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10 cosas que distinguen a un intelectual de un Pseudo intele



10 cosas que distinguen a un intelectual de un pseudo-intelectual.

Hay que comprender que estos dos extremos son ideales, porque en la realidad existen muchos grados intermedios entre uno y otro. Y aun una misma persona puede ser un intelectual en un cierto tema, pero comportarse como un pseudo-intelectual en otro asunto.


1. El intelectual es consciente de su ignorancia relativa, y eso lo motiva a buscar la verdad; en cambio el pseudo-intelectual está seguro que ya la posee, por lo que su interés principal es la predicación, la propaganda y adoctrinamiento de los demás para hacerles ver "la verdad".



2. El intelectual estudia los puntos de vista opuestos en su mejor formulación y haciendo un esfuerzo consciente por no tergiversarlos; en cambio, el pseudo-intelectual crea una caricatura tergiversada de las opiniones doctrinas de las que difiere, para "rebatirlas" más fácilmente y mostrar así su superioridad ante los demás.



3. El intelectual quiere aprender y conocer, explorar e indagar; el pseudo-intelectual quiere tener razón, y que los demás lo reconozcan por ello; aun si tiene que mentir o manipular o insultar o tergiversar.



4. El intelectual es prudente y moderado en sus opiniones, porque está consciente de su falibilidad; el pseudo-intelectual expresa sus opiniones en una forma dogmática, tajante y autoritaria, como si contara con todo el respaldo de "la verdad".



5. El intelectual es consciente de que sus prejuicios pueden influir en su punto de vista, y se esfuerza constantemente por minimizarlos o reducirlos; el pseudo-intelectual asume explícita o implícitamente que no tiene prejuicios, y que solo los demás son prejuiciados o están motivados por factores no-racionales.



6. El intelectual evoluciona intelectualmente según lo lleve la evidencia y los hechos; el pseudo-intelectual tergiversa la evidencia y los hechos forzando una interpretación que reafirme una idea preconcebida o prejuicio. Por eso este último casi nunca cambia de opinión sobre cuestiones básicas (solo lo hace sobre cuestiones secundarias, y siempre que refuercen una idea o agenda preconcebida)



7. El intelectual maneja la duda y lo incierto, porque frecuentemente se replantea sus creencias y opiniones según aparezcan nuevos datos relevantes, o según evolucione su punto de vista; el pseudo-intelectual aborrece la duda y la incertidumbre, y la evita mediante dogmas que le den seguridad psicológica; está convencido de que su opinión es correcta, y que es casi imposible que algún nuevo dato futuro pueda refutarla.




8. El intelectual admite que en general lo que desconoce es mayor de lo que conoce; el pseudo-intelectual no admite casi nunca su ignorancia, y cuando lo hace, asume que ella es inferior a lo que ya sabe, o que no afecta lo que sabe.



9. El intelectual plantea una conjetura con la consciencia de que es solo eso, una conjetura. El pseudo-intelectual formula una conjetura, pero le da el peso y la solidez de una verdad incuestionable e irrebatible (esto de se debe a su apego ideológico y deseo emocional de que esa conjetura sea verdad), y la defiende como si fuese un dogma.




10. El intelectual es un crítico constructivo; emplea la crítica como medio provisional para construir alternativas positivas y creativas; el pseudo-intelectual es un crítico destructivo; emplea la crítica para desacreditar, derrumbar, destruir y exterminar aquello con lo que difiere.



Creo que los puntos anteriores ofrecen una clara distinción teórica entre el intelectual y el pseudo-intelectual. Pero como cualquiera de nosotros puede estar reflejado en una o varias de esas características, pienso que solo podría juzgarse como intelectual o pseudo-intelectual a aquella persona que tenga la mayoría de los rasgos de uno u otro en la mayoría de los temas que aborda, o que constantemente actúa de una forma u otra.

Solo eso puede indicarnos que tenemos enfrente a un intelectual o a un pseudo-intelectual. La utilidad de esta distinción es que permite predecir a grandes rasgos el comportamiento intelectual de la persona. Esto puede ayudarnos a saber con quien vale o no la pena discutir conjuntamente un asunto para explorarlo mejor.

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