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Testigos y Verdugos (caso López)

Muchachos, comparto con ustedes una nota muy interesante de Eduardo Aliverti hablando sobre los testigos que denunciaron las torturas de la dictadura, y la falta de protección que se les brindó. El artículo llama poderosísimamente la atención si pensamos en el caso Jorge Julio López. Y mucho más aún, si consideramos que la nota fue escrita en 1987.
Primero la nota y abajo una descripción del caso (por si alguien no está al tanto sobre el tema).


POLICÍAS Y ALGO MÁS

"Señor, ¿usted me podría informar qué medidas de seguridad adoptará el Gobierno para proteger a los testigos de los juicios, ahora que sus verdugos están libres..?"

Lugar: la biblioteca municipal de Mar del Plata. Motivo: charla debate a cargo de este columnista. La pregunta: por parte de una mujer joven, clase media, no con tono irónico sino con la "ingenuidad" de quien supone estar requiriendo una información elemental que hasta ahora no fue brindada por las autoridades. Impacto: un auditorio desconcertado y un periodista -yo- advirtiendo que la barbarie política, moral y jurídica desatada por la obediencia debida tiene alcances que nuestra indignación, en estos momentos iniciales del impacto, no permite mensurar. La respuesta: un obvio "no sé", acompañado por un no menos obvio "creo que ninguna".

Ernesto Sábato afirmó, al recordársele el informe de la CONADEP, que le parece, a veces, que "la tarea fue un poco estúpida, un poco fuera de la realidad". Haciendo abstracción de por qué sólo le parece "a veces", visto el nocaut de la realidad (quizás, una lícita manera de escaparle para no sentirse tan estúpido, como todos), "inutilidad" y "estupidez" no son ni las únicas ni las más trascendentes deducciones de la hora.

Los argentinos que retornaron del averno; los que desenmascararon a sus victimarios en Tribunales; los que asistieron a la Justicia en la exhumación de cadáveres; los que batallaron en diarios y emisoras conquistando espacios para amplificar sus denuncias; los periodistas y organismos que colaboraron con ellos. Los que recibieron para su acción el tácito apoyo de un Gobierno que alzaba la bandera de la no impunidad, sienten mucho más que el haber sido engañados. Están desamparados, a merced de la venganza de quienes dispusieron de sus vidas.

Si se preguntan qué protección se les otorga podrán contestarse con la tranquilidad de Tróccoli, que nos dio la confianza de estar viviendo en uno de los lugares más seguros del mundo horas antes de quince bombas a la vez. Claro que se refería a la delincuencia común, pero igual sirve: si la policía dispone de licencia para operar "a lo Budge" y el ministerio lo cocomita con un excelente nivel de seguridad, ¿a qué pueden aspirar los testigos del genocidio?

Frente a la "policía del gatillo fácil" y el beneplácito con que se la juzga en varios sectores "porque a estos negros delincuentes hay que matarlos a todos", el juez Zaffaroni recomienda a quien opina así cuidarse de no ser el próximo muerto. Como de cuidados se trata, justamente, conviene advertir que desde esta semana se incorporó uno nuevo: a los policías que ejecutan por costumbre hay que agregar los criminales que volvieron a estar sueltos.

Que viene a ser tener que cuidarse de la misma cosa.




- Eduardo Aliverti, Página/12, sábado 27 de Junio de 1987. Sí, 1987.









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Julio Jorge López, albañil de 76 años, testigo clave en el juicio contra el represor Miguel Etchecolatz.
Desde la madrugada del lunes 18 de septiembre de 2006 se desconoce su paradero.

Jorge Julio López fue secuestrado el 21 de octubre de 1976 y permaneció durante casi tres años detenido ilegalmente en el Destacamento Policial de Arana, Comisaría Quinta y Comisaría Octava, tres de los 21 centros clandestinos de detención a cargo de Miguel Osvaldo Etchecolatz, entonces director de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y mano derecha de Ramón Camps.

Durante su secuestro fue sometido a torturas, presenció fusilamientos y compartió el cautiverio con varias personas, muchas de ellas desaparecidas aún. En este sentido el testimonio de López resultó fundamental en el marco probatorio de la causa contra Etchecolatz, ámbito en el que lo reconoció como torturador mientras estuvo detenido.





Espero que les haya interesado.
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FUENTE I
FUENTE II
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