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Búnkers de la Segunda Guerra Mundial, hoy



Un recorrido por algunas de las construcciones europeas donde los mandatarios políticos o militares, o simples ciudadanos, se refugiaban durante la Segunda Guerra Mundial.


Playa de Omaha/Muro Atlántico

La costa norte de Francia y su cordón de búnkers es al día de hoy un paraíso para los que buscan contacto con estas construcciones. Se trata del lugar donde llegarían las tropas estadounidenses en el marco de la Operación Neptuno y a partir del cual comenzaría la liberación de Europa. El Día D, un 6 de junio de 1944. Los búnkeres emergen por toda la costa recordando la utopía del nazismo. Diecisiete puestos con 85 búnkers se extendían por cerca de diez kilómetros de costa, entre Vierville-sur-Mer y Colleville-sur-Mer. En la actualidad una de las rutas turísticas preferidas en la costa normanda, el cordón de Omaha Beach es testimonio del poderío alemán durante la Guerra y también recorrido de peregrinación de soldados de la época.


Churchill War Rooms

Si hay una figura que se relaciona con los aliados en la Segunda Guerra Mundial, esta es la de Churchill con su cigarro encendido. El Búnker de Churchill era un espacio equipado con una sala de reuniones donde Churchill y sus ministros discutían y tomaban decisiones, una sala de mapas, o la Transatlantic Telephone Room, un sistema de teléfonos de colores para comunicarse con Roosevelt o líderes de las diferentes fuerzas aliadas. La sala era desconocida para la mayoría de los empleados del edificio. El acceso era la puerta de un baño con un cartel que decía permanentemente «ocupado». El búnker también contaba con un despacho-dormitorio para el Primer Ministro, donde sólo durmió tres veces. Poco después de la anexión de Austria a Alemania, en 1938, comenzaría la construcción de las War Cabinets, que culminaría una semana antes de que el Reino Unido declarara la guerra a los alemanes. Terminaría con sus funciones con el fin de la guerra en 1945. Margaret Thatcher habría tomado la decisión de abrir el espacio al público en 1984 como está en la actualidad.

Búnker de Mussolini

Este búnker se trataba de una antigua bodega en el subterráneo de una mansión expropiada a nobles en la capital italiana. En 1940 sería transformada en el refugio antiaéreo del colérico líder italiano y su familia. Este búnker se llama Villa Torlonia y está abierto al público desde octubre de 2014. El recorrido para los visitantes está planeado por uno de los tres subterráneos que pudo ser concluido antes de la gran caída Italia ante los aliados en 1943.


Wolfsschanze, la Guarida del Lobo

Al noreste de Polonia se encuentra la Guarida del Lobo o Wolfsschanze, un refugio secreto en medio del bosque de Gierloz. Hitler pasó un total de 800 días durante 3 años y medio en un complejo de 6,5 kilómetros cuadrados que alojaría a más de dos mil empleados. Una de las tres zonas de seguridad concéntricas del complejo de búnkers se ubicaba en el centro, era rodeada por rejas de acero y resguardada por las SS. Contenía un refugio exclusivo para el Führer y otros diez búnkers pequeños camuflados, cuyas murallas de hormigón armado eran de dos metros de grosor.


Wolfsschlucht, búnker de Hitler en Bélgica

La Guerra traería consigo la construcción, muchas veces sin terminar, de 18 búnkeres que harían posible que Hitler estuviera a cierta proximidad del frente. Brûly-de-Pesche en Bélgica y Margival en Francia eran las dos localidades en las que se ubicaría un refugio a tres metros bajo tierra para Hitler, con proporciones algo absurdas: 630 metros cúbicos de cemento fueron necesarios para construir un espacio habitable de 25 metros cuadrados. Además, el complejo contaba con cinco barracones, uno de las cuales era para el dictador, otro para una cocina y comedor para los empleados y soldados que ahí se ubicaban. A partir de 1993, el Wolfsschlucht es un museo abierto al público.


Hauptquartier Werwolf

Se trata del Cuartel General Hombre-Lobo en el distrito de Winniza, al oriente de Ucrania, a 300 km de Kiev. Los guías del parque visten como soldados del Ejército Rojo, y comentan que la intención de reabrir el búnker al público es para mostrar que Hitler quería aniquilar a la Unión Soviética y cuántas personas sufrieron durante el fascismo. El ejército nazi habría construido durante la Guerra este complejo de protección con la ayuda de 15000 condenados a trabajos forzados. Mientras el Wolfsschanze en Polonia se vuelve una atracción turística, el Werwolf en la antigua república soviética estuvo hasta hace poco tiempo abandonado a su suerte. Sólo un par de visitas del Führer tuvo este lugar entre 1942 y 1943, de acuerdo con fuentes gubernamentales ucranianas.


Boros Búnker

El búnker, muy similar a las Flckturm, o torres antiaéreas fue construido en 1941 por prisioneros condenados a trabajos forzados para servir de nodo de comunicación a los ferrocarriles del III Reich. La construcción fue realizada bajo inspección directa del arquitecto predilecto de Hitler y ministro de armamento Albert Speer. En 1945 es ocupado por el Ejército Rojo como prisión de guerra, en 1949 por la RDA como bodega para textiles. Más tarde, en 1957, la gente lo llamó Bananenbunker ya que se convirtió en depósito de frutas importadas desde Cuba.
En la década de 1990 se convirtió en un ícono de la escena techno. Hasta la actualidad es posible ver los graffitis de la época. A mediados de 1990 comenzarían a montarse obras de teatro alemán y exposiciones de arte. En el 2003 lo adquiere Boros y comienza a sanear el edificio con el fin de llevar ahí su colección y exponerlo.


Iglesia de Sainte-Bernadette du Banlay

En 1996, el arquitecto y filósofo francés Paul Virilio recibió el encargo junto a Claude Parent de construir una iglesia partiendo de un búnker ya existente en el llamado Muro Atlántico, una extensión de 15 mil búnkeres alemanes construidos a lo largo de la costa francesa, que buscaban contener una posible invasión aliada. Así es como construyen la Iglesia de Saint Bernadette du Banlay que se compone de dos enormes bloques de hormigón armado.


Steintorwall Bunker

Bajo la Estación Central de Ferrocarriles de Hamburgo se encuentra el búnker antiatómico de Steintorwall, una construcción de tres pisos que habría de alojar a más de 2.500 personas en caso de un ataque aéreo. La construcción de la compleja estructura se realizó entre 1941 y 1944 para proteger a los pasajeros del ferrocarril. Después de la Guerra y con el endurecimiento de los frentes en oposición durante la Guerra Fría, en 1965 comenzaron los trabajos de renovación: se instalaron puertas de presión, redes de circulación de aire, de filtrado y de suministro de energía de emergencia. En 1969 se encontraba terminado el saneamiento de una estructura que también habría de proteger de la radioactividad, con murallas de 3,75 metros de grosor.



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