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6 formas inusuales de economizar agua

Seguramente ya sabes que cerrar la llave mientras te lavas los dientes ahorra agua. Quizá también hayas escuchado lo importante que resulta medir el tiempo que pasamos bajo la regadera – cinco minutos son suficientes. Estas y otras prácticas resultan esenciales en la preservación del agua potable en el planeta. Ahora, lo que realmente te puede sorprender es que consumir menos carne, por ejemplo, también ayuda a economizar este vital recurso.



Independientemente de lo que nos motiva a economizar agua, vale mucho la pena cambiar los hábitos diarios.


No riegues las plantas en horarios donde el ambiente está más caliente.

El agua se evapora con facilidad y deja de ser aprovechada tanto como podría. La recomendación es regar las plantas cuando el ambiente esté más frio y, de ser posible, con agua reutilizada de lluvia (o incluso aquella que dejaste en el vaso que está en el lavabo).

Come menos carne.

Ambas cosas parecen no tener relación, ¿verdad? Sin embargo, para producir una simple hamburguesa se gastan en promedio unos 2400 litros de agua.


Las botellas son mejores que los vasos.

¿Recuerdas esa pequeña porción de agua que va al desagüe cuando ya estás satisfecho? Es más difícil que esto se desperdicie cuando tomas en botellas reutilizables que puedes tapar y almacenar para después.


No es necesario que laves la ropa a diario.

Acumula un número de piezas suficientes como para que puedas llenar la lavadora. Lo mismo aplica para las máquinas lavavajillas – ¿acaso tiene sentido encender la máquina por dos vasos?

Reaprovecha en la cocina.

El agua que sobra de algunos alimentos cocidos puede reutilizarse para elaborar sopa, por ejemplo. Además de economizar agua, evitas desperdiciar nutrientes.



Usa una de estas invenciones en tu baño.





Sabemos que no será fácil encontrarlas, pero si tienes la oportunidad empléalas. A la izquierda, un urinario creado por Kaspar Jursons que reúne las funcionalidades de un lavabo y una descarga – la misma agua con la que te lavas las manos sirve para limpiar el urinario. Por otro lado, un retrete que reutiliza el agua de la lavadora, elaborado en una competencia de diseño como un concepto. Para esto último no se necesita el equipo, sino la voluntad de poner el agua sucia en una cubeta y llevarla hasta el sanitario.
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