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“Algo anda mal con los modelos del FMI”



Kicillof sostuvo que en los ’90 el FMI sobreestimaba el crecimiento del país y ahora lo subestima. El director del Departamento para el Hemisferio Occidental defendió las proyecciones, pero reconoció que no utilizaron los últimos datos disponibles.

Kicillof y Vanoli participaron en la foto de ministros de Economía y presidentes de los bancos centrales del G-20.

El staff del Fondo Monetario Internacional y el equipo económico argentino volvieron a cruzarse ayer por los agoreros pronósticos para el crecimiento del país que difundió esta semana el organismo multilateral. “Algo anda mal con los modelos del FMI que siempre se equivocan con Argentina”, lamentó el ministro Axel Kicillof durante un desayuno con periodistas en la embajada argentina en Washington. El Fondo proyectó una contracción del producto de 1,7 por ciento en 2014 y una caída de 1,4 por ciento para el año próximo. “Nuestra estimación se hizo antes de la publicación de los datos oficiales del segundo trimestre, que fue mejor de lo esperado. Pero el pronóstico cualitativo de incertidumbre y desbalances macroeconómicos se sostiene”, respondió ayer el director del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner, al reconocer que no utilizaron los últimos datos disponibles, como reveló Páginal12 a comienzos de la semana.

En la conferencia de prensa donde se presentó el Panorama Económico Regional de América Latina, el economista mexicano leyó con contenido regocijo una serie de datos que tenía preparados especialmente para la ocasión sobre la caída en la producción y venta de autos, la contracción en las exportaciones y otros indicadores. “La discusión sobre las décimas es irrelevante y debe estar dentro del rango de error de nuestras estimaciones. El contexto recesivo es muy claro”, sentenció Werner. “Durante la década de los noventa siempre sobreestimaban el crecimiento y durante la década de nuestro gobierno lo subestiman”, explicó por la mañana el ministro al cuestionar las proyecciones del Fondo antes de participar junto con el presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, de las reuniones con sus pares del G-20.

“Hoy estamos enfrentando una desaceleración del crecimiento fundamentalmente por la contracción en la actividad de nuestros principales socios comerciales. La estimación del FMI sólo podría validarse si los últimos dos trimestres del año presentan contracciones mayores al 3 por ciento”, sostiene la declaración escrita que presentó el ministro Kicillof al Comité Monetario y Financiero Internacional del FMI en nombre de la silla en el directorio que comparten Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay. A pesar de su malestar con las estimaciones del FMI, Kicillof valoró el cuestionamiento del organismo a la forzada interpretación de las cláusulas de los bonos que hizo el juez Thomas Griesa.

Con el comienzo de las reuniones formales del G-20, FMI y Banco Mundial, la seguridad del edificio fue reforzada, los participantes se multiplicaron y no es difícil cruzarse en los pasillos con ministros de distintos países o incluso la dueña de casa, Christine Lagarde. Ayer fue el turno de la conferencia de prensa del director del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI que tiene a su cargo a toda América latina. “Los datos para Argentina reflejan la ausencia de acceso a los mercados y la alta inflación. El nivel de incertidumbre sigue. Las restricciones a las importaciones y los problemas de acceso a las divisas van a impactar sobre la oferta”, explicó Werner ante la consulta de Página/12 sobre las razones que explicarían la revisión de las proyecciones para 2014 desde el modesto crecimiento de 0,5 por ciento estimado en abril a la contracción de 1,7 por ciento presentada esta semana.

“La dirección de la política y lo que habíamos oído que iba a ocurrir cambió. De tener un diálogo como el que tenemos con otros países sabríamos si los programas del Gobierno implican cambio. No lo tenemos y lo que hemos visto en los medios no muestra cambios”, expresó el mexicano en un guiño a la voluntad del FMI de retomar las evaluaciones macroeconómicas anuales del Artículo IV del organismo que el gobierno argentino rechaza desde que canceló la deuda con el Fondo. No obstante, Werner indicó que sí mantienen el intercambio de información con el Indec por las estadísticas de precios.

Los funcionarios de los distintos gobiernos que se encuentran participando de las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial están desde ayer visiblemente más ocupados: la guitarrista uruguaya que ofreció un concierto al mediodía contó con una reducida audiencia de funcionarios japoneses que aplaudían con cada tema y el catering –ayer fue el turno de la comida libanesa– no tuvo la convocatoria masiva de los primeros días.

“Las políticas de estímulo fiscal deben ser evitadas en todos lados, se debe mejorar el clima de negocios y encarar reformas para impulsar la productividad”, afirmó el funcionario del organismo al reproducir el tradicional recetario del Fondo. En el mismo sentido se expresa el informe regional al argumentar la “recesión” esperada para Argentina. “Una marcada devaluación del peso y la suba de las tasas de política monetaria a principios de año ayudaron a estabilizar temporalmente las reservas internacionales. Sin embargo, el conflicto no resuelto con los acreedores denominados holdouts, así como el deterioro de los balances fiscales y su continua monetización, reavivaron recientemente las presiones en el mercado cambiario, como lo muestra la creciente brecha entre el tipo de cambio oficial y el informal. De no corregirse estos desequilibrios, la inflación continuará en niveles elevados y la economía seguirá siendo vulnerable a dinámicas desordenadas”, expresa el documento del FMI donde, si bien accedió a discutir sobre temas como la necesidad de mecanismos de reestructuración de deudas soberanas, la canción sigue siendo la misma.

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