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Así razona un conspiranoico

Las personas más propensas a la desconfianza y la paranoia son capaces de aceptar al mismo tiempo creencias completamente contradictorias, como que Bin Laden sigue vivo o que murió mucho antes del asalto



La desconfianza, la paranoia y el sentimiento de que quienes ostentan el poder político y económico se pasan la vida maquinando conspiraciones para ocultar sus auténticas acciones y engañarnos son bien conocidos a lo largo de la historia. Por ejemplo, no son pocos los que creen que la NASA nunca llegó a la Luna o que Osama bin Laden sigue vivo en algún lugar. Para algunos, la atracción que pueden ejercer las teorías de la conspiración es tan fuerte que les lleva a aceptar creencias completamente contradictorias, de acuerdo a un estudio que aparece publicado en Social Psychological and Personality Science. (Pincha aquí para leer el estudio completo).

Aquellos que creen y promueven estas teorías de la conspiración consideran que las autoridades intentan engañarnos. La convicción de que el «relato oficial» es falso puede llevar a la gente a creer en varias teorías alternativas, aunque estas sean contradictorias entre sí. «Cualquier teoría de la conspiración que mantenga una oposición a la versión oficial, ganará cierto grado de aceptación para aquellos que tienen una visión global conspiracionista», afirma los autores del estudio, Michael Wood, Karen Douglas y Robbie Sutton, de la Universidad de Kent.

Para ver si las visiones conspirativas eran lo bastante fuertes como para llevar a este tipo de inconsistencias, los investigadores preguntaron a 137 estudiantes universitarios sobre la muerte de la Princesa Diana. Los que pensaban que Diana fue «asesinada por parte de los servicios de inteligencia» también eran más proclives a pensar que la princesa «fingió su propia muerte para retirarse a una vida de aislamiento». Por supuesto, Diana no puede estar viva y muerta al mismo tiempo, al menos no en el mundo físico que conocemos.

Bin Laden está vivo

os investigadores querían saber si las creencias contradictorias estaban motivadas por el recelo ante las autoridades, por lo que preguntaron a 102 estudiantes universitarios sobre la muerte de Osama Bin Laden. Los que pensaban que «cuando tuvo lugar el asalto, Osama ya estaba muerto», eran significativamente más propensos a pensar también que «Osama está aún vivo». Dado que Bin Laden no es el gato de Schrödinger, debe estar vivo o muerto. Los investigadores encontraron que la creencia de que «las acciones de la administración Obama indican que ocultan alguna información importante o dañina sobre la incursión» era la responsable de la conexión entre las dos teorías de la conspiración. En definitiva, la creencia en las conspiraciones es tan potente que llevará a creer en ideas completamente inconsistentes.

“Para los teóricos de la conspiración, aquellos que están en el poder son vistos como falsos -incluso malévolos- y por tanto, cualquier explicación oficial está en desventaja, y cualquier explicación alternativa es más creíble», aseguran los autores. No es sorprendente que el miedo, la desconfianza e incluso la paranoia puedan llevar a un pensamiento confuso; cuando se llega a la desconfianza, es fácil abandonar el razonamiento más básico. Por eso, creer que Osama Bin Laden aún está vivo no es obstáculo para creer que lleva muerto desde hace años.
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