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Aikido - Enseñanzas

Aikido para vivir en armonia con los semejantes

El aikido es la respuesta a la pregunta de cómo aprender a vivir en armonía con nuestros semejantes y al mismo tiempo, desarrollarnos plenamente. En cada nueva sesión el maestro le enseña a superar las tendencias a ser demasiado dominante ó demasiado sumiso, basando su enseñanza en los complementarios de la naturaleza yin y yang, ( positivo con negativo, mujer con hombre, noche con día, etc). Un ejemplo sería el agua y el fuego; el agua que se manifiesta en forma de lluvia para nutrir a la tierra, y el fuego que al nacer, inmediatamente se eleva al cielo y evapora nuevamente el agua, creando así entre los dos, una constante fluir entre cielo y tierra, y el equilibrio perfecto para la vida. Así entonces, el aikido es una expresión concreta de la correcta relación entre los seres humanos, para conseguir la armonía que nos ayude a cumplir limpiamente con nuestro proyecto de vida.

“Para practicar plenamente el arte del aikido, debes calmar el espíritu y regresar al origen. Limpiar el cuerpo y el espíritu removiendo malicia, egoísmo y deseo. Sé siempre agradecido por los dones recibidos del Universo, tu familia, la Madre Naturaleza y tus semejantes los Seres Humanos. Quiero construir un puente de oro tendido al mundo entero para reunir a todos los países en la armonía y el amor que contiene el aikido. Creo realmente en que el estudio del aikido puede unir a todos los pueblos e impregnar al mundo con la fuerza de un amor inmutable” (O’ Sensei Morihei Ueshiba).



Aikido para mejorar la calidad de vida.

Una persona que practica aikido mejora la calidad de su vida en todos los sentidos. Con la constante práctica se van entendiendo y asimilando los principios de sus técnicas, basadas en movimientos centrados y circulares, mismos que están de acuerdo a las leyes del Universo. El cuerpo se vuelve más flexible y coordinado, los movimientos se hacen infinitamente sutiles y a la vez, sorprendentemente poderosos y espontáneos. Así también, al aprender a tranquilizar la mente, los pensamientos e ideas se vuelven más puros y claros y como algo indispensable para el desarrollo del ser humano, se aprende a vivir en armonía consigo mismo y con los semejantes. En pocas palabras quien practica aikido, aprende a vivir utilizando todo su ser (mente, cuerpo y espíritu), de una manera más positiva y sobre todo, mucho más creativa. Con la gran explosión demográfica del mundo en general, los que antes eran pequeños desacuerdos o discusiones entre los seres humanos o entre los diferentes países, en la actualidad se vuelven cada vez más peligrosos para toda la humanidad, cuando pueden ser apoyados por los grandes avances tecnológicos, desde una simple arma de fuego, hasta las computadoras, o las increíblemente destructivas armas nucleares y químicas. Esto, sin dejar de mencionar el gran sentido desarrollado por el hombre moderno, de creer que el éxito en la vida esta muy relacionado con el enriquecimiento económico o con el poder y se hace todo por conseguirlos, sin importar muchas veces el daño a nuestros semejantes, al planeta o a los diferentes seres de la naturaleza. En resumen, el ser humano es actualmente un ser que si no aprende a vivir en armonía con sus semejantes, respetando también a la naturaleza y rigiéndose bajo las leyes universales, es capaz, de al tratar de beneficiarse, conseguir sin darse cuenta lo contrario y causar incluso su propio exterminio. El aikido crea en cada uno de los lugares donde se practica, un microcosmos, donde además de trabajar con nuestro cuerpo y mente, y ayudarnos a mantener nuestro organismo en buenas condiciones, se adquiere, a través de la aplicación y recepción de sus diferentes técnicas, una gran sensibilidad hacia cualquier situación que amenace la armonía a nuestro alrededor. Al igual que en el Dojo, el practicante llega a captar fácilmente estas situaciones en la vida cotidiana y aplica lo aprendido por las enseñanzas del aikido. En cuanto surge cualquier conflicto o incluso antes de que éste nazca, no se enfrenta o discute con los demás y mucho menos llega al pleito, si no que es capaz de encontrar un camino más adecuado y dejando que fluyan las diferentes energías personales, las puede guiar, para conservar la armonía y resolver los desacuerdos sin desembocar en situaciones violentas. Todo lo anterior hace que nuestras capacidades positivas encuentren un gran impulso y controlemos realmente nuestra existencia, conduciéndola a través de una vida más plena llena de paz y bienestar.



Aikido. El arte de la “No-Violencia”.

Literalmente aikido significa "Vía de Unificación con la Energía Universal". Sin embargo, acostumbrados en la actualidad a oír constantemente palabras como armonía, amor, unión, energía, etc., puede que este significado tan simplista no nos diga mucho en realidad, por lo que le invitamos a que en el transcurso de la lectura encuentre la contestación a varias preguntas relacionadas con este arte. Así usted mismo se formará su propia idea de lo que el aikido significa. El aikido es de origen japonés y reúne los más altos valores de esta cultura, es la creación del Gran Maestro Morihei Ueshiba (1883-1969) quien después de haber estudiado un gran número de tradiciones marciales y antiguas doctrinas, en una primavera de 1925 llega sin desearlo al Satori o iluminación y gracias a esto decide hacer fuertes cambios en todas las técnicas aprendidas, es ahí donde se considera que nace el aikido. En 1945 después de la Segunda Guerra Mundial, viendo a su país tan decaído, al mundo entero lleno de incertidumbre y habiendo avanzado en el perfeccionamiento de su arte, el fundador del aikido decide extender su creación por todo el planeta. El aikido rompe con la idea de que sólo se puede avanzar o lograr sobresalir mediante la competencia. Compiten los comercios, las grandes empresas, los alumnos por una calificación en la escuela, los deportistas y después con un desarrollado sentido de pertenencia, una aparente gran civilización y con enorme tecnología, hacen la guerra los países. La sociedad actual nos ha hecho pensar que la competencia es la mejor forma de ganar o de alcanzar el éxito. El verdadero éxito esta en una ganancia más real, en lograr un beneficio mutuo entre los participantes en cualquier actividad. Imaginemos que en las Olimpiadas los países se reunieran no para ver quien consigue más medallas y creer con eso que un pueblo es mejor que otro, sino para compartir sus experiencias y técnicas y ayudar de acuerdo a sus diferentes medios y posibilidades, al mejoramiento de la especie humana. No se diría; "yo te gané" sino, "gracias por permitirme ayudarte", tampoco; "lastima, he perdido" sino, "gracias por ayudarme, la próxima vez espero poder devolverte el favor". En fin, aún hay mucho por avanzar y es por eso que el aikido debe continuar adelante sin permitir la competencia, porque la misma puede llevar muy fácilmente a la vanagloria, el orgullo, el odio o la agresividad, pasiones que entre más se desarrollan, más apartan al ser humano del verdadero crecimiento.




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