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Alguien Debería Ser Arrestado Por Lo De Esta Fotografía.

Digamos que estás paseando por Preikestolen, o Pulpit Rock, uno de los destinos turísticos más populares y bellos del sur de Noruega. Es una roca plana, rectangular, que sobresale creando un acantilado de 2.000 metros escarpado por tres lados, sobre un fiordo veloz y potente.
Preikestolen es una atracción turística popular en Noruega.



Preikestolen es un espacio abierto, sin cercas, por lo que los turistas tienen que confiar en su sentido de equilibro y el conocimiento acerca de la gravedad, para mantenerse a salvo. El argumento en contra de una cerca o barrera es que interferiría con la belleza natural del lugar. En su mayor parte, los visitantes vienen a disfrutar del paisaje y tomar fotos. Hubo una muerte en Preikestolen el pasado mes de octubre, lo que puede haber sido un suicidio, pero aparte de eso, no hay nada de qué preocuparse.

Entonces esto sucedió:

Chris Kitching tuiteó esta foto de esta pareja, mientras que Fred Sirevåg les advertía sobre el peligro.][/b]



Sí, ese es un bebé en el borde del acantilado. Fred Sirevåg vió a una pareja que puso a su bebé cerca de la orilla del acantilado para hacer una foto, lo que provocó cierta alarma entre los cercanos. “Pueden morir si llegan a caer”, les dijo. “Creo que fue muy irresponsable”, dijo Sirevåg al diario local.
Sirevåg estaba sentado a una respetuosa distancia de la orilla, para fotografiar las montañas, al ver este extraño espectáculo. Mientras que algunos optan por permanecer lejos, hay un montón de turistas que se acercan a la orilla para tomar fotografías. Por supuesto, estos tienden a ser adultos con el control total de sus movimientos, y con una comprensión sobre los riesgos en los que se están metiendo. Por suerte, el bebé fue rápidamente recogido por sus padres y la familia continuó su camino feliz.
El acantilado tiene una caída vertical de 2.000 pies en un fiordo.


Las sugerencias sobre la inclusión de una cerca podrían no ser tan mala idea, pero a Preben Falck, gerente general de la Stavanger Turistforening, la oficina de turismo local, no le gusta la idea de cercas o señales de advertencia. “Eso sería arruinar la experiencia”, dice, aunque añade que cuando se lleva a sus hijos a Preikestolen, los mantiene a una distancia segura de la orilla. Además, añade el ex guía de senderismo Kjell Helle Olsen, que una cerca ni siquiera hace la diferencia, ya que la gente podría pasar por encima de ella.
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