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Burguesía nacional y monopolios (Argentina) - Parte 1

Charla-debate:

Burguesía nacional y monopolios (Argentina)

Parte 1


Fecha: Viernes 4 de septiembre del 2009

Lugar: Gallo Rojo, librería de pensamiento marxista

Panel:
- José Castillo – Izquierda Socialista
- Marcelo Yunes – Nuevo MAS
- Juan Kornblihtt - Razón y Revolución
- Verónica Baudino -Razón y Revolución


En base a dos investigaciones realizadas por los historiadores Juan Kornblihtt y Verónica Baudino se debatió sobre las características del capitalismo en nuestro país y de su clase dominante.

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El ingrediente secreto.
Arcor y la acumulación de capital en la Argentina (1950-2002)


Verónica Baudino


Crítica del marxismo liberal
Competencia y monopolio en el capitalismo argentino


Juan Kornblihtt

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CHARLA-DEBATE

Presentador:

Buenas noches compañeras y compañeras. Hoy el Nuevo Mas y la librería el Gallo Rojo tienen el honor de recibir a los compañeros de Razón y Revolución, que van a hacer la presentación de sus libros: El ingrediente secreto de Verónica Baudino y Critica del Marxismo Liberal de Juan Kornblihtt. Tenemos también como invitados al compañero José Castillo, de Izquierda Socialista y del Frente de Izquierda. Y también al compañero Marcelo Yunes, del Nuevo Mas y también del Frente de Izquierda. Los recibimos con un aplauso...

Y vamos a pasar, primero, a los compañeros de RyR para hacer una introducción sobre los libros. Después los panelistas van a hacer algunos comentarios. De ahí se va a hacer una ronda de preguntas y después los compañeros hacen un cierre con todos los panelistas. Así que le paso el micrófono a Juan para que comience.



Juan Kornblihtt (Razón y Revolución):



Buenas noches, antes que nada agradecer a los compañeros del nuevo MAS y de la librería Gallo Rojo por permitirnos usar el lugar para presentar el libro, y a los compañeros que van a comentarlo por el trabajo de leerlo, que como es una presentación es un compromiso, porque uno tiene que leer un libro que no estaba en sus planes. Y bueno, esperamos que el debate que busca generar el libro, se genere.

Son dos libros polémicos, que buscan ser polémicos, y que buscan desatar una discusión que, a nuestro entender, está presente en el marxismo a nivel mundial pero que en la Argentina es una discusión que no se ha tomado para caracterizar las tareas políticas de la Argentina, que es la discusión sobre el carácter monopólico o no del capital, en su dinámica actual. Una discusión que si uno parte de los textos clásicos, se da casi por sentada. Desde que se empieza a estudiar la historia argentina, desde una perspectiva marxista, todas las corrientes, la empiezan a estudiar tomando al monopolio y al capital monopolista como una premisa, un punto de partida. Es decir, es casi una tradición que todo texto empiece con la cita del texto de Lenin sobre el imperialismo y tome como punto de partida que los problemas de la Argentina son los problemas de un capital que se inserta en la etapa monopolista. Y en ese punto decimos que es polémico, porque justamente busca discutir esa premisa y ponerla en cuestión. Los dos libros apuntan a una compresión más acabada de la dinámica del capitalismo en la Argentina, de la dinámica de su burguesía y por lo tanto, de la dinámica y las tareas revolucionarias en la Argentina.

Una pregunta que es común en la historiográfica tradicional y la marxista es por qué no somos EEUU, quizás un poco más humilde, por qué no somos Canadá o Australia. Existe la idea de que la Argentina debería ser más. Esa idea parte de una concepción de la dinámica mundial, según la cual cada país está llamado a ser un país pleno en el desarrollo capitalista y, por lo tanto, si eso no ocurre, hay algo que lo está trabando. Hay algo que lo está deformando, por lo cual el capital debería desarrollarse y no lo hace, hay algo que está funcionando mal. Decimos que es una pregunta mal planteada porque ese punto de partida está mal. El capital no es una relación nacional, en la cual cada país se puede desarrollar y, luego, va al mercado mundial. Sino que el capital es una relación mundial que toma forma en países, en la cual no todos están llamados al éxito, en la que no todos pueden ganar. Y esta idea está basada en otra, que plantea que en cierto momento se acabó el librecambio, en cierto momento las leyes de distribución de plusvalía dejaron de ser democráticas y empezaron a ser regidas por monopolios.

Esta idea, a nuestro entender, es una idea que distorsiona lo que Marx entendía por competencia y que asume como propia una noción de competencia que es la noción de competencia liberal, o más actualmente, neoclásica. Por eso el libro se llama Critica al Marxismo Liberal. ¿Cuál es la concepción liberal o neoclásica? Esta concepción plantea que la etapa de libre competencia era la etapa en la cual todos los capitales eran iguales, eran capitales infinitesimales (en términos de la economía neoclásica), en la cual ninguno influía en otros y en la cual ninguno tenía la capacidad de poner precios.

Entonces hay un concepto clave que es la idea de que en el momento de librecambio el precio estaba dado. Esto es algo que aparece en la tradición marxista pos crisis de 1890. Empieza con Lafargue, ya aparece algo esbozado en Lenin, aparece en Bujarin, luego aparece en otros autores clásicos, y sobretodo aparece más teorizado y armado en Baran y Sweezy. Desde esta concepción, esto es lo que diferencia al capital monopolista del que no es monopolista: en el monopolio, los precios dejan de estar dados. Sin embargo esta idea, de los precios dados, no es la idea de Marx de la competencia. Para Marx, la competencia no era una situación equitativa en la cual los precios estaban dados por la oferta y la demanda y cada capital minúsculo tomaba precios y se repartía equitativamente todo. Cuando aparecen los capitales más grandes, después de la crisis de 1890, y en particular, de la Primera Guerra Mundial, aparecen capitales mucho más concentrados y parecería que esto se rompió. Pero ya en Marx, está presente la idea de que los capitales no toman precios, sino que el capital más productivo, aquel que obtiene una ganancia extraordinaria, siempre es aquel que pone el precio. Y que luego, los capitales compiten entre sí para alcanzar la productividad suficiente de aquel que puso el precio y por este mecanismo se iguala la tasa de ganancia.

Esto, que cualquiera que ha leído textos de El Capital o estudiado el problema de los precios lo considera básico, sin embargo, cuando habla de capital monopolista, se olvida. Y se toma la idea de que en el librecambio (ergo, cuando Marx escribe), se toman precios, y que cuando encuentro un capital que fija precios, hay un monopolio. En ese punto lo que entra en cuestión es la idea de que ya no rige en el mercado mundial una relación indirecta entre productores independientes de mercancías, una relación regida por la competencia económica, o sea, por la ley de valor. Y aunque no lo diga estrictamente, lo que esta planteando es que lo que rige el mercado mundial, en la etapa monopolista, es una relación directa de fuerza entre capitales. Una relación directa de fuerza entre capitales que determina quién puede ganar o no, y quién puede desarrollarse o no, en términos económicos. Se olvida que la esencia del capital es que todos somos productores de mercancías y que, por lo tanto, tenemos una relación indirecta (y esto es un cambio cualitativo comparado con otros modos de producción anteriores como el feudalismo o la esclavitud) y se vuelve a colocar la fuerza por sobre las relaciones económicas.

¿Y por que digo esto para pensar la Argentina? Porque se plantea como gran problema de la Argentina el hecho de que entró al mercado internacional en la etapa monopolista, y, por lo tanto, sus capitales no se pudieron desarrollar plenamente, no por trabas económicas, sino por trabas extra económicas. Porque los capitales monopólicos no les permitían desarrollar una industria pesada. Porque los capitales monopólicos y el imperialismo jaquearon sus recursos naturales. Porque la burguesía nacional se vio sometida a la burguesía extranjera y no pudo, por eso, tener un comportamiento dinámico. Pero todas son explicaciones extra económicas, que parten de la idea de que si la Argentina se hubiese insertado en otro momento y no existiese esa traba extra económicas, se podría haber desarrollado. Entonces se cae en la idea de que falta capitalismo. Se cae en la idea de que falta capitalismo, porque hay relaciones feudales, versión PC y PCR. Se cae en la posición de que hay un neo capitalismo deformado, posición Milciades Peña, que luego deriva en Jorge Sabato y Schvarzer, o sea, en posiciones según las cuales, la tarea es construir una burguesía “en serio”. Lo que intento discutir, no es tanto si se pueden sacar posiciones políticas de esto, porque puede haber muchas posiciones políticas sobre esta base, Milciades Peña tenía propuestas revolucionarias, sino pensar la forma de razonar la economía argentina. Y lo que el libro aporta en este punto, es que cuando uno va a estudiar a los capitales de la Argentina, y va a entender la dinámica del capital en la Argentina, se encuentra que los capitales compiten en el mercado mundial. La teoría nos diría que ningún capital se podría desarrollar porque la competencia está fijada por los monopolios que prohíben el desarrollo de las propiedades individuales. Sin embargo, cuando investigamos la historia concreta nos encontramos con otra cosa.

En el Centro de Estudios e Investigaciones en Ciencias Sociales (CEICS), de Razón y Revolución, estudiamos una decena más de ramas de la producción argentina, tomamos, por ejemplo, las ramas más concentradas. Para principios de siglo XX, momento en el cual estaríamos en el capitalismo monopolista, tomamos la rama harinera, que es una de las investigaciones centrales de mi libro. Y ¿qué nos muestra la rama harinera? Que efectivamente, la concentración de capital y la escala del capital crecen mucho. Es decir, crece mucho la escala y se reduce mucho la cantidad de capitales después de la crisis de 1890. Es más, llega el capital extranjero, esto que Lenin llamaba la inversión extranjera y la exportación de capital. Llega Molinos Río de la Plata, se instala y tiene un molino muy grande, que tiene la escala para producir toda la producción que necesita el mercado interno. Frente a ese molino, el primer reclamo que surge desde los pequeños molinos (que están desapareciendo y se están fundiendo), es que “acá se rompieron las reglas de juego, las reglas de juego eran que todos podíamos participar, todos podíamos competir, todos hicimos las cosas bien, y, de golpe, no podemos participar porque este tiene favores políticos”. Apelan al Estado para enfrentarse al gran capital, que los viene a desplazar. Cuando uno va a ver la dinámica de esta competencia, efectivamente los pequeños molinos se funden. Como siempre pasa en el capitalismo. El capitalismo funde a los ineficientes, funde a los pequeños capitales y concentra al capital.

Hay una fuente muy rica, una fuente del Partido Socialista, que muestra que este partido arma una comisión investigadora anti trust sobre los molinos. Van a entrevistar a los compradores de harina (panaderos, etc.), y ¿qué dicen los panaderos?: dicen, “nosotros elegimos por el mejor precio”. Es decir, al pequeño capital (pequeños molinos) la competencia se le presenta como algo extra económico, y llora frente al Estado pidiendo ayuda política. Pero la dinámica que rige esta concentración de capital es una dinámica económica, no hay un monopolio extra económico rigiendo.

El otro caso que estudia el libro es el caso de Siderca, de Techint. Lo que uno tiene ahí es, efectivamente, un monopolio a nivel nacional. Siderca no tiene ningún competidor a nivel nacional. Entonces lo que uno podría encontrar ahí son las supuestas características del capital monopolista. A saber: que no invierte más porque controla el mercado, que traba el desarrollo de los capitales, que utiliza la política y no desarrolla la tecnología porque tiene una posición de poder. Sin embargo, cuando uno va a ver el caso de Siderca, lo primero que encuentra, es que es un monopolio pero a escala nacional. Y por lo tanto, pensar los monopolios en función de su escala nacional es recortar la economía y perder de vista el mercado mundial. Es invertir la forma que toma la economía en el mercado nacional y convertirla en esencia. Algo que en el texto marco que hace Bujarin, por ejemplo, que dice que hay que empezar por la economía mundial, y luego, cuando tiene que desarrollar su explicación económica, analiza país por país, estudia cómo en cada país se concentra el capital y luego compiten todos por la vía política. Esa es una mirada nacional de la economía. Pero la escala de acumulación no alcanza sólo al mercado nacional, tiene que ser internacional. Cuando uno va a mirar a Siderca en el mercado internacional, lo que encuentra es que compite. ¿Y cómo compite Siderca? Como decía Marx; incorpora tecnología, aumenta su productividad, bajo esta forma, baja precios. Y se aprovecha de formas de la circulación, se aprovecha del Estado, se aprovecha de los subsidios. Pero eso es parte de la competencia, no es la negación de la competencia.

En síntesis, y para dar paso al libro de Verónica, que va a analizar como esto determina el comportamiento de la burguesía y, en particular, otro caso-ejemplo, como el de Arcor, que es un de los capitales principales de la burguesía nacional, lo que tenemos es que el capitalismo argentino, los problemas que tiene, no son por falta de capitalismo, no es por subdesarrollo, no es por neodesarrollo, sino que es el resultado del pleno desarrollo del capitalismo. Los capitales nacionales no pueden desarrollar al país, tienen limitaciones estructurales, no extraeconómicas, sino por la propia competencia. Por ejemplo, no es que acá falta más capitalismo y que por eso no se desarrolla el agro. El agro es el más desarrollado en términos capitalistas de lo que puede dar el agro a nivel mundial. No es que acá hay pequeños capitales y pequeña industria porque falta capitalismo. El pleno desarrollo del capitalismo hace que en la Argentina no se puedan radicar capitales competitivos a escala internacional, salvo en contadas ramas, las ramas con sectores agrarios o el caso de Siderca, que es un caso excepcional, que en todo caso después puedo contar con mas detalle, porque Siderca puede exportar. Pero no hay ninguna traba al resto de los capitales que sea extraeconómica.

La Argentina tiene salarios más altos que China, por lo tanto, no puede competir por la vía salarios. Tiene un mercado interno más chico que el brasilero, por lo tanto, no puede competir en escala con los capitales brasileros. El resultado de esto es que los capitales argentinos se van fundiendo y van siendo comprados por empresas de capitales más eficientes. Esa dinámica se da con Argentina y se va dando a nivel mundial, a escala global. Esa dinámica, del pleno desarrollo del capital, y no de la falta de capital, es la que marca la imposibilidad del desarrollo de Argentina, la que marca la características de la crisis de la Argentina, de su agotamiento histórico, y la que nos plantea que no hay ninguna tarea democrática burguesa, ninguna tarea de liberación nacional, en el sentido, de algo extraeconómico. Lo que debemos enfrentar es la tarea de hacer saltar las trabas que pone el capitalismo al desarrollo de las fuerzas productivas, es decir, que sea la clase obrera la que concentre el capital en sus manos y expropie a los burgueses, y no haciendo una reforma agraria y dándole más a los burgueses, sino expropiando a los burgueses y concentrando la tierra, la principal fuente de capital de la Argentina. Y, por supuesto, como el capital es mundial, no se va a poder hacer una revolución nacional, y, por supuesto, se va a enfrentar con los capitales extranjeros y va a tener que avanzar en la revolución mundial. Pero eso no lo marca una supuesta etapa monopólica diferente a la anterior. Si uno hace una revolución en Francia se va a enfrentar a Alemania, y si uno hace una revolución en Alemania se va a tener que enfrentarse a Francia. Ningún capitalista va a dejar pacíficamente que se lo expropie, porque las relaciones son mundiales. Por lo tanto, la revolución mundial, en ese sentido, surge, no como la falta de desarrollo, sino para poder seguir avanzando en la revolución, porque no basta un país sino que debe ser mundial. Bueno, espero la discusión y le paso el micrófono a Verónica para que presente su libro.

Verónica Baudino (Razón y Revolución):


Buenas noches. Como introdujo Juan el libro El ingrediente secreto es parte de un grupo de investigación que tiene como propósito estudiar las particularidades del capitalismo en la Argentina y específicamente, el problema de este libro, es estudiar el comportamiento de la burguesía nacional, sus cualidades, sus particularidades y sus potencialidades de desarrollar el capitalismo argentino a escala internacional.

Las interpretaciones más usuales sobre este problema, sobretodo por el lado de izquierda, de Milciades Peña o Frondizi, parten de la idea de una burguesía nacional de tipo especulativa, rentista, oprimida por el capital imperial. Es una visión de tipo politicista acerca de las cualidades o comportamientos de la burguesía nacional. Y por otro lado, sobre las cualidades de la burguesía, la interpretación de Jorge Schvarzer se centra en la subjetividad o el comportamiento de la burguesía nacional, que careciendo de una constricción por parte de la acción estatal, desenvuelve estas particularidades que lo llevan a las trabas en el desarrollo industrial del capitalismo argentino. Por otra parte, Kosacoff ya de un lado más liberal, aunque es miembro de la CEPAL, que tiene el libro más completo que se había escrito sobre Arcor, tiene una interpretación de tipo “managerial”, en la cual el determinante central del desarrollo industrial, del desarrollo de la burguesía es la subjetividad misma de los dueños de las distintas empresas, es decir su capacidad de gerencia. Y por ultimo, una interpretación, dentro de otras desarrolladas en el libro, es la interpretación de FLACSO, que está alineada con la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), que es la interpretación de Basualdo que diferencia a la burguesía nacional de la gran burguesía oligopólica, que él denomina “oligarquía diversificada”, que estarían diferenciadas ente si por su tamaño. La burguesía nacional está identificada por los pequeños y medianos capitales cuyo rasgo central es su orientación hacia la producción y la inversión y los grandes capitales u oligarquía diversificada, entre los cuales estaría Arcor, identificados con los capitales especulativos que solo se dedican a reinvertir en el mercado financiero sus ganancias.

La propuesta del libro es partir de un enfoque diferente para estudiar el problema del comportamiento la burguesía nacional, que se distancia de esa mirada de tipo política o del comportamiento o de la subjetividad de los dueños, para pasar a un estudio sobre la base de acumulación de esa fracción de la burguesía, específicamente, el problema de la competencia y el problema de los costos. Nosotros tomamos Arcor por ser uno de los principales capitales nacionales, que rige la acumulación de capital y rige la acción estatal, interviniendo y actuando a través de la Fundación Mediterránea, de la AEA (Asociación de Empresarios Argentinos) y de la UIA, en cada gobierno particular, desde Ongania hasta la actualidad. Y además, no sólo por regir la acumulación de capital y la acción política a escala nacional, sino por ser uno de los pocos capitales que, junto con Siderca, logran ser lideres en sus ramas a escala internacional. Es decir, Arcor se posiciona en el mercado internacional de caramelos como el principal productor, rige la acumulación a nivel mundial del sector específico de la industria.

La pregunta que nos hacemos es cuál es la clave del desarrollo de Arcor, qué le permitió este desarrollo económico, a escala nacional e internacional, sobre todo la pregunta central es qué es lo que le permite insertarse a escala internacional en términos tan competitivos. Y las respuestas de los autores que les mencioné antes son centralmente dos; o el comportamiento de sus dueños, es decir, la iniciativa de sus dueños, su capacidad de emprendimiento, sus rasgos de inmigrante italiano (es una explicación bastante usual); o los subsidios recibidos, que habrían sido el motor último de su acumulación. Por nuestra parte, presentamos la hipótesis de que en realidad es en la esfera de la competitividad, en la esfera de la producción y de los costos en donde se encuentra la especificidad de Arcor.

Este es un capital que se funda en 1952 en Arroyito, Córdoba. Y cuya tónica o rasgo central es la inversión permanente en maquinaria, en plantas subsidiaras integradas productivamente para el abastecimiento de insumos (glucosa, azúcar, maíz, enzimas, etc.). Pero cuya tónica, como digo, es la inversión permanente para aumentar la productividad y para seguir avanzando sobre el mercado nacional y, posteriormente, sobre el mercado internacional enfrentando a sus competidores. Nosotros estudiamos la rama de las golosinas, específicamente de los caramelos, para comprender a Arcor en el contexto de la rama en la que produce. Y esto es importante porque la rama en la que se inserta Pagani tiene una potencialidad, no es un nicho artificial sin con posibilidades de desarrollo desde Argentina. Hay otros capitales que invierten, incorporan tecnología y contra ellos tiene que lidiar. Y por ende, la acción particular de este empresario, de este capitalista se inscribe dentro de esta dinámica, de esta competencia, en la cual si no invertía se queda en el camino, sino concentraba y centralizaba el capital quedaba en el camino, tenia posibilidades de exportar, etcétera.

Otra de las explicaciones al desarrollo de Arcor es la cantidad de subsidios recibidos. Esta parte de la investigación consistió en comparar los subsidios recibidos por las diferentes ramas de la industria y de los diferentes capitales de los cuales pudimos obtener datos, centralmente a partir de la leyes de promoción industrial surgidos a la exportación y licuación de deuda publica, es decir, se concentra sobre todo desde mediados de los 70 hasta mediados de los 80. Y verificar cual es la relación entre los subsidios recibidos y su capacidad exportadora. Es decir, verificar si efectivamente, los subsidios recibidos por Arcor fueron los que le permitieron insertarse a escala internacional en términos competitivos. Lo que vemos es que la relación no es directa, sino que los principales subsidiados, las empresas metalmecanicas, son los que menos porcentaje de exportaciones representan sobre el total de las exportaciones nacionales, solo el 5%. Y aquellas ramas como las alimenticias, que fueron grabadas sistemáticamente con alrededor del 14% del valor de exportación, son las que históricamente representan cerca del 50% de las exportaciones. Es decir, ese elemento general, que implica el subsidio, es una variable que puede verse distribuida entre diferentes ramas y capitales, y no verifica necesariamente la capacidad exportadora y, mucho menos, la potencialidad de convertirse en un líder mundial a escala internacional.

Entonces avanzamos en la parte mas especifica, en un elemento mucho más especifico, que es el mundo de la producción, el mundo de los costos de los caramelos, que es el principal producto a través del cual se inserta Arcor, más allá de otros productos que produce. La estructura de costos de Arcor esta conformado por un 24 % de salario, 33% de materias primas y el resto esta conformado por transporte, envasado, publicidad, etcétera. Estos últimos costos oscilan entre un 2 y un 9 % del total, por lo tanto, no tienen un peso de importancia contrastándolo con los salarios y las materias primas. Esta estructura de costos nos permite compararlos con sus competidores a escala internacional, y así poder saber cuál es el que tiene mayores ventajas en cada uno de estos elementos. En cuanto salario, en la comparación con EEUU (país que también tiene ventajas en la producción de glucosa), la Argentina tiene ventajas dado que sus salarios son inferiores.
Y con respecto a las materias primas, lo que vemos es que Argentina presenta una ventaja en la producción de las principales materias primas que insume la rama. Los caramelos están elaborados a partir de azúcar, glucosa y agua. La glucosa es un jarabe que se produce a partir de la molienda húmeda de maíz. En la Argentina su producción se encuentra estandarizada con respecto a los niveles de productividad internacional y es el segundo productor de glucosa. EEUU tiene un 80% de la producción mundial, y a pesar de esta diferencia la Argentina se inserta como uno de los principales productores en términos de costo, es decir, entre los productores a menor costo de glucosa a nivel internacional. Y como dijimos la glucosa se produce centralmente a partir del maíz, a partir de un proceso químico mediante cual se procesa el maíz, que en Argentina es producido a un 24% de costo más barato que EEUU (principal productor de maíz) y a un 50% más barato con respecto a Brasil. Con respecto al otro insumo que es el azúcar, en la Argentina sólo produce a un 4% de costo superior a Brasil, que es el principal productor, con lo cual se encuentra en términos competitivos y ventajosos a escala internacional, por lo tanto, constituye una ventaja suplementaria. Es decir, en la productividad del maíz y del agro argentino se encuentra la base de acumulación de Arcor, y esto permite explicar la iniciativa de Pagani. Porque la iniciativa de Pagani hay que ponerla en relación a las potencialidades que tenía Pagani en la rama en la que se desarrollaba. Otra hubiese sido la historia de Pagani si se desarrollaba en la industria automotriz. Lo mismo con relación a los subsidios. Arcor pudo aprovechar los subsidios mejor que otros capitales nacionales de otras ramas porque presenta una ventaja derivada de la productividad del agro argentino.

Resumiendo, lo que se ve en Arcor es que es un exponente de la burguesía nacional, que invierte, que utiliza sus subsidios en términos productivos, para aumentar la productividad del trabajo y disminuir los costos, que tuvo su proyecto político a través de la Fundación Mediterránea, que fue desenvolviéndose desde la ultima dictadura militar hasta la actualidad, y que sus potencialidades son derivadas de las mismas potencialidades y limitaciones que tiene el capitalismo argentino. Es decir, es una expresión más de este espacio de acumulación chico y tardío, cuyas únicas mercancías competitivas a escala internacional son las agropecuarias.
Bueno, muchas gracias.

José Castillo (Izquierda Socialista):



Bueno, buenas noches a todas y todos. Un primer agradecimiento a RyR y al CEICS por invitarnos a comentar este libro. También a los compañeros MAS y a la librería Gallo Rojo por hacer de anfitriones de esta actividad. Yo quisiera comenzar, primero, haciendo algo que se hace en una presentación de un libro pero que no es formal en este caso, y es felicitando a Juan y Verónica por la producción de estos dos materiales, que ciertamente conforman una unidad, que se pueden leer como una totalidad. Realmente se lee con placer y con utilidad, esto es lo primero que es interesante marcar. Y por tres cosas. Primero porque hay, cosa que no es algo usual, una base teórica que esta explicita, que esta planteada claramente, con la cual uno puede acordar o no, yo después voy a hacer algunas criticas. Pero que no hay que ir a deducir y pensar qué es lo que quisieron decir, todo lo que se plantea en términos teóricos está planteado al principio, está explicito.
Segundo que no solamente está plantada la posición propia, sino que hay un intento, mas largo en el texto de Juan, de construir un estado de la cuestión critico. No solamente señalar lo que se sostiene lo que se afirma sino que ponerlo bis a bis críticamente con un recorrido bastante exhaustivo, muy exhaustivo de otros autores. Y lo tercero, que también es central, y que merece también una felicitación en particular, es que hay un trabajo empírico sólido. Los casos acá analizados, el caso de Arcor el trabajo de Verónica, de la industria harinera -y un énfasis más fuerte en Molinos Río de la Plata- y el caso Siderca en el trabajo de Juan. Un trabajo empírico importante. Y Verónica lo dijo muy rápido, hay un libro sobre Arcor. Hay un libro más largo que éste inclusive, más gordo, sobre Arcor que lo escribe un economista de renombre que se llama Bernardo Kosacoff, que dirigió la CEPAL, o sea, con toda la posibilidad, el financiamiento y el acceso a puertas que seguramente no lo tuvo el texto de Verónica, como por ahí se relata. Sin embargo, uno pone un libro al lado del otro y el libro de Verónica es mucho más profundo, inclusive en el análisis empírico. Y lo mismo sucede, ampliando e incorporando el análisis empírico de Juan, quizás como algo mas o menos canónico sobre estudios de empresas, sectores y ramas de la Argentina, que son los trabajos que dirige o, más o menos, coordina Basualdo ahora en FLACSO, antes desde la CTA.

¿Qué es lo que se pregunta en estos dos libros? Nada más y nada menos, que qué pasa con la estructura productiva Argentina, qué es la Argentina. Y una sub-pregunta, que se desprende de esa, que es la gran pregunta, que lleva miles de debates en la izquierda, qué pasa con la burguesía nacional. ¿Existe o no existe? Primera pregunta. ¿Que carácter tiene, progresiva o regresiva? Segunda pregunta. ¿Quienes son? Son las pequeñas y medianas empresas o un cierto capital medio en general atrasado tecnológicamente o son los grupos económicos trasnacionales de la Argentina, por ejemplo, en este caso Techint y Arcor. Me parece que es muy interesante trabajar esas preguntas, son preguntas centrales para entender la Argentina y para después posicionarse políticamente.

Hay un punto importante en el recorrido, de que la Argentina no es un país atrasado con pervivencias feudales, ni un país atrasado y punto, sin que se ponga el adjetivo feudal. Efectivamente en la Argentina, lo dicen los autores y yo acuerdo, operan plenamente las leyes de acumulación del capital. Esto es así. Hay una palabrita que no me gusta, por ahí, en el texto de Juan dice que la Argentina es un país capitalista “normal”, no se que es capitalista “normal”. Ese es un punto. La Argentina es un país capitalista en el cual operan plenamente las leyes de acumulación de capital, que operan de distinta forma, aunque en última instancia responden, en el largo plazo, como bien señalan, expresaría Marx en El Capital y lo culminaría en el tomo tres.

Creo que es importante empezar por la economía mundial. Correctamente, empezar por la economía mundial, y desde ahí tender a la caracterización. Hay una pregunta, una pregunta básica. ¿Puede un capital de base nacional, de Argentina, insertarse exitosamente en la acumulación capitalista a escala mundial? Y la respuesta es sí. La respuesta es sí, puede darse, no hay ninguna esencialidad que señale que no. Siempre y cuando se den determinadas características particulares. Y que justamente por la particularidad de esas características, hacen que la inmensa mayoría de capitales de la Argentina no puedan hacerlo y terminen siendo desplazados por capitales más poderosos de otros países. En el caso de Arcor Verónica lo dijo, hay un desprendimiento de la ventaja absoluta en el comercio mundial de la pampa húmeda, particularmente en este caso del maíz. Maíz y glucosa generan ahí una particularidad. En el caso de Siderca, tiene que ver más con una cuestión más mundial y también una relación más particular de la Argentina, que pasa con la industria petrolera en la Argentina y como ahí Siderca construye una demanda. Igual, esto obviamente requiere una lectura del libro, es una invitación a la lectura.

Hay una cosa en esta primera parte que me hizo ruido. Pienso que hay un cierto desprecio del rol del Estado argentino en el desarrollo histórico de estas empresas, de estos grupos económicos. Es correcto, no es cierto que Arcor llegó a ser la primera empresa mundial de caramelos por los subsidios que le dio el Estado argentino. Obviamente, acá esta demostrado, no es eso lo que terminó determinándolo, o que Techint o Siderca, en particular, llegaron al lugar de ubicación en la competencia mundial de su rama exclusivamente a partir de los subsidios que obtenía del Estado argentino. Ahora, en el desarrollo histórico, en la configuración de estos grupos económicos, de otros que desaparecieron y de las montones de cosas que fueron sucediendo durante los últimos 30 años, en la dictadura es clarísimo, hay capítulos de la vida de Arcor, de Bunge Born o capítulos de la vida de Techint que son fundamentales para que finalmente esas empresas ocupen el lugar que tienen en el mercado mundial. Ojo, hubo otras empresas, otros conglomerados, que también recibieron subsidios en su momento y que no llegaron a esas ubicaciones. Es decir, es una condición necesaria pero no suficiente, usando un ejemplo matemático. Entonces yo creo que hay que darle un poco más énfasis al tema del Estado. Y ¿por que? Y ahí voy al centro de lo que más me molestó. Verónica lo dice por ahí, trato de salir del análisis politicista, por ahí lo dice en un párrafo. Es un gran punto donde yo tengo diferencias, no en esta caracterización estructural de la burguesía nacional, donde yo acuerdo. Acuerdo que humildemente es algo común en toda la izquierda, cada uno lo trata de mejorar como puede, las dificultades para tener un análisis estructural de la burguesía argentina o de la burguesía que opera en la Argentina. Tenemos muchos problemas con eso y estamos atrasados empíricamente. Ahora, para poder hacerlo correctamente hay que tener una sólida base teórica que comience del análisis de la economía mundial. Y acá a mi me parece, y lo explicitan Juan y Verónica, me parece que hay un problema a amalgamar lo que sería una visión o tradición económica, de la economía marxista, que es la tradición monopolica (Baran Sweezy, etc.), que efectivamente es la que esta detrás de muchos de los planteos de exageran el termino de monopolio para explicar cualquier cosa. Pero me parece que los compañeros orillan peligrosamente tirar a la basura la teoría leninista del imperialismo. Es más, en algunas partes ya lo dicen explícitamente. Juan va y viene con este tema. Le pega mucho, dice que en el libro de Lenin se expresan muchas debilidades y después dice (es cierto) que en el párrafo siguiente dice otra cosa. Me parece que hay un fantasma que recorre todo el texto. Y ojo que es un fantasma que en la última década a toda la izquierda, a toda la izquierda revolucionaria, que es la moda anti leninista. Juan cita bien toda una corriente de autores, que ya tienen unos cuantos años, que se llaman los fundamentalistas en economía política. Algunos que en otros temas tienen excelentes planteos, por ejemplo Shaikh. Pero que de fondo van a hacer un planteo de que la teoría leninista del imperialismo es contradictoria con el resto de la teoría marxista. Ahí hay un nudo que los compañeros tienen que resolver en algún momento. Yo creo que no llegan al fondo de la cuestión pero están en esa discusión. Yo creo que ese es el punto. Obviamente la discusión no es una burda teoría de los monopolios como se ha desarrollado en muchos autores. Inclusive como el estalinismo ha leído y ha vulgarizado la teoría del imperialismo de Lenin, llevándola a una planteo de tipo reformista, que busca una alianza con los capitales no monopolistas. Me parece que es mucho más de fondo y después en el debate me gustaría llamar la atención sobre ese punto.

Voy cerrando con esto: falta una categoría central de Trostky, que no está en ninguno de los libros, que es la de desarrollo desigual y combinado. Y vuelvo con la discusión de la Argentina como país normal. Todos los países del mundo son normales. Ahora, la particular mezcla de cada una de las formaciones sociales solo puede entenderse a partir de esta categoría, que es uno de los principales aportes de Trotsky. ¿La Argentina es un país atrasado? Si, atrasado y adelantado, las dos cosas. En una particular mezcla que es la del capitalismo del siglo XX. Y ahí yo me hago una pregunta fuerte. Periodizar burdamente, etapa de librecambio - etapa monopolista y punto, es una simplificación absoluta de Lenin. Y que ojo, muchos autores han tomado. Ahora, mi pregunta es, ¿Para poder entender el capitalismo, mundial primero y después el argentino, necesitamos una periodización o no? Esta periodización nos lleva a decir que el capitalismo está en la etapa del imperialismo, de guerras y revoluciones, la fase final, (pongámosle la serie de adjetivos que queramos). A mi me parece que si. A mi me parece que eso es el fantasma que más me molestaba del libro. Recién Juan lo dijo más explícitamente al final, no esta en el libro. Hay tareas que tienen que ver con que la Argentina, lo que a mi parece que si, es una semicolonia. ¿Es una semicolonia? ¿Existe el imperialismo? ¿Y por lo tanto, la Argentina esta sometida al imperialismo?, Yo creo que sí y, por lo tanto, hay tareas que tienen que ver con eso, económicas y políticas. Y políticas fundamentalmente. Y ahí vuelvo al centro de la teoría del imperialismo. Para mi no se puede decir “por supuesto Lenin fue un genio en la Revolución Rusa, en sus caracterizaciones y en esa táctica y estratégica” sin partir de la base que esa caracterización. Su táctica y su estrategia, la creación de la Tercera Internacional, está apoyada en su teoría del imperialismo. En el texto del ’16 y en un conjunto de estudios que el propio Lenin desarrolló antes y después, porque, reconozcamos que el texto del ’16 es un folleto de divulgación. Entonces lo que yo sigo creyendo es que hay una etapa decadente y en ese marco hay que ver la economía argentina. Hay que ver algunos capitales excepcionales que, efectivamente, pueden llegar a ser exitosos en la acumulación a escala global y que justamente cuando lo son, una de las cosas que le terminan sucediendo es que pierden su base nacional. Techint es exitoso a escala mundial, no hay ninguna duda, es un ejemplo que todos conocemos. ¿Y cual es la relación hoy de Techint con Argentina, real, verdadera? Presionar al gobierno argentino para que diga al de Chávez que le pague la indemnización de Sidor, para recibir esa plata y depositarla en Bélgica. Eso que obviamente es un mínimo ejemplo, uno podría decir anecdótico, en relación a las actividades de Techint y sus procesos de reproducción. Pero es un punto importante para pensarlo.

Yo cierro diciendo, que obviamente, todos lo sabemos, es más fácil criticar que escribir. Entonces uno agarra un texto y empieza a hacer críticas, pero creo que es importante plantearlas. Y quiero terminar, felicitando, de vuelta, a los compañeros porque han escrito materiales que vale la pena leerlos y discutirlos, porque han hecho trabajos empíricos que los necesitamos. Y vale esto para la izquierda, ya que dramáticamente nosotros el año pasado entramos a una coyuntura política, que fue la del conflicto del campo, y descubrimos algo terrible en la izquierda, cuando empezó no teníamos la menor idea de cual es la estructura agraria de la argentina. Y cada uno salio como pudo, y después, obviamente, hay que hacer un balance para ver si uno salió bien y otro mejor o peor, pero la realidad es que estamos muy retrasados en el análisis estructural. Y bueno, miren el problema. Entonces, trabajos de este tipo tienen que seguir reproduciéndose y tienen que ser un ejemplo para todos. Bueno, gracias.

Marcelo Yunes (Nuevo MAS):


Buenas noches. Yo no quería ser menos, ni mas original que nadie y también quería empezar destacando el valor, el esfuerzo y la elaboración de los compañeros. Esto hay que marcarlo dentro de todo el proyecto Razón y Revolución, que se autodefine como organización cultural, pero es una organización cultura que tiene posiciones políticas y que las pelea. Y aprovechando este carácter de organización cultural propone un trabajo de investigación y un esfuerzo, incluso, editorial, de divulgación de trabajos propios y de clásicos, que a nosotros nos resultan absolutamente bienvenidos. Eso para empezar, independientemente de todas las aristas del debate.

Para entrar más en materia, los dos libros –un poco más en el de Juan- son más bien mixtos. Es decir, por un lado hay lo que se podría llamarse estudios de caso, es decir, un trabajo de investigación sobre origen y desarrollo de dos o tres casos importantes de empresas. En el caso, de Arcor y de Techint se trata, creo yo, de las 2 únicas empresas que podrían llamarse con cierta propiedad multinacionales argentinas, Y bueno también hay un estudio más histórico sobre la industria de la harina. Pero ese es un costado de los libros. Este costado me parece muy valioso, en particular, que las organizaciones políticas, normalmente, no están en condiciones de encarar. Eso es algo que se tiene que trabajar desde organizaciones de otro tipo. Y es muy bueno que lo compañeros lo hagan y es muy bueno que los compañeros ofrezcan ese material para el debate y aprovechamiento del conjunto de la izquierda.

Pero también me parece el trabajo doblemente valioso porque, además de ese esfuerzo de investigación y de caso concreto, propone además una serie de desarrollos teóricos y una explicitación de premisas, como decía José recién. El texto de Verónica tiende a la discusión del capitalismo argentino y el texto introductorio de Juan me parece que es mucho mas ambicioso, y apunta a una especie de revisión mas general de la recepción y la evolución en el marxismo de lo que él llama la teoría del capitalismo monopolista. Ahí hay una serie de puntos que me voy a referir enseguida, pero primero quiero dejar sentado cuales son los acuerdos, que son unos cuantos y que son importantes, profundos. Primero, efectivamente, la crítica a la idea de que hay una regulación extraeconómica del proceso de acumulación de capital que por alguna razón -por la maldad de los monopolios, por los cañones o misiles del imperialismo o por lo que sea- se anulan las leyes de valor y cambian las condiciones de funcionamiento capitalistas de la competencia, o se establecen nuevas leyes del funcionamiento del capitalismo que son opuestas y distintas de la planteada por la teoría marxista clásica, me parece acertada. La crítica yo la suscribo con las dos manos. En particular, en lo que hace a toda una serie de sectores y organizaciones políticas e intelectuales que suscriben este punto de vista en general con consecuencias políticas reformistas. Desde este punto de vista, la crítica de la visión de las dos burguesías, la buena y la mala, los monopolistas extranjeros y grandes versus los chicos nacionales y mercado internistas, la crítica a ese esquema; que es un esquema muy extendido, que recorre de manera implícita o explicita todo el nacionalismo populista, populismo nacionalismo, nacional desarrollismo o como se lo llame, la CTA, la CEPAL, el Stalinismo en su versión rusa y china, etc.; a eso suscribo completamente. Cuando los compañeros meten en la misma bolsa al trotskimo me parece que en algunos casos en más justificado, en otros menos justificados y en otros es un error. Pero a eso me referiré mas adelante.

Los compañeros hacen una critica muy fuerte a lo que ellos llaman el politicismo, que es la idea que dijimos, la idea de que los criterios ordenadores para comprender la realidad pasan por la acción del Estado, la voluntad del Estado, la política en general. Digamos, factores que no tienen que ver con la base material de la sociedad y la acumulación capitalista. En principio esto me parece correcto. El temor que tengo, que es justificable, es que, como decía Lenin, cuando uno quiere enderezar la vara que está muy torcida para un lado, termina torciendo mucho para el otro. Me parece como criterio metodológico muy correcto la crítica al politicismo, siempre y cuando no caiga en economisismo. Y eso tiene que ver después con esa discusión que ya empezó a plantear José sobre la teoría marxista del imperialismo.

Otro punto en el que tenemos coincidencia, y es importante, es en partir de la economía mundial capitalista como un todo y de comprender el funcionamiento y la dinámica del sistema capitalista a partir de estrategias de acumulación y la ley de valor, a la que no hay que hacer ninguna corrección Además coincidimos también en el debate que hay sobre la teoría marxista de las crisis, que también tiene cierto correlato político, aunque no me voy a meter con eso en este momento. Pero, por ejemplo, los compañeros plantean que las contradicciones de la acumulación, que a la hora de las crisis se expresa en la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, en las versiones más duras de la teoría del capital monopolista las depositan en otra parte. Ahora bien, esto pasó dentro del propio marxismo. El libro de Shaikh, que los mismos compañeros publicaron, pasa revista a la teoría de las crisis dentro del marxismo y muestra que hay todo un debate porque no hay unanimidad al respecto. Está la teoría de la corresponsabilidad, que es la única a la que Lenin hace referencia, (y quizás no haya exactamente una teoría leninista de las crisis). Lo que hay, tiene que ver con la proporcionalidad entre los sectores uno y dos de la producción. La teoría del subconsumo, a la que adhería Rosa Luxemburgo. Y la teoría de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia que, los compañeros opinan, es la que mas se ajusta al texto de Marx, y que nosotros coincidimos.

Y por ultimo, aunque esto también me parece un poco general, los compañeros nos dicen que los monopolios no existen. Y bueno, en sentido estricto no existen, por supuesto. El asunto es que a veces, cuando se discute contra los que dicen los monopolios esto, los monopolios aquello, a veces no se tiene muy en claro a qué clase de monopolio se refiere o qué se quiere decir con monopolio. A veces, muchas veces, monopolio termina siendo una especie de palabra comodín que sirve para designar cualquier cosa. Si uno de los resultados de este debate es que uno sea más cuidadoso con las definiciones, esto puede estar bien. Pero, por ejemplo, cuando se habla de Clarín como monopolio, no. En sentido estricto no es, hay otros diarios, hay otros operadores de cable. Ahora, el grupo Clarín tiene un peso importante… A veces los compañeros se refieren a monopolio cuando en realidad se refieren a empresas grandes, y eso es todo. Pero, me parece que por ahí hay un énfasis exagerado, justamente porque la palabra misma da lugar a confusión.

Yo quiero tocar 2 o 3 problemas para el debate. Primero, efectivamente, en todo el libro la ausencia que me llama la atención es la del imperialismo. Prácticamente no aparece la palabra imperialismo, aparece todo el tiempo la palabra monopolio. Ahora bien, monopolio e imperialismo son 2 conceptos sumamente ligados, pero uno no se reduce al otro.

Entonces, yo le hago la pregunta a ustedes ¿Hay imperialismo o no hay? Después, en todo caso, discutimos cómo lo definimos. Por ejemplo, si imperialismo significa existencia de monopolios en sentido estricto, los compañeros nos van a decir que no hay y hasta yo estaría de acuerdo con eso. Pero, en un texto que se propone hacer un repaso teórico del problema del monopolio y se propone también una tarea mas estratégica, que es pensar las condiciones de capitalismo argentino y las estrategias políticas para enfrentarlo, me parece que hay que dar cuenta del problema del imperialismo. Si la teoría de Lenin no sirve, está bien, yo no creo en la santa iglesia trotskista de nada. Si la teoría esta mal, esta mal. Y por algunos puntos que señala el compañero me parece que tiene razón. Aunque en conjunto la crítica me parece equivocada, la crítica a Lenin me parece que es correcta. Porque efectivamente yo creo que hay problemas con la teoría marxista del imperialismo, que no se detuvo en 1916. Ahora, una cosa es decir que la definición de Lenin es incompleta, es confusa, es contradictoria o hubo muchas más cosas después o lo que sea. Pero hay que dar cuenta del asunto (imperialismo). Y me parece que el libro no da cuenta, salvo que se identifique el concepto de monopolio con el concepto de imperialismo. Si es así, a mi me parece un error, si se los sugiere como simples sinónimos me parece un error. Porque los monopolios remiten al aspecto económico del imperialismo. Pero me parece un error reducir la teoría marxista del imperialismo (de Lenin, Trotsky, la que sea). Dicho sea de paso, en el repaso de autores que hace el compañero, extrañamente falta Trotsky, no se bien por qué. Porque me parece que Trotsky tiene pensamiento sobre monopolios, en general, e imperialismo. Pero bueno, esa es una laguna que los compañeros sabrán a qué se debe.

Ahora, el problema que yo veo respecto del imperialismo, no se si hay que revisar o no la definición de Lenin, por ahí hay que revisarla, el problema es que hay que decir, primero, si existe imperialismo y en qué sentido. El imperialismo tiene un costado económico y un costado político, porque el capitalismo tiene un costado económico y un costado político. El capitalismo es un régimen de producción, pero el capitalismo es el primer orden social de la historia, por supuesto hasta cierto punto, la esfera de la economía y la esfera de la política. Separa el funcionamiento de la economía, con sus propias leyes, de la configuración de los Estados. Por eso hay capitalismo mundial, pero no hay burguesía mundial. Por eso me parece que la definición que da la compañera, al comienzo de su libro, donde dice que la burguesía nacional como una fracción de la burguesía mundial, dicho así me parece mal, aunque sea en un sentido metafórico. No hay burguesía mundial, porque no hay Estado mundial. El capitalismo desde el punto de vista económico es mundialmente uno solo. Pero políticamente no, politicamente es un sistema mundial de Estados. Entonces es una contradicción tremenda, una de las tantas, del capitalismo. Pues desde el punto de vista económico es un sistema mundial y no se puede pensar al capitalismo como un orden mundial (división internacional del trabajo, etcétera). Ahora, la organización política del capitalismo no sigue ese esquema sino que se organiza a través de Estados nacionales. Y esos Estados nacionales tienen una configuración donde no son todos iguales. Por ejemplo, cuando se hablaba de países normales. A partir de que existe el capitalismo no se puede hablar de países normales, en ningún sentido. Pero lo primero que hay que esgrimir es si se trata de los países que mandan o de los países que están sometidos. Salvo que usted diga que esa definición está mal y que todos los países parten en pie de igualdad. Pero me parece que la evidencia empírica de los últimos 200 años no tiene la igualdad de la asamblea general de la ONU. El sistema mundial es un orden jerárquico, donde hay algunos que juegan en “primera” y mandan, y otros que juegan en la “B” y no mandan. Y son mandados o invadidos o más explotados. Y eso es parte de la configuración del capitalismo. Ojo que a veces se dice que el imperialismo es esto, esto no es nuevo del capitalismo. Desde que es capitalismo, hay países centrales y perifericos, definición que no me cae simpática pero por brevedad voy a dar. En todo caso podemos definir al imperialismo como esa nueva fase del capitalismo, donde esa configuración desigual de Estados nacionales adopta otra forma y cumple otras leyes, etcétera. Por ejemplo, a mí como definición del imperialismo, me parece mucho mejor que la de Lenin, la de Grossman. Otro autor que los compañeros no citan pero seguramente conocen. Y hace referencia, no tanto a la cuestión de si hay mas monopolios o mas competencia, porque competencia hay siempre, a la cuestión de la madurez del capitalismo. Y dice que el imperialismo es la época en que la madurez del desarrollo del capitalismo ha llegado a un punto tal que, por ejemplo, desde el punto de vista económico las fronteras nacionales son incapaces de contener la acumulación y obligan al fenómeno de la exportación de capital. Que también es uno de los rasgos que da Lenin como definitorio del imperialismo, pero como definición me parece que está más atada al proceso real de la acumulación capitalista. En ese sentido es un poco cierta, quizás un poco exagerada, la critica del compañero cuando dice que la definición del Lenin, tratando de definir una nueva etapa del capitalismo, remite mas bien a aspectos superestructura les, políticos y extraeconómicos. Este no es el caso de la definición de Grossman. Planteo esto para hacer un debate real y para que no estemos arrojándonos San Benitos o diciendo hereje por lo que dijo de Lenin. El tema de la teoría del imperialismo es un tema en debate y no hay Biblia. Los marxistas somos todos ateos. Bueno eso es solo un problema, que me parece que el acercamiento de los compañeros a la teoría de los monopolios, que queda casi igual que el imperialismo, viene solo por el lado económico.
Otro punto, que no voy a tener tiempo de desarrollarlo, como decía hace un ratito, cuando se hace el repaso de las posiciones teóricas de los marxistas, y en particular de los marxistas argentinos, me parece que se mete completamente la pata con el trotskismo. Por empezar porque hay mas exponentes trotskistas que Milciades Peña y Rieznik. La compañera cita, además, a Silvio Frondizi. Hay otros. Y además la valoración de Milciades Peña me parece totalmente equivocada. Las críticas a Peña serían correctas si él diría eso, abreviándolo. Coincido con las críticas, pero no con el sujeto de la crítica. Porque, no es momento ahora para entrar en una guerra de citas, y para decirlo rápidamente, no es correcto que Milciades Peña tuviera una visión politicista de la estructura del capitalismo argentino. De hecho, el trabajo de Milciades Peña de investigación y estudio sobre la estructura económica de la Argentina, las clases sociales de la Argentina y la historia Argentina es, a nuestro entender, el mas valioso del marxismo argentino del siglo XX. Y como dice Shaikh, parafraseando a Marx, el que desconoce la teoría se ve obligado a reinventarla. Insisto con todo lo valioso que tiene el trabajo de los compañeros me parece que no podemos darnos el lujo de tirar por la borda o desconocer o meter todo en la misma bolsa, las posiciones teórico políticas de gente que solamente quedan en los libros. Como Jaime Fuss u otros autores que se citan por ahí. Y Milciades Peña porque tiene obras de valor completamente visibles. Desde ese punto de vista, me parece una valoración, que no es particular de los compañeros, sino de todo Razón y Revolución, que he leído, no sé qué encono tiene con Milciades Peña, que no comparto para nada.

Pero bueno, para terminar, un punto que me parece muy valioso, es que la elaboración, el estudio e investigación de los compañeros, tiene un valor en si mismo pero que no son un fin en si mismo, sino que son parte de un proyecto o una idea de colaborar para la transformación revolucionaria de la sociedad. Tratan de ser parte de la crítica y de la acción política. En ese punto lo compañeros hacen una serie de señalamientos políticos respecto de la intervención de la izquierda del ultimo conflicto con el campo. Yo sobre esto quería decir 2 cosas solamente. Primero, las críticas que hacen están bien. Las suscribo porque las organizaciones que citan los compañeros, como el MST o el PCR, han dejado el marxismo por el piso. Fue un papel continental, de parte de la izquierda argentina. No toda, porque algunos tuvieron una posición correcta o más digna. Ahí los compañeros plantean una cuestión que es muy cierta pero que requiere cierto matiz. Ellos dicen que es muy importante plantear el debate teórico porque después eso se traduce en posiciones políticas o consecuencias políticas. Esto es así. Ahora, es así, pero no es mecánicamente así. Es así con el PCR, que fue absolutamente coherente, entre la teoría, la concepción –resabios semifeudales, hay un sector burgués progresivo, etc., etc.- y el apoyo a Bussi, la Federación agraria y toda esa caterva. Hay una coherencia total. En el caso del MST, no.

Suponer que el MST elabora sus posiciones políticas a partir de un concienzudo análisis de sus concepciones, de las premisas teóricas es no conocer al MST. El MST actúa políticamente de manera completamente empírica, y si se ve obligado a elaborar una teórica lo hace Ad Hoc y a posteriori. Y así le sale.

Tampoco se puede decir que la postura del MST se deba a una consecuencia lógica. Consecuencia de nada. El caso del Partido Obrero es diferente. Por ejemplo, el PO tuvo una acción ambigua, sobre todo al principio. Pero no por las razones que el compañero le critica a Rieznik. Algunas críticas son correctas. Pero las vacilaciones del PO no tienen que ver con estos problemas de concepción teórica, sino de otros problemas que son específicamente políticos, que tienen que ver con trayectoria política del PO, que parece creer que nunca hay masas reaccionarias. Entonces el PO desde la marcha de recepción al Papa de 1982 hasta la marcha de Blumberg del 2004, si ve mucha gente al PO le parece que eso no debe estar tan mal. Y al principio, de todo el conflicto con el campo, cuando había un movimiento social, minoritario, pero movimiento social al fin, real y reaccionario, el PO, con esa proto teoría que tienen de que las masas no son reaccionas, o la gente en la calle jamás puede ser reaccionaria, el primer impulso del PO fue estar de acuerdo. Después se reacomodó, por razones que tienen que ver más, ni siquiera con mucha coherencia teórica, con cierta ubicación política intuitiva de que eso no funcionaba muy bien. Efectivamente los pasos teóricos son muy importantes. Pero el ámbito de la política también tiene su especificidad y no hay una translación mecánica de las elaboraciones teóricas al punto de vista político, Esto incluso lo señala Shaikh con referencia en la teoría de las crisis, por ejemplo: entre los que defienden la desproporcionalidad, hay reformistas y revolucionarios, en el terreno del subconsumo, hay reformistas y revolucionarios. Es decir, hay áreas que tienen su especificidad y dinámica propia y es incorrecto establecer relaciones mecánicas, ni siquiera entre la teoría y la política. Tampoco entre la economía, en general, y la política, en general. Por que en algún momento los compañeros señalan que la fuerza de los Estados depende de la fuerza de los capitales. Eso en términos general es así, pero es un error perder de vista que hay mediaciones, no hay una traslación mecánica entre el volumen y poder de acumulación de un país y la fuerza política y militar de un Estado en cuestión. Un señalamiento que me parece que hay que hacerles a los compañeros, y es que a veces pecan de hacer traslaciones demasiado mecánicas de afirmaciones que son validas en unas esferas pero no necesariamente a otra esfera, pues hay mediaciones, especificidades que los compañeros no pueden pasar por alto.

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