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10 leyendas urbanas de los años 80.



Qué mal rollo daba encontrarte en el buzón una de aquellas cartas manuscritas con una moneda pegada con celo. Si la reenviabas a 10 personas decía que toda la fortuna del mundo llegaría hasta ti, de lo contrario podías ir preparándote para las mayores desgracias y aportaba hasta testimonios “reales” para asustar más.

Sabías perfectamente que se trataba de una leyenda urbana, que aquello no podía ser real y no ibas a ser tan tonto de caer, pero al final siempre te hacías la misma pregunta: “¿y si por si acaso lo mando?” No era la única leyenda urbana, vamos a repasar las 10 más míticas de aquella época.


Esperar dos horas para poder bañarte



Era como una pequeña tortura. Estar ahí, en la playa, achicharrándote al sol y no poder meterte al agua en dos horas, solo por haberte comido un ridículo bocata de tortilla. Aquí no había ni una sola madre que cediera por miedo a un corte de digestión. La cara de gilipollas que se nos ha quedado a todos cuando ahora nos bañamos nada más terminar de comer y comprobamos que no pasa absolutamente nada.


Caramelos y calcomanías con droga



“No cojas ningún caramelo que te ofrezcan por la calle, que tienen droga”. ¿A quién no le decía esto su madre allá por los ochenta. Después llegaron las calcomanías que decían que estaban impregnadas en LSD para engancharnos desde bien pequeños. Pero lo cierto que los camellos de la época preferían directamente vender su mercancía, a ponerse a regalarla por la calle. La de caramelos que nos podíamos haber comido tranquilamente.


Walt Disney congelado



Walt Disney falleció el 15 de diciembre de 1966 en una habitación del hospital St. Joseph de Los Ángeles, a causa de un cáncer de pulmón. Aunque la creencia popular es que su cuerpo fue criogenizado y permanece en el interior de un cilindro metálico esperando a que la ciencia le vuelva a la vida, la realidad es muy diferente.

Fue incinerado y la vasija con sus cenizas se enterró a los pies de una escultura en su honor en un jardín privado del Forest Lawn Memorial Park, cerca de Los Ángeles, de donde me temo mucho que jamás saldrá.


El pijo que mató al de ¡Hey Pijo!



El ‘¡Hey Pijo!‘ de Mc Randy & Dj. Jonco, a finales de los ochenta, levantó muchas ampollas y no gustó demasiado a los pijos de aquella época. Hasta se llegó a rumorear que un grupo de pijos acuchillaron una noche en una discoteca a aquel rapero que se atrevió a atacarles con su canción.

Totalmente falso, MC Randy sigue vivito y coleando y es más, 22 años después ha vuelto a la carga y hace tan solo unos meses ha lanzado su nuevo disco para dejarlo bien claro. Su título, Pura Vida.
Pijo: m. y f. Joven,generalmente de posición social elevada,que sigue la última moda y tiene unos modales y una forma de hablar afectados, y muy característicos, por ejemplo: pronuncian palabras con "s" al final de la frase remarcando la "s". La gran mayoría de ellos, aunque no todos, tienen la incapacidad de pronunciar la "b"; por consiguiente, acaban diciendo algo así como "saes"..


El tabaco mentolado te dejaba impotente



Los chicos más duros empezaban a fumar y no precisamente porque les gustara su sabor, así que no es de extrañar que automáticamente se pasaran al tabaco mentolado. Pero pronto comenzó el rumor de que el Fortuna mentolado te dejaba impotente y claro, aquello no podía ser.

Os aseguro que en mi ciudad nadie volvió a fumar Fortuna y todos se pasaron al Lucky Stricke ¿Una estrategia de esta marca? Ahora nos advierten desde la misma cajetilla de tabaco que lo de la impotencia no la produce solo el mentolado sino todo el tabaco en general. Al final el rumor no era del todo falso.


La chica de la curva



En el pueblo, durante las noches de verano, siempre había alguien que nos contaba la historia de aquella chica y su terrorífica frase “cuidado con la curva”, que nos ponía los pelos de punta. Por supuesto que no es más que una de las leyendas urbanas más míticas, pero así, entre tú y yo ¿pararías a una chica que está haciendo autostop en la carretera completamente de noche?

Aspirina y Coca-cola



Era la mezcla prohibida y de los efectos secundarios de mezclar Coca-cola y Aspirina se ha dicho absolutamente de todo, desde que te pillabas el colocón padre hasta que funcionaba como “cachondina” para las tías. Venga, no me digas que lo has intentado.


Cocodrilos en las alcantarillas



Se empezó a rumorear que las alcantarillas de New York estaban repletas de enormes y hambrientos cocodrilos y nosotros rápidamente extrapolamos aquella historia a nuestra propia ciudad. La explicación tenía su lógica, gente que se compraba pequeños caimanes como mascota y cuando veían que el animal crecía se deshacían de él tirándolo por el inodoro. Empezábamos a ver lagartos y cocodrilos por todas partes, había hasta quien afirmaba que salían por el WC y en mi colegio se vieron unos cuantos. ¿En el tuyo también?


La señora del super



Y por último mi leyenda urbana favorita de todos los tiempos, la de la señora que se te acercaba en el super mirándote con cara de tristeza y te contaba que le recordabas mucho a un hijo suyo que se había muerto, que si te importaba llamarla mamá. Tu aceptabas y cuando la señora pasaba por la caja te saludaba con un “¡adiós, hijo!” a lo que tu le contestabas con un “¡adiós, mamá!”

Al ir a pagar la cajera te decía una cantidad astronómica, cuando tú lo único que habías comprado era una barra de pan y una botella de leche, pero la cajera te explicaba que “tu madre” le había dicho que tú pagabas su cuenta. Salías corriendo tras aquella señora, le agarrabas del bolso y al abrirlo te encontrabas que estaba completamente lleno de pelo. “¿Pelo?” soltaba aterrorizado la persona a la que se lo estabas contando. “Sí, el pelo que te estoy tomando”.
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