, pero enorme, un calendario de 60x80, una caña, una caja. Nunca me faltó la leche en la heladera ni el jugo ese feo que Miju concentrado que venía en una botellita para rebajar.

Coloreado de Remini:

Rescatando al soldado Juan.  publicado en Imágenes

Cuando se volvió muy viejo se empezó a confundir y siempre me decía: "Julio." Su hijo que se había ido con una furcia. Así que siempre me decía: "¡Julio, digo Matías, vení!" Un día tuve que decirle: "Soy Matías." Cuando era joven quería ser piloto de avión pero se casó y mi abuela no lo dejó.

Siempre me preguntaba "¿Qué vas a hacer?" y le decía: "Cuando sea grande quiero ser como vos." que toda la gente me quiera, que toda la gente se alegre de estar conmigo. Le debo eso, a mí no me quieren ni los perros.

Coloreado de https://www.img2go.com/es/colorear-imagen

Rescatando al soldado Juan.  publicado en Imágenes

Mi abuela, una mujer trastornada, mala persona con todo el mundo, le hizo la vida imposible a tal punto que empezó a decirme: "No te cases." Me bromeaba con eso todo el tiempo. Que me iba casar con una boliviana, con una coya. Viajaba al norte de vez en cuando y me decía: "¿Querés que te traiga una coya?"
No había manera de sacarle dos palabras serias... La única vez que lo vi serio fue cuando me hizo su apoderado, no confiaba en nadie más.

Se despidió de mí mucho antes de morir, sentados a la mesa de siempre. Cuando se fue mi conciencia estaba tranquila, limpia. Ya habíamos dicho todo y a pesar del dolor no se me cayó una lágrima. No teníamos nada para decirnos o que no supiéramos.

Resalte de contraste y voy a tener suerte de Picasa:

Rescatando al soldado Juan.  publicado en Imágenes

Me dio el regalo del silencio y la paciencia...