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Una mujer pasó 14 año fotografiando los árboles más antiguos

Miles de años de historia en los anillos de estos vetustos árboles.

Beth Moon, una fotógrafa de San Francisco, ha estado buscado los árboles más antiguos del mundo durante los últimos 14 años. Ella ha viajado por todo el mundo para capturar los más magníficos árboles que crecen en lugares remotos y son tan antiguos como el mundo mismo.



Beth Moon es una fotógrafa de 40 años de edad, que para capturar las fotos de su colección viajó alrededor de Estados Unidos, Europa, Asia y Medio Oriente hasta Africa, teniendo que atravesar todo tipo de vicisitudes.


“De pie como los monumentos vivos más grandes y más antiguos de la Tierra, creo que estos simbólicos árboles cobrarán mayor importancia, sobre todo en un momento en que nuestro enfoque está dirigido a la búsqueda de mejores formas de vivir con el medio ambiente”. Escribe Moon en su declaración artística.


Sesenta de las fotos de Beth Moon se publicaron en un libro titulado “Árboles Antiguos: Retratos del Tiempo”. Aquí puedes tener un adelanto del libro, lleno de los árboles más extraños y magníficos de la historia.


Algunos de sus objetos de captura crecen en total aislamiento, en las laderas de montañas remotas, establecimientos privados o reservas naturales. Otros mantienen una existencia orgullosa, aunque a veces precaria, en medio de la civilización.


Todos, sin embargo, comparten una belleza misteriosa, perfeccionada por la edad y el poder de conectarnos con un sentido de tiempo y naturaleza mucho más grande que nosotros. Son esa belleza y ese poder, las virtudes que Moon captura en sus notables fotografías.


Beth Moon, que vive en San Francisco, Estados Unidos, viajó alrededor del mundo en los últimos 14 años, haciendo paradas en casi todos los continentes, en la búsqueda de alguna de las mayores, más raros y más antiguos árboles de la Tierra para capturarlos con su cámara.


Moon desarrolla su exposición con un proceso basado en Platino/Paladio, una práctica extremadamente rara e intensiva, como resultado obtiene un grabado con una gama de tonos fuertes, suficiente para rivalizar a los mismos árboles y mantenerse intacto por miles de años.


La impresión de Platino y Paladio destaca por la luminosidad y la escala de tonos que dejan un acabado fino con cierta apariencia tridimensional, conservando el trabajo por miles de años.


Intento imaginar el gran esfuerzo de Beth Moon para encontrar estos árboles, incluso esos más curiosos como el de arriba, dos árboles complementándose a la perfección con el trabajo del hombre.


Observando esa imagen de arriba, yo creería que se trata de una foto sacada de un cuento de hadas, una imagen llena de misterio y magia. Sin embargo, después de conocer el trabajo de Beth y su técnica, yo sólo deseo seguir viendo más árboles.


El árbol Sangre de Dragón, la planta más famosa de la Isla de Socotorá. Guarda una apariencia original y a su vez estraña, como si fuese un paraguas. Esta especie fue nombrada gracias a su resina roja oscura, conocida como “la sangre del dragón”. Es hermoso.


Nacida en Novota, California, Beth ganó reconocimiento internacional a gran escala con sus fotografías en tonos de platino. Hoy en día, sus trabajos son exhibidos en los museos y eventos mas importantes a nivel internacional.


Desde el año 1999, los trabajos de Beth Moon son exhibidos en países como Estados Unidos, Italia, Inglaterra, Israel, Dubai, Brasil y Francia, recibiendo buenas críticas por los más renombrados artistas y ganando mayor y mejor reconocimiento gracias a su técnica de impresión.


Ella estudió arte en la Universidad de Wisconsin antes de mudarse a Inglaterra, donde experimentó varias alternativas y procesos de trabajos, entre ellos, las impresiones con platino. A día de hoy, ella vive en la Bahía de San Francisco con su familia.


“A diferencia de otros procesos de impresión, el platino es un material estable. Las impresiones hechas con esta técnica pueden durar miles de años, emulando la edad de los árboles que capturé con mi cámara”.


¡Guau! Este árbol luce muy tenebroso. Pero la belleza y la historia que lleva con los años hacen de él un bonito monumento, digno de ser fotografiado y exhibido al mundo. Sin dudas, un regalo increíble para nuestras generaciones futuras.


El Templo Ta Prohm, en Camboya, que fuera abandonado en el siglo XII, ahora tiene la fama de ser uno de los pocos templos que fueron rescatados de la selva. Una muestra de que la naturaleza siempre reclama lo que le pertenece.


Beth Moon siente un gran aprecio hacia muchos aspectos de la naturaleza, y tal vez esa emoción es la misma que intenta captar y trasladar al resto del mundo a través de sus fotos, como el árbol de la imagen de arriba, cargado de misterio e inclusive un poco de tristeza.


Yo no quiero solamente documentar, en lugar de eso, yo quiero registrar la belleza y el entusiasmo que siento en relación al asunto cuando capturo una fotografía. Dijo Beth Moon en su declaración.


La fotógrafa asegura que tiene algunos proyectos y actualmente está preparándose para viajar a Sudáfrica e fotografiar algunos baobabs que tiene marcadas y buscar más árboles en Namibia. ¿Puedes creer las maravillosas fotografías que nos mostrará después de ese viaje? Yo quedé ansioso.
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