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Bendita ayuda

La infertilidad afecta al 15% de la población mundial y al menos un nacimiento por día se produce gracias a alguna técnica de fertilización. Clarín.com habló con especialistas sobre el presente y el futuro de esta práctica.



ICSI. Es un procedimiento que consiste en la inyección de un espermatozoide dentro del óvulo utilizando una aguja de vidrio. (Foto: Proar)

Hace 30 años ( ver Nota I ) nacía el primer bebé de probeta. Hoy, en un mundo en donde la infertilidad afecta a alrededor del 15% de la población, al menos un nacimiento por día se produce gracias a alguna técnica de fertilización. "Sólo el 20 % de las parejas jóvenes con una vida sexual activa logran concebir un bebé en el plazo de un año. Al cabo de este lapso, si no se logra el embarazo, se piensa en algún problema de infertilidad", explica Alicia Gallo, quien está a cargo del laboratorio de Fecundación In Vitro (FIV) de Fecunditas , a Clarín.com. Gallo dice que, al principio, a los consultorios sólo concurrían las mujeres "porque pensaban que el problema de infertilidad era de ellas y no del hombre. Luego se vio que también el hombre podía ser parte causante de la infertilidad en la pareja".
"En tres décadas, probablemente, la mentalidad ha cambiado porque los riesgos se han reducido", destacó Rubén G. Lipowicz, especialista en Tocoginecología y Medicina Reproductiva, Coordinador de Obstetricia del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (CEGyR) a Clarín.com. "Los cambios en las técnicas de reproducción se vieron envueltos en infinidad de cambios sociales que llevaron a la aceptación de esta ayuda a la naturaleza como un progreso más de la ciencia", sostuvo el especialista, al tiempo que explica que "la posibilidad de ofrecer una tasa de probabilidad de éxito más alta -desde un 20% inseminación hasta casi un 60% ovodonación- animó a muchas parejas a realizar estos tratamientos".

Lipowicz indicó que, en estos 30 años, se desarrollaron medicamentos que permitieron una mejor coordinación de los ciclos y la producción de múltiples óvulos para ser fertilizados. "Se tuvo mayor profesionalismo para monitorizar la estimulación de la ovulación, minimizando, de esta manera los riesgos de la hiperestimulación ovárica y se perfeccionaron las técnicas de obtención de óvulos", asegura. Y agrega: "Actualmente no se utiliza la vía laparoscópica de Steptoe (como en el caso del primer bebé de probeta), y se trabaja bajo control ecográfico incluso con anestesia local".


DÍA +3. Embriones en estadio de 8 células. (Imagen: Imfer.com)


Gallo cuenta que, en un principio, el único tratamiento que existía era la FIV, aunque la técnica era eficiente sólo en aquellos casos de factores femeninos o en los que el factor masculino no era demasiado serio. "Los pacientes con muy bajo recuento espermático (oligospermia) o muy escasa movilidad (astenospermia) debían resignarse, tal vez, a no poder ser padres", dice. La solución a esta situación llegó recién a principios de los '90: "Con la ayuda de un micromanipulador, y para favorecer la fecundación, se comenzó a inyectar espermatozoides en el espacio perivitelino, una metodología que se conoció con el nombre de SUZI", contó Roberto Coco, Director del Laboratorio Reprogenética de Fecunditas, a Clarín.com.
Según Coco, el error de un especialista belga, que al intentar introducir los espermatozoides en el espacio perivitelino , inyectó uno en el ovocito determinó el surgimiento de un nuevo procedimiento que se llamó ICSI . "Con esta técnica se pueden obtener excelentes tasas –en algunos grupos alcanza el 50%- con la transferencia de sólo dos embriones; y se reduce así el riesgo de un embarazo múltiple", afirma Lipowicz. Y aún aquellos que no poseen espermatozoides en su eyaculado "con la punción de epidídimo o la biopsia testicular y el ICSI tuvieron la chance, aunque menor, de lograr el embarazo", destacó Gallo.

Otro importante avance, indicó Lipowicz, fue que se mejoraron los medios de cultivo de laboratorio al punto de llevar a los embriones al estadio de blastocisto (embrión de 4 o 5 días de evolución) pudiendo seleccionar el mejor preembrión a transferir. "Es aceptable una tasa del 20% de embarazos dobles -10 veces más que en la población general- y 1% de triples. Mas allá de ese numero no se considera aceptable", aseveró el especialista del CEGyR. "De hecho, la tendencia mundial es la transferencia de un solo embrión en el estadio de blastocisto", agregó Gallo. Trascendental progreso se dio también en el campo de la criobiología que, con protocolos eficientes de congelación, permitió preservar células y tejidos a 196º por tiempo prolongado sin afectar su microestructura y funcionalidad. En 1984 nació el primer bebé gracias a esta técnica.


DÍA +5. Embrión totalmente expandido. Número aproximado de células: 70-90. (Imagen: Imfer.com)

A partir de la fertilización de un óvulo donado se pudo conseguir la gestación en mujeres que, por motivos fisiológicos o patológicos, no pueden producir sus propios óvulos. "Y se pudieron realizar tratamientos de subrogación (alquiler de vientre) en aquellas mujeres con problemas uterinos o congelar óvulos y espermatozoides de tal manera de preservar la fertilidad futura de pacientes que tengan que ser sometidos a procedimientos médicos que pongan en juego su capacidad reproductiva", explicó Lipowicz.

"El nacimiento de Louise Joy Brown fue para la medicina reproductiva tan importante como lo fue la penicilina en la medicina. Como todo hecho disruptivo originó serias resistencias, que todavía hoy se mantienen con discusiones en el campo de la bioética y la justicia ", comentó Carlos Carrere, uno de los fundadores de Procrearte , a Clarín.com. ¿Qué se espera para el futuro? "La terapia genética y el avance de la genómica para tratar a los embriones antes del nacimiento de las mutaciones genéticas", sostuvo Carrere.


PGD. Esta técnica -que consiste en extraer una célula de cada embrión obtenido por fertilización in vitro para analizar su contenido y permitir la selección de aquellos que no presenten anomalías genéticas- posibilita a los padres tener hijos sin mutaciones que predispongan a graves enfermedades. (Imagen: parkavefertility.com)


"Primero dudábamos si lo que hacíamos era correcto o si nos tomábamos atribuciones que no nos pertenecían. Hoy cada vez estoy más convencido que los pacientes confían en nuestra labor y que tenemos la obligación de reconocer a los embriones que pueden prosperar de los que no, en salud y normalidad. Podría sonar a eugenismo, pero este es el verdadero metier del embriólogo clínico, nueva especialidad que apareció con la FIV", afirmó Coco. Para Lipowicz "e stá en cada uno comportarse con criterios morales en cada uno de los órdenes que le compete". Por lo pronto, e n la Argentina no existe legislación que regule el uso de las técnicas de reproducción asistida.


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Primera Parte
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