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Ciro Pertusi : pedofilia explicita

Aparte de músico mediocre, pedofilo confeso.

En la noche del domingo el nombre de Ciro Pertusi (48), actual cantante del grupo Jauría y ex líder de Attaque 77, se convirtió en TT en Twitter. Sin embargo, esta vez no fue por una canción nueva o algo referido a su carrera musical.

El tema por el que todos hablaban de Ciro es mucho más serio y polémico. En una entrevista publicada en 1997 por el perodista Pablo Krantz en la revista Inrockuptibles, Pertusi fue consultado por el tema Páginas pegadas, de Attaque, que dice en una parte:

"... Noches de insomnio, ritos en tu honor
revistas con sus fotos secretos del cajón
páginas pegadas, mi mano sin control
jugo de perlas derretidas para vos
sobre tu abdomen sentirás, que cae plasticola natural
leche condensada de pasión...
con vos tuve mil noches de placer
y nunca nos vamos a conocer... ".


Pertusi respondió: "Esa canción tiene dos aspectos. Por un lado, hace referencia a la invasión sexual en la televisión, y por el otro dice que a tipos como yo les gustan las nenitas, me hago cargo, no tengo drama. Cuando me drogué dije que me drogaba, cuando no me drogué dije que no lo hacia. Uno no tiene por qué andar alardeando con esas cosas. Aunque quizá si alardeo en éste aspecto. Me hago cargo de mi gusto y de mi vicio. Me da un poco de bronca tener que andar cuidándome: te pueden meter en cana. Pero me di cuenta de que las chicas no tienen drama. No me junto con una chica y la fuerzo: cuando veo una que me gusta por la calle, la sigo con la bicicleta, le digo '¿Qué tal, cómo estás?', me pongo a charlar. Si me da bola, bien, si se asusta, me voy a la mierda porque yo también me asusto. Me pasó en el subte: una nenita preciosa -con una mochilita- me miraba y me sonreía. De repente termina el recorrido, me bajo, me paro al lado de ella y ella empieza a correr, porque yo era dos veces más alto. Agarré y me metí dentro del subte para irme de vuelta a la otra estación. He vivido buenos amores platónicos con chicas de siete años, cosas muy lindas, de vernos y tener deseos el uno del otro. Pero hay gente a la que no le podés hablar de esto. Les pinta la típica historia de 'Porque mi hija...' ¡Si yo también tengo una hermana de quince años, y también fue una nena! ¡Pero todo bien! Hay muchas cosas que nadie ve... Es posible una relación entre un hombre grande y una nenita. Pasa que se creen que uno es un degenerado, piensan: 'Este hijo de puta lo que quiere es agarrar y sentarse a la nena encima'. Yo no me engancho en esa, excepto si está todo claro y la nena viene y quiere hacerlo. Si lo quiere hacer y me vuelve loco con eso, lo va a lograr".





Otras, de contenido similar, hechas en la revista Humor: "Pienso realmente que el amor no tiene edad, sinceramente. Y cuando hablo de amor, hablo de amor y no de otras cosas, por eso yo creo que interpretaron mal mis palabras, y además creo que es porque tienen la cabeza retorcida. Como no se pueden hacer cargo ellos de lo que les está pasando por la cabeza, de que les resulta extraño imaginar a un tipo como yo, de 1 metro 90, con una nenita, enseguida al toque me lo endosan a mí. Cuando yo hablo de amor, ¿quienes son los que realmente ofrecen un amor sano, y libre de todo interés sexual? No hay nada más sano y libre de interés sexual que las niñas… En Brasil conocí a una nenita de 8 años que se llamaba Adriana y otra se llamaba Priscila; paraban en la misma posada que mi mujer y yo. Cuando llegamos, las dos tuvieron un flash conmigo y yo tuve un flash con ellas; eran dos nenas preciosas, negritas, con rulitos rubios, eso que no existe… Todo el día miraban novelas brasileñas y se colgaban con los besos, estaban obsesionadas… Jugaban a que eran madres y que tenían novios y todo el tiempo estaban pendientes si Sandra y yo nos besábamos, a ver si éramos como las novelas. Venían con nosotros a todos lados. Adriana estaba siempre abrazándome y se me colgaba como un monito; yo era un poco reacio a todo eso, porque me sentía raro. Pero los padres de ella estaban ahí adelante y se reían, y estaba todo bien y nos invitaban a comer, y hasta nos impulsaban a que nos largáramos un poquito ese prejuicio metropolitano que teníamos, un poco atrasado… El último día, cuando me voy a ir, la nena empieza a largar una perorata de frases hechas, de TV: 'te vas a ir y no vas a volver jamás, eu quero ficar con você', ¡y me agarraba de la pierna! Sus padres la sacaron, para que yo me fuera, pero después la nena viene y me dice: 'un beso', me dice. Yo le doy un beso en la mejilla, y me dice ‘en la sua boca’, y me da un beso, un chupón, en la boca, no de lengua, hermoso… Y yo me quedé así, sorprendido, y los padres me saludaban, todo bien, y no era que me estaban regalando a su nena. Me estaban hablando de amor, de algo que yo venía cerrando. Creo que cuando se interpreta mal algo así, es un pecado de los más grandes. Después, fuera de todo eso, que a mí me gusten las minas de 15 años, es otra cosa…".




Odio a los pedofilos, encima son irrecuperables.
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