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7 tipos de muertos vivientes poco conocidos

En la actualidad, la televisión, el cine, la literatura y hasta los videojuegos, se han visto bombardeados por la inclusión de muertos vivientes dentro de sus obras. No es raro ver que la serie de televisión “del momento” posea una temática donde la idea predominante se asemeje a un apocalipsis zombi o a cualquiera (por lo general, ya vuelta cliché) que esté relacionada con los “no-muertos”. Pero sin embargo, en muchas culturas se cree que los muertos vivientes son reales, y la veracidad de la existencia de estos está ligada a creencias que forman parte de la cultura del lugar, qué, aun teniendo tintes fantasiosos, no dejan de ser interesantes:

Los zombis de Haití

Los zombis de Haití tienen una particularidad única dentro de las historias sobre muertos vivientes, y es que (según supuestos estudios y relatos, principalmente aportados por el antropólogo y etnobotánico canadiense Wade Davis) son reales. En Haití se cree que los hechiceros vudú poseen el don de levantar a los muertos de sus tumbas. Y no solo eso, sino que también, se dice, tienen el poder de hacer que esos individuos que regresaron de la muerte se encuentren a completa disposición del hechicero (se afirma que este rito era perpetrado generalmente para conseguir esclavos que trabajen en los campos).


El trasfondo de esta historia es mucho más complejo que un simple cuento de terror. Según Wade Davis, los hechiceros paralizaban a sus víctimas utilizando una sustancia denominada como “polvo de zombi” (producido a base de tetrodotoxina, potente veneno que ataca al sistema nervioso y es extraído del pez globo), logrando así que la víctima mantenga la respiración a un nivel tan bajo como para permitirse vivir durante algunas horas dentro del ataúd. Luego, la familia de la víctima al creerlo muerto lo entierra. “Poco después del entierro se le da a ingerir una pasta alucinógena elaborada a base de batata, jarabe de azúcar y datura stramonium (fruto de una planta llamada “pepino de zombi”) que induce a un estado psicótico caracterizado por la desorientación, la confusión aguda y la amnesia total. En ese momento, el sacerdote lo declara muerto viviente y, altamente intoxicado, el zombi recibe un nuevo nombre e inicia otra vida.” Se cree que los vudúes deben proporcionarle la dosis justa de veneno para que resulte. “La fórmula de la toxina (planteó el farmacólogo C. Kao de la State University of New York) no explica por qué en algunos casos el efecto dura por años.”

El relato más famoso que se conoce sobre los zombis de Haití es el de Clairvius Narcisse que afirmaba haber padecido el estado de zombi hasta el momento en que falleció su “amo”: “Según informes, Clairvius fue envenenado con una mezcla de diversos venenos naturales para simular su muerte. Se ha alegado que el instigador de la intoxicación fue su hermano, con quien había tenido una disputa por la venta de unas tierras. Según su relato, después de su "muerte" y posterior entierro el 2 de mayo de 1962, su cuerpo fue desenterrado y se le dio una pasta hecha de datura, la cual en determinadas dosis tiene efectos disociativos y alucinógenos y puede causar pérdida de memoria. Su nuevo "amo", un Bokor (brujo) le obligó, junto con muchos otros zombis esclavos, a trabajar en unas plantaciones de azúcar hasta que el brujo murió en 1964. Luego de aquello y de que las dosis regulares del alucinógeno cesaran, Clairivius finalmente recuperó la cordura (a diferencia de muchos otros que sufrieron daños permanentes en el cerebro) y volvió con su familia. El 18 de enero de 1980 fue encontrado vagando, semidesnudo y en un estado de shock en las afueras de su pueblo natal.

Se dice también que estos zombis (creencia que originariamente proviene de África y no de la investigación de Wade Davis) no pueden ingerir sal, ya que la ingesta de la misma produce que los muertos vivientes en cuestión sean conscientes de su “existencia anormal” y terminen por abandonar a sus amos, volviendo inmediatamente a su sepulcro.

Se rumorea que el artículo 246 del código penal haitiano prohíbe terminantemente el uso de sustancias para “zombificar” a un individuo. Sin embargo, el susodicho artículo solo hace referencia al uso de venenos para provocar la muerte de una persona, y también afirma que, en caso de que una persona envenenada sea enterrada viva, el perpetrador del hecho es juzgado como un asesino.

Para más información sobre los zombis de Haití se puede consultar el libro “La serpiente y el arco iris” de Wade Davis (supongo que no es necesario aclarar que la información de este libro debe tomarse como una obra de ficción y no como un trabajo serio de investigación).

Taxim

El Taxim es un muerto viviente (invariablemente varón) según creencias de Europa Oriental. Su existencia es debido al incumplimiento en vida de alguna promesa o para perpetrar una venganza (lo que lo hace relegar de su “sueño eterno”). Su aspecto es el de un ser humano en estado de descomposición (lo que acarrea que, mientras más tiempo transcurra durante la búsqueda de una venganza o una promesa, su aspecto se deteriore), lo que provoca que posean un hedor insoportable. Solo salen de su sepulcro durante la noche (generalmente en las noches sin luna) ya que la luz del día los ciega.


Los taxim no son seres expresamente malos, ya que (a pesar de, por obvias razones, asustar a quienes se crucen por su camino) no tienen la intención de infligir daño a alguna persona que no hayan conocido en vida. Su caminar es tambaleante. Al cumplir su venganza (o promesa) los taxim vuelven a su sepulcro para, por fin, descansar en paz.

Draugr

También llamado Draugar, es un muerto viviente de la mitología nórdica. Se le considera como un vikingo muerto cuyo cuerpo volvía para custodiar sus tesoros que habían sido enterrados con él. Posee fuerza sobrehumana, se caracteriza por manipular su peso, su fuerza y su tamaño a voluntad. También puede “convertirse en humo” consiguiendo atravesar materia sólida. Además, pueden inducir la locura tanto a seres humanos como a animales. Tiene la facultad de controlar el clima, predecir el futuro y el poder de metamorfosis (pudiendo convertirse en un gato, una foca, un caballo o un toro). Son casi imposibles de matar debido a su fuerte resistencia física. El hierro los debilita, y la única manera de acabar con ellos es despedazándolos para luego quemar sus restos y esparcirlos por el agua.


Los draugr se alimentan de sangre y de carne, y la creación de estos seres no puede ser evitada, aunque si se les puede “incapacitar”. Uno de los métodos que se aplicaba para evitar que actuaran era cortar los miembros del cadáver para que al volver, éste no pudiera desplazarse. También se le colocaban tijeras apuntando hacia su pecho. Otra forma era clavarle los dedos gordos a su tumba. Sin embargo, la forma más efectiva para incapacitarlos era colocar una llamada "Puerta del Muerto" que obligaba al draugr a volver a su tumba apenas salía de ella.

Se especula que la creencia sobre estos seres fue iniciada en Dinamarca, y uno de los draugr más famosos es Thorolf, el draugr de la saga Eyrbygjja (perteneciente a las sagas islandesas. Sagas que describen en su mayoría eventos que “ocurrieron” durante el poblamiento de Islandia durante los siglos X y comienzos del XI).

Kuei

Pertenecientes a la creencia china, los kuei son personas que, luego de su muerte, vagan por la tierra, teniendo una existencia miserable debido a la imposibilidad de acceder al “más allá” por “falta de méritos”. Esto los vuelve seres resentidos que buscan pecadores para (de cierta forma) vengarse de su propia suerte. Su aspecto es el de un ser humano con el esqueleto visiblemente marcado, poseyendo también un rostro aterrador.

Los kuei solo pueden desplazarse en línea recta. Por este motivo, los pobladores instalaban biombos en las entradas de sus habitaciones para burlarlos. También, para evitar a estos seres, se construían los tejados curvados hacia arriba.

Revenants

Provenientes de Francia, los revenants son muertos que regresan al escenario del crimen en los cuales comparecieron como: víctimas o autores. Regresan para lamentarse del suceso (tanto para las víctimas como para los asesinos, ya que a los causantes del crimen se les niega el “descanso eterno”).

En Haití los revenants son diferentes, ya que en este caso son almas en pena que consideran que sus allegados vivos están olvidándose de ellos. Vuelven para atormentar a aquellos que no muestran ningún interés en recordarlos y tienen la facultad de provocar recuerdos en sus víctimas (familiares, amigos, personas que no mantengan su recuerdo). Para “refrescar la memoria” de quienes los olvidaron cometen acciones tales como: volcar cacharros de agua hirviendo, provocar enfermedades en la piel o lograr que niños se pierdan en la selva.

Bakrus

Los bakrus son seres (provenientes de las creencias de Surinam) de madera o de carne que poseen un alma robada (alma que se extrae de otro ser humano). Los magos, antiguamente, ofrecían bakrus como criados.

Ro-lang

Según creencias del Tibet, el ro-lang (“muerto de pie”) es un hombre que fue alcanzado por un rayo. Luego del infortunio, el cuerpo (con los ojos cerrados) comenzaba a caminar. No podía ser detenido, ni tampoco podía moverse de lado. Quien tocaba a un ro-lang caía enfermo y moría.

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