Taringuero hospitalizado por una erección de 17 horas



Algún usuario compulsivo de Viagra pensará que el caso de este joven británico, con una erección de proporciones bíblicas, es digno de admiración. Nada más lejos de la realidad, porque Jason Garnett, de 23 años de edad, ha estado a punto de tener daños muy graves en su pene.

El joven, residente en Harrogate (Reino Unido), no le dio mayor importancia a la ‘dureza’ de su miembro viril, hasta que con el paso de las horas la cosa no bajaba. Preocupado, metió sus partes pudendas en un reparador baño de agua fría y viendo que su glande no disminuía de tamaño, acudió inmediatamente a un hospital.

En urgencias, el equipo médico diagnosticó priapismo, una enfermedad que causa intenso dolor y por la que el pene erecto (en concreto, sus cuerpos cavernosos) no retorna a su estado flácido. Y si no es tratado de inmediato, la zona puede ser dañada permanentemente. ¡¡¡Menudo marrón!!!

Tras un análisis de la situación, los doctores se pusieron manos a la obra. Primero extrajeron un litro de sangre para reducir la presión del órgano. Y ni por esas, el falo de Garnett seguía más tieso que la Torre de Hércules. Después recurrieron a un tratamiento con inyecciones. Tras ¡¡¡24 pinchazos!!! en semejante parte (¡Qué horror!), el miembro volvió finalmente a la normalidad.

“Ver a los doctores atacar mi pene con una aguja fue una experiencia horrible, como una película de terror. El dolor y la sensación de quemazón eran insoportables“, declaró en un medio local. Menos mal que la historia tuvo un final feliz y Garnett no sufrirá daños permanentes. Eso sí, tendrá que estar una larga temporada en dique seco.