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8 obras de arte que pusieron en peligro la vida de animales





Cuando las personas ven trabajos artísticos que ponen en riesgo la vida de otro ser vivo, con devoción se indignan y critican a aquel artista que lo hizo. Ponen en duda su ética, lo tachan de degenerado, de loco, idiota, una persona sin escrúpulos.

Cuando las personas ven una corrida de toros, acuden a tiendas de animales que deshacen la calidad de vida de los seres que se encuentran en exhibición o acuden a cualquier tipo de espectáculos que los divierta pero que ponga en peligro la vida de otro ser vivo, las críticas a veces son omisas.

Tal vez se trata de una doble moral, de la doble cara que podemos mostrar en cualquier punto de nuestra vida para hablar de lo que sea con las palabras que sean y aún así justificar lo que decimos. Sin duda, algunos trabajos artísticos, del mismo modo que distintos espectáculos, ponen en riesgo la seguridad, el bienestar y la salud de algunas especies y en eso debemos hacer hincapié: no se trata de la práctica, sino de los cuidados que se tengan al hacerlo.

Destazar, descuartizar, molestar o asesinar a algún otro ser vivo que no pueda defenderse está mal en cualquier circunstancia, pero a partir de ello, los siguientes artistas lograron probar un punto en sus acciones y performance. No estamos aquí para criticarlos, sino para presentar su obra.



“Orgen Mysterien Theater”, Hermann Nitsch



Este artista austriaco es uno de los más controvertidos por su obra altamente polémica. A finales de los años 50 desarrolló su “Orgen Mysterien Theater”, en el que mostraba diferentes acciones colectivas para hablar de los rituales antiguos. En ellos solía descuartizar animales que a veces aún estaban vivos, e invitaba a las personas a que se bañaran en su sangre y sus entrañas. Cuando degollaba a los animales sus gritos se confundían con la música y la sangre hacía lo propio con el olor a incienso. Los grupos ecologistas llevaban a cabo protestas para que esto cambiara, pero el artista continuó haciendo sus presentaciones sin ningún reparo.


link: https://www.youtube.com/watch?v=eXiKnA93Odk



“Tiradiente: tótem-monumento al preso político”, Clido Meireles



Dispuestas a lo largo de un poste de aproximadamente 2.5 metros de altura en medio del Parque Municipal de Belo Horizonte, diez gallinas vivas fueron rociadas con combustible como parte de la obra del artista brasileño Clido Meireles. La mecha que pretendía crear conciencia. Con el nombre “Tiradiente: tótem-monumento al preso político”, el artista celebraba al héroe nacional de la independencia de Brasil, a quien el país entero conoce como “Tiradentes”.



“How to Explain Pictures to a Dead Hare”, Joseph Beuys



Una pieza de performance conocida por causar revuelo en toda la sociedad. Beuys cerró las puertas de la galería y los asistentes sólo podían ver lo que ocurría detrás de la puerta. Con su cara cubierta de miel y hoja de oro, explicaba pinturas a una liebre muerta. Susurraba de cerca algunas palabras mientras la liebre sólo yacía en su brazo. Después de tres horas el público pudo entrar a ver lo que ocurría y Beuys sólo se sentó en un taburete con la liebre entre sus brazos. De este modo, el artista logró una resignificación del arte para hablar del programa de anarquía que impulsaba una transformación social.



“I Like Pigs and Pigs Like Me”, Miru Kim



La artista Miru Kim pasó 104 horas en una vitrina encerrada con dos cerdos. Como parte de su performance “I Like Pigs and Pigs Like Me”, se desnudó y permaneció en cuatro patas interactuando con sus compañeros. En ocasiones los abrazaba y caminaba a su lado, comía con ellos y ellos la olfateaban como si fuera parte de su piara. Aunque se cree que los dos puercos fueron llevados a una granja donde no matan animales, los activistas aseguran que los cerdos enfermaron y fueron abandonados.


link: https://www.youtube.com/watch?v=eXiKnA93Odk



“Sound installation”, Naveen Thomas



Una instalación de la galería India’s National Academy of Fine Arts mostró a un conjunto de pichones en un cuarto lleno de alambres de cobre y transistores de radio que emitían ruido blanco en una frecuencia que nadie podía escuchar, sólo las aves. Los pájaros volaban alrededor de los cables de cobre y cuando se paraban sobre ellos, el sonido fluctuaba, el ruido blanco del salón desaparecía y se creaban impresionantes melodías en todo el cuarto. Sin embargo, los defensores de animales insistían en que el ruido blanco lastimaba a los pájaros. El artista aseguraba que ningún derecho de los animales había sido violado, que él había tratado a los animales mejor que de donde venían y que si hubiera podido utilizar monos, lo hubiera hecho.



“Helena”, Marco Evaristti



Este artista instaló 10 licuadoras con agua y peces dorados en su interior para probar la ética de la audiencia. Ellos se convirtieron en los jueces entre la vida y la muerte en una situación en la que el cristal era claro. El artista puso botones que podían ser presionados en cualquier momento. La audiencia podía hacerlo cuando más las placiera; una hora después de que un visitante presionó el botón, la policía entró a la exhibición y ordenó que cortaran la luz. Hubo un juicio, pero aquel que presionó el botón fue declarado inocente porque el método de muerte que se utilizó parecía ser rápido e indoloro.



“Exposición No.1”, Guillermo Vargas



Para su exhibición en la galería Códice en Nicaragua, el artista costarricense Guillermo Vargas quemó 174 piezas de crack, una onza de marihuana, colocó el himno sandinista al revés y ató a un perro callejero con una cuerda con la leyenda “Eres lo que lees”. Se reportó que el perro había muerto después de la exhibición, pero la directora de la galería aseveró que fue mentira. Cientos de personas abrieron blogs para informar lo que había ocurrido y enviaban cartas y correos electrónicos al artista con amenazas de muerte. Vargas aseguró que lo que había hecho era un tributo a un hombre llamado Natividad Canadá, nicaragüense muerto en una fábrica de Costa Rica cuando dos perros Rottweiler lo atacaron.



“Life Support”, Revital Cohen y Tur van Balen



Cohen y Van Balen utilizan biotecnología real y ficticia para explorar la conexión de la naturaleza y lo hecho por el hombre. En su proyecto “Life Support” imaginan un mundo en el que los perros o las ovejas puedan ser aquellos que nos salven de un respirador artificial o una máquina de diálisis. Sus trabajos han sido muy controversiales porque utilizan animales. Además de éste, existe, por ejemplo, “Pigeon D’or”, un trabajo en el que pretendían darle una bacteria a las palomas para que, en lugar de que defecaran excremento corrosivo, hicieran jabón. Aseguran que no hacen nada malo a los animales y a pesar de lo que la gente puede creer, ellos los rescatan después de que los animales han sido utilizados en experimentos, productos o de que han sido explotados en industrias de entretenimiento. Consideran que existe mucha hipocresía. En su trabajo también han montado instalaciones con lobos, perros y hasta prototipos para humanos.



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