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10 misterios criptològicos,aun sin descifrar

Tal vez sean los 10 códigos o inscripciones mas famosos que aun guardan un significado que nadie ha podido descifrar. Así que si se animan … ahí los tienen para que pasen el rato.
 



1. Kryptos 


 

Es una escultura instalada en el exterior de las oficinas de la CIA en Langley, Virginia desde 1990. Fue encargada por la CIA al escultor James Sanborn. 

Está hecha de bronce y tiene 4 m de altura, en forma de S como una hoja saliendo de una impresora. 

Contiene varios cientos de caracteres en los que se ocultan cuatro mensajes cifrados. Estos mensajes están escritos en inglés y contienen errores gramaticales intencionados y son un acertijo. 

Hasta el (2005), solo tres de los cuatro mensajes han sido descifrados. David Stein, un analista de la CIA y Jim Gillogly un informático californiano fueron los primeros en descifrarlos. La última parte, compuesta de 97 ó 98 caracteres (dependiendo de si en el texto se incluye o no el signo de pregunta entre esta sección y la anterior), no ha podido ser resuelta aún. 

Además de la escultura principal (La “S” de bronce), se encuentran dispersas en la zona varias piezas con más partes del código, como fragmentos de piedra escritos con Código Morse parcialmente enterrados. 

Este es el texto de la escultura: 

 

 

2. Lineal A 

 

El lineal A es una escritura de la Civilización Minoica de Creta. Se empleó del siglo XVII al XV adC. La escritura sólo ha podido ser descifrada en una pequeña parte. Algunos investigadores ven en ella una predecesora de la escritura lineal B. 

Se conocen aproximadamente 70 caracteres silábicos, 100 caracteres con significado propio (que se combinan en parte con los caracteres silábicos y han podido ser determinados así) y diversos signos de cifras. 

Se ha llamado a la lengua escrita con este sistema minoica o eteocretense, lengua que nos es desconocida. 

Aunque la lengua eteocretense nos es desconocida y no se ha podido incluir en ninguna familia de lenguas, se ha intentado deducir el valor de muchos de los signos a través de la comparación con el lineal B de forma más o menos segura. La gran cantidad de signos logográficos permite deducir el contenido de los textos encontrados. Las notas grabadas en tablillas de barro a menudo servían para la administración, lo que permite entrever las relaciones económicas de la época. 

La escritura en tablillas de barro no es muy práctica, muy poco adecuada para el grabado de líneas como las empleadas en el lineal A. De ello se deduce que se escribía principalmente sobre otros materiales que han desaparecido desgraciadamente, como el papiro o el pergamino. Las tablillas de barro no eran más que para tomar notas que sólo se guardaban poco tiempo. Han sobrevivido probablemente sólo debido al incendio de los edificios que servían de archivo, con lo que el barro se coció y se han conservado el material y los textos. 

En el 2001, la revista Ugarit-Forschungen, Band 32 publicó el artículo de Jan Best, “The First Inscription in Punic—Vowel Differences in Linear A and B” (La primera inscripción en púnico - Diferencias vocálicas entre el lineal A y B). En él, Best pretende demostrar que el lineal A es una forma arcaica de fenicio. 

 

3. Disco de Festos 

 

El disco de Festo (o disco de Phaistos) es un curioso hallazgo arqueológico de finales de la edad de bronce. Fue descubierto el 15 de julio de 1908 por el arqueólogo italiano Luigi Pernier en la excavación de un palacio minoico en Festos (Phaistos), cerca de Hagia Triada, en el sur de Creta. El propósito de uso y el lugar en el que se construyó aún no han sido determinados, lo que ha convertido a este objeto en uno de los más famosos misterios de la arqueología. Actualmente se encuentra en el museo de Herakleion en Creta (Grecia). 

La inscripción fue realizada mediante presión de “sellos” jeroglíficos preformados sobre la arcilla blanda, en una secuencia espiralada hacia el centro del disco. Este fue luego cocido a alta temperatura. Algunos arqueólogos suponen que la escritura del disco de Festos es minoica, pero no se trata ni del lineal A ni del lineal B. Aproximadamente 10 signos del disco son similares a signos de la escritura lineal. Por esa razón, otros especialistas le atribuyen un origen no cretense. Por ejemplo, según la “teoría proto-ionica”, el disco seria la obra de un pueblo cicladico. 

Yves Duhoux (1977) lo data entre 1850 y 1650 adC, basándose en el informe de Pernier que inica que el disco fue hallado en un contexto Minoico Medio inalterado. Jeppesen (1963) lo ubica con posterioridad a 1400 adC, con base en una traducción errónea del informe de Pernier. Dudando de la viabilidad del informe de Pernier, Louis Godart (1990) se limita a admitir que arqueológicamete el disco puede datarse a cualquier momento de las épocas minoicas media y tardía. J. Best (en Achterberg et al. 2004) sugiere una fecha en la primera midad del siglo XIV adC, fundamentándola en su datación de la tableta PH1 hallada junto con el disco. 

Hay 61 “palabras”, 31 en el lado A y 30 en el lado B, numeradas respectivamente A1 a A31 y B1 a B30, de afuera hacia adentro. La siguiente transcripción es una lectura siguiendo ese orden (con los signos “cabeza emplumada” al comienzo de las “palabras” y los signos de tachadura al final). La palabra más corta tiene dos símbolos, y la más larga siete. Las marcas o tachaduras se transcribenaquí como barras diagonales (/). La transcripción comienza en la línea vertical de cinco puntos, circulando una vez por el borde del disco en el sentido de las agujas del reloj (13 “palabras” en A, 12 en B) antes de continuar en espiral hacia el centro (18 palabras más en cada lado). El signo final de una palabra en A8 está borrado; Godart hace notar que podría parecerse a los signos 3 o 20. Evans consideró el lado A como el frente, pero desde entonces nuevos argumentos técnicos hacen inclinarse a pensar que el lado frontal es el B. 

Hay que mencionar que el sentido de lectura es uno de los clásicos temas de discusión entre los especialistas. La lectura de exterior a interior mencionada en el párrafo anterior no es la más aceptada ni mucho menos. 

Los signos de la transcripción que se muestra más abajo aparecen orientados de izquierda a derecha (o de derecha a izquierda, si se comienza la lectura por el centro de la espiral en lugar de su borde exterior), y el lector puede leerlos siguiendo las faces de las figuras humanas y animales (tal como se leen losjeroglíficos egipcios o anatolios). 

 

En transcripción numérica: 

Lado A: 
02-12-13-01-18/ 24-40-12 29-45-07/ 29-29-34 02-12-04-40-33 27-45-07-12 27-44-08 02-12-06-18-? 31-26-35 02-12-41-19-35 01-41-40-07 02-12-32-23-38/ 39-11 
02-27-25-10-23-18 28-01/ 02-12-31-26/ 02-12-27-27-35-37-21 33-23 02-12-31-26/ 02-27-25-10-23-18 28-01/ 02-12-31-26/ 02-12-27-14-32-18-27 06-18-17-19 31-26-12 02-12-13-01 23-19-35/ 10-03-38 02-12-27-27-35-37-21 13-01 10-03-38 

Lado B: 
02-12-22-40-07 27-45-07-35 02-37-23-05/ 22-25-27 33-24-20-12 16-23-18-43/ 13-01-39-33 15-07-13-01-18 22-37-42-25 07-24-40-35 02-26-36-40 27-25-38-01 
29-24-24-20-35 16-14-18 29-33-01 06-35-32-39-33 02-09-27-01 29-36-07-08/ 29-08-13 29-45-07/ 22-29-36-07-08/ 27-34-23-25 07-18-35 07-45-07/ 07-23-18-24 22-29-36-07-08/ 09-30-39-18-07 02-06-35-23-07 29-34-23-25 45-07/ 

La “cabeza emplumada” (02) sólo está al comienzo de las palabras, seguida en 13 ocasiones por el “escudo” (12, que en algunas ocasiones está al final de una palabra). Seis palabras aparecen dos veces cada una: la secuencia de tres palabras 02-27-25-10-23-18 28-01/ 02-12-31-26/ aparece dos veces (A14-16, A20-22). En A19 aparece por tercera vez 02-12-31-26/. Otras cuatro palabras aparecen dos veces cada una, 02-12-27-27-35-37-21 (A17, A29), 10-03-38 (A28, A31), 22-29-36-07-08/ (B21, B26) y 29-45-07/ (A3, B20). 

 

4. La Inscripción de Shugborough 

 

Shugborough Hall es una majestuosa mansión, que perteneció en su día a los condes de Lichfield, y situada en medio de la campiña inglesa, en el condado de Staffordshire. Actualmente el recinto está gestionado por Patrimonio Nacional y, en apariencia, parece una más entre las muchas haciendas de la aristocracia británica que todavía se conservan en el país. Sin embargo, sus extensos jardines ocultan un intrigante misterio que ha interesado y atraído a numerosas personalidades y estudiosos durante más de 250 años. 

Este fascinante enigma comenzó a mediados del siglo XVIII, época en la que la familia Anson residía en el lugar. Entre los años 1748 y 1758, la hacienda sufrió una serie de modificaciones y ampliaciones dirigidas por Thomas Anson, dueño de la casa, y su hermano George, un respetado almirante de la marina británica. 

Entre las obras realizadas entonces destaca una obra escultórica, llamada El Monumento de los Pastores, que consiste en una réplica en relieve del famoso cuadro Los Pastores de la Arcadia, de Nicholas Poussin, aunque concebida como si se tratara de una imagen reflejada en un espejo. Bajo las figuras de los pastores, que observan con atención la enigmática frase «Et in Arcadia Ego» (También en la Arcadia Yo existo) puede apreciarse, en bajorrelieve, otro críptico mensaje formado por diez letras (D.O.U.O.S.V.A.V.V.M), cuyo significado nadie había descifrado hasta el momento. 

Las conjeturas sobre el posible mensaje encriptado en la enrevesada sucesión de letras surgieron ya en los primeros años tras su construcción. Personajes tan célebres como el científico Charles Darwin o el novelista Charles Dickens pasaron cientos de horas frente a la bella obra, tratando de desentrañar -en vano- los entresijos de aquel endiablado código cifrado. 

Pero, ¿por qué tanto interés en una obra de arte, ubicada en el jardín de una mansión británica? La razón la encontramos en las más que posibles vinculaciones de los hermanos Anson con la masonería -y posiblemente con otras sociedades secretas de la época- y en el hecho de que la obra representada sea precisamente el cuadro de Poussin, que ha sido relacionado por varios autores con el enigma de Rerines-Le-Çhateau y el paradero del Santo Grial. 

 

Hasta fechas muy recientes, la existencia del relieve de los pastores y su misteriosa inscnpción había pasado desapercibida para el público general e incluso para algunos investigadores heterodoxos. Pero todo cambió en 2004, con la publicación del bestsellerde Dan Brown, El Código da Vinci. El éxito de la novela animó a los actuales responsables de la mansión a poner en marcha una curiosa iniciativa. En colaboración con Bletchley Park, el antiguo centro de inteligencia de la Segunda Guerra Mundial, dedicado al desciframiento de códigos y que entre otras hazañas logró desvelar el funcionamiento de la máquina nazi Enigma, los encargados de Shugborough organizaron en mayo de 2004 un insólito concurso para lograr, de una vez por todas, descubrir el significado de la secuencia de diez letras. Seis meses después, el 25 de noviembre, los expertos de Bletchley Park ofrecían su dictamen tras analizar con detalle las más de 120 propuestas recibidas en sus oficinas. Sólo dos de ellas podrían haber resuelto, en opinión de los criptógrafos británicos, el enigma de la familia Anson. 

Durante seis meses, los miembros del centro de Bletchley Park recibieron cientos de propuestas para resolver el enigma mediante correo, e-mail, teléfono e incluso visitas personales. De aquella montaña de propuestas, los expertos criptógrafos Oliver y Sheila Lawn -ambos veteranos de la Segunda Guerra Mundial- escogieron 48 que, en su opinión, eran las más serias y prometedoras. A partir de ese momento, y en colaboración de otros expertos del GCHQ -actual centro de criptografía de la inteligencia británica- comenzó un exhaustivo análisis de las teorías seleccionadas. Finalmente, los especialistas británicos se decantaron sólo por dos. 

Según explicaron durante la rueda de prensa ofrecida el 25 de noviembre para dar a conocer los resultados, estos dos trabajos ofrecen las soluciones más plausibles para descifrar el enigma. La primera de ellas decepcionó en parte a los medios que asistieron a la rueda de prensa, ya que se alejaba de las teorías vinculadas al Santo Grial. Según dicha tesis -apoyada por Sheila Lawn- la críptica inscripción ocultaría un mensaje romántico dedicado a una mujer. Las diez letras se corresponderían con las iniciales de una frase latina: Optimo Uxoris Optimo Sororis Viduus Amantissimus Vovit Virtutibus, que viene a significar, más o menos, “La mejor esposa, la mejor hermana el viudo más amoroso, se prometen virtuosamente“. Según dicha interpretación, la frase podría haber sido escrita por el propio George Anson, y estaría dedicada a su esposa. 

 

La segunda teoría, mucho más apasionante, fue desvelada entre ciertas dosis de misterio, ya que su autor, un experto en criptografía de la inteligencia estadounidense que actualmente reside en Gran Bretaña, ha querido permanecer en el anonimato. 

Tal y como explicó a los medios el veterano criptógrafo Oliver Lawn, esta propuesta es, con seguridad, “el ataque más serio al enigma de Shugborough Hall”. A lo largo de sus páginas, el trabajo conjuga la revisión del pasado histórico del monumento con las más avanzadas técnicas de desciframiento de códigos, hasta llegar a una sorprendente conclusión: las diez letras del relieve esconden el siguiente mensaje: «Jesús (como divinidad) desafiado». Apoyándose en las supuestas relaciones de Anson con ciertas sociedades secretas, el autor cree que la frase supone una fuerte oposición a la idea tradicional de la divinidad de Jesús. Este carácter herético del mensaje fue lo que llevó a sus autores a ocultarlo de ojos indiscretos. 

Pero, ¿es este el único contenido del criptograma cuyo posible significad ha generado tanta controversia a lo largo de siglos? El autor de esta tesis cree que no. Según el criptógrafo norteamericano, la matriz del código podría esconder más información, al igual que los otros monumentos que existen en los terrenos de esta mansión británica. Esas otras pistas -cuya investigación ya ha comenzado- podrían conducir, según el autor, al paradero del Santo Grial u otra reliquia custodiada por los templarios, Incluso se apunta tímidamente una posible localización: Nueva Escocia, Canadá. 

 

5. Las Cifras en las Barras de Oro Chinas 

 

En 1933, siete barras de oro fueron supuestamente regaladas a un general de apellido Wang en Shanghai, China. Estas barras de oro parecían representar certificados metálicos relacionados con un depósito bancario en el U.S Bank. En las barras se observan dibujos, escritura china, alguna otra forma de escritura y criptigramas en letras latinas. No resulta sorprendente, que exista una disputa con respecto a la validez del monto (que puede ser enorme) del depósito. 

Esta dispusta podría resolverse si se logran decifrar los criptogramas que aparecen en las barras. Al día de hoy nadie posee una teoría certera sobre su significado. Aunque la escritura en chino ha sido traducida y menciona una posible transacción que excede los 300 millones de dólares. 

 

6. Las Cifras de Beale 

En la primavera de 1885 se publicaba un panfleto anónimo de 23 páginas titulado “los papeles de Beale”. En él se contaba la historia de un tesoro escondido en las colinas de Virginia. 

Las únicas pistas que se daban eran tres cartas de Thomas J. Beale y tres mensajes cifrados. Las cartas contaban que en 1817, 30 hombres descubrieron una veta de oro al norte de Santa Fe. Los 18 meses siguientes los dedicaron a minar el lugar, obteniendo una respetable cantidad de oro y plata. Decididos a ocultarlo en un lugar seguro, encomendaron a Beale que volviera a Virginia y buscara un buen escondite. Lo escondió a cuatro millas de un lugar llamado Budford’s Tavern, hoy Montvale. 

Beale nunca fue a recogerla y Morris esperó la carta en vano. En 1845 abrió la caja. Allí, en las cartas explicaba que en la primera carta cifrada decía dónde estaba escondido el tesoro, en la segunda, el contenido y en la tercera, la relación de familiares que debían recibirlo. Morís dedicó casi 20 años a intentar romper la clave… 

 

Un año antes de su muerte, en 1862, entregó su contenido al desconocido autor del folleto que, además, revelaba la descodificación de la segunda cifra de Beale: la clave estaba en la Declaración de Independencia. Sin embargo las otras dos cartas permanecen intactas. Que se sepa, nadie ha conseguido encontrar el tesoro. 




7. El Manusccrito Voynich

 

El manuscrito Voynich es un misterioso libro ilustrado de contenidos desconocidos, escrito hace alrededor de 500 años por un autor anónimo en un alfabeto no identificado y un idioma incomprensible. 

A lo largo de su existencia constatada, el manuscrito ha sido objeto de intensos estudios por numerosos criptógrafos profesionales y amateurs - incluyendo destacados especialistas estadounidenses y británicos en descifrados de la Segunda Guerra Mundial. Ninguno consiguió descifrar una sola palabra. 

Esta seguidilla de fracasos ha convertido al manuscrito en el Santo Grial de la criptografía histórica; pero ha alimentado también la teoría de que el libro no es más que un elaborado engaño, una secuencia de símbolos al azar sin sentido alguno. 

El libro fue nombrado por el especialista en libros antiguos Wilfrid M. Voynich, quien lo adquirió en 1912. Actualmente es el ítem MS 408 en la Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos de la Universidad de Yale. 

 

El libro posee alrededor de 240 páginas de pergamino, con vacíos en la numeración de páginas (la cual es aparentemente posterior al texto), lo que sugiere que varias páginas se encontraban ya extraviadas al momento de su compra por Voynich. Para evitar extravíos posteriores el padre Petersen lo focotopió en 1931, repartiendo dichas copias entre varios investigadores. Se utilizó una pluma para escribir el texto y delinear las figuras y pintura de colores (algo escabrosamente) para las figuras, posiblemente en una fecha posterior. 

 

8. El Cifrado Dorabella 


 

El 14 de Julio de 1897 el compositor británico Sir Edward William Elgar envió una carta cifrada a su amiga Miss Dora Penny. Un siglo después, la carta todavía no ha sido descifrada. Este curioso cifrado, que ha resistido todo tipo de criptoanálisis hasta la actualidad, consiste en 87 carácteres repartidos en 3 líneas. 

Estos extraños caracteres, formados por la unión de semicírculos, parecen constituir un alfabeto de 24 símbolos. Si se analiza la frecuencia en la que aparecen los símbolos, se puede determinar que es similar a la de un texto en inglés. Sin embargo, los análisis en esta dirección no han obtenido conclusiones satisfactorias. 

 

 

9. El Chaocipher 

 

John F. Byrne creo el Chaocipher en 1918. Esta “máquina” lograba cifrar de una forma ágil y no era más grande que una caja de puros con algunos pequeños accesorios. Frustradamente intento, por casi 40 años, convencer al gobierno de EEUU de los beneficios de este sistema de cifrado. 

En su autobiografía, Silent Years (Años Silenciosos), James Joyce un amigo de toda la vida escribió el último capítulo al Chaocipher. En el describe los intentos de Byrne, que comenzaron en 1920, por llamar la atención acerca de su invento de el Departamento de Estado, el Departamento de la Armada y también por AT&T. 

Adicionalmente expone la frustración y el desinterés mostrado por William F. Friedman, experto de criptoanálisis, después Byrne le expuso su máquina. 

Lo fascinante de la historia es que Byrne nunca se rindió en demostrar la utilidad de su invento asi que escribió y publicó un pequeño folleto en el que cifró textos conocidos y desafió al mundo para decifrarlos. Ofreció pagar 5000 dólares (una fortuna en su tiempo) a quien pudiera romper correctamente su cifrado. Mandó copias a la American Cryptogram Association, a la Sociedad de Cifrado de Nueva York, inclusive le envió una copia a Norbert Wiener (padre de la cibernética) y a otros tantos que creían en las capacidades de cálculo de las máquinas electrónicas 

Desafortunadamente, nadie reclamó jamás el premio y Byrne murió unos pocos años más tarde llevandose su secreto a la tumba. 

En 1989, John Byrne, hijo de John F. Byrne, mostró el Chaocipher a dos redactores de criptologia para determinar si dicho sistema poseía algún valor comercial. Después de hacerle algunas mejoras y proveer información adicional publicaron, en conjunto, un nuevo desafío para ser decifrado. 

No encontré información acerca de este último reto así que no sé en que terminó esta historia… 

 

10. El Cifrado de D’Agapeyeff 

 

El Cifrado de D’Agapeyeff es un código que aun no ha podio ser resulto. Este cifrado apareció en la primera edición del libro Codes and Ciphers, un libro elemental de criptografía publicado por el cartógrafo ruso Alexander D’Agapeyeff en 1939. 

Aparece al final del libro como un desafío de cifrado. Como tal el código no fue incluido en ediciones posteriores. Adicionalmente, D’Agapeyeff admitió posteriormente que había olvidado que era lo que él había encriptado. 

Se ha discutido que los intentos fallidos por solucionar el cifrado se deben a que D’Agapeyeff no encriptó correctamente el texto original. Sin embargo, también se ha argumentado que el cifrado puede ser atacado satisfactoriamente empleando métodos como los algoritmos genéticos. El caso es que a la fecha no han podido dar con el texto original. 


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