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3 Tácticas para que puedas tener sexo contra natura

3 Tácticas para que puedas tener sexo contra natura con tu novia (Por Lic. Grace Falopio*)




No sé para qué carajo sigo iluminándolos. No se lo merecen. Ni una sola donación ha llegado a mi cuenta paypal. ¿Qué se creen, manga de avaros?
Tal vez éste sea mi último artículo y me vaya a trabajar a las tierras de Rodriguez Saá, donde un talento como yo seguramente podrá progresar y llegar a lo más alto- el espacio exterior.
¿Sabés algo? El que culo pide, pija quiere. Le suplicás a tu novia que te entregue el marrón porque inconcientemente deseás que te lo rompan a vos. En mi experiencia como psicoanalista chamánica junguiana lo he corroborado una y otra vez: son todos maracas reprimidos. No obstante, con el fin de que por una vez realices tus fantasías anales (activas), acá van varias tácticas que no pueden fallar.


1) Democracia burguesa de pareja.



Deberás por un tiempo dejar de ser el enano fachista que sos, tratando siempre de que ella haga lo que se te antoje, aunque sea por unas semanas. Durante este tiempo fingirás que cambiaste y que ahora estás a favor del diálogo y las relaciones igualitarias. Cuando ella comience a creerte le propondrás que su noviazgo sea una democracia liberal, con voto incluido. Hacele firmar una pequeña constitución, de modo que que tengas seguridad jurídica. En el momento adecuado, pedí que haya un plebiscito: sexo anal sí, sexo anal no. Empatarán, pero como hace rato que están envueltos en un triángulo amoroso, alegarás que el amante de ella, el panadero de la esquina, también tiene derecho a votar. Sobornarás al gastronómico, quien definirá la votación en favor del sí. Para que ella no sospeche de tus intenciones sodomitas y siga creyendo que hay una democracia, deberás realizar unos nuevos comicios. Deberán elegir a los representantes que llevarán adelante la gestión anal. Es necesario que postules candidatos inferiores o más peligrosos que vos, no seas tarado. Volvé a darle dinero al pata de lana, esta vez para que baje su candidatura. Postulá a la mascota de la casa, que puede ser un perro o un gato y a un vibrador de siete cm de ancho. A ella no le quedará otra que votar por vos, ya que serás el mal menor. Además, si se queja de que le duele, podrás decirle: "Usted me votó, no se queje". Desventajas: corrés el riesgo que considere que el perro es mejor que vos en la cama. Recursos necesarios: doscientos pesos para sobornos, un perro o un gato, un vibrador (ancho), boletas, una urna.

Modelo de boleta para un plebiscito anal. Todo estará arreglado de antemano, pero el voto le dará legitimidad a tu abyección, como ocurre en las democracias burguesas.



2) El golpe oportuno.




Deberás aflojar los tornillos que sujetan la araña que se encuentra sobre la cama. La araña, a su vez, estará atada a un cable que recorrerá el techo y saldrá de la pieza en dirección al pasillo. Un amigo tuyo estará escondido en el garage. Empezarás el juego previo y cuando llegue el momento de la penetración buscarás la típica pose perrito. Cuando ella esté dada vuelta, darás un gritito de placer que anunciará a tu amigo que debe jalar el cable de modo que la araña caiga sobre tu cabeza. Inmediatamente procederás a hacerle la cola a tu novia. Cuando ella se queje, alegarás que el golpe te debió haber provocado amnesia temporal y no recordabas cómo era su vagina, confundiéndola con su ano. Desventajas: a) No hay tiempo de usar lubricante. b) Podés morir antes de ponerla. Recursos necesarios: un humano amigo, una araña, un cable.

Una lámpara como esta será suficiente para que puedas fingir amnesia y justificar tus canalladas en la cama.
3) La farsa cientificista.

Creá tres páginas de internet cuya temática sea médica y sexológica. Copiá y pegá artículos reales sobre diversos temas. Luego infiltrá artículos falsos que hablen sobre el último descubrimiento en materia sexual: el punto H. Inventá notas con lenguaje técnico que afirmen que científicos de la Universidad de Columbia hallaron un pequeño sitio en el recto femenino cuyo estímulo provoca 14.7 veces más excitación y placer que el roce del punto G. Cuando le muestres las páginas, ella, convencida de que la ciencia todo lo sabe, te pedirá de rodillas que le estimules el inexistente punto. Desventajas: cuando compruebe empíricamente que ella no posee el punto H, caerá en un pozo depresivo por sentirse poco mujer; en consecuencia, no volverás a tener sexo y deberás mantenerla para siempre. Recursos necesarios: una computadora con conexión a internet.
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