Síndrome de Beauchef: Veo a las feas muy lindas

Es bien sabido que estudiar ingeniería implica dejar de lado muchas cosas “divertidas” para enfocarse en cosas más serias, entre todas esas cosas se distingue la poca cantidad de mujeres que están estudiando ingeniería.






Resulta ser que existe algo llamado Síndrome de Beauchef, el cual es propiciado en los estudiantes de ingeniería por la poca cantidad de mujeres con las que conviven a diario. Este síndrome consiste en que, conforme pasa el tiempo las chicas que antes considerábamos “feas” ahora las consideramos “bonitas” o al menos “aceptables” físicamente.



Hay quienes dicen que es un mito y hay quienes dicen que es completamente cierto; por lo que en los siguientes párrafos daré mi experiencia como estudiante de ingeniería que actualmente soy.


Hace unos días hablaba sobre la escuela en la que actualmente estoy cursando mi carrera, justamente algo que olvidé compartir es precisamente el tema de las mujeres en ingeniería.



Mi experiencia es la siguiente: unos días antes de comenzar mi carrera debía consultar la lista de grupos donde se había designado a cada alumno para cursar su primer semestre. Yo con todo el positivismo de conocer chicas nuevas me busqué en en esa lista, encontré mi grupo y vaya sorpresa cuando me di cuenta que todos los de mi grupo eran varones, no lo creía así que chequé dos veces más pero las cosas estaban escritas: no pensaba en que a partir de entonces entraría en una crisis de mujeres.



De hecho no consideraba tan grave la falta de mujeres en ingeniería hasta ese momento, aunque ya lo había escuchado antes me parecía algo tan trivial. Pero nada podía hacer, sólo buscar a mis compas en esa lista y darme cuenta que en sus grupos había mínimo una mujer.

Entré a clases y me adapté rápidamente al ambiente de puros hombres (siendo que en la Vocacional casi la mitad del grupo eran mujeres); a pesar que ese grupo de primer semestre ya en la ingeniería nunca me terminó de agradar (cada idiota que conocí) al menos había algo de joda y un poco de unión colaborativa.

Un par de semanas después los administrativos de la escuela nos mandaron a un par de chicas (feas, pero al final mujeres) por lástima, pero al final de cuentas creo que el ambiente no hubiese cambiado mucho si no las hubieran mandado a nuestro salón.