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7 Avances que cambiarán para siempre al mundo



Ascensor Espacial




Desde siempre, el hombre ha mirado al cielo con la intención de conocer sus secretos. Ya hemos conseguido visitarlo e incluso permanecer en él (gracias a la Estación Espacial Internacional), pero, ¿cuándo será posible ir de vacaciones a Marte? Antes de soñar con los viajes de recreo al espacio, queda por diseñar una forma barata de acceder a él, ya que el coste es el principal problema. «Si en 2017 el paradigma de los viajes espaciales se aleja tanto de las esperanzas despertadas en 1969 no se debe a la falta de capacidad tecnológica o científica: el problema está en que el coste de alcanzar el espacio sigue siendo desorbitado», explica la pareja de científicos.

¿En qué han pensado los ingenieros para salvar este escollo? Las propuestas son variadas: los cohetes reutilizables (que ya ha probado Elon Musk), lanzaderas y aviones espaciales, «supermegacañones ultraernomes» que desde tierra lanzan las naves, ignición por cañones láser... Sin embargo, el planteamiento que más seduce a los Weinesrsmiths es el increíble (pero posible) ascensor espacial.





De profesión: minero espacial





«Algunos asteroides están hechos por completo de metal, como acero inoxidable natural, níquel, hierro... El más pequeño de cuantos hemos identídicado en órbita mide dos kilómetros de diámetro [...] y la cantidad de metales que en él se encuentran supera en más de 30 veces todo el metal que el ser humano ha encontrado hasta la fecha. Y es solo uno entre miles de asteroides». Estas son palabras de Daniel Faber, ingeniero aerospacial, al frente de Deep Space Infustries y quien llevó la banda ancha a la Antártida.




Fusión nuclear, la energía del futuro






Limpia, formada por elementos que se encuentran fácilmente en la Tierra y sin riesgo de provocar accidentes catastróficos, la energía de fusión -no confundir con la de fisión, que se produce en las centrales nucleares- se obtiene de la fusión dos átomos, algo muy corto de escribir pero muy complicado de obtener. Los átomos más recomendables para esta tarea son los de hidrógeno, ya que son los más pesados. El problema es que «se necesita ponerlos muy, muy, muy, muy, pero que muy juntos» para que provoquen la reacción que desencadena esta enorme energía, pero los protones de los que está hecho el hidrógeno se repelen de forma natural.




La materia programable o de qué están hechos los «Transformers»






No sería genial que una bicicleta pudiera convertirse en una silla que utilicemos cuando nos cansamos de pedalear? Pues si existiese tal «artilugio», estaría compuesto de «material programable». Aunque suene a ciencia ficción, en realidad es algo cotidiano que estás utilizando en este mismo momento: tu ordenador, móvil o dispositivo electrónico inteligente tiene diferentes funciones, desde decirte la hora a proponerte unas entradas de cine, motivo por el que este tipo de equipos son tan utilizados en todo el mundo.

«Vivimos en un mundo computacional, donde el software es reprogramable [...] La materia programable supone hacer lo mismo con el hardware -equipos físicos- [...] Si quieres un teléfono móvil más moderno, hay que ir a comprar un objeto físico. Podemos imaginar que en el futuro el objeto que ya tenemos podrá reconfigurarse por sí mismo para transformarse en el nuevo modelo. A eso aspiramos», explica entusiasta Erik Demaine, científico del MIT. De momento, se están llevando a cabo experimentos como el origami robótico, que pliega el papel para crear formas a partir de unos comandos de ordenador; las casas reconfigurables, que se adaptan a las necesidades del lugar y de sus habitantes; o robots modulares que pueden superar zanjas después de detectar el peligro de caerse.




Biología molecular: riñones en cerdos





Los hombres llevan «trasteando» con la biología desde hace, por lo menos, 10.000 años: a los lobos los convertimos en un sinfín de razas de perros domésticos o de una única planta, la brassica oleracea, nos sacamos la col de Bruselas, la coliflor, el brócoli, las berzas... Con el progreso también llegaron nuevas formas de modificar el ADN de una forma mucho más rápida (y tendenciosa) de la que lo haría la naturaleza. «Nos estamos aventurando más allá de los confines de la biología natural para adentrarnos en la disciplina conocida como biología sintética», explica la pareja de científicos.

Utilizando esta nueva disciplina, nuestra especie ha conseguido combatir enfermedades como la malaria, modificando genéticamente mosquitos; diagnosticar y tratar afecciones gracias a bacterias modificadas para que brillen cerca de tumores; crear combustibles vegetales mucho más limpios; incluso hemos «fabricado» unas tijeras que son capaces de cortar ADN y «pegar» nuevas moléculas en un organismo vivo. La biología sintética ha llegado tan lejos que puede transplantar órganos en diferentes especies y convertir en «incubadoras» de órganos a otros seres vivos. «La próxima vez que veáis un cerdo, intentad visualizarlo como una empresora 3D de riñones en lugar de un plato de beicon», advierten.




Bioimpresión y «lonchas» de células




La impresión 3D de órganos es una tecnología de la que lleva hablándose un tiempo. Pero, ¿en qué punto nos encontramos y hasta dónde cabe esperar que llegaremos? «Hay muchos métodos de bioimpresión 3D. Las dos más habituales son por extrusión y mediante láser», señalan los Weinersmiths.

El principal problema de esta técnica es que solo hemos sido capaces de imprimir «lonchas» de células de un milímetro de grosor («que pueden hacer cosas increibles», apuntan los científicos, como probar medicamentos en tejido humano sin poner en riesgo a ningún humano), por lo que nuestro siguiente paso antes de conseguir órganos enteros complejos -y hay de muchos tipos- es imprimir vasos sanguíneos.





¿Aprender kung-fu como en «Matrix»?




Desde que se estrenó la trilogía «Matrix», cualquier hijo de vecino (que haya visto las películas, claro) fantasea con aprender a pilotar un avión o ser cinturón negro de kung-fu de la misma forma que nuestro ordenador gana en funcionalidad cada vez que descargamos un programa. Y esto ya es posible, pero no con los métodos que nos enseñaron las hermanas Wachowski, sino abriendo un libro y estudiando. El aprendizaje graba físicamente en el cerebro los conocimientos, por lo que se abre la siguiente pregunta: ¿podemos «programar» el cerebro igual que una computadora?

El escollo principal es que aún no sabemos del todo cómo funciona el cerebro. Desde colocar un casco con electrodos en el cráneo a clavar una especie de «agujas» en el interior del órgano, las formas de mapear lo que pasa por «el kilo de masa blanda que tenemos entre las orejas», señalan los científicos.



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cermalluz

te falto incluir que en el espacio existe el agua en estado de hielo suspendido

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lucanete

cualquier avance, a elección de quien quiera...siempre Y SOLAMENTE va a terminar en las posibilidades del rico, del adinerado, del pudiente. para el pobre dios, la ciencia, la suerte, seguirá siendo la misma...una bosta. o porque te crees que los hijos de famosos o los famosos mismos logran vencer algún tipo de cáncer? por su fe? NO. porque pueden pagar tratamientos que un negro de villa no podrá jamás. es mas, el negro de la villa va a ser el conejo de indias de los laboratorios para que se perfeccione el remedio del rico.

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lucanete

@melkor2004 bueno...dale...cuando te toque algun caso, vas a entender que los avances son solo para ricos y te vas a meter tu testarudez de tadinga licenciado en casi todo por el culo tuyo y el de tu familia

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melkor2004

Te falto el grafeno papu.. eso es casi una realidad.. solo q falta su fabricacion industrial.. eso si va a cambiar el mundo por completo

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elbarto_96

Y tambien faltan los nanotubos de carbono.... Sin ellos el ascensor espacial es practicamente imposible de construir.

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gusvalko

"Y esto ya es posible, pero no con los métodos que nos enseñaron las hermanas Wachowski, sino abriendo un libro y estudiando." WOW! que avance.

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danielclasico

Te faltó: clones de Tevez que no venden humo.

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