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El yaguareté (Felis onca palustris)





El yaguareté es el felino más corpulento de América. Es un animal muy adaptable a distintos medios y temperaturas. El yaguareté es un animal solitario. Exceptuando el período de celo y la etapa juvenil, no se asocia con otros individuos de su especie.



No existen datos suficientes que determinen el tamaño de su territorio ni cómo el yaguareté delimita su espacio, en el que vive solo, pues los individuos de ambos sexos se juntan únicamente durante la época de celo. Una de las manifestaciones de territorialidad es el marcado de los árboles con las garras.



En la Argentina, la distribución del yaguareté (subespecie Felis onca palustris) ha sufrido una drástica disminución debido a la intensa caza a que ha sido sometido y a la modificación parcial del hábitat. A comienzos del siglo XX habitaba desde el norte del país hasta el río Colorado, con excepción de la zona andina del oeste.
En el resto del continente sudamericano aparece hoy en una serie de reductos aislados desde el sector septentrional hasta el norte de la Argentina. Se distribuye también en Centroamérica hasta México.



Las garras del yaguareté son retráctiles; cuando camina o en reposo, permanecen retraídas en un pliegue de la piel. Al cazar, se extienden quedando expuestas.




Actividad



Como muchos félidos, el yaguareté es un buen trepador. Sube a los árboles con ayuda de sus fuertes garras.
Es un animal de gran movilidad y agilidad, que se evidencia en sus distintas formas de locomoción: camina, corre, nada y trepa a los árboles.
Atraviesa su área territorial cubriendo por día distancias variables en varios kilómetros.
El yaguareté alterna usualmente períodos de descanso y actividad. Se muestra activo especialmente en horas de la madrugada y al atardecer.



Los territorios de los yaguaretés son siempre muy extensos, aunque varía su superficie según las condiciones locales. En la provincia de Misiones, se estiman en 55 kilómetros cuadrados. Los territorios de machos y hembras pueden superponerse parcialmente.



Con su fuerte dentadura y sus garras retráctales, el yaguareté emplea distintas técnicas para cazar. Una de ellas consiste en aproximarse sigilosamente a su presa. Cuando llega a una distancia que considera conveniente, se lanza en una corta embestida sobre la víctima, apresándola con sus garras delanteras.



Biología general

Dado que el yaguareté es un animal con áreas de distribución muy amplias, no tiene un período de celo definido para todas las zonas en que se encuentra.



En regiones, como la nuestra los partos tienden a realizarse en primavera; aun así estas normas pueden variar.
El período de gestación dura entre 92 y 113 días, durante los cuales la hembra es más voraz y caza con mayor frecuencia. Al llegar a término la preñez, busca una guarida dónde tiene lugar el parto. Puede tener de una a cinco crías, pero generalmente pare dos o tres cachorros.



Hasta el primer mes de vida se alimentan exclusivamente de la leche materna y luego incluyen ciertas cantidades de carne hasta el destete, que se produce a los tres meses. Durante la crianza, la madre aumenta su agresividad en defensa de sus cachorros, de los cuales no se aleja más que lo imprescindible para obtener alimento.
Hasta que el ejemplar juvenil llega a la madurez sexual (a los dos años), madre e hijo mantienen cierto vínculo, compartiendo el territorio.








Bio-ecología

El yaguareté no posee depredadores naturales, ya que se ubica en el final de la cadena alimentaria. Su dieta es carnívora y muy amplia, e incluye el tapir (Tapirus terrestris), los pecaríes (Tayassu sp.), el carpincho (Hydrochacris hydrochaeris), las corzuelas (Mazama sp.), los agutíes (Dasyprocta sp.), la paca (Agouti paca), las comadrejas (Didelphis sp.), los yacarés (Caiman sp.) y otros. También puede comer cangrejos, peces y ranas.



Para cazar, el yaguareté se acerca sigilosamente a la presa y cuando se halla a distancia conveniente salta sobre la misma.




Su futuro

La situación del yaguareté es sumamente crítica. Sus poblaciones están disminuyendo muy velozmente, y ya ha desaparecido en vastos sectores de su antigua área de dispersión

FUENTE

Su distribución en Argentina



La declinación del yaguareté fue rapidísima. A mediados del siglo XIX vivía en proximidades de las lagunas bonaerenses y aún se dejaba ver a orillas del río Colorado y contaba incluso con el Delta del Paraná como refugio seguro. Su continuo éxodo hacia el norte puede imputársele a múltiples factores. Fundamentalmente a la alteración de los ambientes naturales y a la persecución de que es objeto desde tiempos virreinales debido al valor de su piel y a su fama de animal peligroso para el hombre y el ganado.



En cuanto a las provincias que aún poseen poblaciones de este felino, el panorama es el siguiente:

Jujuy: Presente en el Parque Nacional Calilegua y en el extremo oriental de la provincia tanto en formaciones selváticas como de tipo chaqueño. Recientemente en octubre de 1990 un ejemplar fue cazado furtivamente en el Paraje Escaleras.

Salta: Presente en el Parque Nacional Baritú y probablemente en la reserva provincial Acambuco en la Sierra de Tartagal. También en el "Impenetrable" salteño. En el parque nacional Finca El Rey parecería haberse extinguido, pero hay pruebas de su presencia allí hasta bien entrado el siglo XX.

Santiago del Estero: Seguramente presente en la reserva provincial Copo, pero sería importante contar con registros actualizados. Su situación en la provincia sería muy precaria y próxima a la total extinción.

Formosa: Sus poblaciones estarían muy disminuidas aunque subsisten algunos ejemplares en el centro y oeste de la provincia, sin reservas que lo amparen. Estaría extinguido en el Parque Nacional Pilcomayo aunque algunos baqueanos han visto rastros que delatarían que algún ejemplar aún se halla de paso en el área en forma esporádica.

Misiones: Su presencia no deja de sorprendernos en un área tan poblada y transformada. Se hace presente en el Parque Nacional Iguazú y los provinciales Yacuy, Uruguaí, Esperanza y Moconá. Las medidas que se están tomando van provocando lentamente un cambio en la conciencia colectiva, siendo ahora habituales las denuncias a las autoridades de animales cebados para su captura viva y relocalización, como ocurrió en Andresito, en lugar de su inmediata persecución y muerte.



Les tocará vivir tiempos difíciles a los tigres. Pero no imposibles… Después de todo este planeta nos pertenece a todos.



FUENTE


El Yaguareté-Aba



También llamado Capiango. Es una especie de brujo muy temido en nuestro litoral, mitad tigre negro y mitad persona. Las manos y las piernas son de ser humano. Tiene una frente pelada muy ancha. También aparece como toro negro.



Come carne humana, de mula y de vaca. Ataca los ranchos y los saquea. Persigue a las novias jóvenes y se las lleva para que le saquen los piojos.
Los horneros dan la voz de alarma cuando los ven.
Al igual que el tigre-gente (uturunco), utiliza un cuerito para metamorfosearse; pero además se sahúma con plumas de gallina. Para que pierda el poder, dice Elena Bossi que hay que quitarle el cuero y escupirle 3 veces la cara: así queda ciego.
Se lo combate con balas o con machetes bendecidos.
En cuanto muere toma forma humana.





FUENTE


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Todo sobre el Yaguareté
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