Canales populares

Budismo: Reflexiones


Nacimiento y Muerte


1
Una buena práctica es preguntarse con toda sinceridad: "¿Por qué nací?" Hágase esta
pregunta durante la mañana, tarde y noche... todos los días.

2
Nuestro nacimiento y muerte son una sola cosa. No se puede tener uno sin el otro.
Resulta curioso observar cómo, frente a la muerte, las personas están tan llorosas y
tristes y frente al nacimiento tan felices y alegres. Es una falsa ilusión. Creo que si usted
realmente quiere llorar, sería mejor hacerlo cuando alguien nace. Llore al principio,
debido a que si no hubiese nacimiento no habría muerte. ¿Puede entender esto?

3
Uno creería que la gente podría apreciar cómo sería vivir en el vientre de una persona.
¡Qué incómodo debe ser! Sólo fíjese cuán duro es simplemente permanecer en una
choza sólo por un día. Cierra todas las puertas y ventanas y ya se está sofocando.
¿Cómo sería vivir en el vientre de una persona durante nueve meses? Y sin embargo
usted quiere aún meter la cabeza justo ahí, poner su cuello en la horca una vez más.

4
¿Por qué nacemos? Nacemos para no tener que nacer otra vez.

5
Cuando uno no comprende la muerte la vida puede ser muy confusa.



6
El Buda le enseñó a su discípulo Ananda a observar la impermanencia, a ver a la muerte
en cada respiración. Debemos conocer la muerte; debemos morir de modo que podamos
vivir. ¿Qué significa esto? Morir es llegar al final de nuestras dudas, de todas nuestras
preguntas, y sólo estar aquí con la realidad presente. Usted nunca puede morir mañana;
usted debe morir ahora. ¿Lo puede hacer? Si lo puede hacer, usted conocerá la paz de no
hacerse más preguntas.

7
La muerte está tan cerca como nuestra respiración.

8
Si usted se ha entrenado adecuadamente no se sentirá atemorizado cuando caiga
enfermo, ni alterado cuando alguien muere. Cuando vaya a hospitalizarse para un
tratamiento, determine en su mente que si usted mejora, eso está bien, y que si usted
muere, también está bien. Le garantizo que si los doctores me dijesen que tengo cáncer
y que me voy a morir en unos pocos meses, les recordaría: "Tengan cuidado, por que la
muerte está viniendo por ustedes también. Sólo es cuestión de quién se va primero y
quién después." Los doctores no van a curar de la muerte ni impedirla. Sólo el Buda era
ese tipo de doctor, entonces ¿por qué no seguimos adelante y usamos la medicina del
Buda?

9
Si usted está asustado por la enfermedad, si teme a la muerte, entonces usted debería
contemplar de dónde vienen. ¿De dónde vienen? Surgen del nacimiento. Por lo tanto, no
se ponga triste cuando muere alguien —es sólo la naturaleza, y su sufrimiento en esta
vida ha terminado. Si quiere ponerse triste, póngase triste cuando la gente nace: "Oh,
no, aquí vienen otra vez. ¡Van a sufrir y morir otra vez!"



10
"El Que Sabe" sabe con claridad que todos los fenómenos son insubstanciales. De modo
que "El Que Sabe" no se pone feliz o triste, no va detrás de condiciones cambiantes.
Ponerse feliz, es nacer; apesadumbrarse es morir. Habiendo muerto, nacemos otra vez;
habiendo nacido, morimos otra vez. Este nacimiento y muerte de un momento al
siguiente es la interminable rueda girante del samsara.


El Cuerpo

11
Si el cuerpo pudiese hablar estaría diciéndonos todo el día; "Tú no eres mi dueño
¿sabes?". En realidad nos lo está diciendo todo el tiempo, pero en el idioma del
Dhamma, de modo que no estamos capacitados para comprenderlo.

12
Las condiciones no nos pertenecen. Siguen su propio rumbo natural. No podemos hacer
nada sobre la forma que tiene el cuerpo. Podemos embellecerlo un poco, hacer que
luzca atractivo y limpio durante un tiempo, como las muchachas jóvenes que se pintan
los labios y se dejan crecer las uñas, pero cuando llega la vejez todos estamos en el
mismo barco. Así es el cuerpo. No lo podemos hacer de otra manera. Sin embargo, lo
que podemos mejorar y embellecer es la mente.

13
Si nuestro cuerpo realmente nos perteneciera obedecería nuestras órdenes, Si le
decimos: "No envejezcas", o "Te prohibo enfermarte" ¿nos obedecería? ¡No! No se da
por aludido. Sólo alquilamos esta "casa", no la poseemos. Si creemos que nos pertenece,
sufriremos cuando tengamos que dejarla. Pero en realidad, no existe tal cosa como un
yo permanente, no hay nada invariable o sólido a lo que nos podamos aferrar.





La Respiración



14
Hay gente que nace y muere y nunca está consciente de su aliento entrando y saliendo
de su cuerpo. Eso muestra cuán lejos viven de sí mismos.

15
El tiempo es nuestra respiración presente.

16
Dice usted que está demasiado ocupado para meditar. ¿Tiene tiempo para respirar? La
meditación es su respiración. ¿Por qué tiene tiempo para respirar pero no para meditar?
La respiración es algo vital para la vida de la gente. Si usted ve que la práctica del
Dhamma es vital para su vida, entonces sentirá que la respiración y la práctica del
Dhamma tienen la misma importancia.



El Dhamma

17
¿Qué es el Dhamma? No hay nada que no lo sea.

18
¿Cómo enseña el Dhamma el modo adecuado de vivir? Nos muestra cómo vivir. Tiene
muchas maneras de mostrarlo —en las piedras, en los árboles o solamente frente a
usted. Es una enseñanza, pero no con palabras. Por lo tanto, serene la mente, el corazón,
y aprenda a observar. Encontrará al Dhamma revelándose en su totalidad aquí y ahora.
¿En qué otro momento y lugar va a buscarlo?

19
Primero usted entiende el Dhamma con su pensamiento. Si comienza a entenderlo, lo
practicará. Y si lo practica, comenzará a verlo, usted está en el Dhamma y tiene la
alegría del Buda.

20
El Dhamma tiene que ser hallado a través del examen de su propio corazón y mediante
la observación de lo que es verdadero y de lo que no lo es, de lo que es equilibrado y de
lo que no es equilibrado.

21
Hay una sola magia real, la magia del Dhamma. Cualquier otra magia es como la ilusión
de un truco con las cartas. Nos distrae del juego verdadero; nuestra relación con la vida
humana, el nacimiento, la muerte y la libertad.

22
Cualquier cosa que haga, conviértala en una práctica del Dhamma. Si no se siente bien,
mire en su interior. Si se da cuenta que es incorrecta y aún lo hace, eso es impureza.



23
Es difícil encontrar a los que escuchan el Dhamma, a los que recuerdan el Dhamma y lo
practican, a los que llegan al Dhamma y lo ven.

24
Todo es Dhamma si estamos plenamente atentos. Cuando vemos a los animales que
huyen del peligro, vemos que son iguales a nosotros. Huyen del sufrimiento y corren
hacia la felicidad. También tienen miedo. Temen por sus vidas igual que nosotros.
Cuando los observamos de acuerdo con la verdad, vemos que los animales y los seres
humanos no son diferentes. Todos somos compañeros mutuos de nacimiento, vejez,
enfermedad y muerte.

25
Más allá del tiempo y del lugar, toda la práctica del Dhamma alcanza su culminación en
el punto donde no hay nada. Es el lugar de la renuncia, del vacío, el lugar donde nos
desprendemos de nuestros agobios. Ése es el final.

26
El Dhamma no está muy lejos. Está directamente con nosotros. El Dhamma no se trata
de ángeles en el cielo ni de ninguna otra cosa como ésa. Simplemente es acerca de
nosotros, acerca de lo que estamos haciendo ahora mismo. Obsérvese a usted mismo.
Algunas veces hay felicidad, otras veces sufrimiento, en ocasiones bienestar, a veces
dolor... éste es el Dhamma. ¿Lo ve? Para conocer este Dhamma, usted tiene que leer sus
experiencias.



27
El Buda quiso que nos conectásemos con el Dhamma, pero la gente sólo hace contacto
con las palabras, los libros y las escrituras. Eso es hacer contacto con aquello que es
"acerca" del Dhamma, no con el Dhamma "real" como fue enseñado por nuestro Gran
Maestro. ¿Cómo pueden decir las personas que están practicando adecuada y
apropiadamente si no hacen eso? Están muy lejos de hacerlo.

28
Cuando usted escucha el Dhamma debe abrir su corazón y sosegarse en el centro. No
trate de acumular lo que escucha ni de hacer un laborioso esfuerzo para retener lo que
oye en la memoria. Sólo deje que el Dhamma fluya adentro de su corazón y se
manifieste a sí mismo, y manténgase continuamente abierto a su fluir en el momento
presente. Lo que está listo para ser retenido así lo será, y esto ocurrirá de acuerdo con su
propia armonía, no ha través de un esfuerzo determinado de su parte.

29
Del mismo modo, cuando explique el Dhamma, no debe forzarse a usted mismo.
Debería suceder por sí mismo y debería fluir espontáneamente a partir del momento
presente y de las circunstancias. La gente tiene diferentes niveles de capacidad
receptiva, y cuando usted se encuentra allí, al mismo nivel, sólo sucede, el Dhamma
fluye. El Buda tenía la habilidad de conocer los temperamentos de las personas y sus
capacidades receptivas. Él usaba este mismo método de enseñanza espontánea. No era
que él poseyese ningún poder sobrehumano especial para enseñar, sino que más bien era
sensible a las necesidades espirituales de la gente que acudía a Él, y les enseñaba de
acuerdo con ello.




El Corazón y La Mente

30
Solamente un libro vale la pena leer: el corazón

31
El Buda nos enseñó que cualquier cosa que inquiete a la mente durante nuestra práctica
da en el blanco. Las impurezas son inquietantes. ¡No es la mente la que se inquieta! No
sabemos lo que son nuestras mentes e impurezas. Cualquier cosa con la que no estemos
satisfechos, sencillamente no queremos saber nada con eso. Nuestro modo de vivir no es
dificultoso. Lo que es difícil es no estar satisfecho, no armonizarnos con ello. Nuestras
impurezas son lo dificultoso.

32
El mundo se halla en un estado de ajetreo febril. La mente cambia de gusto a disgusto
con el ajetreo febril del mundo. Si podemos aprender a aquietar la mente, esto será la
mayor ayuda para el mundo.

33
Si su mente es feliz, entonces usted es feliz en cualquier lugar al que vaya. Cuando la
sabiduría se despierte dentro de sí, verá la Verdad dondequiera que mire, en todo lo que
hay. Es como cuando usted aprendió a leer —usted ahora puede leer dondequiera que
va.

34
Si usted es alérgico a un lugar, será alérgico a todos los lugares. Pero no es el lugar
externo el que le está causando problemas. Es el "lugar" dentro suyo.



35
Preste atención a su propia mente. El que acarrea cosas sostiene cosas, pero el que sólo
las observa sólo ve la pesadez de las mismas. Deshágase de las cosas, suéltelas y
encuentre claridad.

36
La mente es intrínsecamente tranquila. La ansiedad y la confusión nacen fuera de esta
tranquilidad. Si uno observa y conoce esta confusión, entonces la mente se tranquiliza
una vez más.

37
El budismo es una religión del corazón. Sólo eso. El que practica el desarrollo del
corazón practica budismo.

38
Cuando la luz es tenue, no es fácil ver a las viejas telas de araña en los rincones de la
habitación. Pero cuando la luz es brillante puede verlas con claridad y por lo tanto puede
deshacerse de ellas. Cuando su mente esté brillante, podrá ver sus impurezas claramente
y limpiarlas.

39
El fortalecimiento de la mente no se hace moviéndola de aquí para allá así como se hace
para fortalecer al cuerpo, sino llevándola a detenerse, a aquietarse.



40
Debido a que la gente no se observa a sí misma puede cometer toda suerte de malas
acciones. No se fijan en sus propias mentes. Cuando la gente va a hacer algo malo tiene
que mirar primero alrededor para ver si hay alguien observando: "¿Me verá mi madre?"
"¿Me verá mi esposo?" "¿Me verán mis hijos?" "¿Me verá mi esposa?" Si no hay nadie
observando siguen adelante y lo hacen. Esto es insultarse a sí mismos. Dicen que nadie
está mirando y rápidamente terminan con su mala acción antes de que alguien los vea.
¿Y qué pasa con ellos? ¿No son ellos un "alguien" mirando?

41
Use a su corazón para escuchar las Enseñanzas, no sus oídos.

42
Están aquellos que batallan contra sus impurezas y las conquistan. Esto se llama
combatir interiormente. Los que combaten exteriormente se aferran a bombas y pistolas
para arrojar y disparar. Conquistan y son conquistados. Conquistar a otros es la manera
en la que lo hace el mundo. En la práctica del Dhamma no tenemos que combatir a
otros, sino conquistar nuestras propias mentes, resistiendo pacientemente todos nuestros
estados de ánimo.

43
¿De dónde viene la lluvia? Viene de toda el agua sucia que se evapora de la tierra, así
como la orina y el agua que usted arroja después de lavarse los pies. ¿No es maravilloso
que el cielo pueda tomar esa agua sucia y transformarla en agua limpia y pura? Su
mente puede hacer lo mismo con sus impurezas si usted la deja.

44
El Buda habló de juzgarse solamente a usted mismo, y no de juzgar a los otros, no
importa cuanto bien o mal puedan hacer. El Buda sencillamente indica el camino
diciendo: "La Verdad es así." Ahora, ¿nuestra mente es así o no?

0No hay comentarios