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Al Servicio de la comunidad

En la argentina se denuncian mas de 10.000 casos anuales por abuso de quienes tienen que ser los que nos cuiden todos los días. Si te pasa, nunca lo dejes de lado , denunciarlo es el deber y no dejarse nunca prepotear por estas personas que no tienen si merecen que los llamen servidores públicos.


Allanamientos violentos, registros ilegales, abusos físicos, arrestos ilegitimos, estos son algunos de ellos y que sumas más de 10.000 denuncias anuales en la República Argentina.







http://www.youtube.com/v/ld4_2PUvm14&feature=related





Si me detienen y maltratan, ¿dónde puedo denunciarlo?


Cuando las fuerzas de seguridad se alejan de su deber y hacen abuso de autoridad, la víctima de este delito tiene dos opciones: quedarse callada por temor a represalias o denunciar el hecho para evitar que se repita. Pero, ¿es seguro denunciar los maltratos?

Uno cree que jamás le va a pasar si no anda metido en “cosas raras”. Pero la práctica suele demostrar lo contrario. Por eso es importante saber cómo actuar cuando la Policía o cualquier otra fuerza de seguridad se desvían de su objetivo de servir a la comunidad y resguardar la integridad de los ciudadanos.

¿Dónde puedo denunciar el abuso policial?

“Por supuesto que no en una comisaría”, advierte la doctora Verdú, integrante de la Coordinadora contra la represión policial e institucional (CORREPI). “Aunque suene ilógico hay mucha gente que lo hace”, prosigue Verdú. “Esas causas jamás llegan al juzgado, porque antes se cajonean o provocan una represalia de la misma fuerza”.

Las torturas o cualquier tipo de abusos, físicos o psíquicos por parte de las fuerzas policiales, ameritan acciones judiciales por privación ilegítima de la libertad y apremios ilegales en el fuero penal, además de la acción por daños y perjuicios.

Entonces, si el hecho ocurrió en la Ciudad de Buenos Aires, la víctima puede acudir a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, en la calle Viamonte 1155, de lunes a viernes en el horario de 7.30 a 13.30.



Como los horarios de atención son bastante restringidos, en caso de suceder el ilícito un viernes por la noche o durante el fin de semana, se aconseja concurrir al hospital más cercano para que los médicos dejen constancia de las lesiones y realizar la denuncia el lunes a primera hora.
También puede asentarse la denuncia en una fiscalía, pero en la Ciudad es más engorroso averiguar cuál es la fiscalía de turno.

Otro lugar donde prestan atención a este tipo de delitos es la Oficina de asistencia integral a la víctima del delito de la Procuración General de la Nación, en Perón 2455, primer piso, de 8.30 a 19 horas. “Aquí orientamos a la víctima a adoptar las medidas que conduzcan a evitar la repetición de los resultados y le brindamos la mayor confianza posible para que no tenga miedo de denunciar”, expresó a Defiéndase el Subsecretario de esta oficina Gustavo Plat.

Existen, además, otros organismos oficiales en la órbita porteña, como la Dirección General de Derechos Humanos del Gobierno de la Ciudad, donde atienden denuncias por torturas. A nivel nacional está también la Subsecretaría de Derechos Humanos, dependiente del Ministerio de Justicia.

En el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), con amplia trayectoria en la defensa de los derechos de los ciudadanos frente a la represión policial, los martes y viernes de 16 a 18 horas, pueden acercarse quienes sean víctimas de apremios ilegales.

Cuando el abuso se consumó en la Provincia de Buenos Aires, conviene acercarse cuánto antes a una fiscalía. A diferencia de las fiscalías porteñas, los departamentos judiciales bonaerenses tienen en mesa de entradas la derivación inmediata a las fiscalías de turno.

Otra alternativa es dirigirse a la Secretaría de Derechos Humanos, dependiente del gobierno provincial.



¿Se sanciona a los efectivos que hacen abuso de autoridad?


La Policía cuenta con una división de “asuntos internos”, creada especialmente para controlar los actos de la fuerza. No obstante, el doctor Alejandro Yapur, con vasta trayectoria en la materia por haber trabajado durante veinte años en el servicio penitenciario, como director de dos cárceles y director de Criminología, afirma que “no existe un mecanismo interno capaz de sanear este tipo de problemas” y que se trata más bien de “una decisión del Estado”, solucionar estos atropellos.

Sostuvo que en los 5 años que trabajó en el Ministerio de Justicia “llegaron denuncias de este tipo y nunca les dieron bolilla a nada, entre otras cosas porque tienen miedo a la reacción corporativa. Los chanchullos de un sector no se ventilan en el otro – dijo – y si andan mal con las instituciones los tipos te organizan un motín, hay convivencia y connivencia”, sentenció el abogado.

Conocedor del ambiente penitenciario, Yapur recomendó a la persona detenida que reciba lesiones en una comisaría o cárcel, denunciar tanto él como un tercero el hecho ante el juez para que ordene la investigación pertinente. Este constatará la verosimilitud de los apremios, dando para ello intervención al cuerpo forense.

También puede denunciar los golpes o abusos ante el defensor oficial o particular, si es que se tiene uno. Pero, según Yapur: “no hay que dudar en denunciar, porque si no dice nada, el sistema reproduce la impunidad y se siguen cometiendo los ilícitos”, señaló el abogado.

¿Quiénes están obligados a denunciar este tipo de lesiones?


De acuerdo con el artículo 177 del Código Procesal Penal de la Nación: “tendrán obligación de denunciar los delitos perseguibles de oficio. 1- Los funcionarios públicos que los conozcan en el ejercicio de sus funciones; 2- Los médicos, parteras, farmacéuticos y demás personas que ejerzan cualquier rama del arte de curar, en cuanto a los delitos contra la vida y la integridad física que conozcan al prestar los auxilios de su profesión, salvo que los hechos conocidos estén bajo el amparo del secreto profesional”.


Manual de la victima del abuso policial


por CORREPI (Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional)


1: Nadie tiene obligación legal de llevar sus documentos al salir a la calle, menos aún un menor de edad. Sin embargo, como la falta de documentos es una excusa habitual para detenerte, tratá de llevarlos siempre que salgas.

2: En la Ciudad de Buenos Aires, las personas mayores de 18 años pueden ser detenidas por la policía si están cometiendo un delito («in fraganti»), por tener orden de captura de un juez en una causa ya iniciada, por AVERIGUACIÓN DE IDENTIDAD, es decir, la vieja «averiguación de antecedentes» (ley 23.950) y en algunos casos por aplicación del Código Contravencional. En la Provincia, por un delito, por el código de faltas o por averiguación de identidad.

2 bis: Si te detienen porque te imputan un delito, o por orden judicial en una causa ya existente, seas mayor o menor de edad, en Capital o Provincia, la policía tiene obligación de dejarte hablar por teléfono con un familiar, un abogado o una persona de tu confianza. Si el juez ordenó tu incomunicación (la policía no puede incomunicarte sin orden judicial) igual tienen obligación de informarte y de informar a quien se acerque a la comisaría los siguientes datos: 1- Qué delito te imputan. 2- A disposición de qué juez estás. 3- Qué instrucciones dio el juzgado a la comisaría (verificar domicilio, antecedentes, si ordenó la soltura o si te llevan al día siguiente para prestar declaración indagatoria). En cualquier caso, si la detención es porque te acusan de haber cometido un delito, necesitás un abogado, que puede ser el funcionario público llamado Defensor Oficial o un abogado particular que proponga tu familia. Si el juez ordena el traslado para indagarte, de inmediato tu familia o amigos tienen que ir al juzgado y averiguar qué defensor oficial está de turno e ir a verlo antes de la audiencia (para que no se olvide de estar presente).

3: Los menores de 18 años pueden ser detenidos si están cometiendo un delito o por orden judicial, pero no «en averiguación de identidad» o «para identificar»; pero si te ocurre, o si te detienen «por estar en la calle después de las 22:00», o porque sí, recordá que:

A No te pueden esposar, ni llevar en un auto que no se identifique como policial. Tampoco te pueden encerrar en un calabozo, ni tenerte junto a mayores de edad, ni quitarte los cordones y/o cinturón, ni hacerte «tocar el pianito», ni incomunicarte.

B Lo primero que tiene que hacer el policía que te detuvo al entrar a la Comisaría es avisar al Juez de Menores de turno. Preguntá qué juez está de turno, y si le dieron intervención, por si te toca un policía con mala memoria...

C Tenés derecho a llamar de inmediato a tu familia, a tu abogado o a una persona de confianza.

D Si te quieren hacer firmar cualquier cosa que no sea clara, y no podés negarte o tenés miedo poné antes de la firma APELO, y si no te trataron bien, Pido Médico.

E El único que puede revisarte es un médico. Aunque tenga guardapolvo, pedile su matrícula (es como un carnet). Nadie más tiene derecho a revisarte o hacerte quitar la ropa.

F Una persona mayor de edad que sea responsable por vos tiene que ir de inmediato a la comisaría, porque el Juez de Menores sólo ordena la «entrega» del menor a los padres o tutores. Si no hay un mayor responsable puede decidir que estás «en situación de abandono o desamparo» y mandarte a un instituto de menores, donde con seguridad vas a estar abandonado y desamparado.

4 LA AVERIGUACIÓN DE IDENTIDAD en la Ciudad de Buenos Aires: Mientras no logremos que se derogue la ley 23.950, que permite a la policía decidir quién debe ser «identificado» porque resulta «sospechoso», no hay forma de evitar estas privaciones arbitrarias de la libertad. Pero tené en cuenta que:

A Si te detienen «para identificar» no pueden tenerte más de 10 horas, lleguen los antecedentes o no. A las 10 horas y un minuto estás ilegalmente privado de tu libertad.

B No estás «detenido» sino «demorado», por lo que no pueden ponerte en un calabozo con personas acusadas de cometer delitos.

C Tenés derecho a llamar de inmediato a tu familia, a tu abogado o a una persona de confianza.

D La ley faculta a la policía a detener personas «que resulte necesario identificar», así que si tenés documento no deberían llevarte preso. Sabemos que en la práctica te detienen igual, pero eso te habilita (si podés demostrar que no era necesario identificarte) a denunciar a los policías por violar la ley.

E El único que puede revisarte en la comisaría es un médico. Aunque tenga guardapolvo, pedile su matrícula (es como un carnet). Nadie más tiene derecho a revisarte o hacerte quitar la ropa.

4 bis En la Provincia de Buenos Aires la detención por averiguación de identidad puede durar hasta 12 horas. En lo demás, funciona igual que en la ciudad de Buenos Aires.

5 EL CÓDIGO CONTRAVENCIONAL DE LA CIUDAD Desde 1998 reemplaza a los viejos Edictos Policiales. En algunos casos —cada vez menos, con las sucesivas reformas— no prevé penas de prisión ni pueden detenerte «preventivamente». En muchos casos se supone que, en caso de cometer una contravención, la policía tiene que labrar un Acta en el lugar, donde dice qué te imputan, y que te tenés que presentar dentro de los cinco días ante el Fiscal de turno. Pero casi siempre te llevan a la Comisaría para hacer el Acta, no «detenido», o con el argumento de que "intimado a hacerlo, no cesaste la contravención". Hay un defensor oficial de turno al que podés llamar las 24 horas. Cuando te presentás ante el Fiscal podés pedir que te represente el Defensor de Oficio o un abogado particular.

5 bis EL CÓDIGO DE FALTAS DE LA PROVINCIA (LEY 8031): Es como los viejos edictos, y no se aplica a menores entre 16 y 18 años. Tiene penas de prisión de hasta 30 días.

6 Si te detienen por una «contravención» o «falta», ojo con lo que firmás: a veces, sin darte cuenta, ponés la firma en una «declaración indagatoria» que ni leiste, en la que reconocés la falta supuestamente cometida (escándalo, desorden, ebriedad, vagabundeo, etc.). Tenés derecho a llamar un abogado que te asista en la declaración indagatoria. También tenés derecho a negarte a declarar.

7 Cuando te aplican una contravención, interviene el Juez de Paz o el Juez Criminal y Correccional, según el partido de que se trate. La policía tiene 48 horas para darle intervención, y el juez tiene 4 días para resolver la excarcelación. Durante este tiempo, mientras no se deroguen el código de faltas y este procedimiento arbitrario, no se puede hacer nada para lograr la libertad, salvo presionar al juzgado yendo constantemente a preguntar si ordenó la excarcelación.

8 El mismo juez de paz o correccional es el que dicta sentencia, declarándote culpable o inocente de la contravención. Puede aplicar penas de multa o prisión hasta 90 días. A veces te notifican de la sentencia antes de dejarte ir de la comisaría; otras veces te llega una cédula de notificación a tu casa, o te citan para que vayas a la comisaría a notificarte.

9 Desde el momento en que te notificás de la resolución tenés nada más que 3 días corridos para apelarla, si te condenaron. Si te notificás sin apelar, la sentencia «queda firme», es decir, consentida (aceptada) y te queda un antecedente.

10 El plazo para apelar es tan corto que no podés perder el tiempo (se cuentan sábados, domingos y feriados). Basta con poner «APELO» antes de la firma, o mandar un telegrama al salir (ver modelo al final).

11 Al apelar la sanción impuesta por el Juzgado Correccional o de Paz, pasa todo a la Cámara Penal que corresponda, donde te van a citar para declarar y defenderte. Si la policía no puede probar que te detuvo legalmente, se revoca la pena y te declara inocente.

12 Es importante apelar las condenas por contravenciones aunque ya estés en libertad. Si quedan firmes se computan en el Registro de Reincidencias y si te vuelven a detener en el lapso de 6 meses sos «reincidente» y las penas son mayores. Además, en la mayoría de los casos, las Cámaras están demasiado ocupadas con las causas criminales (robos, homicidios, etc.) y «cajonean» los expediente contravencionales. Si pasa un año desde la detención sin que la Cámara se ocupe del asunto, la pena prescribe, es decir que queda sin efecto como si te hubieran absuelto.

CÓMO APELAR UNA FALTA EN LA PCIA. DE BS. AS: (puede mandarse por telegrama o —mejor— llevarse personalmente a la Cámara. Si al salir de la comisaría no te dieron el número de causa, poné solamente la fecha de la detención y la comisaría)

Excma. Cámara: FULANO DE TAL, DNI Nº........., por sí y con domicilio real en ..................., en la causa contravencional nº ............ iniciada el día .......... a las ....hs., ante la Cría. nº ..... de la localidad de .........., vengo por el presente a APELAR la resolución dictada. Proveer Conforme, Será Justicia

OJO: Si durante la detención (por el motivo que sea) la policía comete cualquier irregularidad o no respeta tus derechos, una vez afuera podés denunciarlo personalmente si sos mayor de edad o por intermedio de tus padres o tutores si sos menor. Las denuncias se presentan en Capital Federal ante la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, Viamonte 1153, planta baja, de 7:30 a 13:30. Basta con llevar tu documento y la fecha y comisaría interviniente. En Pcia. de Buenos Aires las denuncias se presentan ante la fiscalía de turno («UFI»: Unidad Funcional de Instrucción) del departamento judicial que corresponda.

13 Si suponés que un amigo o familiar tuyo fue detenido, y no sabés por qué motivo, no te lo quieren decir, no sabés dónde está o tenés motivos para pensar que le hayan pegado, podés interponer un RECURSO DE HABEAS CORPUS. En cada lugar donde hay tribunales hay un juzgado de turno para Habeas Corpus, no importa la hora del día o de la noche. El que presenta el recurso no necesita tener documentos, ni ser pariente del detenido. Tampoco hace falta hacerlo por escrito, ni se necesita un abogado. CUALQUIERA, MAYOR O MENOR, PUEDE HACER UN HABEAS CORPUS SI CREE QUE ALGUIEN ESTA ILEGALMENTE DETENIDO. El juez tiene que comunicarse con todas las comisarías (o con la que vos le digas) hasta encontrarlo, saber por qué lo detuvieron, y te lo tiene que informar. Si la detención es ilegal, tiene que ordenar la libertad.



ES NECESARIO ENTENDER TAMBIÉN QUE NO TODOS SON LO MISMO, HAY POLICÍAS HONESTOS Y CON VOLUNTAD DE SERVICIO, PERO SON TAN RAROS LOS CASOS QUE CUANDO PASA ALGO SE TRANSFORMA INMEDIATAMENTE EN UN HÉROE QUE SALE EN TODOS LOS CANALES DE TV.


ESTE ES UNO DE LOS CASOS:
Salta: recompensan con una casa y dinero al "policía honesto"
Había encontrado y devuelto a su dueña $350.000; el gobernador Juan Manuel Urtubey dispuso que le entregaran una vivienda, $5000 y un ascenso extraordinario

Fuente: Diario la Nación

Y COMO EJEMPLO PRINCIPAL EL RECORDADO CASO GARRIDO:


HAY MIERDA EN TODOS LADOS PERO TAMBIÉN HAY GENTE BUENA , NO TE OLVIDES QUE CONOCIENDO TUS DERECHOS NO TE PUEDEN PASAR POR ARRIBA Y SI ENCONTRAS GENTE HONESTA NO TE OLVIDES DE RECONOCERLO.

Un caso para recordar:



Frank Serpico

Se sumó al panteón de los héroes populares norteamericanos al denunciar desde los titulares de los diarios la extendida corrupción entre los policías de Nueva York. Detestado por sus compañeros y admirado por el público, fue inmortalizado por Al Pacino en el cine e inspiró varios libros y una serie de televisión.
Frank Serpico nació en 1936 en Brooklyn. Hijo de padres de clase media de origen italiano, a los 23 años ingresó en el Departamento de Policía de Nueva York, donde comenzó a trabajar en la calle como agente encubierto.
Con su barba, pelo largo y aspecto desaliñado, desde el principio se diferenció de sus compañeros. Su rechazo a las coimas terminó de convertirlo en un “lobo solitario”.
Después de doce años y cansado de ser un testigo silencioso de los sobornos que recibían sus compañeros de parte de narcotraficantes y apostadores, quebró todos los códigos que durante años habían encubierto esa cultura corrupta y decidió denunciarlos.
Ignorado por sus superiores, optó por contar lo que sabía a The New York Times. Corría el año 1971. Sus denuncias derivaron en la formación de la famosa comisión Knapp, que investigó la corrupción en la fuerza, y en una serie de hechos que le costarían la carrera y casi la vida.
Después de una sucesión de amenazas de muerte, recibió un disparo en la cara durante un operativo contra un narcotraficante. La herida lo dejó sordo del oído izquierdo y con esquirlas en el cráneo, que durante años le produjeron fuertes dolores. El ex policía siempre sospechó que fueron sus propios compañeros –quienes lo llamaban la “Rata”– los que le tendieron la trampa.
Desilusionado, después de una larga agonía en el hospital se exilió en Europa.
En 1973, Peter Maas lo transformó en una celebridad, al escribir su historia en un libro que rápidamente se convirtió en un best-seller y que fue llevado al cine al año siguiente.
2005

Después de casi una década de vivir en Europa, donde se dedicó a viajar y a estudiar idiomas –español, italiano, francés y alemán–, Serpico volvió a su país en 1980, tras la muerte de su esposa, de 29 años, enferma de cáncer. Esta tragedia, sumada al atentado que sufrió, lo sumieron en varias depresiones.
El trauma de sus días como policía nunca lo abandonó. Durante años tuvo pesadillas en las que corría para escapar de sus compañeros policías.
En los 90 fue uno de los más duros críticos del entonces alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, a quien acusó de lavarse las manos ante las denuncias de corrupción en las fuerzas policiales. El año pasado retomó sus críticas contra la policía de Nueva York.
“Hace 30 años que denuncié la extendida corrupción en el Departamento de Policía. Pero todavía siguen intentando difamarme y minimizar lo que realmente pasó”, dijo en una entrevista en mayo pasado.
Con los años, Serpico se convirtió en un ícono de la lucha contra los policías corruptos en todo el mundo. Incluso en la Argentina, en 2003, el entonces ministro de Justicia, Gustavo Beliz, lo puso como ejemplo de honestidad. “Frank Serpico dijo que el principal desafío para una política de seguridad es crear la atmósfera que haga que el policía corrupto le tema al policía honesto y no al revés”, expresó Beliz.
Desde la llegada al poder de George W. Bush, Serpico ha criticado la guerra en Irak y lo que considera que es “la restricción de las libertades individuales” de los norteamericanos por parte del gobierno.
Con 68 años, hoy reparte su tiempo entre las conferencias que da en universidades y academias de policías y clases de tango, percusión y escultura. Vive entre un departamento en Brooklyn y una cabaña en las montañas del estado de Nueva York, donde convive con gallinas, conejos, lagartos y gatos.
El libro que cuenta su vida fue reeditado recientemente en Estados Unidos y Europa, y él mismo está preparando la autobiografía.
A pesar de haber admitido que su lucha contra la corrupción nunca fue fácil para él ni para su familia, afirma que el precio que pagó valió la pena.
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