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10 cosas que sabes si tuviste una GameBoy



Todos recordamos con nostalgia GameBoy. Seas jugador habitual o no, hay cosas que no se te olvidarán nunca de la portátil de Nintendo. Aquí te dejamos a modo de Galería algunos de los míticos recuerdos que nos dejó la máquina de Tetris o Pokémon Rojo.



El poder de la pila alcalina AA



Qué tiempos, cuando las consolas portátiles iban a pilas y encima podíamos contar con duraciones en marcha que se reirían de las de las consolas actuales, como PSVita o Nintendo 3DS. La primera GameBoy aguantaba encendida con 4 pilas AA una media de 15 horas, unas 12 o 13 si estábamos jugando a pleno rendimiento. No fue la más duradera en batería de todas las portátiles (como demuestra el vídeo de abajo, que coloca a GameBoy Color en 35 horas sin apagarse), pero desde luego sí que fue una de las que mejor se ha comportado nunca en cuanto a resistencia y con las pilas más estandarizadas de entonces y de hoy, las AA. La tapa trasera, con clic de apertura, aguantaba golpes y usos como ya quisieran muchas otras de otros productos como transistores o mandos de televisor. Está claro que Nintendo lo dio todo por conseguir un hardware robusto y duradero, a prueba de niños y que soportara cualquier condición de juego en cualquier parte. Justo lo que debe ser una consola portátil, de viaje.



Cartuchos que se desgastan y que soplar



Compras un juego nuevo, flamante, con su caja de cartón y su manual de instrucciones. Lo metes en la consola y lo disfrutas durante meses jugándolo una y otra vez. No te cansas. Le echas horas. Da igual el género. Eras pequeño y tenías tiempo libre, algo que ahora seguro que echas de menos. En ocasiones, el mismo juego se pegaba metido en la consola semanas. Era tu único entretenimiento y rara vez lo cambiabas. Mala suerte. Esto tenía ciertos efectos secundarios sobre el cartucho. ¿Recuerdas cómo se quedaba la pegatina con el arte y el nombre del juego? Sí, perdía color por la zona central en la que encajaba, se desgastaba. Este era el primer síntoma de haber usado un juego demasiado, de haberle echado horas en cantidad, de haber amortizado su precio. Algunos cartuchos se volvían morados, otros amarillos. Las posibilidades dependían de las tonalidades de la portada. Sin duda, uno de los signos del paso del tiempo con los míticos cartuchos de GameBoy. Pero habia más, a veces algunos juegos muy usados (o demasiado poco usados) podían quedarse pillados, atascados. Parecía magia, pero bastaba con soplar un poco dentro, mejorando la conexión. O eso creíamos...



La reina del recreo



En 1996 la ya ultra extendida GameBoy recibe su primera revisión, GameBoy Pocket. Nintendo con este nuevo modelo estiliza la portátil, la reduce en tamaño en todos los sentidos y además intensifica la visibilidad de la pantalla con una gama de negros sobre el fondo, en vez de los clásicos verdes más suaves. Desde el principio hubo GameBoy Pocket de varios colores, pero poco a poco la gama se expandió y realmente fue un rediseño que muchísimos poseedores de la original adquirieron, además de nuevos públicos que se habían resistido a la hornada del modelo inicial. La máquina se popularizó pronto, siendo todo un fenómeno entre los niños, que la llevaban al colegio o la sacaban de casa para jugar juntos. Tener una GameBoy Pocket, nueva, era todavía más guay que tener una GameBoy.




Los cartuchos pirata



Todo el mundo tenía un tío que cuando venía de vacaciones curtía tu catálogo de juegos de GameBoy con nuevas propuestas. Las compraba a través de un "amigo" o conocido. Jamás te decía de dónde los sacaba, pero tú recibías con gusto e inocencia aquellos cartuchos algo extraños que ofrecían horas de diversión y a veces variedad de títulos. Sorpresa, eran juegos pirata. La primera consola portátil que empezó a recibir copìas no autorizadas de sus videojuegos fue probablemente la GameBoy de Nintendo. Estos cartuchos funcionaban sin necesidad de modificar la máquina, pero tenían un nefasto y serio problema: la pila interna. Al ser de infinita peor calidad, aquellos juegos que requerían de un sistema de guardado exigente (tipo Pokémon) acababan perdiendo los datos y eso, queridos amigos y amigas, era muy duro para todo entrenador. Por razones como ésta, nunca pirata, siempre original.




No podías jugar a oscuras



Las consolas modernas tienen una virtud que antaño era un lujo: poder jugar a oscuras. Ahora te encierras en la cama, te tapas para combatir el frío y con la misma iluminación de la máquina juegas como si estuvieras en el televisor. Maravilloso. Antes, esto resultaba imposible. La pantalla monocroma de la primera GameBoy no estaba retroiluminada, por lo que necesita de una luz externa para poder jugar. Posteriormente salieron revisiones como retroiluminación y color, como la GBC y la GBA, y hasta un periférico curioso para el modelo origina como la lupa que no solo iluminaba tenuemente la pantalla, sino que además ampliaba la escena a ojos del jugador con un llamativo armatoste anclado a la parte superior de la máquina. A saber cuántos miopes existen de la generación GameBoy...




A falta de WiFi...bueno es el cable Link



Fantástica consola para jugar singleplayer, con potente catálogo para cualquier sitio y buena oferta para todos los gustos. El multijugador, en tiempos donde la conexión inalámbrica capaz de permitir partidas en tiempo real casi era una utopía, y el detector Wifi integrado en una consola portátil un auténtico sueño futurista, el cable Link fue la solución de Nintendo para dejarnos compartir combates en Pokémon o enfrentarte a tu vecino en una partida de Tetris y mandarle tus líneas. Un cable para conectar dos GameBoy y hacer de la experiencia compartida una nueva forma de entender el juego en cualquier parte. Eso sí, a corta distancia y no en demasiados juegos. Pero tenerlo era clave para sacar todo el partido al prolífero elenco de juegos de la portátil.



La portátil para todos



El Tetris, ese clasicazo de los puzles que nació de la Rusia comunista en 1984 y que pronto fue una acertadísima adquisición de Nintendo para estrenar GameBoy por todo lo alto, logró estar corriendo en prácticamente todas las máquinas y poner a jugar al encaje de piezas cuadriculadas a todo el mundo, pequeños y mayores, mamás, abuelos y cuñadas. Venía incluido en uno de los packs básicos de la consola y fue el cartucho de moda hasta en los cuartos de baño. Adictivo, sencillo y con un extraño poder para divertir durante meses y meses. Con partidas rápidas y basadas solo en la cruceta y el giro de piezas, jugar a Tetris era algo que podía hacer cualquier y gustaba a cualquiera, una de las grandes razones del éxito imparable de GameBoy, tanto entre amantes de los videojuegos como entre nuevos públicos caprichosos por hacerse con esta "maquinita".




Las selfies las inventó GameBoy Camera



Uno de los periféricos de GameBoy que más se popularizó fue la GameBoy Camera. Era un artilugio con esférica cámara de fotos integrada que se insertaba en la ranura de los cartuchos y permitía al poseedor tomar instantáneas con su portátil para luego usar esas fotos en diferentes minijuegos e incluso hacerles retoques muy arcaicos poniéndole encima diversos elementos, añadiendo filtros, desfigurando formas, uniendo fotos... De resolución bajísima y, por supuesto, solo en blanco y negro, la GameBoy Camera se giraba para podernos hacer auto-fotos (selfies) mirándonos en la pantalla de la GameBoy antes de disparar para buscar el mejor encuadre. Junto a ella, poco después, salió la GameBoy Printer, la impresora en pequeño formato que nos dejaba imprimir nuestras fotos hechas con Camera y pegarlas en cualquier sitio gracias a sus bobinas de papel adhesivo.




Super Mario y compañía en versión "mini"



Cómo no, Nintendo aprovechó GameBoy para seguir alimentando sus grandes franquicias. Super Mario, Donkey Kong, Kirby o The Legend of Zelda tenían juegazos en consolas grandes, de sobremesa, pero en GameBoy también y con auténticos juegazos que llenaron de ilusión las tardes y noches de muchos. Así, Super Mario World en GameBoy era Super Mario Land, Donkey Kong Country era Donkey Kong Land, y The Legend of Zelda Link's Awakening no tenía demasiado que envidiar a las potentísimas versiones de Super Nintendo y NES. Los personajes de la compañía cogían tanta fuerza con sus entregas portátiles como con las "mayores", hasta ser lo que son hoy.



Pokémon comienza su aventura



GameBoy divirtió a una generación de jugadores, y además consiguió que el juego portátil en cualquier parte fuera de la misma intensidad y profundidad que el juego en televisor. Uno de los cartuchos que casi todo el mundo tenía y disfrutamos a lo grande fue Pokémon Rojo o Pokémon Azul, más tarde revisados en Pokémon Amarillo y empezando por el Pokémon Verde que Euorpa nunca vimos. Aquí, con estos juegazos RPG, empezaba la serie de videojuegos de las aventuras de Ash y compañía, conocimos en la pequeña pantalla al Profesor Oak dándonos a elegir 3 pokeballs diferentes, al mismo tiempo que la serie anime empezaba con fuerza su andadura en las cadenas de televisión de todo el mundo. Había llegado un fenómeno para quedarse, y GameBoy tuvo gran parte de la culpa de ello con sus robustas aventuras en busca de hacernos los mejores entrenadores del barrio, también para luchar contra otros gracias al cable Link.





FIN DEL POST LINCE
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