Check the new version here

Popular channels

Cada año mueren 500 niños asesinados por sus padres en EEUU





Cada año mueren 500 niños asesinados por sus padres en EEUU




Un padre estadounidense ha matado a sus cinco hijos, de entre 1 y 8 años, y posteriormente ha confesado el asesinato. Es el último caso de un filicidio en EEUU, una realidad atroz que cada poco salta a los medios de comunicación con toda su crudeza.

En EEUU se calcula que en las últimas tres décadas alrededor de 500 niños han muerto en manos de su padres, según un análisis de la Universidad Brown, publicado en Forensic Science International



Un padre estadounidense ha matado a sus cinco hijos, de entre 1 y 8 años, y posteriormente ha confesado el asesinato. Es el último caso conocido de asesinato de hijos en manos de su padre a manos de sus padres, una realidad atroz que cada poco salta a los medios de comunicación con toda su crudeza.

En EEUU se calcula que en las últimas tres décadas alrededor de 500 niños han muerto en manos de su padres, según un análisis de la Universidad Brown, publicado en Forensic Science International. De ellos, el 72 por ciento son menores de 6 años mientras que un tercio, son bebés mores de un año.

El caso ha despertado la pregunta que ronda por la mente cada vez que se conoce uno de estos crímenes: ¿cómo es posible que un padre mate a sus propios hijos, a lo que se supone más quiere en esta vida? Los expertos dan dos explicaciones a estos hechos: síndrome de Medea u homicidio altruista.

El homicidio altruista consiste en matar a los hijos cuando uno quiere suicidarse pero no dejarles solos; primero mata a los hijos y después se quita la vida. Suele darse en personas con algún tipo de patología. Algo diferente ocurre con el síndrome de Medea. En este caso no suele haber patología, simplemente un deseo desmesurado de venganza hacia la pareja.




El odio a la pareja puede más que el amor a los hijos


Puro odio. Es lo que lleva a algunos padres a matar a sus propios hijos en venganza de su mujer, de su marido o de la ex pareja. Y aunque en algunos casos es la locura, los celos patológicos, los brotes psicóticos o los tremendos efectos del alcohol y las drogas los que llevan a cometer estos actos, lo cierto es que en la inmensa mayoría es el odio el que dirige la mano asesina de un padre hacia lo que, supuestamente, más quiere en este mundo.

Porque el odio ciega, nubla, y la intención de hacer daño al otro convierte a los hijos en meros instrumentos. "Los hijos pasan a ser sólo los hijos del otro", aseguraba a este medio José Cabrera, psiquiatra forense, en junio del año pasado, cuando un padre alemán decidió poner fin a la vida de sus cuatro hijos, de entre 5 y 12 años, se lo contó a su mujer por SMS y después se intentó suicidar. "Así de simple. Se mata por odio. Es maldad pura", señalaba José Cabrera. Y la maldad pura existe.

"El odio puede al amor, y paga el más débil", señalaba por su parte Javier Urra, psicólogo forense. "La fuerza del amor es mucha; la del odio es incalculable", y Urra coincidía con Cabrera en señalar que los hijos se instrumentalizan para causar daño al otro. Si a esto se le añade el suicidio del progenitor asesino, se da un paso más en la venganza. "Yo me voy, pero a ella/él le dejo un sufrimiento inenarrable", para toda la vida. "Y lo hace porque la odia", sentenciaba Urra.

Y Cabrera abría una tercera vía: "El que uno de los miembros de la pareja, en este caso el hombre, sospeche que los hijos no son suyos", con razones fundadas o sin ellas. Lo cierto es que es la forma más cruel de hacer daño a la otra persona.




Las mujeres también matan


El asesinato de los cinco pequeños en EEUU coincide con el inicio de la juicio de a mujer de Pilas (Sevilla), acusada de matar y congelar a sus dos bebés recién nacidos, que fueron localizados por su marido en dos congeladores en 2012. Aunque todavía no hay sentencia pero el hallazgo de algunas pruebas hace pensar en que se trata de un caso de feticidio.

No es el único, en enero de 2002, una mujer rota por el dolor entierra a sus dos hijos en un multitudinario acto en Santomera (Murcia). Los pequeños, de 6 y 4 años, han muerto de madrugada durante el asalto de unos ladrones a su vivienda. Han sido asfixiados con el cable de un cargador de móvil. Entonces, nadie o casi nadie se percata de la venda que Paquita González lleva en una de sus manos.

Pero la Guardia Civil le sigue la pista. Justo después del entierro, es detenida como autora del asesinato de sus hijos. La venda ocultaba las marcas de defensa de sus propios hijos; lucharon contra ella para no morir. Paquita actuó en venganza hacia su marido, un camionero al que le atribuía numerosas infidelidades. Y no estaba loca. Así lo determinaron los informes psiquiátricos.

Y es que las mujeres también matan, y también a sus propios hijos, por odio. Es lo que se conoce como el síndrome de Medea. En 2008, Amaya, de 40 años y residente en una localidad de Pamplona, administró grandes cantidades de benzodiacepinas a sus cuatro hijos para acabar con sus vidas. Después, intentó suicidarse. Murieron dos de ellos, de 3 y 8 años, y los otros dos, de 12 y 14, lograron sobrevivir. Amaya y su marido estaban en pleno proceso de divorcio.

Aunque la forma de ejercer la violencia no sea la misma en hombres y mujeres (ellos matan a golpes y ellas, envenenando), lo cierto es que las mujeres también pueden planear actos malvados: aunque pase que "una mujer también mata a sus hijos, pero la sociedad piensa que está loca, y si es un hombre es porque es malo", especificaba Urra.




Acto puro de egoísmo


Al odio en un acto de este tipo se le suma el egoísmo: "Se mata a los hijos porque uno cree que le va a hacer más daño al cónyuge que el que le va a hacer a uno mismo. Esto es puro egoísmo", indicaba Javier Urra.

¿Cualquiera puede acabar matando a los hijos por odio? No. Como indica Urra, es la conciencia moral la que impide llegar a actos de semejante calibre. "No todos pueden hacer esto". Sabemos que no se debe matar, "sabemos que los hijos no nos pertenecen".




0
0
0
0
0No comments yet