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¿Todos tenemos un "sexo sentido"?

¿Todos tenemos un "sexo sentido"?


Vas caminando por la calle y, de pronto, sientes como si alguien te estuviera observando, comienzas a sentir un poco de nervios y al comenzar a voltear para ver si tu sospecha es cierta, de pronto ves a una persona que te mira a lo lejos. Un día como cualquier otro, tus amigos te invitan a ir de paseo con ellos, pero se van sin ti porque ese día te levantas tarde. Un par de días después, escuchas que tuvieron un accidente camino al lugar que iban a visitar, y fue gracias a que decidiste dormir un par de horas más que pudiste evitar la catástrofe. En ambos casos, ¿Acaso se trataba de una intuición, coincidencia o, simplemente, algo más? ¿Podría ser que en realidad existe un sexto sentido?

Es probable que en algún punto de nuestras vidas la gran mayoría de nosotros hayamos tenido una experiencia similar. Al conjunto de sucesos de este tipo se les conoce con el nombre de experiencias anómalas: sucesos de tipo inusual que llevan un significado particular para aquellos individuos que los experimentan.
Una de las funciones de la mente es de proveernos de una narrativa coherente con respecto a los sucesos de nuestra vida. En otras palabras, la mente da sentido a lo que vivimos; una interpretación para nuestra historia. Tomando en cuenta lo anterior, aunque todos tenemos experiencias anómalas, la interpretación o atribución de por qué suceden, varía de persona a persona.

A continuación algunos ejemplos de este tipo de experiencias:
Sensación de ser observadoIntuición / CorazonadasCoincidencias oportunasDéjà Vu - Implica experimentar una sensación de familiaridad con un evento sin tener memoria de éste (tener la sensación de haber hecho alguna actividad o haber estado en algún lugar antes sin saber por qué.Sentir presenciasExperiencias “fuera de cuerpo” o experiencias de cercanía a la muerte.Es preciso decir que el Déjà Vu, el sentir presencias y las experiencias de cercanía a la muerte tienen explicaciones tentativas de tipo fisiológico. Aunque cabe aclarar que esto no significa que no exista relación con lo psicológico.


¿Qué influye en la interpretación que damos a dichos eventos?Los investigadores han encontrado de utilidad dividirlos en dos estilos de pensamiento: el pensamiento intuitivo-empírico y el pensamiento racional. El primer tipo de pensamiento se caracteriza por ser un proceso cognitivo rápido, holístico, espontaneo y preconsciente, mientras que el segundo es de menor velocidad, analítico, lógico, determinado y consciente. Aunque todos los seres humanos contamos con los dos tipos de pensamiento y, en ocasiones, estos llegan a funcionar en conjunto, es necesario mencionar que se ha observado que las personas tendemos a utilizar uno de forma predominante.

Existe una correlación entre el estilo de pensamiento utilizado y la atribución que se da a las experiencias anómalas. Se ha observado que las personas con estilo de pensamiento intuitivo-empírico tienden a creer más en que este tipo de experiencias son de tipo parapsicológico (como lo paranormal por ejemplo).

Si tomamos como punto de partida el pensamiento de tipo intuitivo, podríamos entender cómo es que llegamos a ver coincidencias donde realmente no las hay. Por ejemplo, en el caso de sentirnos observados, puede ser que, en realidad, sea nuestro movimiento de voltear a ver quién nos observa llame la atención de alguien más. En este caso, estaríamos procesando sólo lo que alcanzamos a ver (la consecuencia de nuestra acción), sin tomar en cuenta nuestro rol en todo esto.

Si consideramos factores como la poca confiabilidad de la memoria o el egocentrismo, no sería tan descabellado llegar a la conclusión de que nuestro mundo interno tiene algo que ver en cómo interpretamos estos eventos. 

También debemos tomar en cuenta la función de lo fisiológico, en este caso del neurotransmisor dopamina, el cual tiene relación con el sistema de recompensa en los seres humanos. Al estar procesando información, cuando utilizamos una estrategia que nos da resultado secretamos dopamina, la cual nos produce placer. Esto significa en que habrá ocasiones donde nos sintamos más inclinados a creer en algo porque sentimos que nos funciona aun cuando estemos equivocados.

Las corazonadas y la intuición pueden ser ideas de referencia (pensamientos donde estamos en el centro de todo o todo nos sucede a nosotros), mientras que las premoniciones pueden ser en realidad distorsiones en nuestra memoria para tratar de ajustarse a nuestro estado emocional actual. 

Esto significaría que el pensamiento intuitivo es más probable de llegar a explicaciones de causación mental o pensamiento mágico donde:

A ocurre antes que B
B no tiene otras causas obvias
A es conceptualmente similar a B
A (pensamiento) es la causa de B

Un ejemplo de esto podría ser la persona que observa un partido y cree que lo que deje de hacer no tiene influencia sobre el resultado (superstición). O tal vez pensar que si deseamos algo lo suficiente por el sólo hecho de pensarlo atraeremos las buenas vibras y ocurrirá ¿Les suena familiar?

En realidad, esto implica tener un locus de control externo, es decir, atribuir como causa de lo que sucede a lo externo (el ambiente). Pero cuando todo lo que pasa es por culpa de un factor externo, nos libramos de la responsabilidad. En cierto modo, es más fácil y eficiente para nosotros funcionar de este modo porque así nos permite evitar algo de nosotros o nuestra historia que pueda resultar doloroso o amenazador.

Esto tiene como consecuencia el retraimiento (retirarnos al mundo interno) y al pasar más tiempo en la fantasía se puede llegar a tratarla como real.

Por último, es fundamental mencionar que la interpretación intuitiva de las experiencias anómalas no es necesariamente de tipo patológico, ya que también trae consigo muchos beneficios como la apertura a las experiencias nuevas, y el encontrar coincidencias entre información distinta nos permite llegar al insight. Adicionalmente, la interpretación intuitiva de una experiencia anómala puede ser una forma de elaborar una circunstancia (como un duelo). Es una manera en la que podemos sentirnos más tranquilos internamente y da lugar a cosas positivas como la fe.

Es así como la siguiente vez que algo inusual nos ocurra en nuestras vidas, podremos preguntarnos ¿Estaré interpretando lo que me pasa por cómo me siento? Quizás una pregunta así nos ayude no sólo a dar un sentido y responsabilizarnos de nuestra vida, sino a evitar una tormenta en un vaso de agua.
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