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Cifras para pensar

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La industria del cuero en Argentina*



La industria del cuero es la más antigua de las que se asientan en la Argentina. Ya en el siglo XVII se exportaban cueros obtenidos del abundante ganado cimarrón que pastaba libremente. En esa época la carne era un subproducto de la matanza de vacunos. En la actualidad, si bien con un peso relativo en la economía mucho menor, el cuero sigue aportando divisas y puestos de trabajo al país. Esto se debe a la abundancia de materia prima y a su calidad reconocida internacionalmente.

El cuero es el principal subproducto de la industria frigorífica. Representa, a los precios actuales, un 10% del valor del ganado en pie (fig. 1). De esta forma, la oferta de cuero crudo está determinada por el mercado de la carne (faena) y por lo tanto es independiente del precio (inelástica). Esto determina la ausencia de incentivos para ganaderos y frigoríficos para utilizar métodos de producción que maximicen la cantidad y calidad de cuero disponible. Así, se siguen utilizando prácticas que deterioran la calidad de los cueros como, la identificación del ganado con marcas a fuego, escasos cuidados en el transporte, falta de sanidad en relación con la piel de los animales, etc. Otro tanto sucede en los frigoríficos, con desuellos mal realizados y limpieza incompleta de los cueros.
Fig. 1. Participación del cuero en el valor del ganado en pie

Fuente: INTI – Economía Industrial con datos de INDEC y CORSECUER SRL.


La industria curtidora destina alrededor del 80% de su producción a mercados externos que le aseguran estabilidad en la demanda y mejores condiciones de pago. El negocio exportador se concentra en las curtiembres de mayor tamaño, capaces de satisfacer los requerimientos de volumen y calidad. Más de la mitad de los cueros se exportan semiterminados hacia mercados desarrollados en donde se realizan las últimas etapas de transformación, aquellas que resultan menos contaminantes y de mayor valor agregado que las iniciales realizadas localmente (Fig. 2).
La industria del calzado y de manufacturas de cuero transforma el 20% restante, e importa una pequeña cantidad de cueros curtidos de muy buena calidad para elaborar productos de alta gama. Se trata de un sector formado por PyMEs con niveles muy dispares de productividad, calidad y capacidad de diseño. Su producción se encuentra destinada fundamentalmente al mercado interno aunque ha mejorado su desempeño exportador en los últimos años. El sector del calzado enfrenta sin protección arancelaria una fuerte competencia de un gran jugador del mercado mundial como es Brasil. Esta situación, sumada a las crisis económicas sufridas por la Argentina determinó una caída en la participación de la industria local en la provisión de calzado al mercado doméstico.
Fig. 2. Exportaciones de la cadena del cuero

Fuente: INTI – Economía Industrial con datos de INDEC.


El carácter primario de la cadena del cuero en la Argentina queda de manifiesto en el escaso peso relativo de los productos más elaborados (manufacturas y calzado) en las exportaciones (Fig. 2). Esta situación contrasta con las de otros países que aprovechan la disponibilidad de materia prima y bajo costo de la mano de obra para desarrollar la cadena aguas abajo como Brasil; y otros que poseen una fuerte industria que agrega valor a la materia prima importada, como Italia (Cuadro 1).
Cuadro 1. Participación de los principales países exportadores de cuero y sus derivados en las exportaciones mundiales. Año 2003.

Fuente: INTI – Economía Industrial con datos de Comtrade.




Características de la producción lechera argentina

María Soledad Ordoqui, Fernando Mogni y Diego Hervias

Ubicación de las cuencas lecheras

La producción láctea de la Argentina se concentra en las provincias de: Buenos Aires (1. Mar y Sierras, 2. Oeste, 3. Abasto Sur, 4. Abasto Norte), Santa Fe (7. Sur, 8. Central), Córdoba (9. Sur, 10. Villa María, 11. Noreste), Entre Ríos (5. Cuenca “B”, 6. Cunca “A”), La Pampa (12. La Pampa) y Tucumán (13. Cuenca de Trancas). (SAGPyA, 2003).

Estas regiones lecheras reciben su denominación según la especialización, quedando conformadas dos grandes cuencas lecheras: la “cuenca de abasto”, la cual produce mayoritariamente leche fresca para consumo, y la “cuenca de la industria” especializada en la elaboración de productos industriales tales como quesos y manteca.

La participación relativa de las principales provincias (Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y La Pampa) ha ido variando en función del tiempo. Si bien todas han mostrado crecimiento en los últimos años, la provincia de Buenos Aires ha perdido participación relativa. Esto puede explicarse, principalmente, por la mayor tasa de crecimiento que ha presentado la provincia de Santa Fe. Por otro lado, Córdoba mantiene su posición al igual que Entre Ríos, La Pampa y otras provincias.

Participación de las provincias en la producción anual de leche

Fuente: SAGPyA. 2003

Existe gran diversidad entre los rendimientos según la provincia que se considere y también entre zonas de una misma provincia.

Santa Fe es la principal provincia lechera del país, tanto por su volumen de producción como por la importancia que tradicionalmente tuvo la actividad en el desarrollo de algunas ciudades. La productividad en los tambos ha venido creciendo en forma sostenida, pero algunas explotaciones se han ido reduciendo considerablemente, cuando no abandonaron la actividad y el rodeo lechero ha crecido marcando una tendencia hacia mayores escalas de producción. La provincia cuenta con dos cuencas: Santa Fe centro y Santa Fe Sur que aportan el 90% y el 9% respectivamente de la producción total de la provincia.

La provincia de Córdoba participa con un tercio de la producción nacional, por lo que se ubica en el segundo escalón de las provincias productoras de leche del país. Dentro de sus 3 cuencas con que cuenta la provincia, la de mayor importancia es la de Villa María que aporta el 50% de la producción.

Buenos Aires es la tercer provincia en cuanto a la producción de leche cruda y su participación relativa en el total nacional se ha ido reduciendo a favor de la mayor participación de Santa Fe. De las 4 cuencas de la provincia, el Oeste es la más importante con el 51% de los tambos y 54% de la producción. Le sigue Abasto Sur, Abasto Norte y en el último escalón se encuentra Mar y Sierras con el 9% de los tambos y el 11% del porcentaje de producción. La provincia esta siendo afectada, al igual que otras zonas, por la reducción en la cantidad de tambos y la tendencia de los establecimientos con mayores escalas de producción.

Entre Ríos ocupa el cuarto lugar como productora de leche en el país. A partir de 1995 se observa una retracción en la producción debido al cierre de una de las plantas industriales más importantes de la provincia y en consecuencia varios productores han debido abandonar la actividad ya que derivar la producción a otras regiones incrementa los costos de producción por la incidencia del transporte.

El quinto lugar es ocupado por la provincia de la Pampa que cuenta con 1 cuenca que a su vez puede ser dividida en 3 (Norte, centro y Sur), todas ubicadas en la franja oriental de la provincia.

La provincia de Tucumán cuenta con una cuenca de importancia relativa menor que el resto de las ya mencionadas.

Cantidad de tambos en control lechero

En lo que respecta al número de los establecimientos, puede tomarse como referencia los registros del sistema de control lechero. Cabe destacar que según este registro el 50% de los establecimientos abandonaron el control en el período posterior a la crisis de precios del año 1999, lo que implica que dejaron de controlarse, aproximadamente, unas 350.000 vacas.

En el ámbito nacional, podría establecerse que la caída en el número de explotaciones y de existencias ganaderas respecto de la explotación lechera no fue tan marcada como en los registros del control lechero, aunque sí mantuvo una marcada caída: a pesar de que no se cuenta con registros concluyentes para el año 2002. El número de tambos está estimado en el orden de los 15.000 establecimientos y el número de vacas por tambos en 117 vacas de promedio. Éste número es superior al promedio obtenido por el RENSPA en 1998. Es viable suponer que el cierre de las explotaciones afectó a los más pequeños productores y por ello el promedio de vacas por tambo debió subir ligeramente. De esto surge que para una producción de 8.150 millones de litros el rodeo estaría en el orden de los 1,75 millones de cabezas, dando una productividad según vaca total de 4.644 litros al año, equivalente a 16,6 litros por día. La producción lechera en el país pasó de los 6.600 millones de litros en 1992 a los 10.330 millones de litros en 1999. Surge también de esta estimación que el 50% de los tambos produce menos de 1.000 litros de leche diarios. (Iribarren; M. A., Dirección Ganadera, SAGPyA; 2002).

Gráfico Nº 1: Cantidad de tambos en control lechero para el período enero de 1999 a septiembre de 2002.



Cuadro Nº 1: Nº de tambos, vacas en ordeñe y producción individual
Indicadores del ciclo tambero

1988

1995

1998

Est. 2002

Est. 2003
Producción Nacional (mill. de litros) 6.061 8.507 9.540 8.150 8.600
Número de Tambos 30.141 21.080 18.096 15.000 15.000
Vacas Totales (en miles) 1.867 2.014 1.943 1.755 1.755
Producción por vaca total 3.246 4.224 4.910 4.644 4.900
Producción día (lact. 280 días) 11,6 15,1 17,5 16,6 17,5
Número de vacas por Tambo 62 96 107 117 117
Nota: Producción total nacional; el resto de la información es para Bs. As., Córdoba, Sta. Fe, Entre Ríos y La Pampa

Fuente: 1988 INDEC (CNA88) - 1995: SAGPyA - 1998: SENASA (RESNPA 04/09) - 2002 Est. Direc. De ganadería

Nivel tecnológico

Son múltiples los factores que determinaron el crecimiento de la producción lechera en la década precedente. Luego de la devaluación de la moneda ocurrida a comienzos de 2002, algunos de ellos afectaron la rentabilidad, ante la caída en los precios de la leche.

En la década del 90 el crecimiento de la producción estuvo dado por factores como:

El sistema pastoril suplementado reemplazó mayoritariamente al tradicional sistema pastoril durante el período mencionado.

Se realizó una importante introducción de material genético importado del tipo Holstein como medio de mejoramiento para el Holando Argentino lográndose aumentar la relación entre la ingesta y la producción de leche.

Cuadro Nº 2: Importación de semen de todas las razas lecheras
Año
1997

1998

1999

2000

2001
Miles de dosis
1.500

1.691

1.619

1.167

1.452

Fuente: SENASA

Se concretaron cambios en el manejo del rodeo a partir de mejoras en los tratamientos sanitarios y en la composición de la dieta animal; que transformó el proceso productivo, y que incluyó la utilización de alimentos de diversos tipos y orígenes como las semillas de algodón y los silajes embolsados, además de las ofertas forrajeras tradicionales como pasturas, verdeos y henos.

Comenzaron a instalarse tecnologías denominadas ¨soft¨ como la capacitación en la gestión empresarial, la utilización de programas computados en las áreas de nutrición, ordeñe y planeamiento; y la inclusión de información permanente en el proceso de toma de decisiones.

Se realizó una fuerte inversión en infraestructura con la incorporación de maquinarias para la etapa de producción y manejo de las reservas forrajeras; definitiva mecanización del ordeñe con renovación e instalación de salas de ordeñe y una alta incorporación de equipos enfriadores en el tratamiento postordeñe que, sin dudas, ha permitido mejorar la calidad de la leche entregada a la usina. Esta característica fijó la inaccesibilidad al mercado por parte de aquellos productores que no tuvieron acceso al ordeñe mecánico.

El nuevo contexto económico ha afectado a la producción, debido al incremento en los insumos, que en muchos casos están relacionados directamente con el valor del dólar, y a la falta de ajuste en el precio y en los plazos de pago de la leche. Las consecuencias se manifiestan en que algunos productores no hayan podido mantenerse en el negocio e incluso muchos han debido abandonar totalmente la producción.

El abandono de la convertibilidad produjo descompensaciones en la nutrición debido a que la mayoría de los productores tienen animales de mediana a alta producción, los cuales para cumplir con sus requerimientos alimenticios necesitan del alimento balanceado; al encontrarse con los altos precios del insumo, los productores intentan volver al sistema pastoril pero en consecuencia cae la producción ya que los animales están adaptados a un sistema intensivo de altos requerimientos y no a uno pastoril.

Con la aplicación de un paquete tecnológico y de gestión que permita reducir los impactos negativos de la situación económica por la que está pasando el país podría lograrse una mayor eficiencia técnico-productiva. Pero, ya sea por la falta de crédito o por el endeudamiento sufrido por algunos de los productores, no pueden llevarse a cabo innovaciones en el sector. Esto acentúa aún más los rasgos negativos de la actividad, que sumado a los bajos precios recibidos por los productores, lleva a considerar un cambio de actividad por parte de estos últimos, en detrimento de la producción lechera.

Evolución de precios

Mantener, reducir o, hasta en algunos casos, abandonar la actividad, es la disyuntiva del productor lechero debido a la crisis por la que atraviesa el sector. Los mejores precios de los cultivos agrícolas y la sencillez operativa de éstos, han hecho incrementar, en los últimos años, la superficie dedicada a esa actividad y en especial a la soja en zonas que tradicionalmente eran ganaderas. Esta sería una causa más que importante de la reducción y desaparición de un gran número de tambos.

La recuperación de la producción, los mejores precios y las mejores condiciones de pago a los productores son la causa de que la curva de precios pagados al productor en pesos corrientes se haya mantenido sin grandes fluctuaciones a lo largo de 2002.

En cuanto a la curva en dólares, las condiciones han sido mucho más estables, oscilando entre los 0,08 $/l a 0,10 $/l hacia el final del año, básicamente por la pérdida del dólar ante el peso.

El precio que recibe el productor tiene características particulares y presenta ciertos factores adversos:

Los productores tienen nula o muy baja posibilidad de elegir el mercado de destino de sus producciones. Éste entrega su leche en usinas de la zona lo que lo imposibilita para direccionar sus productos y así obtener mejores precios.

El productor tambero no puede cambiar de usinas con facilidad y mucho menos con frecuencia como puede hacerlo un productor de carne u hortícola. Es un sector inelástico en este sentido y el tambero queda sujeto generalmente a la suerte de un mercado de destino fijo.

Muy baja o nula posibilidad de negociar el precio de su producto. Los productores son tomadores de precios y en consecuencia están supeditados a los establecidos por las usinas.

Gráfico N° 2: Evolución del precio de la leche al productor en pesos corrientes y en dólares por litro.

Fuente: SAGPyA. 2003

La competencia con la soja

Un estudio de Schneider; G., E., Comerón del Programa Cambio Rural zona Centro de Santa Fe - INTA Rafaela de 2002- realiza una comparación entre diferentes niveles de producción de tambos versus el cultivo de la soja y señala que en los establecimientos de mediana a alta producción la probabilidad de superar su renta con este cultivo no es tan alentadora, en cambio los de baja producción pueden, fácilmente, hacerlo. Dadas estas circunstancia es probable que ésta sea la franja de tamberos que más tiendan a la reconversión siempre y cuando proyecten cambios hacia el corto plazo.

Actualmente para la actividad tambera es muy difícil competir con el cultivo de soja. Sin embargo, debe considerarse que, un alto pero alcanzable nivel de eficiencia en el tambo mejorará en gran medida su competitividad; que la agricultura presenta también riesgos productivos que deberían tenerse en cuenta y que, si bien aún no existen definiciones claras y/o hechos concretos, el análisis del sector lácteo indicaría una recuperación del precio de la leche pagada al productor para el corriente año.

La primer cuestión tiene que ver con cómo alcanzar ese nivel de eficiencia superior, la cual podría llevarse a cabo aumentando la eficiencia físico-económica del tambo a través de: la retención de toda o gran parte de las vacas en una superficie más reducida; disminuir los gastos improductivos del tambo a implementando un control eficiente o con el incremento del ingreso mejorando el precio unitario de la leche, por ejemplo, tratando de maximizar las bonificaciones por sanidad y calidad higiénico-sanitaria de la leche. El productor tiene 2 posibilidades:

* Buscar una genética más regional que le permita ajustarse al ambiente y así aprovechar al máximo los recursos naturales locales y no depender en grandes cantidades de insumos importados, que lo llevaría a un aumento de los costos de producción, o

* Diferenciar los tipos y calidades de leche producidos, y direccionarlos a mercados de productos para evitar la dramática condición de escala que hoy afecta a aquellos que obtienen menos litros por unidad de producción y que son precisamente los más perjudicados.

Cuadro Nº 3: Comparación del tambo y el cultivo de soja
Nivel de eficiencia productiva y económica del tambo (1)
Bajo

Medio - Alto

Alto
Productividad (l/haVT/año)
3.334

6.064

9.965
Producción diaria (litros)
1.169

1.844

2.184

Ingreso Neto del Tambo "IN" (2):
- $/ha/año
- equivalente en kg. de soja


16
52


234
755


360
1.161
Rendimiento soja necesarios para igualar el "IN" del tambo (kg/ha)
1.774

2.477

2.884
Probabilidad de obtener y superar los rendimientos de soja (%) (3)
92

52

44

Fuente: Según datos del Grupo de Economía de la EEA del INTA Rafaela
[Ingreso neto = Ingreso bruto – (gastos en efectivo + amortizaciones)]

Es probable que la baja generalizada de la producción pueda impulsar en el corto plazo un mayor equilibrio para aquellos que aún conserven sus animales vía un aumento en el precio pagado al productor, pero esto puede ser solo un puente hacia la próxima crisis si no se revisan las bases del actual modelo productivo y se da lugar a formas más desarrolladas de productos primarios que conlleven también a un mayor desarrollo de productos industriales.

En el nuevo modelo productivo también podría complementarse el tambo con la agricultura que permitirá una dolarización parcial de los ingresos de la empresa; una asociación adecuada en la rotación de cultivos y un balance adecuado en los ingresos financieros y permitiría no agriculturizar la explotación en detrimento de la actividad tambera.
De acuerdo con lo señalado, el país pierde la oportunidad de aumentar el valor de su producción a partir de la transformación de una materia prima de que dispone en abundancia. Las razones de esta situación están relacionadas principalmente con la falta de coordinación entre eslabones de la cadena, escala insuficiente de los establecimientos, atraso tecnológico y escaso diseño en los productos. Por otra parte, el Estado no ha fijado una política de incentivos clara que tienda a maximizar el desarrollo de la cadena aguas abajo. Como ejemplo reciente de esto, se puede mencionar la reducción de retenciones a la exportación que se dispuso hacia fines de 2005 para algunos tipos de cueros semiterminados. En el Cuadro 2 se muestra el actual esquema de retenciones y reintegros a la exportación. El efecto neto de estos dos instrumentos puede obtenerse como la resta de la devolución de impuestos (reintegro) y el derecho de exportación (retención). Como puede observarse en el cuadro, las diferencias en el efecto neto entre los distintos eslabones de la cadena son tan pequeñas que no alcanzan a concretar un incentivo para la modificación de la situación descripta arriba.
Cuadro 2. Retenciones y reintegros a la exportación de los cueros y sus derivados. (Promedios ponderados con las exportaciones de todos los productos incluidos en cada tipo). Enero 2006.

Fuente: INTI – Economía Industrial con datos de AFIP e INDEC.
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