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Abstenciones en las elecciones - reflexionemos

Un post mal hecho y criticado de mala manera me llevó a hacer este post. Me tomo el atrevimiento de reproducir un fragmento de lo que leí ahí en ese post, ya que no cumple con el protocolo, seguramente dede o va a haber sido borrado en cualquier momento.
La temática es la abstención en las elecciones.


Mi breve vision sobre las elecciones de ayer:

Miren lo curioso de ayer: La elección a presidente de la nacion argentina dió como resultado que la primera fuerza hoy es la abstención (11 millones de personas no fueron a votar), más el voto en blanco y el anulado. El padron electoral del pais es de 27 millones de votantes. La Presidente electa Cristina K. logró tan solo 7 millones de votos (25%), es decir que 20 millones de electores no la votaron...Ademas no necesitó de segunda vuelta o ballotage, ya que la tercera en discordia, Carrió sacó tan solo 3,7 millones de votos (13% del padron). Pero claro, ley electoral modificada de por medio, Cristina K sacó el 46 % de los votos "positivos", y carrió el 23% (o sea casi el doble de lo real)....Y esto parece magia pura! Esta democracia es una farsa, ya la gente no cree mas en esto, pero hasta que las personas no quieran ponerse a trabajar en su conjunto, va a seguir siendo asi. La verdadera democracia no es ir a votar una vez por año, es participar dia a dia, y hasta que eso no se entienda nos van a seguir estafando.



Partidos políticos y abstención

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada


La participación suele ser uno de los grandes problemas que se plantean los sistemas políticos contemporáneos. Los porcentajes de abstención superan 50 por ciento del padrón o censo electoral. Y no será por falta de opciones. En la mayoría de los países del llamado mundo libre el número de partidos legales supera las dos docenas. De esta manera el día de votación la oferta ideológica es amplia. Hay para todos los gustos. Puede uno decantarse por aquellos que propugnan el amor libre, la despenalización de la mariguana o los tradicionales de izquierdas, centro o derecha. En España, sin ir más lejos, hay más de 100 en todas sus variantes, acuden a todas las convocatorias y se presentan sin complejos al Parlamento Europeo, o para elegir presidente de gobierno. Si nos adentramos en América Latina, constatamos que en Argentina hay 42 legalizados, en Panamá 33, los mismos que en Nicaragua. Mientras tanto en Ecuador hay 19, en Brasil 32, Guatemala admite 16, El Salvador 21, Costa Rica 23, Colombia 18 y Chile supera los 40. En Europa occidental ningún Estado baja de los 50. El espectro cubre todo el campo posible de opciones personales. El "mercado electoral" está representado en su totalidad. Entonces, ¿por qué este elevado índice de abstención?
Los avezados politólogos del orden responden desde la obviedad. Tanta oferta satura. Incluso llegan a plantearse que existe un exceso de elecciones. Aburren y cansan. Se vota por todo, y eso no es bueno. Hay que distanciarlas. Buscar otras soluciones. Sin embargo, su conclusión es aún más sorprendente: con todo ello, plantean que hoy por hoy, dada la solvencia de las instituciones y la calidad de la democracia, la abstención no es un problema para el sistema. Hoy se transforma en una opción más dentro de las múltiples posibilidades que tiene el supuesto votante. En pocas palabras, aunque se abstuviese 90 por ciento del electorado real ¡¡¡no pasaría nada de nada!!! Así, ya no sólo se trata de elecciones corruptas, ahora se puede elegir un presidente de gobierno o un jefe de Estado con una abstención de 60 por ciento, obtener un 20 por ciento de los votos emitidos, ganar y gobernar con el 10 por ciento real de la población. El orden no sufre pérdida de legitimidad. Todo un logro para una gobernabilidad oligárquica.
Pero si queremos profundizar en el problema, la respuesta debe ser otra. Existe un proceso de despolitización. La pérdida de ciudadanía política. A la cual debemos unir otra afirmación: el pluripartidismo o la poliarquía no supone elevar la participación política, ni es índice de prácticas democráticas. En otras palabras, democracia y partidos políticos no van juntos. De ser así, en muchos países latinoamericanos o africanos o asiáticos debería haber democracia, por el número de partidos políticos legalmente admitidos. La democracia, como práctica política y forma de vida, conlleva y exige más que una multiplicidad de oferta de partidos políticos para ir a votarlos el día de las elecciones. De ser ese el objetivo o síntesis de la democracia, hoy es un hecho auténticamente democrático ir a votar y morirse de hambre.
El actual orden neoliberal produce una pérdida de valores éticos en el yo ciudadano, que no identifica su participación con la multiplicidad de productos o partidos políticos que emergen para las elecciones, aunque siempre hay excepciones. El resultado, un individuo atomizado, operador sistémico, que en su gran mayoría prefiere realizar otra actividad. Ver un partido de futbol, una película, disfrutar del día de fiesta, y si llueve, mejor no hablar. Los mecanismos institucionales para romper el hastío son variados, y van desde las campañas previas para acudir a votar hasta las fórmulas represivas. Sin embargo, la abstención sigue en aumento. Penalizar a millones de infractores es una quimera. Poner las elecciones en días laborables tampoco resultó eficaz.
Asimismo, la despolitización favorece la emergencia de grandes mayorías afincadas en un bi o tripartidismo, con retoques apoyados en partidos "bisagra" o de coyuntura. Bienvenido el abstencionismo. La legitimidad del sistema se garantiza, y con ello la validez del orden constitucional. El resto de partidos son efímeros y su existencia sirve para avalar un orden neoligárquico y falsamente democrático. Salvo coyunturas, momentos de politización en los cuales la ciudadanía sale de su apatía, vota y expresa su repulsa a una decisión o manera de gobernar, la abstención es un símbolo de estabilidad y buen hacer. Orden y progreso. Como ejemplos de lo dicho sirvan la guerra de Irak, los atentados terroristas en Madrid Atocha o los escándalos de corrupción en Italia. Estos acontecimientos puede desatar un estado de conciencia que culmine con una movilización masiva de la ciudadanía a las urnas, alterando el nivel de abstencionismo, y con ello cambiando los resultados según sea el tipo de ley electoral. Pero abstenerse o votar ya no es un dilema. Las campañas institucionales llamando al voto se realizan a título de reclamo publicitario y como una obligación legal. Los índices de abstención de 60 o 70 por ciento no alteran en nada el funcionamiento del "sistema". En los actuales órdenes sistémicos la abstención es una variable dentro de un conjunto de factores procedimentales cuya resolución forma parte del mismo orden de la democracia representativa. No importa cuánto sea su proporción, la absorbe, no tiene grado de saturación. Bajo esta premisa podemos concluir que dentro de pocos años nos encontraremos con más partidos políticos que votantes, y todo ello nos hará decir que la abstención es el corazón de la democracia.

Fuente:http://www.lafogatadigital.com.ar/zapatismo/za_3-9.htm

Este es medio viejito y no es tan bueno como el anterior, pero sirve a los efectos de la relfexión

ABSTENCION y VOTO EN BLANCO
Exteriorización del desencanto y la protesta
ACTUALIZACION: MAYO 2005

La abstencion electoral suele relacionarse con la apatía cívica asi como la protesta lo es con el voto en blanco. Este ultimo es en si un voto positivo y significante. La posibilidad de convertir los primeros en estos ultimos depende en en gran medida de lograr concretar la protesta en un reclamo. Las prevenciones de las autoridades ante la posibilidad de enfrentarse a un voto en blanco masivo explica el habito

de diluir y oscurecer en tanto resulte posible la difusion informativa de sus resultados.

Opiniones acerca del voto en blanco:

El voto en blanco es un voto responsable de ciudadanos que por diferentes razones de conciencia no se sienten representados por los partidos políticos existentes. aunque en los sistemas electorales actuales, el voto en blanco no se significa, se ignora.
El voto en blanco es igual de democrático que cualquier voto expreso. Si el voto en blanco asusta a los partidos es precisamente por ser democrático. El elector que vota en blanco no puede ser acusado de subversivo, es sencillamente alguien que no está satisfecho con el funcionamiento de la democracia y escoge esa manera de expresarlo. (El LIberal - Reforma Politica)
José Saramago, premio Nobel de Literatura 1998, en su novela “Ensayo sobre la lucidez”, cuestiona la caricatura de la democracia en que vivimos. La ficción se centra en unas elecciones municipales en una ciudad sin nombre en las que se impone por más del 83% de los sufragios el voto en blanco, resultado que provoca un verdadero terremoto político.

El problema está en que, legal y constitucionalmente, ni la abstención ni el voto en blanco son eficaces, al menos a cortoplazo, para cambiar la forma de hacer política ni, por supuesto, las estructuras socio-políticas. Presentar un nuevo partido tampoco tendría sentido, pues los condicionamientos existentes le obligarían a entrar por el sistema en que están enredados los demás. Igualmente, proponer una nueva ley desde la iniciativa popular no parece poder llegar lejos; pues, aparte de la difícil recogida de firmas, la ley propuesta habría de ser debatida por los menos interesados en que salga adelante. (Galindo Tapia - Ciudadanos en Blanco).

Conscientes del riesgo que representaría un voto en blanco masivo, los gestores de las actuales democracias no lo valoran, ni lo contabilizan, ni le otorgan plasmación alguna en las estructuras del poder (Felix Obes)

En nuestro sistema es obligatorio votar, no el votar por alguien. El voto en blanco es el acto político por el cual el ciudadano manifiesta su disconformidad con los candidatos que se presentan a cubrir los cargos de gobierno y/o con las plataformas que ofrecen los partidos políticos que los proponen. Una forma de dignificar el voto en blanco es convertirlo en un voto ejemplificador asignándole en el sistema electoral algún tipo de representación; estableciendo, por ejemplo, un sistema por el cual el voto en blanco genere bancas sin cubrir en los órganos representativos. Esto obligaría a la dirigencia política a preocuparse por adquirir una mayor profesionalidad ante el peligro de quedar sin electores al perder su prestigio ante la opinión pública. (Dr. Wenceslao Tejerina)


Ensayo sobre la lucidez - José Saramago (Libro)
Saramago plantea un debate sobre el funcionamiento de la democracia en la que vivimos, y destaca el poder de maniobra que aún reside en los ciudadanos, al votar en blanco, para manifestar su descontento con esta situación. Esta fábula repleta de advertencia que describe Saramago nos invita a reflexionar sobre por qué votamos a una u otra opción política, cuando muchas veces ninguno de ellos atiende verdaderamente a nuestras necesidades sociales y económicas. Varias organizaciones cívicas han solicitado en pasadas elecciones el voto en blanco para
presionar a nuestros gobernantes y forzar una actitud más social y moral del Estado. (Dosdoce.com). Jose Saramago ha sido galardonado en 1998 con el Premio Nobel de Literatura.

Fuente:http://www.paralibros.com/catalogo/31181.htm


espero algunos users esten contentos con haber puesto fuente
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