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Con el mercado de pases ya cerrado, da la impresión de que Independiente, tras haber sido animador en los dos torneos de la pasada temporada y el único grande que logró clasificarse a la Copa Sudamericana, apostó para la presente campaña por un camino: reconstrucción casi total del equipo, desde jugadores hasta cuerpo técnico. El año pasado salió bien, ojalá ahora ocurra lo mismo…

En el anterior mercado de pases nadie se rasgó las vestiduras por la falta de refuerzos. Tras el buen Apertura, la gran apuesta de la dirigencia estuvo en retener a gran parte del plantel y al entrenador y así, con la continuidad de trabajo a cuestas y merced a los buenos resultados obtenidos, repetir o mejorar en el Clausura. Y así fue. Si bien no se pudo conseguir el título, el equipo de Américo Gallego fue animador hasta las últimas instancias.

Para la nueva temporada, el primer gran cambio implementado por la dirigencia fue en la dirección técnica. Chau a Américo Gallego, el único entrenador que desde aquel 2002 de festejos volvió a ilusionar con ganar otro campeonato, y hola a un ídolo como Daniel Garnero, quien como experiencia sólo tiene un breve (y buen) paso por Arsenal de Sarandí. Igual, apuntan que el cambio de nombre y perfil responde a otras cuestiones que poco se conocen públicamente.

Después, en cuanto a partidas, se dejó ir, o están a punto de hacerlo, a gran parte de los puntos altos de la pasada temporada: Walter Acevedo, Ignacio Piatti, Leonel Núñez, Darío Gandín… al margen de lo económico y las complicaciones de cada negociación, como la de Nacho, es arriesgado desprenderse de todos estos valores. Y los refuerzos, si bien algunos son buenos jugadores, como Maxi Velázquez y Roberto Battión, el resto despiertan incertidumbre: Pellerano brilló hace tres años en Chicago, Cabrera lo mismo en Gimnasia, de Pacheco hay muy buenas referencias pero hay que esperarlo…

Independiente tenía una gran base que se dinamitó por completo para barajar y dar de nuevo. La temporada pasada, cuando llegaron los Acevedo, Piatti y Busse, también se hizo lo mismo y los resultados fueron más que buenos. Sin embargo, da la impresión que este era un momento para afianzar lo bien que se había hecho, no de hacer borrón y cuenta nueva, con todo lo que ello implica.

No es cuestión de ser pesimistas y decir que sin Gallego o Piatti no se va a ganar nunca más nada: se ha retirado en algún momento de la historia Ricardo Enrique Bochini e Independiente siguió cosechando títulos.
El tema es que da la impresión de que se tomó un rumbo equivocado. Mientras el resto de los grandes se reforzó hasta los dientes, Independiente se desarmó y trajo buenos valores que habrá que ver si rinden como lo hicieron los anteriores. Ojalá, por el bien de nuestro querido Rojo, así sea. Ahora el equipo es este, guste o no, y hay que bancarlo a muerte.


Fuente: http://www.infiernorojo.com


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