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armas blancas antiguas (parte 2)

Espada


La palabra espada proviene del latín spatha (que también sirvió para denominar a la espada larga y recta romana de caballería), y esta, a su vez del griego spathe. Etimológicamente el nombre permanece hoy día en el francés como épée y en el italiano como espada.

La espada es un arma blanca de uno o dos filos que consiste básicamente en una hoja recta cortante, punzante —o con ambas características—, con empuñadura, y de cierta envergadura o marca (marca: aproximadamente a partir de medio metro). Según la definición estricta no serían espadas los sables, las katanas, etc.

En un sentido más amplio se tiende a entender por espada cualquier arma blanca de cierta envergadura, independientemente del estilo de la hoja. El diseño y la construcción de la espada puede variar mucho. Según la longitud de la hoja, su forma, sus filos, sus empuñaduras, gavilanes, su procedencia, etc. De acuerdo a las características que poseen, reciben una determinada denominación que identifica, clasifica y encuadra al arma dentro de un tipo particular .

Tienen su hoja metálica afilada en uno o los dos filos si es de tajo, o sin filos y con puntas agudas y duras si es de punzar; o ambas características. La empuñadura se hacía de muchos y diversos materiales, sobre todo si eran espadas para "ceñir" o de "parada" aristocráticas, pero se solía emplear la madera o cuerno recubierta —o no— de cuero o cordelería.

Siendo su aparición muy temprana ( 4º milenio antes de nuestra era), su hoja se hizo inicialmente de cobre (muy débil), posteriormente de bronce, hierro y, finalmente acero templado. La factura y el manejo de la espada permanecen constantes a lo largo de los siglos, pero las técnicas varían entre culturas y periodos como resultado de las diferencias en el diseño y propósito de la hoja. Los nombres dados a muchas espadas en la mitología, literatura e historia reflejan el alto prestigio del arma (ver listado de espadas).Tabla de contenidos


Historia

Edad del Bronce

Los humanos han fabricado y usado armas con filo desde la Edad del Bronce. La espada se desarrolla a partir de la daga cuando la confección de hojas largas se hace posible a principios del II milenio adC. Las espadas más largas de 90 cm son raras durante la Edad del Bronce, pues su longitud excede la capacidad extensible del bronce (aleación de cobre y estaño). No fue hasta el desarrollo de aleaciones más fuertes, como el acero, que la espada larga fue práctica para el combate.

Las espadas de la Edad del Bronce tienen su origen en los trabajos del cobre del Mediterráneo y el Mar Negro, así como en Mesopotamia. La espada inicia su andadura europea mientras que el Próximo Oriente tiene durante un tiempo únicamente dagas; la espada destronará finalmente al puñal como arma simbólica del guerrero. La producción de espadas en China se documenta desde la Edad del Bronce, en la Dinastía Shang.

La empuñadura en los orígenes consiste simplemente en un mango, que protegía a la mano de resbalar sobre la hoja al empujar. En el siglo XV adC se conocen en la Europa Central y Nórdica las espadas de lengüeta, las hojas tienen una estrecha lengüeta que se inserta en la empuñadura dando lugar a formas diversas en el sistema de enmangado, que llegaron pronto al Mediterráneo Oriental: Grecia, Chipre y Egipto. Las espadas del Bronce Nórdico desde aproximadamente el 1400 a.n.e. muestran los característicos diseños espirales.

Las espadas conocidas como Naue Type II que se expandieron desde la Europa meridional hacia el Mediterráneo, han sido relacionadas por Robert Drew con el Colapso de la tardía Edad del Bronce.

Cabe señalar que el metal es, durante largo tiempo, un elemento de prestigio, con el que se fabrican las armas, joyas y objetos ceremoniales, a los que sólo tienen acceso las clases dominantes. Para la metalurgia se requiere un especialista a tiempo completo, mientras que las herramientas cotidianas siguen fabricándose a nivel doméstico, con madera o piedra tallada. Solo la élite y los personajes de cierto poder social están en disposición de tener estar armas y conseguir conquistas y defensa personal. Esta diferencia social, fuerza y carisma, acabará convirtiendo a estos personajes en defensores de un territorio y una población, y se empezará a esbozar la figura del héroe.




Edad del Hierro

Las espadas de hierro se hacen más comunes desde el siglo XIII a.n.e. Los Hititas, los Micénicos, y la cultura Proto-Céltica de Hallstatt (s. VIII a.n.e.), figuran entre los primeros usuarios de espadas de hierro. El hierro tenía la ventaja de poderse producir en masa, por la mayor cantidad disponible de materia prima. Las primeras espadas de hierro no son comparables con las posteriores de acero; quebradizas, incluso inferiores a una buena arma de bronce, pero su fácil producción, y la mayor disponibilidad de materia prima permitían por primera vez el equipamiento de ejércitos enteros con armas de metal, aunque ocasionalmente los ejércitos Egipcios de la Edad del Bronce fueron completamente equipados con armamento de bronce. Finamente los herreros aprendieron que mediante la agregación de cierta cantidad de carbón (añadido durante la reducción en forma de carbón de leña) en el hierro, podían producir una aleación mejorada (ahora conocida como acero). En la antigüedad existieron varios métodos diferentes de facturación de espadas, entre los que es más conocido el diseño por soldadura (pattern welding).La técnica de diseño por soldadura consistía en unir distintos tipos de acero, para mejorar la resistencia y tenacidad del material. En esa época, el acero soldado por forja se encontraba casi exclusivamente en las ranuras centrales que se hacían a las hojas para reducir la masa y mejorar la flexibilidad y equilibrio. Se llegaron a desarrollar diseños intrincados que eran considerados la marca del maestro herrero.

Con el tiempo, se desarrollaron diferentes métodos por todo el mundo. En el tiempo de la Antigüedad Clásica y los Imperios Partho y Sasánida de Iran, fueron comunes las espadas de hierro. La xifos y la kopis griegas y la gladius romana son ejemplos del tipo, midiendo aproximadamente de 60 a 70 cm. El tardío Imperio Romano introdujo la spatha (el vocablo para su empuñadura, spatharius, se convirtió en un rango del tribunal en Constantinopla), más larga, y desde entonces el término espada larga se aplica a las espadas comparativamente largas de sus respectivas épocas. Las espadas chinas de acero hacen su aparición desde el 3er siglo a.n.e., en la Dinastía Qin; encontramos la Dao con sólo un filo, en ocasiones traducida como sable o espada ancha, y la Jian de doble filo.

Edad Media

El tipo spatha permanece extendido durante el periodo de las Migraciones y aún en la Edad Media. Las spathas de la era Vendel ( Suecia, 550-793) estaban decoradas con motivos germánicos (similares a los de los bracteates – moneda de oro plana-germánicos, elaborados tras las monedas romanas). La Era Vikinga contempla nuevamente una producción más estandarizada pero el diseño básico sigue siendo deudor de la spatha. Sólo desde el siglo XI las espadas normandas empiezan a desarrollar los gavilanes o la cruz. Durante las Cruzadas del siglo XII (o XIII) este tipo cruciforme permanece estable, con variaciones que sólo afectan a la forma del pomo. Estas espadas estaban diseñadas como armas cortantes, si bien se hicieron comunes puntas efectivas para rebatir las mejoras en la armadura. Las espadas de un solo filo se popularizaron en Asia. La espada coreana Hwandudaedo, derivada de la Dao china, se conoció en el medioevo temprano de los Tres Reinos. La Katana japonesa, cuya producción se documenta aproximadamente en el año 900 deriva también de la Dao.

Baja Edad Media y Renacimiento

Entre el 1300 y el 1500, durante el Renacimiento, junto a la mejora de la armadura, nuevos diseños de espada se desarrollaron cada vez más rápido. El principal cambio fue el alargo de la empuñadura, permitiendo un uso ambidiestro, y una hoja más larga. Hacia el 1400 este tipo de espada, llamada en su tiempo Langes Schwert o Spadone, fue común, y varios Fechtbücher (Libros de Armas) que se conservan de los siglos XV y XVI ofrecen instrucciones sobre su uso. Otra variante fue la espada especializada en perforar la armadura, del tipo estoque. La espada larga se popularizó por la capacidad de alcance, de corte y empuje, mientras que el estoque lo hizo por su habilidad para alcanzar los huecos entre las placas de la armadura. La empuñadura se envolvió en ocasiones con alambre, o piel de animal para ofrecer una mayor sujeción a la vez que dificultaba la posibilidad de desarme al golpear la mano.

En el s. XVI, la larga Doppelhänder (hoy llamada Zweihänder; ambos términos germánicos que designan el uso de las dos manos) finalizó la tendencia al incremento de tamaño de las espadas (sobre todo por la disminución de las armaduras de placas y el advenimiento de las armas de fuego), y la temprana Edad Moderna vio el retorno a las armas más ligeras, para una sola mano. La espada en este periodo de tiempo fue el arma más personal, la más prestigiosa y la más versátil en el combate cuerpo a cuerpo, pero empezó a declinar su uso militar debido a que la tecnología cambió la guerra. No obstante, mantuvo un rol principal en la auto-defensa civil.

Edad Moderna

Se cree que el Rapier evolucionó de la española Espada ropera en el s. XVI. El Rapier difiere de las espadas más antiguas en que no se trata de un arma militar, sino de uso civil. Tanto el Rapier como la Schiavona italiana desarrollaron la cruz en forma de cesta para proteger la mano. Durante los siglos XVII y XVIII la Smallsword, más corta, se convirtió en un accesorio esencial en Europa y el Nuevo Mundo, y la mayoría de hombres ricos, y oficiales militares, llevaron uno. Tanto la Smallsword como el Rapier permanecieron como las espadas de duelo más populares hasta bien entrado el siglo XVIII.

Cuando el vestir espadas pasó de moda, los bastones tomaron su lugar en el armario de los caballeros. Algunos modelos de bastón ( conocidos como bastones espada) incorporaban una hoja escondida.La Canne, arte marcial francés, se desarrolló como una técnica de lucha con bastones y bastones-espadas, hasta convertirse en un deporte.

Hacia el fin de su vida útil, la espada sirvió más como un arma de auto-defensa que para un uso en la batalla, y la importancia militar de las espadas decreció durante la Edad Moderna. Incluso como arma personal, la espada empezó a perder su preeminencia a principios del siglo XIX, paralelamente al desarrollo de armas de fuego personales y fiables.

Las espadas siguen en uso, pero cada vez más limitadas a dignatarios oficiales militares y uniformes ceremoniales, a pesar de ello, muchos ejércitos conservaron sus armadas de caballería pesada hasta después de la I Guerra Mundial. Por ejemplo, el ejército británico, adoptó formalmente un nuevo diseño de espada de caballería en 1908, casi el último cambio de armamento antes del estallido de la guerra. Las últimas unidades de caballería pesada británica no pasaron a los vehículos armados hasta 1938. Las espadas y otras armas dedicadas a la melé, fueron empleadas ocasionalmente por varios países durante la II Guerra Mundial, si bien como arma secundaria por su desfase ante el armamento contemporáneo.

Instrumentos de castigo


Pena de muerte por decapitación, con espada

Las espadas genuinas pueden usarse para administrar una diversidad de castigos físicos: penas capitales por decapitación (el uso de la espada, un arma honorable de militares, era considerada un privilegio) o la amputación de miembros. En Escandinavia, en donde por tradición se aplicaban los castigos con la espada, los nobles eran decapitados con una espada y los plebeyos con un hacha.

En Asia se puede ver un uso similar a la espada. El shinai, una espada de práctica, es también usado como instrumento de azotes, muy común en escuelas extracurriculares privadas.

Morfología y Terminología

La espada se forma de la hoja y de la empuñadura. El término de vaina designa la cubierta de la hoja de la espada, donde reposa cuando no está en uso.

Hoja

Tres tipos de ataques pueden realizarse con la hoja: punzar, cortar y rasgar. La hoja puede tener doble filo o un sólo filo, esta última puede tener un falso filo cerca de la punta. Al manejar la espada, el filo verdadero o lado mas largo es el que se usa para punzadas en recto o estocadas, mientras que el filo falso o lado mas corto es usado para contra-atacar.Algunas empuñaduras tienen el filo en la parte mas larga, mientras que empuñaduras más simétricas permiten el intercambio del lado corto y del lado largo simplemente girándola.

La hoja puede tener muescas o acanalamientos conocidos como fullers o abatanadores que dan ligereza a la hoja y permiten a su vez mantenerla fuerte y rígida. La hoja puede estrecharse de forma más o menos aguzada hacia la punta, usada para punzar. La parte de la hoja entre el Centro de Percusión (CoP) y la punta se le conoce como punto débil de la hoja. La sección entre el Centro de Balance (CoB) y la empuñadura es conocida como punto fuerte de la hoja. La sección entre el CoP y el CoB es la parte media de la hoja. El ricasso u hombro es la pequeña sección de la hoja inmediata hacia la guarda que se encuentra completamente sin filo, y puede ser presionada con un dedo para aumentar el control de la punta.Muchas espadas no tienen ricasso. En algunas armas largas, como la Zweihänder alemana, una cubierta de piel envuelve al ricasso y un espadachín puede extender ahí su dedo para manejar mejor la espada en combate cercano.




Normalmente el ricasso contiene la marca del herrero de la espada. En las hojas japonesas esta marca aparece en la espiga (parte de la hoja que se extiende dentro de la empuñadura) bajo el mango. En el caso de una espiga de cola de rata, el herrero de la espada solda una delgada vara al final de la hoja hacia la guarda, esta varita llega hasta la empuñadura (finales del s. XX y construcciones posteriores). Esto ocurre de manera más común en réplicas decorativas, o espadas baratas de ornato; las espadas tradicionales no usan este método de construcción, ya que puede romperse fácilmente el punto de soldadura.

En la elaboración tradicional, el herrero de la espada forja la espiga como parte de la espada. Las espigas tradicionales van a través de la empuñadura; dándole mayor durabilidad que la espiga cola de rata. Los herreros colocan dicha espiga al final del pomo de la espada, o en ocasiones soldan la empuñadura con la espiga y la parte final de esta la atornillan al pomo de la espada. Este estilo es conocido como de espiga estrecha u oculta. Las replicas modernas, menos tradicionales, de las espadas en ocasiones tienen el pomo atornillado o una nuez del pomo sujeta la empuñadura y permiten desmantelarla. La espiga completa (más común en cuchillos y machetes), tiene el mismo ancho que la hoja y cuenta con el mismo grosor del mango. En las espadas Europeas o Asiáticas vendidas en la actualidad, muchas espadas anunciadas como de espiga completa en realidad son de espiga cola de rata.

A partir del siglo XVIII, la espada se creo para cortar, esto es la parte afilada de la hoja, se curvaba con un radio igual a la distancia del cuerpo del espadachín que la iba a usar. Esto permitía que la hoja tuviera un efecto de sierra mas que de simple corte. Las espadas Europeas, al usarse con toda la longitud del brazo, su radio de curvatura era de aproximadamente un metro. Las espadas de medio oriente, al usarse con el brazo flexionado, tenían un radio mas pequeño.

Empuñadura

Por empuñadura se comprende toda la parte de la espada que permite el control y manejo de la hoja y consiste del mango, el pomo y una guarda simple o elaborada. Las espadas de la era post-Vikinga consistían únicamente de una guarda cruzada (llamada empuñadura en cruceta). El pomo, además de mejorar el balance de la espada y del mango, podía usarse como un instrumento de ataque en el corto alcance. El pomo también podía tener borlas o nudos de la espada. La espiga es la extensión de la estrucutra de la hoja a través de la empuñadura.

Vaina

La vaina es la cubierta protectora en la cual reposa la espada. En todo el milenio, la vaina ha sido elaborada de diversos materiales, incluyendo piel, madera y metales como ronce y acero. La abertura de la vaina por donde se introduce la hoja se llama garganta, y forma parte de toda la montura de la misma vaina en la cual lleva un gancho o un anillo que facilita la entrada de la espada. En las vainas de piel generalmente está protegida por una punta de metal en la cual descansa la punta de la hoja de la espada. La vaina, ya sea de metal o de piel, brinda una protección extra a través de una extensión llamada cuña o zapato.

Espadas de un solo filo y espadas de doble filo.

Como ya se había indicado anteriormente, los términos espada larga, gran espada y la Claymore Gaelica se relacionan a una era en específico y cada término designa un tipo particular de espada. En sentido estricto una espada es una hoja recta de doble filo diseñada para cortar y rasgar. Sin embargo, de manera general, el término se ve modificado por las diversas influencias culturales, casi todos los investigadores llaman a las espadas de un solo filo, como las armas asiáticas, con la palabra de espada, por el prestigio que comparten de sus contrapartes europeas.

Los europeos también se refieren de manera frecuente a sus espadas de un solo filo como espadas, incluyendo a los sables y floretes. Otros términos (cimitarra, mandoble, florín, tranchete, chafalote, espada mortuoria) son para referirse en esencia al mismo tipo de arma, pero la diferencia de nombre se debe a sus distintos usos en distintas épocas.

Un machete es una herramienta que se asemeja a una espada de un solo filo y sirve para cortar maleza y a veces usada como arma por los campesinos en el campo de batalla.

Espadas a una mano
Espadas de la edad de bronce, longitud 60 cm, un solo filo.
Espadas de la edad de hierro, xifos, gladius y jian, similares en forma a las espadas de la edad de bronce.
Spatha longitud de 80 a 90 cm.
El arma clásica de la Europa Medieval, longitud 110cm.
Espada Suiza Baselard del medioevo tardío, Cinquedea Italiana del renacimiento y la Katzbalger Alemana esencialmente reintrodujeron la funcionalidad de la spatha, coincidiendo con el fuerte movimiento cultural de la emulación del mundo Clásico.
Las espadas de cortar y rasgar del renacimiento, parecidas a las antiguas espadas pero mejor balanceadas para un mejor corte.
Las espadas ligeras para duelo como la daga y la espada pequeña, aún vigentes hoy en día.
Espada corta Japonesa o wakizashi.
La Ida de la tribu Yoruba del oeste de África. También usada como espada a dos manos.
La cimitarra Árabe, similar al shamshir Persa.
El kris del este de la India, con una hoja de doble filo.

Espadas a dos manos
Katana del s. XVI o XVII, con su saya.
Espada japonesa samurai, Tachi y Kodachi
Espada larga y espada bastarda del medioevo y el renacimiento.
Doppelhänder o Zweihänder del s.XVI (En alemán espada de doble mano o a dos manos).
La espada China anticaballería, Zhanmadao de la Dinastía Song.
Espada de la Escocia de las Tierras Altas, Claymore (o Claidheamh mór-gáidhlig, gran espada) en uso hasta el s. XVII.

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espadas de oro


Sable


sable de caballeria

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Sable de abordaje de la marina francesa

Nota de edición: El sable es el término genérico por excelencia para designar a las armas de filo curvadas desde los primeros milenios antes de nuestra era. El localizar el Sable como "arma de caballería napoleónico" es demasiado anacrónico. Véase Categoría:también otros "sables": Dao, Alfanje, Bracamarte, Katana, Cimitarra, Talwar, Saif, Yatagán, etc..

El sable es una espada curva y de un solo filo, pensada para cortar, habitualmente usada en caballería y por oficiales en el siglo XIX e incluso XX. Tradicionalmente este carácter curvo de la hoja diferencia al sable de la espada.


Esta arma blanca es de tajo y surgió por la necesidad de velocidad en combate. Esta se logra al cortar y no dejar incrustada la hoja del arma en el cuerpo del adversario (al contrario de la mayoría de las espadas de una mano que son de estocada).

Sable de abordaje de la marina francesa

La curvatura que esta ubicada generalmente desde la punta hasta la mitad del sable genera un tajo profundo.

La curvatura del sable, en teoría, pretende conseguir que un hombre a caballo, al descargar el brazo con esta arma dibuje un amplio círculo sobre el infante consiguiendo que en el punto de corte el sable siempre sea tangente. Por esta razón no se hinca, corta, aumentando la herida sin quedarse clavado. Por esta causa, los sables pensados para caballería, tienen una gran curvatura, son casi circulares. Los pensados para infantería tienen una curvatura menor, pues debe concederse importancia a la función defensiva, mantener alejado al enemigo y parar sus golpes.

Bajo estas consideraciones, la tradicional Katana japonesa es técnicamente un tipo de sable, y no una espada.

katana


Diagrama de una katana indicando todos sus componentes y su ubicación.

La katana es un sable japonés (daitō), aunque en Japón esta palabra es usada genéricamente para englobar a todos los sables. "Katana" es el kunyomi (lectura japonesa) del kanji 刀; el onyomi (lectura china) es "tō" (pronunciado /to:/).

Se refiere a un tipo particular de sable de filo único, curvado, tradicionalmente utilizado por los samuráis. Su tamaño más frecuente ronda el metro de longitud y el kilo de peso.

El tipo de Katana más difundido en la actualidad es el conocido como "Oda Nobunaga", en alusión al shogún creador de dicho modelo, de hoja curva y alrededor de un metro de longitud total.Tabla de contenidos [ocultar]


Origen

El origen de la katana japonesa se remonta a cuando los chinos de la dinastía Song introdujeron en el país una espada llamada "El destripador de caballos" (斩马刀), nombre dado ya que era un arma utilizada en combate contra la caballería pensada para destripar el vientre o los cuartos delanteros del caballo. Esta espada más adelante conocida como sable simple evolucionó hasta la actual katana Japonesa.

Características


Debido al carácter curvo de su hoja y a su único filo, la katana debe ser considerada un sable, antes que una espada. Como tal, está fundamentalmente orientada al corte más que a la estocada. Su curvatura surge de la necesidad de obtener un corte eficaz cuando se maneja desde la montura del caballo; la hoja recta tiende a "empotrarse" en el momento del corte, mientras que la curva obtiene siempre un corte tangencial a la trayectoria del arma y con ello evita que la katana se quede bloqueada.

La katana es utilizada principalmente para cortar y es frecuentemente considerada una "guillotina de mano". Se la desenvaina llevando el filo hacia arriba y se la puede blandir con una o dos manos (siendo esta última modalidad la tradicional).

Aunque el arte del manejo del sable japonés según su propósito original ha quedado en la actualidad casi obsoleto, el kenjutsu ("Técnicas de Sable") dio origen a un gendai budō - un arte marcial moderno. Mientras que la esencia de su manejo persiste en el iaidō (antiguamente iai jutsu), que es el arte de "desenvainar cortando" y kendō ("Vía del Sable") que es el arte de esgrimir una espada de bambú conocida como shinai utilizando como protección una máscara (Men) y una armadura (bogu). Las escuelas originales del kenjutsu koryū aún existen y son practicadas, como Niten Ichi Ryu, (Kashima Shintō Ryū, Kashima Shin Ryū, Katori Shintō Ryū).


Anatomía

Diagrama de una katana indicando todos sus componentes y su ubicación.
Hamon: línea diferencial del temple de la hoja. Por ejemplo ondulada en el estilo Notare.
Hi: Surco longitudinal en la hoja, utilizado para aligerar la pieza. Otra de sus funciones es absorber y repartir la tensión de los golpes, evitando el deterioro o la torsión de la hoja.
Iori-Muné: tipo de nervio de la hoja sin rebaje.
Kissaki: punta.
Mei: firma del armero, normalmente en el Nakago.
Mekugis: pasadores que sujetan la Tsuka (mango) al Nakago (espiga), solían ser de madera de bambú.
Mekugi-Ana: agujeros para los pasadores.
Menuki: aplicaciones metálicas ornamentales en los laterales del mango.
Moto-Haba: ancho de la hoja.
Moto-Kasane: espesor de la hoja en el Habaki.
Mune: contrafilo.
Nagasa: longitud.
Nakago: espiga, parte de la hoja que entra en la empuñadura.
Niké: rebaje del nervio.
Saki-Haba: anchura de la hoja al comienzo del Kissaki.
Samé: forro de la Tsuka. Solía ser de piel de tiburón o raya para evitar el deslizamiento del Tsuka-Ito.
Sori: curvatura.
Sugata: tipo de hoja.
Tsuba: guarda, rodela. Solía decorarse con motivos naturales.
Tsuka: mango.
Tsuka-Ito: encordadura del mango.
Yokote: línea que separa la punta del resto de la hoja.

Elaboración y tratamiento
Hojas de Katanas

Las espadas japonesas y otras armas cortantes eran fabricadas mediante un elaborado método de calentamiento reiterado, plegando y uniendo el metal. Esta práctica se originó debida al uso de metales altamente impuros.

La curvatura distintiva de la katana se debe, en parte, al trato diferencial durante el calentamiento al que es sometida. Al contrario de gran parte de las espadas producidas en otros lugares, los herreros japoneses no endurecen el sable completo, solamente el lado que posee filo. El proceso de endurecimiento hace que la punta del sable se contraiga menos que el acero sin tratar cuando se enfría, algo que ayuda al herrero para establecer la curvatura del sable. La combinación de un lado duro y un lado blando de la katana y de otros sables japoneses es la causa de su resistencia a pesar de retener un buen filo cortante.

Para ayudar al manejo de la katana, existe un tipo de arma llamada bokken, en forma de katana, pero de madera, cuya aplicación sirve para perfeccionar el movimiento de la katana sin ningún tipo de peligro y así combatir en entrenamientos.

Proceso de elaboración

Muestra enseñando la evolución de la katana.

El acero usado hoy en día para la creación de katanas modokis comerciales de bajo precio es el AISI 1050, ya que es el más fácil de trabajar y en el que se consigue una dureza óptima. Los antiguos japoneses hacían ellos mismos el acero, en un proceso muy lento en el que cocían en un horno cerrado distintas capas de hierro, carbón y material orgánico durante más de un mes.

Gracias a la tecnología actual, los hornos se calientan muy rápido y de manera uniforme, pero antiguamente el simple hecho de elevar la temperatura de un horno hasta los 900 grados Celsius que necesita el acero para formarse, requería un mes entero de alimentación continua con carbón.

El acero que se utilizaba (y se sigue utilizando) es el tamahagane, el cual se rompe y con los fragmentos se forma un ladrillo rectangular, que se envuelve en papel de arroz y arcilla líquida para evitar la oxidación una vez se comience a calentar. Cuando se alcanza la temperatura de caldeo se golpea para que se una y forme un ladrillo unido.

El ladrillo es vuelto a calentar y se golpea con el martillo (durante éste proceso y el anterior, el herrero que sujeta el bloque golpea con un martillo y es ayudado por uno o dos ayudantes que usan grandes mazas con dos manos), haciéndolo más fino y alargado. Cuando ha alcanzado el doble de su longitud original se realiza una incisión justo en el medio y se dobla sobre sí mismo hasta obtener exactamente el mismo ladrillo original, pero con dos capas de acero entre sí.

Este método de doblar el acero sobre sí mismo se repite de 8 a 12 veces, obteniendo un ladrillo de acero de la misma longitud del original, pero con una cantidad de capas de acero de entre 256 y 4096, unidas entre sí.

Éste es el método que diferencia la forja de las katanas con respecto al de las espadas europeas. A pesar de la creencia común, este proceso no mejora las cualidades mecánicas del acero, pero sí tiene varias ventajas, sobre todo respecto al acero antiguo, mucho más impuro y carbonatado que el actual (un exceso de carbón endurece el acero, pero lo fragiliza como si fuera cristal). Luego se eliminan las impurezas de carbón, las burbujas de aire y el exceso de carbono; y se reparte el carbono homogéneamente por toda la hoja, eliminando los puntos débiles.

En contra de la creencia popular, a más veces se doble el acero, no se obtiene uno mejor, de hecho a partir de las 12 capas la estructura del acero se debilita. Un acero doblado 20 veces es prácticamente inusable en combate. Durante este lento y laborioso proceso el acero se enfría rápidamente, de modo que debe ser metido en el horno continuamente para recuperar el punto de fusión y poder unir las dos partes, perdiéndose carbono cada vez que se alcanza esta temperatura.

Así pues, el ladrillo que se consigue tiene una cantidad muy baja de carbono (menos de un 0,5%) gracias a este doblaje. Este acero es bastante flexible, lo cual sirve para absorber golpes y aumentar la durabilidad en combate, pero es posible que no sea lo suficientemente duro para obtener un buen filo. El filo de una katana debe ser muy duro, de modo que se recurre a la segunda característica de éstas: utilizar dos aceros para la misma hoja.

Filo y punta de una katana.



Para crear el filo, se utiliza un segundo ladrillo con menor cantidad de doblajes en su proceso (de 4 a 5 veces). De este modo se obtiene un acero más carbonatado, que lo hace extremadamente duro, aunque más frágil.

El segundo ladrillo se corta en trozos que puedan rodear completamente al primer ladrillo. Se mete el conjunto en el horno y se lo golpea sucesivamente hasta llevarlo a la longitud que se desee (la normal es de unos 80 cm.).

Para darle la típica forma de una hoja de katana, se golpea el rectángulo hasta obtener la anchura necesaria en el lomo (que depende del tipo de hoja), y después se golpea la parte del filo hasta hacerlo extremadamente fino (de unos pocos milímetros), de modo que pueda cortar. También se le hace la forma del kisakki (punta) y la del nakago (la parte que se inserta en la empuñadura).



Tras un proceso de desbaste con piedras de afilar de diferentes granos con el que se da la forma a la hoja, se procede a templarla. El temple consiste en elevar la temperatura de la hoja hasta el punto de austenización para después introducirla en agua fría de modo que se enfríe rápidamente. Este proceso le da al acero una dureza extrema. La explicación es que al elevar el acero a esa temperatura, toma una estructura totalmente nueva denominada austenita y al enfriarse bruscamente adquiere la estructura de martensita de gran dureza. Las impurezas de éste acero hacen que se pueda templar la hoja pasada de temperatura (a una temperatura mayor que la temperatura de austenización) formándose además un grano de acero grueso, esto no es posible en aceros modernos ya que se rompen por el enfriamiento tan brusco.

Para conseguir que el filo resulte extremadamente duro como para cortar sin que se desgaste fácilmente, al tiempo que el lomo sea más flexible para resistir los golpes que va a recibir, entra en juego otra de las características de la katana: el templado diferenciado.

Lo que se hace es cubrir el lomo con una capa gruesa de arcilla, (esta arcilla para el templado tiene una composición que cambia según el forjador, y además de la arcilla se añade arena, limaduras de hierro, ceniza, etc.), y dejar el filo con una fina capa que además lleva en su composición polvo de carbón. Se calienta todo en el horno y luego se templa introduciéndolo en agua fría. El lomo, cubierto con más arcilla, se enfría mucho más lentamente que el filo, con lo cual se consigue un temple duro para el filo y otro más blando para el lomo. Además se presencia un efecto elemental: el acero que más rápidamente se endurece, "estira" al más blando, dándole a la hoja su tan característico sori (curvatura).

Tsuba de una katana.

El hamon, o línea de templado, tan característica en las katanas, no es sino la zona de separación entre las distintas zonas de templado. Como la arcilla se coloca manualmente, el hamon de cada katana es completamente único.

Ya sólo resta el lento y delicado proceso de pulido final. Es lento porque se va pasando la hoja por sucesivas piedras cada vez más finas, requiriendo horas de trabajo por cada centímetro de la hoja, y delicado porque un pulido inexperto puede arruinar su simetría. En este punto se practica el mekugi-ana (agujero del nakago) donde se insertará el tope que lo mantendrá fijo en la empuñadura.

Tsuka de una katana.



La creación completa de la hoja suele durar más de un mes, pero las mejores katanas pueden tardar hasta un año en ser fabricadas completamente. La hoja es sólo el primer paso.

Primero, se tiene que fabricar la tsuba (guarda de la hoja). Su construcción se realizaba en cobre, hierro u otros metales, con grabados, dibujos, incisiones, incrustaciones... Cuando la katana estaba enfundada, la tsuba era la parte visible de la misma, y la que indicaba el estatus o el carácter de su dueño, de modo que nuevamente se trata de un proceso delicado.

Después se talla la tsuka o empuñadura. Ésta normalmente está hecha de madera de roble recubierta de same (piel de raya), para mejorar la colocación del ito (tiras de algodón, cuero o seda) que se trenzan sobre la empuñadura aumentando el agarre y comodidad, además de darle su típico aspecto. Para facilitar el trenzado se usaban unas cuñas de papel llamadas hishigamis en cada pliegue del ito.

También deben realizarse en metal el fushi y la kashira que están decorados normalmente siguiendo los mismos diseños y a juego también con la tsuba y los [menukis], éstas piezas se colocan cada una a un extremo de la tsuka para evitar una posible apertura de las dos partes que la forman, ya que se pegan con pegamento de arroz solamente. Además por la kashira pasa el ito hacia el lado opuesto para formar el último nudo allí, y así sujetando además la pieza con firmeza.

Los menukis son unos amuletos realizados en metal que pueden tener toda clases de formas, se colocan en la tsuka sujetos por el ito de forma que queden en el contacto con los dedos, porque se creía que estos daban suerte, y eran en muchas ocasiones un gran tesoro familiar.

La hoja se inserta en su interior y se fija mediante un tope de metal o de bambú al mekugi-ana.

Katana con su saya.



La saya (funda) se fabrica normalmente de madera de magnolia lacada. La saya también puede decorarse con tiras de rotten (semejante al mimbre) o con piezas de same. Tiene incorporada una tira de 1,8 o 2 metros de algodón o cuero llamado "sageo", que se ata al cinturón (obi) del Hakama y que también puede ser usada como cuerda auxiliar para sujetar cosas o para apresar a un enemigo. La boca de la saya, denominada "Koi-Guchi" suele llevar un refuerzo de cuerno de búfalo para evitar el desgaste por rozamiento con la hoja.

Mitos

Hay muchos mitos alrededor de las espadas japonesas, el más conocido es que se pliegan un inmenso número de veces, obteniendo propiedades mágicas. Nótese que con cada pliegue se duplica el número de capas de la katana, siendo ésta cantidad igual a 2 elevado al número de pliegues realizados.

Mantenimiento

La katana debe mantenerse limpia y lubricada para prevenir que el acero se altere o quiebre. Tanto el sudor como el polvo o la sangre afectan la hoja; por eso debe hacerse un mantenimiento periódico. Actualmente se consiguen en el mercado los elementos necesarios para conformar el Kit de limpieza, los cuales deben o pueden contener:
Martillo de metal sólido, denominado Mekugi.
Aceite vegetal lubricante Koji.
Papel de arroz, Harai Gami.
Bola de polvo no abrasivo, conocido como Uchiko.
Paño suave para mantenimiento y un envase de plástico para guardarlo, conocido como Erufu.

Algunos kit traen un pequeño envase de plástico para resguardar papel de arroz con aceite. Estos elementos deben guardarse juntos y algunos kits vienen en una caja de madera labrada o sencilla pero con escrituras en kanji alusivas a las artes de guerra.



Mandoble




Definición

RAE. Diccionario Académico de 1956 (Primera aparición de mandoble como sinónimo de espada grande).
Mandoble. (De man, mano, y doble.) Cuchillada o golpe grande que se da esgrimiendo el arma con ambas manos.

El mandoble, para referirse a una espada grande, aparece en la literatura a mediados del siglo XIX como voz coloquial (De la gente de calle). Con anterioridad el castellano usaba el término montante para las espadas largas usadas con ambas manos, y mandoble para un tipo de golpe de cualquier arma blandida a dos manos e incluso como sinónimo de bofetada. Por ello hay que emplear siempre el término montante para definir los común y modernamente llamados mandobles.


El mandoble en la destreza española de espada ropera es un golpe dado izquierda a derecha y descendiendo, similar a un estramazón, pero inclinado hacia la horizontalidad y efectuando previamente un movimiento de muñeca de atrás hacia adelante, y partiendo de una guardia que apunta al enemigo generalmente. Este golpe era muy típicamente español y si bien no era mortal, era un tajo muy desagradable y desconcertante por estar dirigido a la cara.

El Mandoble renacentista

Definición:

Si bien a muchas espadas de mano y media se las ha llamado mandobles, como también se les ha atribuido demás nombres genéricos (espada larga, montante, espada bastarda, espadón), parece ser que hubo un tipo de espada de este tipo, de grandes dimensiones, surgida en europa por el sXV y que fue conocido con el nombre de mandoble. Sin embargo, dada la ambigüedad de términos para referirse a las armas y su uso profuso y nada metódico a lo largo de la historia, y ya que los diccionarios actuales no reparan en estos detalles, no nos atrevemos a afirmar que sea la única acepción válida para el vocablo, aunque si sentara precedente serviría para aclarar algo de terminología.

Nota de edición: Si se entiende el vocablo 'mandoble' en su sentido más amplio, cualquier espada de empuñadura y uso a mano y media lo sería. En tal caso los orígenes de estas habría que buscarlo en el montante.


Orígenes

Su origen bajomedieval parte de los primitivos sax nórdicos, cuya evolución desembocó finalmente en estas espadas, tras pasar por diversos modelos, cuya fabricación en un principo consistía en dar magnitud a espadas de marca, sin aderezos ni gaurnición siquiera, únicamente otorgando masa y consistencia a la estructura. Se popularizó el uso de estas armas entre los pueblos germánicos, suiza y las regiones escandinavas.


El Mandoble renacentista

El antecedente del mandoble renacentista es la claymore escocesa utilizada para machacar infantes y derribar jinetes, luego de haber sufrido algunas variaciones para adaptarla a los nuevos fines impuestos por los nuevos medios bélicos.

El Mandoble es una espada de gran peso, de hasta 4 kg, y grandes dimensiones (de 2 a 2'5 metros de largo), que debe ser manejada con ambas manos para hacerlo con velocidad. Es un arma de los siglos XV y XVI empleada en combate a pie, pensada para atacar eficazmente las armaduras de placas y cotas de malla, provocando en ocasiones fracturas o hematomas graves sin necesidad de perforar la armadura. Sin embargo, su objetivo principal consistía en romper las filas de piqueros acorazados para permitir una ofensiva mayor, como las cargas de caballería.

La empuñadura de los mandobles media aproximadamente una quinta o cuarta parte del total del arma, estaban dotados de guardia de largos gavilanes en cruz y solían estar rematadas por un pomo esférico o redondo, con lo que la muñeca izquierda podía rotar encima, lo cual permitía asestar rápidos golpes y estocadas a una distancia más que respetable. Estas espadas se podían esgrimir también con una mano en la empuñadura y otra sobre el primer tercio, que no tenía filo, de forma que permitía un manejo correcto a corta distancia. Con el fin de potenciar este posible uso, o minimizar sus contrapartidas, se solían dotar también de púas en el inicio del filo, a modo de falsaguarda, para mejorar el agarre, evitar que la mano se deslizara hasta el filo y para prevenir que fuera la espada del adversario la que se deslizara por el filo hasta alcanzarle la mano.

Algunos, como el que se muestra en la imagen enlazada, tenían la hoja serpenteante, aparentemente para potenciar la capacidad de corte-tajo, debido a su peso y al impedir que ésta se deslizara libremente, frenado por la forma de S de la hoja, si bien es probable que se trate de una simple concesión al arte.


El ocaso del mandoble

Con la proliferación de las primeras armas de fuego la manera de hacer la guerra cambió drásticamente: los fusiles con bayoneta suplantaron a las picas y se hizo preferible mayor movilidad antes que más armadura, pues ya no era protección eficiente contra las armas de fuego, con lo que el papel del mandoble se hizo innecesario. Probablemente la práctica desaparición de este tipo de armas de los campos de batalla coincidiera con la difusión del término mandoble como nombre genérico para espadas a dos manos.




Machete



Un machete es un cuchillo grande pero más corto que una espada. Comúnmente mide menos de 60 cm y tiene un sólo filo. Se utiliza para segar la hierba, cortar la caña de azúcar, podar plantas y abrirse paso en la selva.

Generalmente, el filo es muy agudo en el tercio de cuchilla más cercano a la punta. La punta del machete sobresale ligeramente por arriba del resto de la cuchilla. El frente del machete es curvo.

También existe otro tipo de machete cuyo frente es puntiagudo y se afila el tercio final de la cuchilla por ambas orillas. Especialmente usado para cortar maleza y segar hierba.

Variantes del machete
El bolo filipino es una herramienta muy similar, pero su hoja se ensancha al llegar a la punta, para hacerlo más pesado en el extremo para cortar. Se usó como arma durante la Revolución filipina contra los españoles, y posteriormente fue el arma representativa de las guerrillas en la guerra filipino-americana.
El golok indonesio, con hoja más corta y gruesa y una empuñadura básica (más efectivo en vegetación arbolada).
El kukri nepalés es una hoja curva que se usa a menudo para tareas similares.
El panga (swahili) es una variante con una hoja más ancha, que se utiliza en África oriental.
El parang malasio, de hoja corta y ancha (para cortar vegetación).
El charapo Andes Venezolanos, de hoja ancha y curva (para todo tipo de trabajos).
La rula Andes Venezolanos y Colombianos, más ligero y flexible, se usa en la zona colombiana.
La cuma Salvadoreña, corta, rígida y bastante curva, se usa en jardinería
la guaparra mexicana,mas larga y delgada con la punta en cuspide. constituye un adorno en las sillas de montar.
El Cuchillo gaucho (o facón gaucho), originario de las pampas argentinas.


Cimitarra


Cimitarra del siglo XVII, proveniente de la India.

La voz cimitarra parece venir de la derivación italiana "scimitarra" del shamsir persa, y sirve en occidente para referirse a cualquier arma (sable) curvo musulmán u oriental. Por ello dentro del término cimitarra, -que en sí mismo no es un arma concreta-, entrarían las siguientes armas:
Shamsir: Si es de origen persa.
Kiliç: Si es de origen otomano.
Saif: Si es de origen árabe.
Talwar: Si es de origen indio.
Nimcha: Si es de origen magrebí.

Etc...

Por tanto, al ser armas que se diferencian clara o escasamente unas de otras, pero que a la postre difieren, el término cimitarra es una voz genérica para todas ellas.


Entrada antigua

La cimitarra es un arma refinada, fina y ligera. Es decididamente cortante, con un solo filo y una empuñadura protectora. Su origen lo solemos hallar en Persia, si bien fue utilizada también en la India durante los siglos XIII y XIV. Sin duda, su larga y curvada hoja estaba diseñada para barrer con estocadas a los enemigos, así como para acuchillar profundamente. La particularidad de que sea curva sirve para que al atacar a caballo la hoja no se incruste en el oponente. Al ser curva lo que se logra es que la hoja corte pero siga su trayectoria.

Los árabes prefirieron la cimitarra a la espada recta y el solo hecho de evocar su nombre nos transporta de inmediato al recuerdo de esas luchas entre templarios y sarracenos pero también solemos asociarla a fascinantes personajes como Sandokán o Simbad el marino, los cuales, con su asombroso manejo de esta arma, conseguían el respeto de sus adversarios.

Pero otro gran personaje que está indisolublemente unido a esta arma fue Saladino, sultán de Egipto, Siria, Arabia y Mesopotamia, durante la Tercera Cruzada que tuvo lugar entre 1187 y 1192. Y grandes son las proezas que se narran de él:


“Fueron estos sabios quienes narraron al rey Abdalmalek ben-Merwan que, cuando Ricardo Corazón de León se encontró en las cruzadas con el gran, el inmenso Saladino, el rey cristiano creyó necesario ensalzar las virtudes de su espada.
Para demostrar la fuerza de su pesadísimo mandoble, cortó una barra de hierro.
En respuesta, Saladino tomó un cojín de seda y lo partió en dos con su cimitarra sin la sombra de un esfuerzo, al grado de que el cojín pareció abrirse por sí mismo.
Los cruzados no podían creer a sus ojos y sospecharon que se trataba de un truco. Saladino entonces lanzó un velo al aire y con su arma lo desgarró.
Era ésta una lámina curva y delgada que brillaba no como las espadas de los francos sino con un color azulado marcado por una miríada de líneas curvas distribuidas al azar.
Los europeos comprobaron entonces que éstas eran, precisamente, las características, ¡oh gran señor!, de todas las láminas usadas en el Islam en tiempos de Saladino."


"Nota de edición: Del mismo modo que la espada era el espíritu de la caballería y del ser caballero en occidente, en oriente la cimitarra era el arma bendita del Islam, puesto que era el arma de Alá. Así pues, la cimitarra no es que fuera la única arma de las tropas musulmanas u orientales, sino que era un símbolo. De hecho las famosas Jinetas ibéricas de la Conquista eran de hojas de doble filo recto"


Las hojas, insistían los sabios alrededor del rey Abdalmalek ben-Merwan, eran excepcionalmente fuertes si se las doblaba, también eran lo suficientemente duras como para conservar el filo, es decir, que podían absorber los golpes en el combate sin romperse. Sus virtudes mecánicas, así como sus preciosas marcas onduladas en la superficie, se debían al material con que estaban hechas: el acero de Damasco.

Así, en tiempos de los cruzados, las espadas de Damasco se convirtieron en legendarias. Durante siglos fueron fascinación y frustración de los herreros de parte de Europa occidental que trataron en vano de reproducirlas. Nunca creyeron que tanto su fuerza como su belleza provenían del alto contenido en carbono, que en espadas de Damasco estaba entre 1,5 y 2,0 por ciento. Así, al añadirle carbono al hierro reducido, el resultado era el de un material más duro.

El acero, porque eso es el hierro con carbono, se preparaba en la India, donde se le llamaba pasta. Se vendía en forma de lingotes o de redondeles del tamaño de una medalla grande. Se cree que las mejores hojas se forjaron en Persia a partir de esas pastas, para hacer también escudos o armaduras. Aunque el acero de Damasco se conocía en todo el Islam, también se conocía en la Rusia medieval, donde se le llamaba bulat y en España (que fueron traídos por los moros) donde se hicieron famosas las espadas forjadas en las acerías de Toledo..
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