1. Arte y Cultura
  2. »
  3. Otros

Viajé a uno de los sitios mas peligrosos de México



Hoy les traigo un post sobre un reciente viaje que por motivos de trabajo realicé a una de las ciudades más PELIGROSAS de la república mexicana: CHILAPA DE ALVAREZ , ciudad localizada al sur de México, siendo justo esta ciudad la entrada a la montaña del estado de Guerrero.



Esta ciudad ha sido protagonista de enfrentamientos armados a plena luz del día, levantones y desapariciones forzadas, así como asesinatos, encajuelamientos, fosas clandestinas y el más dantesco exhibicionismo de restos humanos. La impronta del narco ha calado profundo durante años en este lugar.




Son numerosos los informes y anécdotas de empleados desaparecidos al realizar sus actividades relacionadas con sus trabajos en esta ciudad y zonas aledañas. Así pues se consignan las desapariciones de empleados de empresas transportistas y de mensajería, así como de materiales para construcción que han sido enviados a esta zona a realizar su trabajo y de los cuales no ha vuelto a saberse nada...

Por eso cuando supe previo a las elecciones federales que tendría que ir a este sitio, lo menos que pensé fue en cómo poder evitarlo...


Sin embargo, después del triunfo de Andrés Manuel López Obrador. Se suponía que una tregua se había pactado entre los grupos beligerantes de esta zona abandonada de Dios, donde el pan de cada día era los secuestros y el cobro de piso bajo amenaza de muerte.




Chilapa de Alvarez, no siempre fue escenario de la barbarie y el crimen. Esta ciudad de hecho fue un paraíso idílico del que se enamoraron poetas y trovadores. A Chilapa llegaban autobuses llenos de turistas con la finalidad de conocer una parte del México del Sur.



De hecho esta ciudad y sus pueblos tienen más de 2800 años de existencia y su fundación se remonta a tiempos de la migración de la cultura Olmeca. Siendo siglos adelante conquistada por el imperio Azteca. Luego, en 1521 fue el imperio Español después de la conquista que se apoderó del inmenso Valle de Chilapa, un valle de primavera eterna circundado por ríos de aguas mansas.






Este no sería mi primer viaje. Hace veinticinco años en tiempo de vacaciones mis padres me llevaron a hacer un circuito por Ciudad de México, Taxco de Alarcón, Iguala de la Independencia y culminando en Chilapa de Álvarez, justo a 4 horas de distancia por carretera al puerto de Acapulco. Recuerdo de ese viaje que me impresionó mucho Chilapa, por su maravilloso clima templado, sus inmensos campos adornados de flores multicolores y el aire de domingo eterno que se respiraba por todas partes.








Por eso decidí viajar y no retractarme. Abordé el autobús que me condujo a la ciudad de Chilpancingo, luego transbordé en un diminuto microbús que me condujo finalmente a Chilapa. Descendí en una glorieta y ascendí caminando a la plaza de armas. El ambiente se notaba relajado y los comercios abiertos. Al llegar al zócalo me inundó el aire poético de las horas mas plenas de mi adolecencia... Ahí estaba Chilapa otra vez y yo en ella. Era la una de la tarde.









Me senté en una banca para analizar mi itinerario, todavía faltaban tres horas para la entrevista, pensando en ello, empezaron a sonar a todo poder las campana de catedral. Las personas se reunían para una misa a destiempo. Intrigado pregunté a un jardinero. Él me respondió que a la misa la presidía el Obispo y que estaba por entregar un mensaje a toda la comunidad en general. Todos y todas estaban llamados e invitados a participar de la homilía, y que yo también debería asistir. Así que motivado por mi estancia y la invitación entré a la catedral.













En su homilía el Obispo informó que un pacto se había celebrado. Que Chilapa volvía a ser tierra franca de comercio y turismo. No más cuotas, no más levantones ni secuestros. Chilapa volvía a resurgir y que quienquiera que quebrantara este pacto estaba automáticamente condenado por TRES LEYES.












Yo nunca he sido muy religioso. Pero la algarabía y el júbilo de esa gente me hizo un nudo en la garganta. Pensé por un momento estar soñando. ¿De verdad se había terminado el horror en esta parte del México Profundo? Solo el tiempo lo constatará.

Por lo pronto tomé fotografias y las subo en este post como fiel testimonio de un día más en esta tierra de domingos eternos.


<...>
+46
31
0
31Comentarios