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Argentina vista por un economista francés: vale la pena

"Cristina ha puesto a la Argentina en el freezer y al abrirlo no va a oler bien"

Profundo conocedor de la Argentina, el economista y filósofo francés Guy Sorman analiza por qué no avanza la negociación con los fondos buitre. Asegura que ayudaría al desarrollo del país "volver a la racionalidad": no manipular el tipo de cambio, negociar la deuda, balancear el gasto y respetar la propiedad privada. La teoría conspirativa como un búmeran.

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Economista, filósofo y periodista, Guy Sorman es uno de los intelectuales que más prestigio supo cosechar en los últimos años. Nacido en Francia a mediados de la década del ‘40, reside entre París y Nueva York, ciudades que acunaron su prolífera producción bibliográfica, traducida a varios idiomas, donde analiza el capitalismo moderno y y los conflictos globales. No obstante, más allá de vivir en el hemisferio Norte, Sorman es un profundo conocedor de la Argentina: llegó, por primera vez a Buenos Aires en 1985. Y, desde entonces, prácticamente todos los años visita al país más austral del mundo. A poco de presentar El corazón americano. Ni el Estado, ni el mercado: la opción filantrópica (Debate), accedió a una entrevista exclusiva con El Cronista 3Días, en la que analiza el gobierno de Cristina Kirchner, la pelea con los holdouts y explica por qué califica a los funcionarios argentinos de "egoístas".

* El Gobierno argentino sigue tomando medidas de control sobre el tipo de cambio y tratando de contener la inflación, mientras la valuación del dólar blue continúa en franca escalada, al igual que la suba generalizada de precios. ¿Es posible para un intelectual francés, como usted, entender este tipo de acciones?
- Las acciones del gobierno argentino son fáciles de entender: los políticos en ejercicio piensan a corto plazo y harán todo lo posible para permanecer en el poder y tener dinero público para gastar y comprar apoyo popular. Lo que no tiene sentido desde una perspectiva económica racional, resulta racional en el corto plazo para un funcionario en el poder.

* En mayo del año pasado, en una entrevista concedida a la revista Apertura, dijo que la economía local estaba enferma y que el Gobierno, para curarla utilizaba medicamentos del siglo pasado. ¿Qué tipo de cura recetaría para sanar a la economía del país?
- La economía argentina hoy está más enferma que el año pasado, porque los precios de la soja están bajando, las importaciones chinas están decreciendo y el peso que tiene la Argentina a nivel internacional es más bajo tras el reciente default. Yo no abogo por una medicina amarga sino por volver a la racionalidad: no manipular la moneda, negociar la deuda nacional, balancear el gasto público, respetar la propiedad privada, privatizar aquello que los empresarios puedan gestionar mejor, reenfocar al Estado a sus misiones básicas. Así, todos volverán a tener trabajo, los inversores vendrán y el crecimiento será sustentable.

* ¿Ha estado siguiendo la negociación de la deuda argentina con los holdouts? ¿Cómo evalúa el modo en que se llevó adelante?
- No hay negociaciones de deuda: el Gobierno no está buscando una solución pero quiere jugar a víctima para comprar apoyo popular.

* El Gobierno tiende a hablar de conspiración. ¿Es una especie de costumbre local echarle la culpa a otros de nuestros problemas?
- Culpar a otros es, políticamente, provechoso. Quizá, también, es psicológicamente provechoso. Lamentablemente, jugar a víctimas, al final del día, te convierte en una víctima real para tu propia lástima. Debe haber alguna explicación cultural detrás de esta teoría autoderrotista de la conspiración.

* ¿Por qué cree que la Argentina está estancada? ¿Cómo es posible que aún estemos hablando de temas ya superados en el resto del mundo, como lo es la inflación?
- Cuando era estudiante, aprendí que había tres tipos de sistemas económicos: el capitalismo, el socialismo y la Argentina. Ahora, tenemos capitalismo y la Argentina: estamos progresando. Yo creo que la Argentina no ha evolucionado por la "maldición" de los recursos nacionales. En Rusia o en Arabia Saudita, el gas y el petróleo alimentaron la ilusión de la riqueza y muchos lo son. En la Argentina, los magníficos recursos agroculturales permitieron posponer indefinidamente la modernización de la economía. Consecuentemente, la riqueza, como sucede en Rusia o en Arabia Saudita, queda concentrada en pocas manos y la clase media está empobreciéndose.

* ¿Cree que la economía es, hoy, el gran problema de la Argentina? ¿O deberíamos mirar más allá? ¿Cuáles son las raíces de los altibajos macroeconómicos?
- La economía no es el problema de la Argentina. El país tiene recursos, tiene emprendedores, tiene trabajadores, tiene científicos. El problema es la ausencia de la regulación de la ley. Para ponerlo en palabras más simples: porque la ley (derechos sobre la propiedad, impuestos, regulaciones) es impredecible, nadie piensa a corto plazo, nadie invierte y nadie toma riesgos.

* El año próximo habrá elecciones presidenciales. ¿Qué lectura puede hacer sobre estos años de Cristina Kirchner en el poder? ¿Alguna conclusión de la que los ciudadanos argentinos debamos tomar nota?
- Cristina Fernández de Kirchner es una presidenta criogénica: ha puesto al país en el freezer. Y al abrir el freezer, no va a oler bien.

* ¿Cómo ve al vicepresidente Amado Boudou?
- Boudou debería pedir asilo político en un país donde la Justicia no pueda agarrarlo.

* Alguna vez dijo que los políticos argentinos eran algo arcaicos. ¿Los sigue viendo de ese modo?
- Los políticos argentinos no son arcaicos: son, básicamente, egoístas. Ellos manipulan a la gente para atender sus intereses personales y probar que son muy buenos en eso. Lamentablemente, los argentinos racionales prefieren mirar para otro lado.

* ¿Todavía dice que, si tuviera que tener una amante, elegiría a la Argentina? ¿Qué clase de amante es este país?
- Amo a la Argentina más que nunca, pero nunca me casaría con ella: es demasiado costosa y demasiado impredecible. No podría solventarla. Nadie puede, en realidad. Al final del día, la Argentina puede convertirse en una solterona.

* ¿Considera que América Latina se encuentra atrapada por el populismo?
- El populismo se está esfumando en América latina. La Argentina es la excepción. Es una suerte de museo.

* ¿Cree que es posible imaginar una Argentina futura sin peronismo?
- Peronismo es una palabra sin un significado especial. Carlos Menem, que era peronista, tenía una orientación hacia el libre mercado. El problema no es el peronismo sino su falta de contenido. Lo que se necesita es la reconstrucción de un fuerte partido clásico liberal frente a un fuerte partido social democrático. Por lo tanto, la Argentina tendría opciones reales en una democracia real. Podría haber sucedido más temprano, pero no fue así la estrategia del freezer de los Kirchner. Pero va a suceder por la Argentina, más temprano o más tarde, va a aspirar a tener una vida normal, fuera del freezer.

* En su último libro hace un análisis sobre la filantropía. ¿Hacia dónde está conduciendo esta filantropía a nuestras sociedades?
- La filantropía está basada en dar tiempo y dinero: por lo tanto, mejora las relaciones sociales y crea un mejor mundo.

* Hablar de filantropía, en un sistema capitalista, ¿no resulta contradictorio?
- La filantropía no cambia nuestra sociedad capitalista. En los países en los que está más desarrollada, como en los Estados Unidos, el Reino Unido, la India y los países escandinavos, la filantropía reduce la pobreza e inventa nuevas soluciones para una mejor educación, para combatir la angustia social -como las adicciones a las drogas- y ofrecer nuevas actividades culturales. La filantropía es una fuente de creatividad social, más eficiente que el gobierno y el mercado.

* ¿A qué llama el Tercer Estado? ¿Hay algún país donde esa experiencia esté realmente funcionando?
- El Tercer Estado describe a todas las actividades sin fines de lucro: es enorme pero no es tenido en cuenta. Cuando se ayuda a la gente mayor a cambio de nada, uno es parte de este Tercer Estado pero no aparece en ningún lado. Está, mayormente, desarrollado en los Estados Unidos por razones religiosas e históricas. La fe, en ese país, ha sido el principal motor para dar y poca gente espera que el Gobierno les resuelva todos sus problemas. Esto explica la creatividad que hay en los Estados Unidos en educación y en cultura. Por supuesto, la filantropía es imperfecta, como los gobiernos y el mercado. Pero el rol de la filantropía no es reclamar perfección, sino probar nuevas cosas en nuevos campos. George Soros dice que no fracasar en filantropía no es bueno porque revela que no trataste de probar nuevas cosas.

* ¿Cuáles son los principales problemas que atraviesa hoy la administración del presidente francés, François Hollande? ¿El libro de su exmujer se convirtió en una suerte de "cuestión de Estado"?
- Lo que sucede con Hollande es que, todavía, es el presidente de Francia, pero nadie escucha lo que dice o lo que hace. Básicamente, no hace nada. A la gente no le importa el libro de su exmujer porque Hollande no nos interesa. El rey está desnundo pero actúa como si no lo supiera. De cualquier modo, el francés espera menos y menos del Gobierno: nos estamos convirtiendo en individuos independientes económicamente y, además, no somos solo franceses. Los jóvenes franceses se perciben a ellos mismos como europeos y ciudadanos globales: por primera vez en la historia de Francia, tenemos 4 ó 5 millones de franceses trabajando fuera de Francia. Ellos no pueden preocuparse menos por Hollande; siguen siendo franceses, no obstante.

* ¿Cómo ve al Papa Francisco? ¿Cree que pueda hacer un cambio?
- El Papa trata de reenfocar a la Iglesia católica en sus misiones sociales. Las iglesias evangélicas están reemplazando al catolicismo en toda América latina, porque la Iglesia católica ha ido desvaneciéndose. Deseo que el Papa tenga éxito. Sin embargo, no entiendo sus ataques al libre mercado: si no tenés una economía capitalista vibrante, ¿de dónde va a salir el dinero para ayudar a los más necesitados?

* ¿Está el mundo atravesando una crisis del Estado de Bienestar?
- El Estado de Bienestar está basado en el incremento de las promesas políticas financiadas por recursos decrecientes: la crisis está construida en esta contradicción. Yo no abogo por la supresión del Estado de Bienestar sino por un Estado de Bienestar más honesto y sustentable: éste debería enfocarse en grandes riesgos que los individuos o las aseguradoras privadas no pueden manejar, como la angustia extrema.
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