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Boca, en rojo

Por Juan Pablo Varsky
Para LA NACION



El 1° de junio de 2008, Jorge Amor Ameal estaba muy contento. Celebraba la victoria de Pedro Pompilio en las elecciones presidenciales en Boca. Desde ese día, él era el vice del club. Ya las finanzas no daban tantas alegrías. En el balance correspondiente al ejercicio 2006/2007, el pasivo oficial llegaba a los 71.001.489 pesos. En el siguiente, 2007/2008, el pasivo superó la barrera de los cien millones y se clavó en 109.775.018, con 55 centavos. De esta cifra, 83.049.826 correspondían al pasivo corriente, que son las obligaciones por cumplir en el plazo máximo de un año. Por eso, Boca necesita generar dinero inmediatamente. Si no vende futbolistas de aquí hasta junio, podría terminar el año con un déficit operativo anual de 50.000.000 de pesos.

El presupuesto 2007/2008 preveía gastos por $ 99.752.000, más un millón para "eventualidades". Sin embargo, Boca se cargó 186.000.000 durante ese ejercicio, casi el doble de lo estipulado. La renovación de contratos altos, como los de Ibarra y Palermo; las adquisiciones de Gracián, Paletta y Cáceres, y la operación Riquelme por 12.000.000 de euros, que Macri nunca consintió, forman parte del combo. A pesar de las preocupantes cifras, aquel balance pasó sin inconvenientes el filtro de la votación: 162 contra 23. Al mismo tiempo, se aprobó el presupuesto para el actual ciclo 2008/2009 que contemplaba deudas por pagar por 19.500.000 pesos. Pero esta cifra ya se ha triplicado.

El jueves 30 de octubre de 2008, falleció Pedro Pompilio de un paro cardíaco. Apenas cuatro meses después de las elecciones, Amor Ameal debió asumir la presidencia. Entre los dirigentes más importantes del club, se generó una interna abierta por el poder. Astuto, el nuevo presidente decidió jugar la carta Carlos Bianchi. Lo contrató como manager por tres temporadas con un salario anual de US$ 1.700.000 y le dio plenos poderes para manejar todo el fútbol del club. Macri también criticó esta decisión, por lo costosa. Con esta jugada, Ameal se sacó de encima a sus rivales políticos José Beraldi y Juan Carlos Crespi, de buen vínculo con el plantel y con la prensa. Apenas asumió, Bianchi les quitó lugares y atribuciones. La bronca de los desplazados puede escucharse a través de los periodistas que extrañan aquel acceso irrestricto a la información. Suena contradictorio con sus altos honorarios, pero Bianchi llegó para achicar gastos y generarle más ingresos al club. Hoy, Boca paga cerca de US$ 8.000.000 por año en los cinco contratos más altos: Riquelme, Palacio, Battaglia, Palermo e Ibarra. Ni siquiera el dinero que recibe por los derechos de TV (23.000.000 de pesos, sin dudas mucho menor al que debería percibir) le alcanza para cubrir esa cifra.

En junio, se concretará la depuración del plantel. Jugadores con experiencia y buen valor de mercado, como Morel Rodríguez, Vargas, Gracián, y juveniles consolidados, como Forlín, serán puestos en venta. Por Palacio ya no ofrecerán 20.000.000 de euros, pero aceptarían una propuesta por la mitad. Boca seguirá confiando en sus chicos, fruto de su exitosa política de fútbol amateur, y despachará a aquellos profesionales que obstaculicen su crecimiento. Para los consagrados que se queden, habrá un ajuste importante al que algunos dirigentes ya llaman "pesificación de contratos europeos". El manager se hará cargo de esta gestión. Las "paritarias" arrancan con Palermo e Ibarra, cuyos vínculos terminan en junio. Como DT, Bianchi siempre quiso que sus jugadores fueran los mejores remunerados. Hoy, del otro lado del mostrador, deberá sentarse a negociar con dos próceres de su glorioso ciclo como entrenador.

Hace unos días nada más, pidió en la AFA un préstamo cercano a los 20.000.000 de pesos para cubrir con liquidez deudas exigibles e inmediatas. Encima, Megatone, su sponsor en la camiseta, estaría muy cerca de presentarse en convocatoria de acreedores. Con sobreabundancia de delanteros (tiene seis muy buenos), el club estaba desesperado por vender a Viatri. La oferta del Lokomotiv de Moscú era tentadora, 5.000.000 de euros. Pero Lucas deberá quedarse en el país porque su causa por robo en una peluquería irá a juicio oral y público. Boca buscó otros caminos para conseguir y ahorrar dinero. Aumentó el valor de la cuota social, incrementó el precio de los abonos a palcos y plateas, alquiló el estadio para el recital de Elton John (el césped quedó pésimo), descuidó las instalaciones de la Bombonera, condicionó la continuidad del básquet profesional a la llegada de los patrocinadores, presionó a Newell´s para que pagara los resarcimientos por Belluschi y Garay, redujo el personal, armó una gira por Europa, acordó partidos en Nigeria y recortó gastos en los viajes.

El trayecto Buenos Aires-San Cristóbal para el partido contra Táchira en clase turista, con escalas en Lima, Bogotá y Cúcuta, fue demasiado para el plantel, acostumbrado al vuelo chárter. Riquelme dijo: "Fue una locura". Ayer estuvo en el banco frente a Independiente debido al cansancio acumulado entre el viaje y el partido. En Europa, Bianchi gestionó con Real Madrid la cancelación de una deuda por el pase de Gago, pero debió ceder la prioridad por cinco juveniles, ya que la dirigencia anterior no había respetado el derecho de preferencia por Banega. También decidió que José Malleo reemplazara a Andrés Lillini como coordinador del fútbol amateur porque es capaz, honesto y evitará la fuga de talentos. En los últimos años, Boca no logró retener a chicos, como Forestieri, Trejo y Nayar, hoy todos en Europa. También se fue Neri Cardozo a México. Al haber jugado un año y medio sin contrato en vigor, se consideró jugador libre. La cláusula del 20% sólo rige en la Argentina. Seguramente, la Justicia le dará la libertad de acción al arquero Mauricio Caranta. Boca pagará muy caro el error de Carlos Ischia de no dejarlo entrar en la concentración de Tandil. El DT tiene el derecho de no hacerlo jugar, pero no puede impedirle el acceso al entrenamiento con sus compañeros profesionales. Bianchi intentó convencerlo, pero no pudo. Ischia ya no es su ayudante de campo. El manager tiene la obligación de despejar las dudas sobre la participación de su hijo Mauro, representante de jugadores.

El caso Castaño generó una fuerte sospecha. El mediocampista de Tigre estuvo a punto de sumarse a Boca en enero y, en medio de la negociación, cambió de agente: de Gustavo Goñi? a Mauro Bianchi. El pase no se hizo, pero el propio Carlos le dejó la puerta abierta para junio. ¿Un jugador representado por Bianchi hijo podría llegar al club donde el manager es Bianchi padre? Cualquier operación de este tipo supondría un innegable conflicto de intereses que mancharía al club y a la familia. Mientras tanto, la interna de la barra brava entre Mauro Martín y el "Uruguayo" Richard Laluz Fernández es cada vez más feroz. En los últimos meses, Oscar Otazú, Darío Martínez y Marcelo Fernández, tres laderos de Martín, fueron detenidos por tenencia de armas. La inminente salida de Rafa Di Zeo de la cárcel de Ezeiza calentará aun más la pelea por un botín económico que incluye reventa de entradas, cuidado de autos, comercialización de camisetas, visitas con jugadores a las peñas y guías turísticas para los extranjeros que quieran conocer la "12", el llamado Adrenalina Tour. También está en marcha una investigación judicial por estafas en la venta de entradas con gente del club involucrada. Un panorama que Amor Ameal jamás podría haberse imaginado aquel ya lejano 1° de junio de 2008.

Colaboró: Matías Muzio

* Muchas ventas y un gran déficit financiero


A pesar de las ventas de Banega, Ledesma, Silvestre, Monzón, Ibáñez, Boselli, Maidana, Cata Díaz, Bertolo, de los préstamos de Leandro Díaz, Mondaini, Marino y Migliore (operaciones realizadas en los últimos veinte meses), hoy, Boca atraviesa un clamoroso déficit financiero. Directamente, no tiene plata.

FUENTE:

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1106868

COMENTARIO PERSONAL:


BOQUITA ES MAS QUE GANARLE A LOS VENEZOLANOS O PERDER CON INDEPTE.
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