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Bolivia será potencia mundial



Les cuento que tener a mi vera y conversar todos los días con la chola cochabambina que me informa sobre lo que sucede en Bolivia y el mundo, hace menos triste mi vida en medio de mis tinieblas, que a veces se iluminan un poco. Así sucedió cuando el fin de semana ella me informó acerca de la noticia de que los cárteles mexicanos se abastecen de cocaína boliviana.


Confirmando mi sospecha de que vamos en camino de convertirnos en una potencia mundial –pues proveemos de cocaína no solo a Brasil, sino también a México, las dos naciones más pobladas de América Latina–, me vino un sentimiento mezclado de vergüenza y ufanía que mi comadre decidió definirlo llevándome en mi motocicleta Harley Davidson al ‘naiclú’ Malena, donde podríamos alternar con nuestros amigos yatiris que ofician de asesores y brujos del canciller Choquehuanca y de otros ministros del presidente Evo.


Con mi generosidad de siempre invité a los yatiris una botella de champaña, que mi comadre se encargaría de pagar. Fue la cochabambina quien dijo a los yatiris que deseábamos hablar con ellos, pero a calzón quitado, lo que aceptamos todos, aunque solo fue de palabra, siendo yo el único que lo hizo de verdad, aunque volví a vestir tal prenda no por falso pudor, sino a causa del frío alteño.


Tuve que explicar a los yatiris, a mi comadre Macacha y a otras damas que honraban la mesa, que, desde hace muchos años, cuando alguien propone ‘hablar a calzón quitado’ yo lo hago de verdad porque no soy ningún hipócrita, como esa noche en la cual nos propusimos hablar de la cocaína que se produce en nuestro país.


De esa conversación pude sacar la conclusión de que vivimos en medio de un mar de cocaína, que no solo exportamos a Brasil y México, sino también a Chile y a Argentina, y que tal hecho nos convierte en una potencia continental, lo cual movió a mi generosa pariente espiritual a invitar dos botellas más de champaña, cuyas burbujas soltaron más aún las lenguas de los yatiris y de otros informantes. Esta apertura me comprobó una vez más que no hay mejor cosa que hablar siempre ‘a calzón quitado’; nos permite descubrir muchas verdades.


De esa manera supe que es una falacia decir que se lleva a cabo un plan para disminuir la superficie de tierras plantadas de coca, pues si antes eran 20.000 hectáreas las permitidas, ahora llegan a 30.000, donde se cultiva la ‘hoja sagrada’.

También anoté en mi memoria el hecho de que las transacciones más importantes (casas, departamentos y vehículos) se pagan con cocaína y que gracias a ese hecho hay una aparente bonanza en algunas ciudades y pueblos del país.

Así me enteré de tales noticias. Nadie se atrevió a decirme qué personajes gubernamentales están enterados de este hecho porque, como son ministros y altos jerarcas, no hablan nunca ‘a calzón quitado’.
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