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Balón de fútbol indestructible para niños en zonas desbastad


El increíble balón de fútbol que es prácticamente indestructible


Foto de noviembre de 2013 suministrada por One World Futbol Project, en el que una niña aparece con uno de los balones de fútbol indestructibles que distribuye la organización en Mianmar.

Esta podría ser una escena cotidiana en cualquiera de nuestros vecindarios: un balón que rebota de los pies a las rodillas y cabezas de un grupo de niños jugando al fútbol en la calle o algún patio trasero. Ahora intente imaginar este divertimento en zonas de guerra: un entorno mutilado con alambre de púas, vidrios rotos y arbustos espinosos donde ese mismo balón tiene una vida útil de alrededor de una hora.
Fue esta revelación la que motivó al exletrista y chef de cocina Tim Jahnigen al ver una noticia sobre Darfur, donde los chicos jugaban con un balón hecho a retazos de basura, en el 2006. En ese momento reconoció la necesidad de una pelota que pudiera resistir las condiciones más adversas.



link: https://www.youtube.com/watch?v=gtRIRb--2hE



Tim le comentó su idea a un célebre amigo de sus tiempos en el negocio de la música, Sting, quien lo impulsó a poner en marcha la iniciativa y le proveyó la financiación y el apoyo inicial.
Cuatro años más tarde él y su esposa Lisa Tarver lanzaron el proyecto One World Futbol, una organización que aspira a fomentar el poder curativo del juego con la producción de balones casi indestructibles para las comunidades más desfavorecidas. Confeccionadas con un tipo de plástico más ligero y flexible que la goma, One World Futbol no necesita aire y nunca se desinfla, incluso si se pincha.
Lo más llamativo de One World Futbol es su potencial para sanar. Lisa señala que las investigaciones muestran una y otra vez que el juego es una de las pocas formas de actividad o terapia que de hecho ayudan a la gente a recuperarse de situaciones traumáticas. "Así que cuando los niños están en campamentos de refugiados o se recuperan de desastres naturales la oportunidad para de jugar es vital para el restablecimiento de la comunidad", explica.
El proyecto opera con un modelo de "compra uno, dona uno", similar al de otras empresas que apoyan causas sociales como los zapatos Toms y Warby Parker. Los compradores pueden adquirir dos balones por 39.95 dólares, lo que cubre uno para ellos y otro para regalar a una comunidad necesitada.
Hasta la fecha la organización ha suministrado más de 850,000 unidades, pero la distribución no está exenta de desafíos. Como no se desinflan, las pelotas son significativamente más costosas y difíciles de transportar que las tradicionales. Y sigue abierta la interrogante de cómo algo tan duradero puede ser comercialmente viable. ¡Hay poca necesidad de comprar otro!
Aún así existe mucha esperanza en algo tan simple como un balón. Independientemente de la geografía los niños son niños y el entusiasmo de jugar un partido de fútbol con amigos es algo universal, desde Detroit hasta Darfur, Miami o Malawi.