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Argentina: Incrementa la poda neuronal y pérdida de cerebros

Educación. Polémica sobre la edad de alfabetización.Surge de una investigación del Conicet. Mientras, en la escuela “estiraron” el proceso de alfabetización hasta los 8 años, para reducir las desigualdades con las que llegan los chicos.



Mi mamá me mima. Tomasa amasa la masa. Susi asa sus sesos. Ese oso se asoma. Entre infantiles y enajenadas, estas oraciones evocan para muchos adultos a su maestra de primer grado, con quien aprendieron a leer y escribir. En los últimos años, sin embargo, la alfabetización cambió su método y se volvió un objetivo del primer ciclo de primaria: los alumnos tienen margen hasta 3° grado para completar su alfabetización inicial. Ahora, algunos especialistas cuestionan que el proceso se extienda tanto y afirman que los chicos deberían aprender a leer y escribir en sala de 5.


En 2013 se estableció que 1° y 2° grado formen una unidad pedagógica para no interrumpir el proceso de alfabetización, que los alumnos pueden completar en 3°. Desde 2015, además, la sala de 4 es obligatoria: como los primeros pasos de la alfabetización se dan en jardín, los chicos tienen ahora un plazo de 5 años para aprender a leer y escribir, desde los 4 hasta los 8.
“La expansión del nivel inicial invita a repensar cuándo es el mejor momento para empezar a enseñar a leer y escribir de manera sistemática”, reconoce Ruty Kuitca, vicepresidenta de la Organización Mundial para la Educación Preescolar (OMEP) en Argentina.


Para Ana María Borzone, investigadora del Conicet especialista en desarrollo lingüístico y cognitivo, hay que alfabetizar a los chicos en jardín: “¿Por qué antes aprendíamos a leer y escribir en 1° grado, y en otros países como España los chicos aprenden a los 5, mientras acá se retrasa la enseñanza de la lectoescritura sin fundamentos teóricos ni empíricos?”, cuestiona.


La especialista –coautora con Sandra Marder de un programa de enseñanza de la lectura y la escritura recogido en el libro Leamos juntos (Paidós)– afirma que debe aprovecharse la mayor “plasticidad neuronal” que tienen los chicos hasta los 5 años. Además menciona el denominado “efecto Mateo”: cuanto antes los chicos aprenden a leer, leen más y mejor; mientras que aquellos que no aprenden bien, leen menos, lo que aumenta las brechas de aprendizaje entre ellos y sus compañeros.


Desde una postura diferente, Marta Zamero, investigadora y docente de didáctica de la lengua y la literatura en la Universidad Autónoma de Entre Ríos, resalta que la alfabetización es “un derecho” y “un proceso vital”: “Nuestra escuela tiene grados, pero los chicos no aprenden de modo ‘graduado’. La alfabetización inicial debe lograrse a lo largo del primer ciclo. Es imposible pretender que este proceso se complete en un año”. Zamero propone pensar una alfabetización “en tres años”, para salvar “las enormes desigualdades que aparecen en primer grado entre los chicos que vienen de familias lectoras y los que nacieron sin biblioteca”.
Zamero enfatiza: “No hay necesidad de correr”. Y añade que leer y escribir son herramientas centrales para todos los aprendizajes: “A medida que los alumnos avanzan en la escolaridad, dependen cada vez más de los conocimientos generados en la lectura. Las orientaciones didácticas actuales apuntan a desarrollar las competencias lingüísticas en las diferentes materias, no solo en las horas de Lengua sino también en ciencias y en matemática, donde la comunicación lingüística juega un papel fundamental”.


“Si no se enseña de forma sistemática e intensiva, los chicos no aprenden a leer y escribir –plantea Borzone–. El español es una lengua sencilla, debería poder aprenderse en 6 meses”. Para la investigadora del Conicet, los problemas de una mala alfabetización se arrastran a lo largo de toda la escuela: “El secundario se ha vuelto una primaria atrasada, porque los alumnos llegan sin haber aprehendido estrategias de comprensión lectora. Y como no entienden lo que leen, la mitad abandona la escuela”.
Los resultados de PISA avalarían el diagnóstico: según esta prueba, el 53,6% de los alumnos argentinos de 15 años no pueden reconocer la idea principal de un texto ni hacer “inferencias sencillas”. “El problema es de la enseñanza y no de los chicos: no es difícil aprender cuando te enseñan –alerta Borzone–. La mala alfabetización es desnutrición cognitiva, implica poda neuronal y pérdida de cerebros”.
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