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1937, el año del gran terror, o de la gran mentira

En la historia de la Unión Soviética hay tantas fechas memorables. 1945 es el año de la gran victoria, la de 1961, año en el que por primera vez un hombre voló en el espacio, fue Yuri Gagarin. Pero en la historia de la URSS también hay trágicos años. En 1941 las hordas nazis entraron en nuestro país, en 1953 se apagó el gran líder José Stalin. El 1937 hace ahora 76 años, ¿qué pasó aquel año?. Según unos, fue el año del “Gran Terror”, y desde hace varias décadas nos están tratando de hacernos creer, algunos demócratas anti-soviéticos, ¿o es algo completamente diferente? ¿Porqué en cualquier discusión con cualquier anti-soviético inexorablemente a toca el tema del año 37? ¿Qué función realizan y que significado le dan estos “apóstoles de la verdad” asignando sus preguntas al año 1937? ¿Cuáles son sus intenciones? Vamos a dar una respuesta a todas estas preguntas.



En esencia, aquí chocan dos puntos de vista opuestos. El primer punto de vista, el de la Unión Soviética, considera que “el año 1937 sacó a la luz nuevos datos sobre la banda de canallas Bujarinistas-trotskistas”. El "proyecto de Piatakov", los "procedimientos de Radek", las maniobras de "Tujachevski, Yakir y sus compañeros" contra Bujarin, Rykov, Kristinski, Rosengolz, etc. Mostró cabalmente que los bujarinistas y los trotskistas, estaban de acuerdo, entresacado de los documentos de ellos mismos, en una formación tipo banda como enemigos del pueblo, disfrazándose como un “bloque del ala derecha trotskista”. Los procesos mostraron que los bandidos Trotskistas-bujarinistas siguieron las órdenes de sus amos, y de los servicios de inteligencia de la burguesía extranjera. Se habían fijado el objetivo de destruir el Partido y el Estado soviético, para sabotear la capacidad defensiva del país, para alentar la intervención militar extranjera, para preparar la derrota del Ejército Rojo, la disolución de la URSS, la reducción a cero de las conquistas de los trabajadores y campesinos koljósianos, la restauración de la esclavitud capitalista.




link: https://www.youtube.com/watch?v=PycEfzGbySk


El segundo punto de vista, el anti-soviético, dice exactamente lo contrario: que todos los condenados en los procesos del 37 (¡Es importante hacer hincapié en este “todos”!) ¿No eran culpables de nada, ni habían hecho ninguna acción antisoviética, que los llamados “enemigos del pueblo” eran un invento de Stalin, cuyo objetivo era lograr sus planes personales y cubrir algunos “vicios” de su biografía (por ejemplo, su supuesto servicio en el "Ojrana", la policía secreta zarista). En general, Stalin se presenta aquí como un mal para la URSS, casi un “come niños.” En otras palabras, no había enemigos del poder soviético, ni podían existir, ya que las clases explotadoras habían sido aniquiladas en el Estado? Entonces, ¿quién podría oponerse al poder soviético?.



Pero vamos a ver, si en realidad había enemigos del poder soviético, desde que Stalin trazara una dirección para la construcción del socialismo. En la plataforma de la “Unión de los marxista-leninistas” (oposición de derecha), el grupo de Riutin, escriben: “La política económica de Stalin …… no sólo condujo a una crisis económica sin precedentes en el país, desacreditando los principios mismos de la construcción del socialismo y nos hizo retroceder desde una perspectiva económica de al menos 12 a 15 años … Los errores de Stalin y su camarilla … se magnifican hasta convertirse en crímenes … El Partido y la Clase Obrera están en su gran mayoría contra Stalin y su camarilla. Ustedes sólo tienen que reunir estas fuerzas dispersas y aterrorizadas … y comenzar a trabajar para la expulsión del equipo de liderazgo de Stalin … para la
liquidación de la dictadura de Stalin y su camarilla“.



Trotsky escribió, durante tantos años, en su “Boletín de la oposición” ¡Abajo Stalin!. I. A. Dreitzer, con posiciones cercanas a Trotsky, confesó que había recibido en 1934 una directiva escrita por Trotsky para la preparación de un acto terrorista contra los camaradas Stalin y Voroshilov. El contenido de la carta de Trotsky era mediocre y comenzó con las siguientes palabras: “Querido amigo, nos comunicaron que tenemos hoy ante nosotros las siguientes tareas básicas: en primer lugar, matar a Stalin y Voroshilov, y segundo, la organización del trabajo dentro de las células de las fuerzas armadas, la tercera, en caso de una incierta guerra y aprovecharla tomando de hecho, la iniciativa “.



Bueno, se podría argumentar, que todo son unos individuos, o grupos de individuos. Sin embargo, durante la Gran Guerra Patria se puso al descubierto que contra el poder soviético y su línea política emanada de la Secretaría General de Stalin, habían varios miles de enemigos reales. Piense en los aliados de los nazis, vlasovianos (los seguidores del general Vlasov, mercenarios del "Ejército Ruso de Liberación", pagados liberadores de bolcheviques y del poder soviético), de los "Bandera", "Konovalec" y muchos otros que asesinaron a decenas de miles de ciudadanos soviéticos en Ucrania , a los “Hermanos de los bosques”, que (en los Estados bálticos) siguieron luchando contra el régimen soviético durante muchos años después de la guerra. Los presos políticos detenidos en los campamentos, eran mucho más numerosos en 1946-1947 que en 1937. La mayoría de ellos eran seguidores de Vlasov, Bandera y Policías (colaboradores de las SS, Gestapo).



Y tal vez al comienzo de la perestroika, ¿no había más enemigos de la Unión Soviética? ¡No, en absoluto! dicen, porque, ¡los defensores de la contrarrevolución capitalista hubo, en todo caso, con creces! Vamos a escuchar lo que decía un “seguidor” de la perestroika como Anatoly Chuvais: “… La realidad es que me gusta el poder soviético. De hecho en mi vida, tal vez no he odiado algo así como el poder soviético. Salía io dentro de mí desde la mañana, cuando encendía la radio y oía una voz que sonaba con el tono clásico que me ponía enfermo: “¡Buenos días, camaradas! Vamos a empezar la gimnasia por la mañana!“



Para muchas personas los años escolares normales corresponden a los años felices de la infancia. Pero yo odiaba a mi escuela. Esa escuela impregnada de formas patriótico-militares de educación. Marchamos, recuerdo, dos en fondo en nuestro uniforme similar al de los marineros y cantábamos: “El sol brilla claro. ¡Buenos días, país hermoso!“ "¡Mi escuela no me planteó ningún sentimiento de ternura! Y recuerdo que lo más importante para mí es que una vez que decidimos destruirla con mis amigos, incluso quemarla.

Sólo logré arrancar un peldaño en la escalera de entrada y una piedra con una gaviota que había en un monumento patriótico-militar. No podíamos hacer daño, más de lo que todos odiamos“.



Algunos dirán: “¡Al diablo con él, es un loco!” No, las cosas no son tan simples. Tenemos, un odio consciente, meditado, con valores esenciales que subyacen en contra de la concepción del mundo del ciudadano soviético. Aquí persisten, lo más probable, que haya una conexión ideológica cercana tanto con Riutin, como bonapartista del tipo de Tujachevski.



Sobre la relación de anti-estalinista de Jruschov en el XXº Congreso del PCUS, ni siquiera vale la pena detenerse en. El propósito de todas las declaraciones difamatorias que en él se han mostrado en detalle por el investigador norteamericano Grover Furr en el libro titulado “La infamia anti-estalinista” (Moscú, 2007)", el autor llega a la siguiente conclusión lapidaria: “De todas las afirmaciones del ”informe secreto“, sobre Stalin o Beria, ninguna era cierta.”


Con respecto a los procesos de 1937, son también interesantes los testimonios de J. E. Davies, embajador de EE.UU. en la URSS a partir de enero del año 37 hasta la primavera del año 38,  sobre el proceso político. Recogió sus recuerdos, de ese período de su vida, en el libro titulado “Misión en Moscú”, donde escribió al presidente Roosevelt, la siguiente nota: “Este libro contiene hechos reales y es aplicable a todo los tiempos”. El 25 de junio de 1941, tres días después del ataque de Hitler contra la URSS, J. E. Davies dio una conferencia en la Universidad de Harvard. Alguien le preguntó qué sabía de la existencia de una “quinta columna” en la Unión Soviética.



El embajador respondió brevemente: “Ya no existen. Todos ellos fueron fusilados“. En una carta de abril de 1938 incluido en su libro, J. E. Davies se centra en el estudio del “bloque trotskista de derecha”, y dice: “… Es difícil encontrar un observador extranjero que, después de haber seguido el curso del proceso, no pueda dudar de la participación de la mayoría de los acusados ​​en el complot para eliminar Stalin“. J. E. Davies afirma que la dirección soviética estaba preparandose para la guerra no sólo a través del aumento de su poder militar, sino también a través de una purga a fondo de los funcionarios, incluidos los que ocupaban puestos muy altos: “Los rusos pudieron haber tenido su Quisling, similar en los puestos más altos como en Noruega, pero fueron destruidos“.



A lo largo de las líneas del libro de J. E. Davies, se van desgranando sus recuerdos, que se convirtió en una película del mismo nombre. Pero después del final de la Segunda Guerra Mundial, el Comité Infame de Actividades Antiamericanas, encargado por el presidente Truman, impuso una feroz y total ostracismo de todas las películas que decian la verdad sobre la Rusia soviética. No pudo escapar de este ostracismo incluso la película “Misión en Moscú”, que, en opinión de la Comisión de vampiros de McCarthy, había sido filmada en Hollywood, pero con un guión escrito por Stalin.



Los observadores objetivos que trabajaron en la URSS y siguieron la situación en el país, que describen los años cuarenta, de una manera completamente diferente a la anti-soviéticos. Durante ese período de nuestra historia, es interesante citar un pasaje de las memorias de G. K. Zhukov: “Cada vez que hablo de la paz, tiene sus propias características, su color y su belleza. Personalmente, sin embargo, me gustaría decir una palabra para los años anteriores a la guerra. Se encuentran distinguidos por un entusiasmo inigualable y original como el “optimismo, la espiritualidad profunda y, al mismo tiempo, el compromiso
firme, la modestia y la sencillez en las relaciones humanas. ¡Comenzaron a vivir bien, muy bien!“ 



En cuanto a los hechos, es evidente que las conspiraciones contra Stalin y el poder soviético en realidad tuvieron lugar, las hubo al crisol de la lucha de clases de esos años. Los hay totalmente incrédulos, que con ciertas disquisiciones alegan que la URSS no tenía enemigos. ¡Los enemigos existían y también eran muy agresivos! Sin embargo, hay que decir con honestidad que siempre ha sido muy difícil hablar de conspiraciones, como una masa de opositores que de inmediato se pusieron como un muro contra cualquiera, y además tener todas las pruebas que podrían demostrar los intentos de los camaradas con Stalin, en su lucha para eliminarlos de la escena política. Estos opositores poseen una justificación de “hierro” al admitir la existencia de la conspiración contra Stalin, pues pretenden que se reconozcan sus méritos, debido a la represión contra las figuras políticas de su entorno más cercano. De acuerdo con los anti-estalinistas que intentan probar la existencia de conspiraciones internas contra Stalin, las justifican indirectamente por los procesos políticos de los años treinta. Esta postura fue unánime, tanto de los dirigentes del PCUS jrushovianos-brezh
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