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Abusadoras sexuales: tres historias resonantes




Joyce McKinney




A finales de la década de 1970 las acciones de Joyce McKinney, ex Miss Wyoming (EE.UU.), escandalizaron al Reino Unido y la llevaron directamente a prisión. Su retorcida historia de obsesión sexual incluye secuestro a mano armada, encadenar a su víctima a una cama durante tres días de sexo sin consentimiento y continuar acechándolo durante muchos años después.

Cuando tenía 25 años Joyce conoció a Kirk Anderson, de 19 años, en un curso de drama en la Brigham Young University y comenzaron un romance. Debido a sus fuertes creencias religiosas, a Kirk lo consumía la culpa y aconsejado por su obispo decidió mudarse a Inglaterra. Joyce no estaba dispuesta a abandonar la relación y contrató a un detective privado para que lo rastreara. Cuando recibió la información necesraia, se armó con una pistola falsa y una botella de cloroformo y emprendió su cacería en compañía de su amigo Keith May.

Al llegar a Inglaterra alquiló una cabaña en Devon y le dio a Keith el arma e instrucciones para que se encargara de Kirk. Keith secuestró a Kirk a la salida de la iglesia a la que éste asistía, lo condujo a la cabaña y lo dejó a disposición de Koyce. Luego de preparar la cena Joyce ordenó a Keith que encadenara a Kirk a la cama, donde lo violó continuamente durante el trancurso de tres días.

Kirk logró escapar al prometerle a Joyce que se casaría con ella, tras lo cual fue desencadenado. Kirk denunció el hecho a la policía, declarando que la intención de Joyce era tener relaciones sexuales hasta quedar embarazada. Joyce por su parte estableció que sus acciones estaban orientadas a liberar a Kirk del "culto de los mormones".



Estando bajo fianza, Joyce logró fugarse a Canadá junto a su cómplice, donde desapareció del ojo público hasta que fue ubicada en Atlanta intentando vender su historia a un tabloide local. Luego de que Kirk retornara a Utah para continuar su trabajo para la iglesia, Joyce fue arrestada por acecharlo. La policía encontró cadenas y esposas en su auto.

Joyce McKinney, actualmente de sesenta y pico, no ha tenido otra relación y aún presenta una fijación con Kirk Anderson. Ella asevera haber recibido ofertas de Hollywood por los derechos de su historia, aunque solo se realizó un documental en 2004, y todavía proclama su amor por Kirk, sobre lo que ha dclarado: "lo he amado tanto que esuqiaría desnuda el Monte Everest si él me lo pidiera".



Courtney Reschke




Courtney Reschke fue acusada de usar Facebook y mensajes de texto para atraer a su casa al menos a ocho adolescentes, todos amigos de uno de sus hijos, para emborracharlos y realizar actos sexuales con ellos en lo que llamaron "fiestas sexuales". Todas su víctimas tenían quince años de edad cuando se comenzaron a dar los hechos al comienzo del año escolar de 2012. En una de las oportunidades Courtney realizó los actos mencionados en presencia de su hijo de cinco años que acababa de entrar a la habitación.



En un principio Courtney se declaró inocente frente a todos los cargos que se presentaron en su contra, que incluían once acusaciones de conducta lasciva con un menor, dos acusaciones por abuso de menores, y once acusaciones de proveer alcohol a menores. Más tarde se llegó a un acuerdo con el fiscal por el que sólo fue sentenciada por seis de los cargos de conducta lasciva. Actualmente se encuentra cumpliendo veinte años de prisión.



Jill Dudley




En la década de 1960 Jill Dudley, una pariente lejana del Primer Ministro británico Clement Atlee, aparentaba ser una respetable madre y esposa. Tan solo tres semanas después del nacimiento de sus mellizos, Alex y Marcus, su esposo John Lewis había falleció en un accidente automovilístico y ella se había casado en segundas nupcias con Jack Dudley.

Jack era un duro y estricto padre que mostraba favoritismo por sus propios hijos con Jill, tratando a Alex y Marcus como sirvientes. Los mellizos eran forzados a dormir en un galpón sin calefacción en lugar de hacerlo en la casa de la familia. A pesar de esta crueldad por parte de su padrastro, las acciones de su propia madre se revelaron aún peores. Jill comenzó a abusar sexualmente de sus hijos a temprana edad y en ocasiones los dejaba en compañía de amigos durante la noche, quienes también eran abusadores. Aparentemente Jack Dudley, esposo de Jill, ignoraba estos hechos.

La familia vivía en la pobreza y Alex y Marcus recuerdan haber pasado mucha hambre. Cuando su madre murió, se sorprendieron al enterarse de que ella en realidad era rica tras haber heredado grandes sumas de dinero por parte de la familia Atlee, pero simplemente se negaba a gastar su fortuna en el cuidado de los niños. Cuando se realizó el inventario de sus pertenencias fueron encontrados diversos juguetes sexuales junto con fotos explícitas de sus hijos en uno de sus cajones.



Alex y Marcus crecieron y desarrollaron vidas productivas, formando sus respectivas familias y dirigiendo negocios juntos. Más tarde escribieron un libro acerca de su horrible infancia titulado Tell Me Who I Am (Dime quién soy) que narra su sufrimiento en detalle.
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