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Amor fugaz: hay 2 divorcios por día



Amor fugaz: hay 2 divorcios por día de parejas con menos de 5 años de casados


Las relaciones de pareja de hoy suelen ser breves. La mayoría no llega a la década, muchas duran un par de años y algunas meses. Sólo en el Registro Civil de Capital ya hay dos divorcios por día de matrimonios que no duran ni cinco años. Y hay más, aunque es difícil demostrarlo con estadísticas porque, de la mano de la época también, la mayoría de las parejas ya no pasa por el Registro Civil y las convivencias que dejan de serlo no quedan registradas en ningún lado. También aumentan sin parar las disoluciones de las uniones civiles, que recién comenzaron en 2003.

Esta brevedad de las relaciones no habla necesariamente de una crisis de la pareja, porque de hecho la gente se sigue juntando y armando familias ensambladas (en los últimos tres años crecieron 50% en Capital). Sí habla en todo caso de la crisis de la institución matrimonial planteada hasta la muerte, que en algún momento fue la gran aspiración de hombres y mujeres, o el mandato a cumplir, incuestionable.

Dice la directora del Registro Civil de la Ciudad, Ana Lávaque: “Sí es cierto que las parejan duran menos, y que bajaron muchísimo los matrimonios, pero aumentaron las convivencias, y eso se ve cuando vienen a inscribir a los hijos, la mayoría no están casados. Todo es más breve, pero sigue habiendo parejas y familias, cambiaron los paradigmas sociales y la forma de mostrarse ante la sociedad”.

Según datos de los registros civiles y juzgados de familias, en 1990 las parejas que se divorciaban llevaban entre 10 y 20 años de convivencia; y en el 2000, entre 5 y 10 años. “El individuo es un sujeto de la cultura, es decir, la época influye, en todo”, dice Carlos Antar, médico psiquiatra y psicoanalista, ex coordinador del Departamento de Familia y Pareja de la Asociación Picoanalítica Argentina. Y agrega: “Antes era muy fuerte la consigna de casarse y tener hijos joven. Y había represión sexual, de la que se salía entrando en la legalidad del matrimonio. Separarse estaba mal visto y se creía que provocaba traumas a los hijos”.

El especialista explica que todos esos valores cambiaron, y que ya no tiene sentido prolongar una relación si es mala, y que también se sabe que para los hijos una buena separación puede ser hasta favorable. Antar opina que las parejas de hoy viven al ritmo de la época, veloz. Y sin hacer apología del divorcio, estima que los hombres y las mujeres parecen ser más sinceros, hacia adentro, y hacia afuera: “Se dice que antes había más tolerancia, pero era sumisión. Antes el acting era para adentro, la gente se enfermaba, las parejas dejaban de tener sexo. Hoy el acting es para afuera”.

Graciela Fainman, psicoanalista, acuerda con la premisa de que la brevedad de las parejas se relaciona con el ritmo veloz de la época: “Absolutamente sí, y este ritmo veloz va de la mano de una menor densidad en las relaciones. No sólo de las parejas, sino de las relaciones en general, incluso las laborales”. Pero su hipótesis es que las familias están en crisis buscando otra configuración a la que todavía no se llegó: “Es como si estuviéramos en la mitad de un salto pero sin saber aún dónde caeremos. Este es el paradigma de la crisis.”.

También resalta lo positivo de la época: “Una pareja que no tiene una convivencia armónica no debe estar unida hasta que la muerte los separe, pueden buscar cada uno mejores horizontes. Esta posibilidad se da por la independencia económica de la mujer que hoy está inserta en el mundo laboral. Antes no tenía otra alternativa de permanecer junto a un marido, que muchas veces la maltrataba porque no tenía manera de sostenerse fuera del matrimonio”.

“Los estilos tradicionales del amor romántico que fueron semilla de familias convencionales se fueron transformando. Los cambios acontecieron en la intimidad en relación a la sexualidad, también tienen peso las cuestiones de género, por ejemplo, qué se espera y qué desean los varones y las mujeres en pleno siglo XXI. No hay que olvidarse de las situaciones económias, laborales, las costumbres y la cultura que los alberga. En todo caso podríamos hablar de estilos distintos, que remiten, por un lado, a modelos heredados que se van reciclando, y por otro, a la comunicación, la manifestación de los afectos y los proyectos individuales que están englobados dentro de nuevos paradigmas”, explica la psicoanalista Silvia Jadur.

Otros tiempos, otras formas. La búsqueda del amor siempre estará. Las ganas de armar una familia, también. Hoy es así. Y no todo tiempo pasado siempre fue mejor.
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