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Argentina desmesurada.

Desmesura, el peor problema de la Argentina.

Una sociedad que entiende mal el populismo, que no cuestiona la hegemonía del gobernante, y que subestima las consecuencias de someter en forma permanente a sus habitantes a conductas pendulares, resulta difícil de comprender,en especial por la cantidad de años consecutivos que sus habitantes aceptan convivir con semejantes conductas irregulares.

Pero mucho más difícil es que corrija por sí misma sus errores de diagnóstico, de ejecución y de planificación.

Paul A. Samuelson, en 1980 escribió:.

Supongamos que alguien hubiera preguntado en 1945: ‘¿Qué parte del mundo espera usted que experimente el más dramático despegue económico en las próximas 3 décadas?’, probablemente yo habría dado una respuesta parecida a la siguiente: ‘Argentina es la ola del futuro. Tiene un clima templado, su densidad de población ofrece una dotación favorable de recursos naturales por persona ocupada. Por un accidente histórico, su población actual constituye la más homogénea progenie de las naciones de Europa Occidental. Y Argentina, en 1945, se encuentra en ese estado intermedio de desarrollo del cual se puede fácilmente esperar un rápido crecimiento’. ¡Qué equivocado habría estado!, y mi profecía tampoco habría sido mejor si hubiera sustituido a la Argentina por Chile. De hecho, la mayoría de los países sudamericanos han caído muy por debajo de las potencialidades de desarrollo que tenían en la posguerra. La razón no parece limitarse a lo económico. No podemos explicar lo que sucedió recurriendo a la ley de Malthus de los rendimientos decrecientes ni han existido cambios exógenos en la demanda mundial particularmente desfavorables para esa región del mundo. ‘Su enfermedad -plantearía Schumpeter- es más política y sociológica que económica. Tiene que ver con la crisis del consenso social. Tiene que ver con los reultados de la lógica de la democracia populista… No siendo un experto en Latinoamérica, no puedo pretender dar una interpretación definitiva de su enfermedad política. Es superficial culpar al dictador Juan Perón por la falta de progreso. Años después de que Perón abandonara la Argentina, y antes de su regreso, la inflación crónica y el crecimiento estancado caracterizaban ya a esa parte del mundo”.

“La palabra mesura tiene mucho sonido a censura; no me parece lo más apropiado”, dijo Cristina Fernández de Kirchner, el 09/03/2010.



Una sociedad que entiende mal el populismo, que no cuestiona la hegemonía del gobernante, que se dice federalista cuando no lo es, y que subestima las consecuencias de someter en forma permanente a sus habitantes a conductas pendulares, resulta difícil de comprender, en especial por la cantidad de años consecutivos que sus habitantes aceptan convivir con semejantes conductas irregulares.

Pero mucho más difícil es que corrija por sí misma sus errores de diagnóstico, de ejecución y de planificación.

Una pregunta es, entonces, ¿cómo romper el círculo vicioso? Aún se desconoce la respuesta, y así sigue la Argentina.

Los 13 rasgos de la desmesura argentina

“Ningún país ha mostrado en su historia moderna rasgos caracterizados por asumir valores extremos o muy altos no solo en sí mismos, sino también respecto de los países comparados y también de muchos otros.

1. Inmigración excesiva.

2. Inestabilidad política con alteración del orden constitucional.

3. Caudillismo, populismo y tendencia a la hegemonía.

4. Un movimiento político con casi 70 años de vigencia, fuerte arraigo popular, gran diversidad ideológica, ganador de 9 elecciones presidenciales y con propensión al populismo.

5. Sindicatos muy fuertes salvo en épocas de alto desempleo, marcada puja por la distribución del ingreso y fuertes tensiones entre los salarios y la productividad.

6. Un movimiento guerrillero amplio y diverso, con respaldo popular en el caso de los Montoneros, y que fue luego reprimido a sangre y fuego dando lugar a la desaparición de muchos miles de personas.

7. Haber librado una guerra, la de Malvinas, contra una gran potencia sin medir ninguna consecuencia.

8. Episodios muchas veces prolongados de cierre extremo de la economía, en 2 ocasiones seguidos por aperturas también extremas.

9. Aceleración, intensidad y volatilidad de la inflación y de los precios relativos.

10. Intensa dolarización hasta configurar una economía bimonetaria.

11. Muy bajo financiamiento en general, y en particular de la inversión, claramente asociado a los puntos 9 y 10.

12. Déficits fiscales elevados y casi crónicos.

13. Muy asociado a todo lo anterior, una gran volatilidad de la economía, con ciclos frecuentes y muchos de elos de gran intensidad.”

Una verdadera pena para nosotros, los sobrevivientes.
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