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7 Películas que pusieron un increíble esfuerzo en detalles.


7 Películas que pusieron un increíble esfuerzo en detalles que no notaste
 


Estos son siete ejemplos donde los creadores derramaron su sangre, sudor y algunos otros desagradables fluidos para crear algo y ponerlo justo frente a tu cara… Y tú, ni siquiera lo notaste. 


#7. Se7en




Mientras hacía Se7en, David Fincher sabía que la fuerza de la película se basaba en que John Doe era tan profundamente perturbador como fuera posible. No podía simplemente ser un personaje (dado que ni siquiera aparece en pantalla hasta los últimos minutos); tenía que ser una presencia que no sólo se sintiera en los diálogos pertinentes durante su tiempo de aparición, sino también en el aire mismo. 



No, John Doe no estaba pensado en ser originalmente un Hombre-Halcón asesino serial, sin importar qué tanto hubiera mejorado eso a la película. Nos referimos a que su presencia debía ser enormemente atmosférica. Así que Fincher contrató al diseñador John Sable para que “lo enloqueciera todo”. Y vaya que lo logró: Sable gastó $15,000 dlls en viejos diarios, les arrancó las páginas y las cosió a mano, y luego los horneó para soltar ese delicioso aroma a diario viejo. Sable consiguió tantas imágenes como pudo de “miembros mutilados, gente decapitada, y gente a quienes les habían cortado los dedos”, y entonces se puso a escribir como un maníaco. 

No, en serio, como un maldito lunático. 

 
Tu cordura está a salvo, no están en alta definición


Y no te detienes… 



Porque no te puedes detener… 



Porque tienes problemas mentales. 

Kyle Cooper, quien creó la secuencia de títulos iniciales, comparó a Sable con el personaje de Dustin Hoffman en Rainman. Habían miles y miles de páginas de esta cosa, y casi ninguna de ellas salió en película, más allá de estar tiradas en el fondo en el departamento de John Doe. La mayoría del tiempo de cámara que consiguió este trabajo fue un montaje de ocho minutos incluído en el DVD. Pero cuando Se7en se quedó sin dinero y no pudieron filmar la secuencia inicial que querían originalmente, Kyle Cooper finalmente sugirió que lo usaran. 



Así que, claro, todo sirvió a fin de cuentas para alguna clase de propósito, pero podían facilmente haber delegado la escritura de diarios a adolescentes dolidas. La mayoría de los fans nunca se hubieran dado cuenta. Se requirió de un verdadero artesano para mirar toda esa locura a los ojos y decir “Te quiero dentro de mí”. 

#6. The Thief and the Cobbler



The Thief and the Cobbler es la caricatura más ambiciosa de la que jamás hayas escuchado. Sólo mira este video. Esas son unas imágenes generadas por computadora impresionantes, ¿no? ¿No es sorprendente que pudieran hacer todo ese trabajo en los 70′s? 


link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=YdJbo-4rg1k 

Oh, espera. No podían. 

Todo fue dibujado a mano, cada cuadro de ello. Debido a la loca atención por los detalles del creador, Richard Williams, algunos asuntos legales y el hecho de que cada escena tiene al menos el doble de cuadros por segundo que cualquier otra caricatura que hayas visto, Thief tiene el record de producción más larga… Con más de 30 años. 



Así que, ¿Por qué esta película no cambió al mundo, le escupió en los ojos a Disney y aceleró la creación de Pixar tres décadas? Pues, ¡por mierda de Hollywood, por supuesto! Con un avance del 85% para completar la película, algunos de los accionistas inversores de Williams de repente se asustaron, le quitaron los derechos y reemplazaron a todos los animadores del proyecto. Él sólo pudo ver cómo su labor de 24 años de amor fue completada a prisas por un montón de inexpertos con una ruda fecha límite y sin presupuesto. Al final, la película de Williams fue mancillada hasta ser un desastre incomprensible y fue lanzada casi al mismo tiempo que Aladdin, donde fue ampliamente considerada una copia barata, porque las dos son jodidamente parecidas. 

 
¿La contribución de Disney en el villano? “Háganlo más moreno”


Excepto que fue totalmente al revés, por supuesto: Williams hizo la película décadas antes, todo a mano y cuesta arriba, todo al mismo tiempo. 

#5. Scott Pilgrim vs. the World (Scott Pilgrim contra el mundo)



Todos saben que Scott Pilgrim estaba tan llena de referencias a videojuegos como lo estaba de chicas extrañas con inexplicables erecciones femeninas por canadienses. Lo que tal vez no hayan notado, sin embargo, fue el recurrente tema numérico que lo envolvía. ¿Recuerdan cómo Scott pelea contra siete “malignos exes”, y progresa a través de sus siete respectivos niveles? Bueno, cada uno de esos exes es un número en sí, y todo sobre él refleja ese hecho. Scott es la excepción, así que él es cero. Le llaman Zero, bebe Coca Zero y viste una camiseta con “Zero” en ella. 



Matthew Patel, el primer ex, sólo tiene un ojo (o eso aparenta, por su peinado, que llamaremos “el copete Emo”), posa apuntando al aire (con una mano) y le llaman “aquel sujeto” (“that one guy” en inglés). Lucas Lee, el segundo, se queda en el trailer #2 y dice que “me tomará dos segundos patear tu trasero” y que la escalera por la que patina “tiene como 200 escalones”. Todd Ingram está en una banda de tres personas y, como Scott, también usa su número en la playera. 

 
Y deseamos golpear su presumida cara tres (3) veces.


La pelea con Roxy Richter ocurre en un club llamado “4″, los gemelos Katayanagi (números 5 y 6) suben el volúmen de su música a 11 y tienen 5 sílabas en su nombre (seis con el nombre propio) y el último, séptimo jefe es Gideon (cuyo nombre comienza con G, la séptima letra del abecedario). De acuerdo, ¿Saben qué? Todo esto parece demasiado forzado. Ni siquiera nosotros lo creemos. Nadie está tan loco por los números, a excepción de Rain Man tal vez. 

Todo es probablemente una extraña coincidencia. 

Excepto que el director Edgar Wright verificó cada uno de esos detalles; era su loco experimento durante la filmación. Saltó de lo sutil a lo descarado durante la última batalla, comenzando desde el momento en que Scott entra al club: 

 

Siete 



Siete, siete, siete, siete. 



¡Siete! 



¡Setecientos¡ 



¡Siete mil millones! 

¡Los números son divertidos!

#4. La filmografía completa de Stanley Kubrick



Como lo hemos mencionado anteriormente, Stanley Kubrick era una persona difícil para quien trabajar. Su atención por los detalles es legendaria, y aunque es difícil discutir con sus resultados (nueve de sus doce películas aparecen en el top 250 de IMDb), a veces los locos fines no justifican los medios totalmente desquiciados. 

Por ejemplo, una escena en 2001: A Space Odyssey toma lugar en la luna. ¡No, no la filmaron en la luna, tontos! La filmaron en la Tierra; sólo que nadie le dijo eso a Kubrick. Él insistía que todo el equipo en pantalla fuera construido de tal forma que pudiera realmente funcionar en la luna. 

 
Como usar un baño en el espacio


Del mismo modo, el bombardero B-52 que construyó como set para Dr. Strangelove fue descrito por alguien del personal de la Fuerza Aérea Estadounidense como “absolutamente correcto“, lo cual los preocupaba un poco, dado que el B-52 aún era totalmente clasificado en ese momento. 



Pero posiblemente el más extraño y más innecesario detalle en el que haya insistido Kubrick fue en el cuarto de guerra de Dr. Strangelove. Mientras estaba siendo construído, él decidió (en lo que llamaremos un Capricho Kubrickiano) que la parte superior de la mesa debería estar cubierta de fieltro verde. “Debería ser como una mesa de poker“, decía, “ahí estará el Presidente, los generales y el embajador ruso jugando un juego de poker por el destino del mundo.” 

Lo cual sería totalmente razonable y meramente representativo ante ju agudo ojo para los detalles y las metáforas… Si la película no estuviera filmada en blanco y negro. 

 

#3. The Matrix



Una de las primeras cosas que aprendemos sobre la Matrix es que cualquiera puede ser un agente. Morpheus le enseña esto a Neo mediante un programa de entrenamiento, en el que Keanu se distrae por una mujer sexy en un vestido rojo, quien bloquea nuestros más primitivos sueños húmedos al cambiar de sexo, y transformarse en Elrond y dispararle en la cara. 



Pero Neo, como cualquier otro hombre, estaba predestinado a fallar esta prueba: Están caminando por una clase de distrito de negocios, y cada peatón está vestido con un gris y aburrido traje, excepto por la chica linda. Por supuesto que se fijará en ella y notará al agente. Nosotros, la audiencia, sólo pasamos la prueba porque estamos alejados, y podemos ver la escena objetivamente. 

Excepto que no la pasamos, tampoco. De ninguna manera. Porque no notamos que cada persona en la escena es un doppelganger. 



Podríamos ignorar eso como un extra repetido para otra toma, si no fuera por esto: 



La parte realmente loca de esto es que no son imágenes clonadas con computadora: Los Wachowski pasaron dos días enteros en Sydney tratando de cazar y contratar a verdaderos gemelos idénticos sólo para esa escena. La idea era mostrar a la audiencia que Mouse, quien creó el código, era un programador perezoso y copió/pegó un montón de personajes en lugar de diseñar gente única. Pero en realidad, dado que nadie en la audiencia notó al ejército de clones, como sea, esto sólo probó que Dios pudo haberse salido con la suya con mucho menos trabajo sólamente cambiando la paleta de colores de la humanidad. Resulta que hubieramos estado más o menos bien al respecto, mientras hubieran chicas sexys en vestidos rojos caminando por ahí. 

#2. Ghostbusters (Cazafantasmas)



Ghostbusters tal vez sea la película perfecta de comedia. Una premisa ridícula, grandes actores cómicos y mucha improvisación, esas fueron las piedras angulares de este clásico. Excepto que hay tres cosas deberíamos añadir a esa lista: Investigación, realismo y detalles. 

Espera, ¿qué? ¿en Ghostbusters?
 



Sip. Como audiencia, pensamos que Bill Murray y el resto del elenco estaban solamente inventando palabras para sus escenas sobrenaturales, pero resulta que la mayoría de la película está basada en la verdadera investigación paranormal del comediante Dan Aykroyd. 

De acuerdo a los comentarios del DVD, la forma en que Peter Venkman trata a Dana son consejos reales para tratar a un individuo poseído (todo es mantener el control sobre el demonio que está en el interior), e incluso la tecnoplática es real: La palabra “ectoplasma” es anterior a la película, y fue acuñada por un médico ganador de Premio Nóbel. Se refiere a “una sustancia secretada por mediums espirituales para facilitar el contacto de los espíritus con el mundo viviente“. 

 
Básicamente, lubricante dimensional


Porque en el libro “Una Historia de Fantasmas: La Verdadera Historia de Espiritismos, Mediums, Fantasmas y Cazafantasmas”, escrito por Peter Aykroyd, pueden aprender sobre la historia de los métodos que los Cazafantasmas usan en la película, y algunas personas perspicaces notarán que oh ¡demonios! el papá de Dan Aykroyd escribió un libro sobre como ser un verdadero Cazafantasmas. 



Así es: Dan Aykroyd, Hermano Blues y Conehead, es en realidad un cazador de demonios de segunda generación, como un Van Helsing o un Simon Belmont o un Dean Winchester de Supernatural, en la vida real. 

Sustancialmente menos atractivo, por supuesto. Pero no todos podemos tener esos pómulos soñados, ¿o sí? 

#1. La Filmografía Completa de Akira Kurosawa.



La estrategia filmográfica del legendario director japonés Akira Kurosawa decía algo así: La gente no puede simplemente pretender ser algo más; tienes que engañarlos para pensar que todo es real. 

Para este fin, en su película Red Beard, Kurosawa hizo que el set del hospital estuviera completamente repleto de suministros médicos, incluso en los cajones y aparadores, los cuales, a pesar de nunca ser abiertos en escena, o incluso mencionados por los personajes, fueron auténticamente, costosamente y detalladamente repletos de píldoras. Una vez, Kurosawa tiño de negro los suministros de agua de una ciudad entera sólamente para que la lluvia se viera mejor en la cámara. Si aparecías en una película de Kurosawa, podías esperar filmar dentro de las verdaderas casas, del periodo apropiado en que se había construido, vestirte con las ropas reales, del periodo apropiado (en las que se esperaba que vistieras aún cuando no estabas en filmación) y memorizar el archivo completo sobre el trasfondo de tu personaje, aún si tenías sólo un par de líneas. Oh, y te debías preparar para que te dispararan flechas reales. 

 
“Pro claro que esta muerto. Soy un director, ¡no un maldito mentiroso!.”


Esa parte era obvia, ¿cierto? Seguramente lo fue para Toshiro Mifune, a quien, en la última escena de Throne of Blood le dispararon flechas reales que cayeron a sólo centímetros de él. 

Es como si nadie le hubiera dicho a Kurosawa que las películas todo es de mentiritas, y él estaba intentando viajar en el tiempo sólo para darle seriedad al asunto. 

 
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